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sábado, 24 de mayo de 2014

PRESENTACIÓN DEL DISCO «IÑIGO COPPEL EN EL OLYMPIA»... "NO LO OLVIDARÉ NUNCA, AQUEL 23 DE MAYO EN MADRID"

Anoche, 23 de mayo, IÑIGO COPPEL presentó su nuevo disco en Madrid; fue un gran encuentro, o mejor, una gran fiesta en torno a la música y a las canciones del que considero el mejor y el más completo compositor e interprete de la joven "canción de autor" que tenemos en este momento en nuestro país; opinión personal que anoche pude comprobar que es compartida por muchas más personas, en concreto, por la mayoría de las que nos concentramos en La Fídula, de la calle Huertas, completamente abarrotada.

Hoy este "cuelgue sabatino" se lo voy dedicar a Iñigo, y lo voy a dividir en dos partes: Su nuevo disco y el concierto de presentación.

EL NUEVO DISCO DE IÑIGO COPPEL


CANCIONES:
1. "Iñigo Coppel viaja a la Edad Media (y el rock and roll salva su vida)".
2. "Tango del amante traicionado".
3. Serenata para C.
4. ¿Estáis seguros de que era un fascista?
5. Acaba conmigo.
6. En el Olympia.
7. Laura y las desventuras del joven Coppel.
8. Recuerda el viento.
9. Oiga, que hubiera estudiado.
10. Si algún día yo muriera.

Disco grabado en directo acompañado de la magia y del violín de Manu Clavijo; en el que ha contado con una impecable producción de Jose Nortes; y del que merece la pena destacar la calidad de su edición –es un producto realmente bello– diseñado e ilustrado con tremenda sensibilidad por Josune Urrutia.

Seguidamente os reproduzco algunos de los dibujos de Josune de los que podemos disfrutar en esta nueva obra de Coppel.


CONCIETO DE PRESENTACIÓN EN "LA FÍDULA"
(Reportaje fotográfico)



«Le reconocí al instante
y lloré ante su explendor:
"¡Dios de todos los cantantes!
¡Oh Gardel, oh gran cantor!".
Él con su hermosa sonrisa
dijo: "Al fin estás aquí!
ven conmigo, date prisa
y no me llames así...
se acercan tiempos de horrores
os queremos ayudar
y es que amigos, ya sois tantos
los que, por desilusión,
apagasteis vuestros cantos
¡ya no se oye una canción!
La tierra estará maldita
cuando no quede un juglar,
nuestra gente necesita
que volváis pronto a cantar"...».
("En el Olympia")

Tanto el el disco, como en el concierto, Iñigo Coppel
contó con la magia, la sensibilidad y la armonía
de MANU CLAVIJO y su violín.
Al piano pudimos disfrutar de uno de los músicos
que más me ha sorprendido en lo que va de año: JAIRO MARTÍN.
JOSE NORTES, productor del disco de Íñigo
no pudo faltar al concierto de presentación y fue un disfrute total.
«Ya lo sé, mi hermano,
tú no eres un piano, 
recuerda el viento.
Tú fuite un bello roble,
tu fuite libre y noble,
recuerda el viento.
Con la furia de sus celos
te empujaron al suelo.
recuerda el viento.
En este bar de cantautores
a nadie importa que llores,
recuerda el viento...».



«Dejas que canten y te abran,
"libertad" es tu gran palabra,
qué sabrán ellos.
Acaso piensan que son libres,
se equivocan, no son libres,
recuerda el viento.
Yo te comprendo, amigo,
¿qué crees que hicieron conmigo?
recuerda el viento.
Tal vez con este vino
olvidemos el destino
por un momento,
recuerda el viento.
¡Saud! ¡salud, mi hermano!
déjame darte la mano
y recuerda el viento».
("Recuerda el viento").


Al fondo de la anterior fotografía se puede ver a una mujer a la que admiro mucho; preciosa fotógrafa, exquisito ser humano y enorme amiga: GADEA RAMOS; ella cubrió la recogida fotográfica y con vídeo del concierto. También pudimos compartir la noche con Flavio y su cámara, otro amigo del alma.


Y me falta una imagen, que seguro que dentro de un rato nos regala Gadea, me refiero a la fotografía del gran y genial CARLOS RECIO al que tuve el pacer de acompañar en la presentación del concierto... ¡Claro como estuvimos juntos y brindamos en el escenario de LA FÍDULA no pude fotografiarlo!.

Y para concluir este "cuelgue" y la celebración del nuevo CD de IÑIGO COPPEL os sugiero disfrutar de esta bellísima canción titulada "Si algún día yo muriera", con la que se cierra el disco; un cancion, lo confieso, que anoche me hizo llorar de emoción... ¡sensibilidad a grandes dosis y en estado puro!


«Si algún día yo muriera,
-Dios no lo quiera-,
y aún queréis saber de mí,
aquí está mi testamento:
quedará escrito en el viento
para quien lo quiera oír.

Dejaré, en estos cantos,
risas y llantos,
mi alegría y mi pasión:
son la prueba de que un día,
-¡qué gran suerte la mía!-,
también tuve un corazón...

...con el que lloré y sufrí;
como a todos, la vida me hizo daño,
como a todos, me enseñaron los años
a querer y a olvidar,
a cantar y a reír,
y... ¡cómo reí!

Yo sé cuánto me quisiste,
y sé que fue triste
verme roto y sin fe...
si en mis días de locura
sufriste mi amargura,
madre, perdóname,

porque ahora que al fin puedo
vivir sin miedo,
siento que tienes razón:
cada sol, cada latido
marca el ritmo y da sentido
a quien vive su canción.

Y sé que lloré y sufrí;
como a todos, la vida me hizo daño,
pero a todos nos enseñan los años
a querer y a olvidar
y, sobre todo, a reír,
y... ¡cómo reí!

Si algún día yo muriera,
-Dios no lo quiera-,
no lloréis mucho por mí:
no me quitan lo cantado
y, contra todo lo esperado,
morí cuerdo y fui feliz;
no me quitan lo cantado,
aprendí a estar de mi lado,
morí cuerdo y fui feliz.»