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domingo, 16 de agosto de 2015

«... Y LA PALABRA SE HIZO MÚSICA». HISTORIA Y VUELOS DE UNA EXPOSICION. (PRIMERA PARTE: NACIMIENTO Y VUELO LATINOAMERICANO).

El 7 de marzo de 2006, en colaboración con la SGAE, tuve la suerte y el placer de organizar una serie de actividades con motivo de la celebración de los 50 años de Canción de Autor en España"50 Años Creando"–; celebración para la que tomamos como referencia el año 1956 en el que Paco Ibáñez compuso su primera canción sobre el poema "La más bella niña", de Luis de Góngora.

Entre aquellas actividades fue especialmente importante el montaje de una exposición a la que titulé genéricamente "¡VOLAD, CANCIONES, VOLAD!"; exposición inaugurada en la Biblioteca Nacional, de Madrid, el 7 de marzo de 2006, y que posteriormente viajó a Melilla, Tenerife, San Sebastián, Pamplona y Oviedo.

Inauguración de la Exposición "¡Volad, cancione, volad!"
en la Biblioteca Nacional.

Recuerdo que una de las noches en que la exposición estuvo en Madrid, celebramos una cena en un restaurante vasco llamado "El Pelotariz", próximo a la Biblioteca Nacional, y que entre los temas sobre los que dialogamos surgió la idea de crear otra exposición alternativa sobre la "canción de autor" que pudiera viajar a Latinoamérica. Y puestos a hacer planes y a soñar, aquella noche Labordeta sugirió que podríamos montarla para el año siguiente, 2007, en que iba a celebrarse el "IV Congreso Internacional de la Lengua Española" en Cartagena de Indias (Colombia) donde estaba previsto rendirle un homenaje a Gabriel García Marquez, que ese año cumplía ochenta años de edad.

Registré mentalmente la idea de inmediato y al día siguiente –yo diría que aquella misma noche– empecé a darle vueltas al nuevo proyecto, y pocos días después nació y puse en marcha esa nueva exposición –más funcional y de contenido más concreto– a la que llamé "...Y LA PABRA SE HIZO MÚSICA" en recuerdo de mi muy querido Gabriel Celaya. Exposición que pensé dividirla, básicamente, en tres secciones: "La canción y los poetas", "Arte y Canción" y "El canto exiliado".


Me puse en contacto de nuevo con la SGAE –concretamente con la Fundación Autor– y con la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) y empecé a diseñar y a fabricar los contenidos y materiales para la nueva exposición que, tal y como habíamos soñado, se inauguraría en Cartagena de Indias durante la celebración el "IV Congreso Internacional de la Lengua Española" del 21 al 24 de marzo del 2007.

Portada del catálogo de la exposición inaugurada
en Cartagena de Indias (Colombia) el 21 de marzo de 2007.

Durante el tiempo –prácticamente seis meses– de preparación de la exposición, y, en particular, cuando nos pusimos a pensar en la creación de unos "embalajes seguros y adecuados" para su traslado a América; nunca olvidaré el atrayente –yo diría que seductor– proceso de diseño y de fabricación de tres grandes cajas de madera que se han pasado "su vida" –ya tienen ocho años– viajando, o protegidas en mi garaje de posibles inundaciones. Tres cajas, que en realidad, son parte de la misma exposición y hacia las que siento una muy especial querencia.

Esta es una de las tres cajas a las que familiarmente llamo "mágicas".

Una vez que la Agencia Española de Cooperación Internacional nos hizo saber que la exposición se inauguraría el 26 de marzo de 2007 en una de las Salas del Museo Naval de Cartagena de Indias, aceleramos el proceso de creación con el fin de poder realizar el transporte aéreo en la primera quincena de marzo. Y así lo hicimos.

Pero previa –e inesperadamente– surgió un problema; Pocos días antes de viajar hacia Colombia –ya con todo preparado y los billetes sacados– sufrí una importante lesión de corazón, con riesgo de realización de una urgente operación de trasplante. Mi cardiólogo me prohibió viajar y no pude ir a Cartagena de Indias, ni gozarme el montaje y la inauguración de la exposición, ni todas las actividades que organizamos en torno a ella –conciertos, mesas redonda, visitas guiadas, y la presentación de mis libros titulados como la exposición, o sea, "...Y la palabra se hizo música".

Mi frustración fue tremenda –¡me "jarté" de llorar!–, pero todo felizmente fue para adelante; mi hijo Javier tomó las riendas, cambió los billetes y fue quien se encargó –junto con el equipo de Fundación Autor– de que la exposición se inaugurara sin ningún problema el día 26 de marzo. 

Mientras tanto yo hice el seguimiento desde Madrid a través de lo que se publicaba en internet. (Pulsando los titulares, que seguidamente van a aparecer, podrá accederse a la noticias correspondientes:

en el IV Congreso de la Legua Española.
(Efe Eme.com - Diario de Noticias Muaicales)

Finalizado el Congreso de la Lengua, la exposición, desde el Museo Naval de Cartagena de Indias, inició un largo viaje, de más de un año por diferentes países Latinoamericanos, entre ellos Perú, Ecuador, Guatemala, Santo Domingo o Panamá.


Dejo aquí algunos enlaces que nos pueden dar una idea de cómo se realizó aquella gira:

(Nuevo Diario de Santo Domingo)
(Guatemala)
(Panamá Rock)

Finalmente, para concluir esta primera parte, es hermoso evocar un buen día en que me llegó un correo desde Panamá; era del cantautor canario JESÚS GARRIGA. Precioso correo en el que me expresaba su alegría, que logró contagiarme, porque acababa de tocar y cantar en Panamá justo en el marco de la exposición y porque le habían regalado uno de mis libros "...Y la palabra se hizo música". Aquel día comprendí que solamente por ese gesto de Jesús –y hoy lo sigo pensando– había merecido la pena todo aquel trabajo...

Y mañana, segunda parte de esta historia que se titulará: «... Y LA PALABRA SE HIZO MÚSICA». HISTORIA Y VUELOS DE UNA EXPOSICION. (SEGUNDA PARTE: SU REGRESO A ESPAÑA).

JESÚS GARRIGA cantando en Panamá
con motivo de la exposición "Y la palabra se hizo música"

ANEXO

Este es el texto de presentación de la exposición que ha aparecido y aparecerá en el catálogo de "Y LA PALABRA SE HIZO MÚSICA":

Allá, a mediados de los años cincuenta, Blas de Otero, advirtiendo que la imprenta se había convertido, de pronto, en aguacil que emprisionaba las palabras entre rejas de líneas, afirmó con rotundidad: «La palabra necesita respiro..., porque el poeta es un juglar o no es nada».

Frente a aquella afirmación –compartida por otros muchos poetas de la época–, en aquellos mismos años, surgió una generación de jóvenes creadores, españoles y latinoamericanos –apasionados amantes de la poesía y de la libertad–, que decidieron tomar los versos de nuestros más grandes poetas –y los suyo propios– para echarlos a volar por las calles en forma de canción, y conseguir, así, que la gente –eso que se llama el pueblo– pudiera encontrarse con ellos y disfrutarlos.

Hecho o acontecimiento del que el poeta Jesús López Pacheco se hacía eco, en 1986, diciendo: «Hoy los cantantes han recogido la vihuela de los trovadores y han venido a liberar la poesía. A fuerza de música y de voces –jóvenes y hermosas–, sacan a los poetas a la calle, y los sacan más vivos, como resucitados –algunos– por la guitarra».

Han pasado más de 55 años, y aquella palabra hecha música –que es la llamada “canción de autor”– se ha multiplicado, y ha llegado a convertirse en un nuevo género musical y poético de extraordinaria importancia artística, social y cultural; género en el que se ensamblaron músicos y poetas, y al que, solidariamente, se unieron un gran número de artistas plásticos que crearon y ofrecieron sus obras para ilustrar –en las carpetas de los discos– aquel canto rebelde y esperanzado.

A todos aquellos poetas, músicos, intérpretes y artistas plásticos que hicieron posible, en España y Latinoamérica, que la palabra se hiciera música, les rendimos ahora nuestro homenaje a través de esta exposición en la que recogemos una reducida, y, a la vez, significativa muestra de su presencia y de sus latidos; latidos esperanzados y solidarios –canciones del alma– que siempre acudieron a nosotros confidenciándonos, en el fondo, lo mismo que dijo Fito Páez en una de sus canciones: «¿Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón»

Fernando González Lucini
Comisario de la exposición