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jueves, 30 de octubre de 2014

"¡SÍ, SÍ Y SÍ"... ES URGENTE RESCATAR LA MEMORIA CONTRA EL OLVIDO... «DE MIKEL LABOA Y DE SU INCUESTIONABLE GRANDEZA».

Hace dos días que me persigue un pensamiento  que me gustaría compartir con todos los amigos y amigas de aquí DONDE CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA

Estamos incorporando a los contenidos de la Web «CANCIÓN CON TODOS» la biografía y la obra –más de 18 discos editados– del gran músico y cantautor vasco MIKEL LABOA fallecido en el año 2008 y está resultando un trabajo "apasionante".... Mikel ha sido y es, sin duda, uno de los más grandes –¡grandísimos!– creadores del siglo XX en nuestro país. Yo me atrevería a compararle, en el ámbito de la música, a grandes e inmortales creadores con Brassens, Dylan, Cohen, Springsteen, Lenon o Yupanki.

Sin embargo, desde mi punto de vista, fuera del país vasco –e incluso dentro, en ciertos sectores– no se le valora como realmente correspondería a su trabajo y a su imprescindible aportación cultural en el ámbito de la música y de la literatura... No se le valora y no se le conoce por la mayoría de la juventud –incluida los jóvenes cantautores– lo que es más dramático y preocupante.

Verdaderamente es muy lamentable la poca valoración que tenemos en este país hacia nuestros genios, más si esos genios escriben, o cantan, en euskera, en catalán o en gallego; situación que no se produce curiosamente con los "famosísimos" que cantan en inglés –por ejemplo– aunque una gran mayoría de sus seguidores no conozcan ni entiendan ese idioma.

Reivindicar a nuestros indiscutibles GRANDES CREADORES y rescatar con apasionamiento su memoria contra el olvido, es una de mis obsesiones. Bendita obsesión que empuja ese proyecto por el que estoy luchando... ¡ya sabéis!.... ¡CANCIÓN CON TODOS!... Y obsesión que hoy me pide y me lleva a reivindicar con toda mi alma a MIKEL LABOA.

Reivindicación que voy a hacer simplemente evocando un hermoso texto del escrito Bernardo Atxaga publicado en la carpeta del disco "Xoriek 17" publicado por Mikel Laboa en 2005.




«Si quisieramos hacer una jaula de palabras y meter en ella a Mikel Laboa, deberíamos pensar en los comienzos del siglo XX y decir: "Hubo una gran crisis, y los pintores, los músicos, los escritores, percibieron con más claridad que nunca la poquedad de su expresión. Los lenguajes y los modos heredados del pasado se les mostraron de pronto falsos, cuando no triviales o tontamente burgueses. Llegó entonces la Primera Guerra Mundial, una de las más crueles de la historia, llegó luego Guernica, llegó Auschwitz, llegó Hiroshima, y los pintores, los músicos, los escritores, iniciaron su lucha contra la Bestia Inmunda de la Muerte creando obras que, forzosamente, hacían frontera con el silencio. Se valieron para ello de la tradición popular, de los modos expresivos que son propios de los niños y de los locos, de las formas artísticas menospreciadas por la alta sociedad. Se trataba de sacar al lenguaje de su marasmo, de no usarlo como mero maquillaje, como retórica. Así obraron Bertolt Brecht, Tristan Tzara o Paul Celan. Así Ungaretti y John Cage, Picasso y Dubuffet, Roy Hart y Joan Brossa.

Como el Ave Fénix, los pintores, los músicos, los escritores, vuelven una y otra vez a la vida, vuelven a volar por encima de las cenizas de la realidad. Es el caso, también, de Mikel Laboa. Así es como se ha movido por el mundo, por todos los mundos. Mikel Laboa: un artista singular, solitario, hermano de la gente que también ahora, a comienzos del siglo XXI, vive en crisis.

He construído una jaula para atrapar a Mikel Laboa. Pero miro dentro, y no lo veo. Probablemente, se me ha escapado volando.»


martes, 28 de octubre de 2014

¡BENDITA SEA LA MÚSICA, Y EN PARTICULAR, "DE UN TIEMPO A ESTA PARTE"!... BEGOÑA OLAVIDE Y JAVIER BERGIA, ¡GRACIAS!

«¡BENDITA SEA LA MÚSICA!»... Lo dijo y lo cantó un buen día Joan Manuel Serrat y se confirma todos los días, ¡es verdad!...; pero hay días y circunstancias en que esa confirmación se hace especialmente rotunda; por ejemplo, cuando ocurren encuentros y acontecimientos como éste:

BEGOÑA OLAVIDE y JAVIER BERGIA vuelven a
encontrarse musicalmente en el el camino y...




... surge un gran acontecimiento discográfico:
"DE UN TIEMPO A ESTA PARTE"



Dice Javier Bergia: «Qué necesidad que pudiera ser vital es la que mueve a algunos seres humanos a lo largo de la historia a imprimir, mediante un invento tan fabuloso como el lenguaje, en verso, en prosa o en  forma de música, todo aquello de este mundo que nos regalan los sentidos.

Es acaso el arte, a modo de ofrenda que se escapa del alma, una proyección impetuosa de los seres humanos, conscientes de lo efímero de la vida hacia un universo infinito y desconocido.

Esto disco es el fruto de un encuentro de un Tiempo a esta Parte donde el humo sigue desfigurando las miradas, lo días y las horas de aquellos vetustos rincones del mundo, allá donde sea, refugio de músicos y poetas.»

Sea "ofrenda que se escapa del alma", o "proyección impetuosa" de Begoña y de Javier, hoy quiero y necesito darles las gracias por las 15 canciones que componen su nuevo disco:

GRACIAS por dejarnos penetrar en su refugio y en el de grandes y bellos artesanos de la palabra –a los que hoy les cantan– como Miguel Hernández, Luis Cernuda, Carmen Martín Gaite, Ignacio Elguero, Antonio Machado, Calderón de la Barcar, Emilia Pardo Bazán, Gonzalo de Berceo, Juan Ramón Jiménez o Francisco de Quevedo.

Y GRACIAS también por la MÚSICA y por los MÚSICOS:


Javier Paxariño, Pedro Esevan, Kepa Junkera,
Javier Bergia y Mlena Fuentes.
Josele Ordóñez, Ramiro Amusategui. Begoña Olavide,
Bernardo Souvirón y Luis Delgado.

Llevo ya varios días relajándome, y disfrutanto de "DE UN TIEMPO A ESTA PARTE" y ¡os lo recomiendo!. Para mí es uno de los más bellos discos que se han grabado este año... ¡sin duda!...

Un disco para escuchar con calma; para reescucharlo varias veces e irse dejando atrapar de sus matices musicales y verbales; y para sentirnos más humanos y esperanzados en este mundo –y sobre todo en este país– tan lamentablemente dañado y deshumanizado.

Lleva razón Begoña Olavide cuando escribe y  canta:

«El astro en crisis no afecta a las palabras
que salen solas, no hay más que liberarlas,
lanzando al viento sus sones atrevidos
quebrando el compás del silencio contenido...
... Rompiedo el aire.»

sábado, 25 de octubre de 2014

«DESDE MI ATALAYA». UN BUEN RATO DE "CANCIÓN DE AUTOR" EN ESTADO PURO Y UNA REFLEXIÓN: «LOS/LAS MULTIFANS Y SUS RIESGOS»


Hoy domingo estoy pasando gran parte del día en "MI ATALAYA"; ¡me lo pedía el cuerpo!... Hay un montón de discos que tengo ganas de escuchar aquí arriba sin que nadie me moleste, y algunos temas sobre las que escribir tranquilo y con cierta calma... "Mi Atalaya" es el mejor lugar que he descubierto para poder hacer ambas cosas.

Nada más subir a la parte más alta, y con mejor visibilidad, de "Mi Atalaya" –en donde casi ni llegan los ruidos del entorno– lo primero que he hecho es "empaparme" de música y de "canción de autor" en estado puro. He escuchado tres discos muy diferentes, pero que los tres además de ser muy hermosos, son esperanzadores porque, en los tiempos que corren –de bastante confusión "cantautoril"– reivindican y le devuelven a la "canción de autor" su más "profunda y más auténtica identidad".

Esos discos han sido "La llamada" de Ismael Serrano  –que ha superado todas las expectativas de venta, demostrando que calidad, coherencia, compromiso y popularidad no son temas antagónicos, sino que pueden y deben convivir con éxito y naturalidad–; "Antes que lo prohiban" del trovador cubano Kamankola –que esta mañana nos acompañaba en el "buen día"–: y una auténtica joya a la que estoy totalmente "enganchao" y de la que ya hablaremos dentro de unos días: "De un tiempo a esta parte", último disco de Javier Bergia y de Begoña Olavide que es sencillamente extraordinario, ¡muy bello! –y la palabra "belleza" ase redimensiona–.


Pues bien después de la escucha serena de estos tres discos y "empapao" de lo que yo considero "canción de autor" de "CALIDAD" me apetece verbalizar y compartir, a través de la escritura, un hecho y una reflexión que me han surgido en estos últimos días.

Me vais a permitir, que seguidamente –en lo que voy a escribir– no de nombres propios, no lo voy a hacer por respeto a las personas que podrían aparecer en el relato; ya sabéis que siempre reivindico mi condición de comentarista o cronista –y no de crítico, que no lo soy–.  (Rechazo totalmente a esos críticos a los que tanto se les nota como se crecen y disfrutan manifestando dureza y agresión al creador... ¡Menos mal que en lo referente al arte como sensibilidad, emoción y sentimiento nadie, o casi nadie, les hacemos mucho caso. Nos emociona lo que nos emociona y de ahí no hay quien nos mueva).

Os cuento: Hace unos días un joven "cantautor" bastante conocido me mandó un mensaje en el que se manifestaba muy molesto conmigo por "algo" que "alguien" le había contado sobre "algo" que yo había dicho, hace unos meses, en Granada, hablando de él y de otros cantautores. Por supuesto le contesté aclarándole el tema inmediatamente porque la información que le habían dado no era la correcta. (Por cierto, todavía no he recibido su respuesta).

Como no es la primera vez que me "cotillean" sobre ese "algo que dicen que yo digo" sobre algunos jóvenes cantautores, voy a aclararlo desde aquí –desde "Mi Atalaya"– para que quede claro de una vez y, por supuesto, para reafirmarme públicamente en lo que pienso y en lo que digo.


LA COSA VA DE "MULTIFANS" Y DE SUS RIESGOS.

Pués sí, hace un tiempo, con motivo de la inauguración de la exposición "...Y la palabra se hace música" en la Universidad Granada, di una conferencia en la Facultad de Filosofía; conferencia, por cierto, con poca audiencia: unos cuantos profesores y profesoras –recuerdo que estaba mi amigo Antonio Fernández Ferrer– y dos cantautores. (Uno de ellos debió ser el transmisor consciente, o inconsciente, de la desinformación a la que antes hacía referencia).

En el contexto de aquella conferencia, dedicada a la "canción de autor", dije –y me reafirmo en ello– que cuando un joven cantautor –o cantautora– que está empezando a encontrar su identidad, alcanza un cierto éxito –con frecuencia no se sabe muy bien por qué, puesto que otros incluso con más calidad no lo consiguen–, suelen surgirle un montón de fans –lo que llamo "multifans"– que pueden ser muy gratificantes por lo que aparentan, pero sobre los/las que conviene pararse a pensar un momento.

En ocasiones –en realidad es frecuente– el surgimiento casi repentino de ese "fenómeno fans" no responde a la calidad musical, al valor poÉtico o al compromiso social de las canciones que crea e interpreta el "cantautor" al que siguen; sino que más bien responde a su capacidad persuasiva, al misterio de su identidad como artista, o a sus encantos personales. Se trata de una reacción, a veces incomprensible que siempre ha existido y que siempre ha  provocado tres posibles situaciones, dos de ellas de riesgo.

Empezaré por la situación positiva, que a mi me parece la más coherente. Se produce cuando el creador no bajar la calidad, ni desvirtúa el contenido de las canciones, e incluso se afianza en ellas con claridad y evidencia para que se conozca su identidad, a riesgo de que sus "multifans" cargadas de superficialidad se desencanten y le abandonen.

La segunda situación, para mi ya es culturalmente de "riesgo", se produce cuando el "cantautor", consciente, o inconscientemente,  decide adaptar o acomodar sus creaciones, sus discos y sus conciertos, a los gustos y a las demandas que sus "multifans" le están reclamando. Me parece muy bien que esto se produzca –cada uno es libre de hacer lo que quiera– pero desde mi perspectiva se trata de una reacción lamentable, típica de lo que siempre se ha dado en llamar "canción consumo".

La tercera situación –de la que he sido testigo directo varias veces a lo largo de la historia de la canción de autor– es la que se produce cuando el creador en un momento dado se hace consciente de esa gran contradicción entre lo que él desea comunicar y lo que en realidad le están reclamando los/las "multifans" que acuden a sus conciertos. Situación que de repente les resulta insostenible, de la que no sabe cómo salir. y que puede terminar desencadenando un estado depresivo, con reacciones como la huida y dejar de cantar, e incluso –en casos muy extremos que los ha habido– en optar por la desaparición del mapa.

Esta fue mi reflexión formulada en la Universidad de Granada con motivo de aquella conferencia, y en ella me mantengo; reflexión con la que en realidad quiero expresar que la coherencia, y la fidelidad a la propia identidad, está por encima de todo en el universo creativo de la "canción de autor"... Y a partir de ahí, que cada uno haga lo que quiera, pero que lo haga descaradamente, si engañarse y sin pretender engañarnos.

viernes, 24 de octubre de 2014

¡QUE GRANDES HAN SIDO, Y LO SIGUEN SIENDO!... HOY: «BENITO MORENO» - Y IV

Tras la grabación del disco monográfico dedicado a la musicalización e interpretación de la Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer, en 1979, BENITO MORENO permaneció un tiempo viviendo en París, hasta que en 1982, regresó definitivamente a Sevilla donde instaló su taller de pintura: entrañable "rinconcillo" en el que han nacido grandes obras plásticas como sus cuadros rebosantes de realidades sureñas, como lo son sus pasteles, óleos o acuarelas con imágenes de "ropas blancas recién planchadas" –obras me siempre me remontan a mi infancia allá en el Sur–, o retratos, ya inmortales, como el que realizó de Camarón de la Isla.



Un año después de su regreso parisino, Benito grabó un inesperado y precioso disco titulado "Sevillanas" (1983), que supuso una  nueva ruptura de moldes y de estereotipos; en este caso, creando e interpretando, por ejemplo, las que llamó "Sevillanas eróticas", en las que, sin duda, definitivamente influido por Bécquer, desarrolló un bello y apasionado romanticismo. Aquel disco también fue ilustrado por él con esta bellísima cubierta:



«[...] Barcos quisiera tener
para navegar tu pelo
sin brújulas ni timones.
ni timonel, ni remero
y perderme en la alta mar
de tus negros remolinos,
subiendo por la ancha trenza
hasta estrellarme en tus zarcillos,
quedándome extenuado,
tirado por la corrinte
hasta que se ponga el sol
en la arena de tu frente».
("Sevillanas eróticas")

Editado aquel disco, Benito volvió a dedicarse en intensidad a la pintura, y, cinco años después, cuando pensábamos que había dejado la música, reapareció en el mercado discográfico con otro trabajo sorprendente, por lo que tuvo de inesperado y, sobre todo, por la reafirmación que supuso de la calidad y la originalidad –rabiosamente popular– de sus textos y de su música.

Recuerdo que aquel nuevo disco, titulado "Vida. En busca de una canción de barrio" (1988), me llegó a la radio, cuando dirigía y presentaba mi programa "La isla del hombre libre", en la  COPE de antes, y hubo dos canciones que, durante mucho tiempo, estuvieron en antena prácticamente todas las madrugadas; una de ellas fue "El rinconcillo", dedicada a una típica y entrañable taberna sevillana; la otra, "Niña morena y ágil", canción bellísima creada por Benito a partir de del "Poema 19" de Pablo Neruda, introducido de un fragmento de su obra "Confieso que he vivido". Podemos escuchar esta canción en el siguiente enlace:


Después tuvieron que pasar, nada más y nada menos, que diez años para poder reencontrarnos de nuevo, felizmente, con sus canciones, fue en 1999, año en el que grabó su disco "Me han quitado lo bailado".



Un disco en el que recupera –nuevamente grabadas– canciones de sus anteriores discos, intercaladas con otras nuevas como "Mi barrio", "Flamenco confusión", "Cuando hace calor" o "El ordenador"... En síntesis, como el mismo dice en la presentación del CD: «lo de siempre, el dolor, el amor, el alcohol, el calor, el barrio, los ordenadores, el psiquiatra y eso, la alegría de componer, estar y volar... ». 

Hace muy pocos días hablaba por teléfono con Benito Moreno y sentí una vez más su cálida amistad sureña. Nos vamos a ver pronto en Sevilla... ¡Salud Benito y abrazo inmenso!.