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martes, 29 de agosto de 2017

IMPOSIBLE DEJAR DE COMPARTIRLO.

Hoy, nada más despertarme, me ha llegado un articulo dedicado a "MI VIDA ENTRE CANCIONES" que no puedo dejar de compartir. Ha sido un muy hermoso regalo.

La ha escrito CÉSAR MUÑOZ GUERRERO en el Diario Digital "Lanza", diario de La Mancha, y me ha resultado tan gratificante que deseo que tenga un espacio entrañable y agradecido aquí "DONDE CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA".

Copio el texto completo del artículo:

LOS HECHOS Y LOS NOMBRES

«Es difícil que exista en España algún estudioso que haya ensanchado tanto la canción de autor como Fernando González Lucini. La presentación de su último libro, Mi vida entre canciones, reunió a cuarenta cantantes del gremio. El alcance que sus respectivas obras hayan tenido debe mucho a este investigador, que ha situado a favor de la causa todo libro, conferencia o programa de radio al alcance de su mano. El círculo se cierra con la publicación de estas memorias. Escritas en medio año y publicadas con el apoyo de sus lectores, ponen un hito en la interpretación de una historia a la vez particular, la del autor, y colectiva, la de la nación española. En concreto, en varias partes del libro se subraya cómo las últimas décadas no podrían repasarse sin tratar este género musical.

A lo largo del relato se disipan las vacilaciones acerca de la correlación entre el padecimiento de la represión franquista y el auge de una canción reivindicativa. Es cierto: la cerrazón de la dictadura fue una traba a la hora de publicar, llegando a ser detenido el propio Lucini cuando integraba la Acción Católica. Pero no terminaron ahí los problemas, pues la represión más fuerte es la que se hace de forma imperceptible. De ello da buena cuenta el escritor cuando rememora la Asociación de la Música Popular o las crisis que, desde la Transición, se han venido atribuyendo con frecuencia intermitente a los cantautores.



Si bien la enseñanza está presente a lo largo de la trama, en ciertos momentos se ve con claridad que se encuentra al servicio de la canción como herramienta subversiva. Haya o no dictaduras de por medio, así se ha considerado siempre a lo que incite a pensar, revolver dogmas o ver más allá de las realidades oficiales. En ese sentido ha enfocado el ensayista algunas de sus obras, de cuyas creaciones da cuenta en secciones compuestas para la ocasión. Destacan sobre el resto 20 años de canción en España, monumental tratado en cuatro tomos que se comenta en sendos capítulos, y La palabra se hizo música, enciclopedia que abarca los hechos y los nombres propios que debe conocer un seguidor de la música popular en español. La generalización procede, puesto que la importancia de los intérpretes suramericanos es una constante en toda la biografía.

Mi vida entre canciones pide una urgente (desde hace años) revisión pública de la copla de Carlos Cano, la tonada de emigración de Juanito Valderrama o el soplo que Pablo Guerrero arroja sobre el doliente vacío del ser humano moderno para llenarlo. Lucha contra el desmayo intencionado de los esquemas populares, la maledicencia y el comercio de una expresión sibarita y excluyente, algunas de las estrategias utilizadas para echar abajo el prestigio y la trascendencia de una disciplina artística marcada, como decía Gabriel Celaya, para ser «el aire que todavía respiramos». Tampoco ha ayudado a esa difusión la actitud de algunos cantautores, sin duda excepciones fuera de la norma, encerrados en la exclusividad de sus criterios en lo tocante a factores tan nimios como permitir —ya no pedir ni hacer, sino permitir— la reedición de su obra. Aun así, ya se encarga la generosidad de Lucini de hacer justicia y restituir la verdad sobre la esencia de las cosas. Una trayectoria como la suya no es otra cosa que una carrera de fondo para detener los pies al olvido y mantener avispadas las conciencias.»

¡¡¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!!!

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