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lunes, 21 de julio de 2014

«DISCO-WEB»: UNA NUEVA PROPUESTA DE COLABORACIÓN PARA EL LANZAMIENTO DE LA WEB "CANCIÓN CON TODOS»

Hace unos días os comentaba que, tras haber estado trabajando con el equipo de "CREADTIBE" –que está programando la WEB "CANCIÓN CON TODOS" del  Centro de la Canción de Autor– me quedé muy entusiasmado al constatar lo muy bien que está quedando; pero que, a la vez, me ocasionó inquietud y preocupación el trabajo que se nos avecina una vez que se concluya el diseño y la programación de la WEB, y tengamos que emprender la carga de los contenidos, y, posteriormente, su mantenimiento actualizado y dinámico.

Ante ese hecho también os comentaba que para que el trabajo iniciado no se quede estancado en ningún momento decidimos plantearnos unas nuevas FUENTES DE FINANCIACIÓN, entre las que figuran la Segunda Campaña de Socios y Socias Fundadores –ya puesta en marcha– y la búsqueda de posibles patrocinadores.

A mi, personalmente, se me ha ocurrido también otra posible forma de colaborar económicamente en el proyecto a la que le he puesto el nombre de "DISCO-WEB". Llevo bastante tiempo pensando y dudando si ponerla en marcha, y hoy me he decidido a hacerlo.


El mes pasado –preparando unos cuantos materiales de mi archivo que me han pedido prestados para una pequeña exposición sobre "Canción de Autor" que se va a celebrar en un Centro Cultural de París–, me encontré con varias cajas que contenían algunos de los discos CD's que he producido en estos últimos años, y que corresponden a los ejemplares que se me entregaron en su día como productor.

Al verlos –aunque no son muchos– me surgió la idea de "ponerlos en venta", y de dedicar los resultados de esa venta al Centro de la Canción y, más concretamente, a los proyectos puestos en marcha de la WEB y de la FONOTECA.

Así pues, uno a uno, y sin prisas, os iré presentando y ofreciendo esos CD's por si pueden interesaros. El primero tiene a estos dos personajes-poetas-amigos como protagonistas:

Blas Otero y Gabriel Celaya.

Se trata del disco que tuve el inmenso placer de dirigir y producir sobre la poesía cantada de "BLAS DE OTERO Y GABRIEL CELAYA", dentro de la colección "LA PALABRA MÁS TUYA". De aquella colección se hizo una única edición de 400 ejemplares que, hoy por hoy, están totalmente agotados.

Canciones grabadas en este disco:
"La poesía es un arma cargado de futuro" (CELAYA/PACO IBÁÑEZ)
"La eternidad"(CELAYA/IMANOL)
"El niño que ya no soy" (CELAYA/VÍCTOR MANUEL)
"La ciudad es de goma" (CELAYA/AGUAVIVA)
"Más allá del pecado" (CELAYA/IMANOL)
"Me queda la palabra" (OTERO/PACO IBÁÑEZ)
"Campo de amor" (OTERO/ROSA LEÓN)
"A la inmensa mayoría" (OTERO/ADOLFO CELDRÁN)
"Igual que vosotros" (OTERO/HILARIO CAMACHO)
"Fidelidad" (OTERO/LUS PASTOR)
"Aire libre" (OTERO/ VICTOR MANUEL)
"En el nombre de España paz" (OTERO/JARCHA)

De este CD en la caja-tesoro encontrada en mi almacén quedan solamente DIECIOCHO (18) EJEMPLARES que son los que vamos a incorporar en el "DISCO-WEB" de esta semana.

A los amigos y amigas que les interese y puedan comprar este primer CD les remitiremos también, junto con el disco, 7 postales de la colección "Mis retratos íntimos".



PROCEDIMIENTO PARA LA COMPRA DE ESTE CD

El importe de la compra será de 30 EUROS –incluidos los gastos de envío– y, como ya informaba más arriba, todo lo obtenido se destinará, en concreto, al trabajo de incorporación de contenidos en la WEB que iniciaremos de forma sistemática a partir del 2 de octubre.

Como disponemos solamente de 18 ejemplares, a las personas que les pueda interesar la compra les proponemos lo siguiente:

Mandar un correo a fglucini@gmail.com  indicando estar interesado en tener el disco. Recibidos los primeros 18 correos entraremos en contacto con los interesados para efectuar la compra, y comunicaremos que este primer CD, en concreto, se ha agotado, en el evento que hemos creado dedicado a la WEB "CANCIÓN CON TODOS":

domingo, 20 de julio de 2014

«LAS UVAS DULCES» DE "MARÍA JOSÉ HERNÁNDEZ": UNA BELLA DECLARACIÓN DE AMOR Y DE ADMIRACIÓN A "JOSE ANTONIO LABORDETA"

Maria José Hernández. (Fotografía de Juan Miguel Morales)

MARÍA JOSÉ HERNÁNDEZ, cantautora aragonesa, acaba de publicar su último disco titulado «LAS UVAS DULCES» en el que interpreta trece canciones de JOSÉ ANTONIO LABORDETA. «Este disco –nos dice– no es un disco homenaje, ni un recopilatorio, es mi manera personal de manifestar el profundo respeto y admiración que siento por un hombre excepcional que supo como nadie ponerle voz a los sin voz, y estremecernos con cada una de sus palabras».

A este nuevo disco –nuevo e imprescindible– María José le ha puesto como título el nombre de uno de los poemas más hermosos de José Antonio. Quizá no es uno de sus poemas más conocidos; pero, sin lugar a duda, es uno de los que nos desvelan –con evidente claridad– su gran sensibilidad y su calidad literaria. El poema se titula –como el CD de María José"Las uvas dulces" y curiosamente Labordeta lo musicalizó y cantó en dos de sus discos con distintos arreglos musicales: Primero en 1981, en el disco "Las cuatro estaciones", y, doce años más tarde, en "Canciones de amor" (1993). (También está incorporado en el doble CD "Canto a la libertad" (2010) en el que tuve el placer de participar).

Antes de continuar comentando esta joya musical que María José Hernández nos ha regalado, creo que puede ser interesante –como pórtico– recordar y recuperar el poema-canción "Las uvas dulces" en la voz de Labordeta. Podemos hacerlo a través del enlace de "goear" que aparece debajo de la siguiente fotografía.

van por el aire,
el otoño revienta
de parte a parte.
Y sobre el corazón
que lo contempla
nacen palomas blancas
¡qué alto vuelan!.

Palomas que son hojas
y pensamientos
que, a la vera del cielo,
se van muy lejos.
Lejos como las tardes
de aquel verano
que entre solanas altas
tomé tus manos.

Tus manos son ahora
como nostalgias
que las brumas de otoño
me traen a casa.
A mi casa, cobijo
de la esperanza
de verte en los cristales
de mis ventanas.

Ventanas que se abren
hacia el principio
de tu rostro ensoñado
por los caminos,
veredas y paisajes
donde ambos fuimos
bebiéndonos la vida
hasta el olvido».

"LAS UVAS DULCES", nuevo disco de MARIA JOSÉ HERNÁNDEZ, nos ofrece 13 canciones que también "van por el aire", y que son como "palomas blancas que vuelan sobre el corazón de quien las escucha"¡qué alto vuelan!–. Un bellísimo disco del que me gustaría destacar, en primer lugar, que ha sido un trabajo de cuidadísima selección por parte de María José sobre la extensa obra cantada del José Antonio. 

Soy testigo de que María José ha escudriñado, canción a canción, toda la obra del gran cantautor aragonés –maestro de cantautores– dándole vuelo y libertad a sus propias emociones y a su sensibilidad a la hora de ir seleccionando cuáles de esas canciones compondrían su nuevo disco. En ningún momento María José se ha sentido tentada a cantar lo fácil, lo más conocido de Labordeta –y quizá por eso lo más comercial–, ¡no!...; María José ha buscado en la canciones del "maestro" la belleza, la emoción, la grandeza humana, los latidos y los sentimientos de aquel hombre tan vital, tan tierno, tan bueno, tan comprometido, tan divertido y tan radicalmente honesto. Y así fue naciendo "Las uvas dulces".


El resultado de ese minucioso y apasionado trabajo de María José, sobre la obra de Labordeta, ha producido en "Las uvas dulces" un doble y feliz resultado que me gustaría también destacar.

Por una parte, nos encontramos ante un disco que es una auténtica fotografía sentimental y humana de José Antonio...: ¡Es él mismo en trece canciones!... ¡Completo!... Como era y como le amábamos  –y le seguimos amando–: el hombre solidario, el eterno buscador de la libertad, el caminante esperanzado, el inconformista radical contra la injusticia, y el gran amante, el cantor que ha creado unas de las más bellas canciones de amor que se han compuesto en nuestro país.

Permitidme que haga uno recorrido por las canciones que Maria José ha incorporado a su disco siguiendo el itinerario temporal en el que José Antonio las fue incorporando a los suyos. Es elocuentemente hermosa –yo diría que impecable– la selección que María José ha realizado. Veamos:

"Rosa Rosae" y "Caminaremos" de "Cantes de la tierra adentro" (1976).
"Abrí todas las puertas" de "Que no amanece por nada" (1978).
"Quién te cerrará los ojos" de "Cantata para un país" (1979).
"Qué queda de ti, qué queda de mí" de "Qué queda de ti, qué queda de mí" (1984).
"Mar de amor" de "Aguantando el temporal" (1985).
• "Guárdate" de "Qué vamos a hacer" (1987).
"Nieve en abril" y "Con tu voz" de "Trilce" (1989)
"Devuélveme" y "Si fueses como la aurora" de "Canciones de amor" (1993)
"No me digas ahora" de "Paisajes" (1997)
"Nadie", último poema de José Antonio musicalizado por María José.


Por otra parte, es claro e incuestionable, que todo ese tiempo, toda esa atención, todo ese respeto y todo ese cariño puestos por Maria José sobre la obra de Labordeta antes de grabar el disco, se han traducido en unas versiones verdaderamente hemosísimas –apasionadas– y maravillosamente interpretadas. 

Nos encontramos ante un disco bellísimo en el que también han intervenido Gonzalo Lasheras en la producción y dirección musical, y un formidable equipo integrado por Sergio Marqueta (piano), Daniel Escolano (contrabajo y violonchelo), Julio Calvo (guitarra eléctica y mandolina), Joaquín Pardinilla (guitarra acústica) y Gonzalo Lasheras (guirarra acústica y eléctrica, pandereta y shaker). Destacar también la colaboración en el diseño y la imagen de Marta L. Lázaro, Juan Miguel Morales, Beatriz Pitach y Javier Polo.

Y voy concluyendo este "cuegue". Voy a hacerlo utilizando las mismas palabras con las que pienso iniciar la presentación que hoy mismo voy a escribir de MARÍA JOSÉ HERNÁNDEZ para su "cancionero" –elaborado por José Luis Martínez– del que ya podemos disfrutar en ese maravilloso portal y diario digital de la música de autor llamado http://www.cancioneros.com/ que dirige mi buen amigo Xavier Pintanel:

«A María José hace tiempo que la conozco a través de sus discos y de sus canciones. Recuerdo que la primera persona que me habló de ella fue José Antonio Labordeta, me dijo, más o menos, «no pierdas ni de vista –ni, por supuesto, de oído– a esta chica; ya verás como canta y como compone»... Fue en 1997, cuando me dió su disco "Paisajes" en el que interpretaba, a dúo con María José, la canción "A veces te descubro".

«A veces te descubro
en el pequeño amanecer del viento,
en la frágil virtud de aquel objeto
o contra la temible impunidad del cielo:
A veces te descubro,
pero nunca te encuentro...
Si te encontrase un día
¿qué sería del mundo
y de mi vida?».

Recuerdo que aquella voz y su forma de cantar me impresionaron –¡hermosísimas!–. Poco tiempo después fue él mismo José Antonio quien me regaló el primer disco de Maria José: "La línea del cielo", producido por Luis Delgado...».

viernes, 18 de julio de 2014

DESDE MI ATALAYA: ¡YA SOMOS 500 SOCIOS Y SOCIAS FUNDADORES DEL CENTRO DE LA CANCIÓN DE AUTOR!... EL SOCIO Nº 500 ES "MIGUEL RÍOS"


Hay noticias y acontecimientos lindos que me ocurren, que me sorprenden y que no puedo dejar de compartir AQUÍ DONDE CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA; un blog que, de alguna forma, ya es parte de mí mismo. 

La noticia y el acontecimiento que hoy quiero compartir, desde mi "atalaya", es que ya somos 500 las personas que  nos hemos hecho Socios y Socias Fundadores del Centro de la Canción de Autor con el fin de impulsar proyectos tan apasionantes como la WEB «CANCIÓN CON TODOS» o la «FONOTECA DE LA CANCIÓN DE AUTOR».

Y lo genial de esta noticia es algo verdaderamente mágico. Anoche recibí un correo de MIGUEL RÍOS en el que se hacía Socio Fundador y me decía: "Querido Fernando. Por supuesto cuentas conmigo"... Me fui a la lista de socios y socias y ¡que casualidad! le correspondía ser el NUMERO 500, una cifra "redonda" y muy esperanzadora.

MIGUEL RÍOS. Socio Fundador Nº 500 del Centro de la Canción de Autor.

Hoy aquí, desde mi atalaya, quiero darles las gracias a esas 500 personas con las que estoy compartiendo la posible realización de un proyecto maravilloso e imprescindible desde el punto de vista cultural y artístico... ¡GRACIAS... 500 GRACIAS... 500 SOCIOS Y SOCIAS... Y MUCHAS EPERANZAS... ¡Y seguro que seremos muchos más!

jueves, 17 de julio de 2014

RETRATO ÍNTIMO DE «ROGELIO BOTANZ»

ROGELIO BOTANZ

Este "retrato íntimo" fue, y es, para mí, muy especial. 
Lo escribí después de participar en el primer concierto en directo 
que le vi y le escuché a Rogelio. Salí de la Sala de Conciertos, 
llegué a mi casa, y me puse a escribirlo. 
Fue un retrato no previsto; me salió del alma. 
Tan imprevisto, que tuve que irme a casa de Alfredo, con urgencia,
 para que hiciera la caricatura de Rogelio 
y tuve que llamar a la editorial para que no paginaran, 
ni cerraran la edición hasta que les hiciera llegar este nuevo retrato.


A ROGELIO BOTANZ, aunque suele asociársele al Movimiento de la  Nueva Canción Canaria –como componente del grupo "Taller", y aunque ha sido muy recientemente cuando hemos podido empezar a disfrutar de sus canciones, en directo, fuera de las Islas, hay que considerarlo como uno de esos jóvenes y grandes genios del arte y de la música que son inclasificables; un genio que ama tanto y tan apasionadamente su actividad creadora que, en realidad, lo que menos le preocupa es entrar en el aparatoso maremágnum del "marketing" y de la "superproducción" con todos sus "floripondios" incluidos. (A Rogelio no le queda tiempo para eso.)

A él lo que verdaderamente le entusiasma es investigar, crear, jugar con su imaginación y su fantasía, experimentar nuevas formas expresivas y, sobre todo, disfrutar comunicando y compartiendo, con los que quieran escucharle –sean muchos o pocos–, sus historias cantadas, sus ritmos, sus danzas, sus juegos expresivos, o sus sanas locuras –sanas por lo que tienen de liberadoras– como es, por ejemplo, la puesta en marcha en cualquier espacio –grande o pequeño– de su perfecta, simbólica, increíble y, por cierto, siempre eficaz "máquina para correr".

Rogelio Botanz procede de Legazpia (Guipuzkoa) y lleva incrustadas en sus entrañas la alucinante belleza de aquellos paisajes, la nobleza del alma vasca, y la fuerza humana y trabajadora de Euzkadi. (Con frecuencia, en sus recitales, nos habla de su familia y se le percibe sinceramente enternecido cuando evoca a su madre o a aquel padre, "afilador de guadañas", que supieron engendrarle tanta pasión por la vida). 

A los veintiún años se traslada a Tenerife, para hacer la "mili" y, enamorado de aquella isla y de sus gentes, decide quedarse a vivir allí; una opción que asume con todo lo que implica, desde su sensibilidad y desde su responsabilidad, el dedicarse plenamente al conocimiento y a la investigación de la cultura canaria, y en particular de la música isleña.

En el entramado de estos breves apuntes biográficos, se configuran en Rogelio tres rasgos característicos de su personalidad –y, coherentemente de sus creaciones–: la fuerza de su capacidad expresiva; su fluidez imaginativa, y su concepción ética y social de la existencia.


Las canciones, las danzas, los juegos rítmicos y musicales de Rogelio Botanz destacan por la fuerza y la solidez con las que nacen y con las que él sabe transmitirlas. Son canciones, danzas y ritmos que penetran y se contagian de inmediato, movilizando, no ya los sentimientos, sino toda la realidad corporal. Cantar, bailar, jugar y disfrutar con Rogelio, en cualquiera de sus recitales, es inevitable.

Por otra parte –y, sin duda, claramente influido por su vocación de "maestro" y por las tareas educativas que habitualmente emprende– las creaciones de este vasco/canario derrochan imaginación; cada una de ellas es como una aventura fascinante cuajada de símbolos; de atrayentes y misteriosos personajes; y de mundos fantásticos que cualquiera puede libremente recrear. En cada un de sus creaciones se desvela un especie de "micromundo" de sensaciones en el que se entremezclan de forma inseparable todos los lenguajes.

Finalmente, la personalidad y la obra de Rogelio transpiran una ética hondamente positiva y radicalmente democrática; es, la suya, una ética fundamentada en el valor de la "igualdad", alimentada en el enriquecimiento de la "interculturalidad", y proyectada –siempre de forma alegre, lúdica y generosa– a la creación de ámbitos para el encuentro, para el diálogo y para la gran fiesta de los que creemos que a los seres humanos es mucho y más bello lo que nos une, que lo que puede separarnos y enfrentarnos.

En la obra de Rogelio se cumple aquello que Antonio Gala nos anunciaba: La música en un día impar, quizá nos hará comprender que somos todos hermanos incompletos, y que todos somos un ritmo o un estrofa o un silencio de la eterna armonía universal.