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domingo, 1 de diciembre de 2013

"A GUITARRA LIMPIA": QUINCE AÑOS DE SUEÑOS CUMPLIDOS...¡Y LOS QUE FELIZMENTE QUEDAN POR CUMPLIR!

Fachada del edificio que acoge, en La Habana Vieja,
al Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau.

En el mes de noviembre de 1988, en el CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIETE BRAU –institución cubana ubicada en el centro histórico de La Habana Vieja– puso en marcha un hermoso proyecto poÉtico-musical, titulado "A GUITARRA LIMPIA" planteado con las siguientes finalidades:

• Fomentar y apoyar el trabajo creativo de los jóvenes trovadores cubanos.

• Estimular la actividad creativa de los trovadores y de las trovadoras a través de la programación de concursos o certámenes como el titulado "UNA CANCIÓN PARA MIGUEL" –organizado en el contexto del "Centenario del nacimiento de Miguel Hernández"–; o "UNA CANCIÓN PARA FRIDA Y DIEGO", dedicado a Frida Kahlo y Diego Rivera.


• Fomentar el intercambio enriquecedor entre los creadores –poetas y músicos– que a lo largo de los años han integrado, y lo siguen haciendo, el movimiento de la Nueva Trova Cubana.

• Y crear espacios para la expresión y la difusión de las obras de los trovadores: espacios escénicos para la realización de conciertos; y espacios de mayor proyección como la edición de discos, libros, vídeos y documentos sobre la trova cubana y, en particular, sobre la obra de los jóvenes trovadores.

Durante quince años el proyecto "A GUITARRA LIMPIA" –bajo la dirección de Víctor Casaus, y la coordinación de María Santucho– se ha ido desarrollando muy eficaz y positivamente, y ahora está de "fiesta": la fiesta de su QUINCE CUMPLEAÑOS a la que deseo unirme con enorme satisfacción.


Entre las múltiples actividades desarrolladas en el Centro Pablo de la Torriente y Brau, en el marco del espacio cultural "A Guitarra Limpia", hay dos que creo que merecen ser especialmente destacadas:

En primer lugar, la celebración, prácticamente mensual, de un concierto que se celebra en el patio del caserón que el Centro ocupa en La Habana Vieja; patio que podemos observar en las siguientes fotografías.

Patio de la casa en la que se encuentra situado el Centro
Pablo de la Torriente Brau
y en el que se celebran los conciertos del
proyecto "A GUITARRA LIMPIA".

Normalmente son conciertos ofrecidos por jóvenes trovadores y trovadoras que son presentados y apadrinados por poetas o personajes del mundo cultural cubano que ya han recorrido una larga y exitosa andadura profesional.

De igual forma se organizan conciertos extraordinarios acogiendo a trovadores de otros países que visitan el Centro, u otros, muy especiales, como los celebrados en homenaje a Teresita Fernández. (Conciertos de los que siempre suele realizarse una grabación en audio y en vídeo)

Teresita Fernández durante uno de sus conciertos ofrecidos
en el patio del Centro Cultural Pablo de la Torriente Baru.

(Recordemos también este preciosísimo testimonio ofrecido por Teresita Fernandez en uno de sus conciertos celebrados en el patio del Centro Pablo el 20 de diciembre del 2006).


La segunda actividad que me parece importante destacar sobre el trabajo desarrollado dentro del proyecto "A GUITARRA LIMPIA" es la edición de un amplio catálogo de discos, en soporte CD, en los que se recogen los conciertos ofrecidos por los jóvenes, y no tan jóvenes trovadores en el famoso y maravillo patio que hemos podido visualizar anteriormente. Entre esos discos aquí ofrezco una muestra:


Muchos de estos discos pueden encontrarse y ser adquiridos en "iTunes Store", localizándolos por el nombre de su autor correspondiente.

Por otra parte, el catálogo donde aparecen todos los  CD's editados puede consultarse a través del siguiente enlace del Centro Pablo:

ANEXO 1

Hace unos días recibí un correo de los amigos del Centro Cultural Pablo de la Torriente  Brau –con los que he vivido momentos inolvidables y a los que me une una entrañable amistad– solicitándome que les enviara un breve texto celebrativo del Quince Cumpleaños de " A GUITARRA LIMPIA". Por supuesto inmediatamente se lo mandé. Les decía:

La Habana, febrero, 2009. En el Centro Cultural Pablo de la Torriente y Brau.
A mi derecha Víctor Casaus, director del Centro.

«El espacio GUITARRA LIMPIA es una iniciativa y un hecho de extraordinario valor. Lo es internamente a la realidad cubana por lo que viene aportando respecto a la defensa, a la protección y al desarrollo de la trova –en particular de los jóvenes trovadores–; y lo es internacionalmente porque gracias a GUITARRA LIMPIA somos miles de personas las que, desde lejos de Cuba, podemos disfrutar de los latidos, de los sentimientos, de la música, de la canción y de la realidad del pueblo cubano.

A mi personalmente –que amo la canción de autor– el espacio GUITARRA LIMPIA me ha aportado mucho. Creo que es una propuesta cultural admirable y “limpia” de la que destacaría varias cualidades: su pasión por la música de calidad...; su propuesta honesta y solidaria...; su poÉtica democrática, libre, soñadora y utópica...; y su apuesta por la juventud y por el futuro manteniendo una radical fidelidad a la “memoria” contra el olvido...

A GUITARRA LIMPIA –y todo el equipo de personas que trabajan en ese espacio– han fortalecido en mí la confianza en que verdaderamente “cantamos como quien respira”, y en que cantamos juntos conscientes de que nuestras guitarras y nuestras voces –o sea, nuestra "palabra cantada"– es la única “arma” con las que podemos construir el futuro, como diría Celaya.

Por todo ello felicidades y ¡GRACIAS! en este 15 cumpleaños...; y que cumplamos –juntos y cantando– muchos más».


ANEXO II

VÍCTOR CASAUS, fundador y director del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, me ha remitido, desde La Habana, el siguiente texto titulado "A GUITARRA LIMPIA: QUINCE RAZONES PARA SEGUIR SIGUIENDO"; precioso y aleccionador texto que tengo el placer de compartir con todos vosotros y vosotras, convencido de que os va a resultar de gran interes:

Víctor Casaus.
(Foto de Juan Miguel Morales)

«1. A GUTARRA LIMPIA nació a finales de la década del 90 en el vacío que la crítica situación económica había provocado, también, para la nueva trova, para la canción pensante, doliente y amante. Los espacios que existían para compartir y difundir se fueron apagando, hasta prácticamente desaparecer. Los artistas que los frecuentaban, muchos de ellos jóvenes, se vieron –como otros sectores de la sociedad– ante dos alternativas: buscar fortuna en otros horizontes geográficos o tratar de afrontar los rigores de aquel áspero tiempo, entre los alumbrones del momento, sin perder la guitarra ni la esperanza.

2. Con LA GUITARRA LIMPIA, se llega a este aniversario quince. Los trovadores y las trovadoras construyeron en ese tiempo este espacio para comunicarse, compartir, disfrutar, debatir, que son infinitivos parciales para expresar este otro, mayor: vivir. El Centro Pablo fue el instrumento, la herramienta, el arma (y a veces el alma) para esa construcción colectiva. Otros lo llamarán casa, nido, familia. Y también tendrán razón.

3. Este espacio pudo tomar como suyo aquel lema con que el arte digital cubano presentó sus credenciales tres lustros atrás: una apuesta a favor de la imaginación y la belleza. La belleza como materia imprescindible para estar, para ser y para continuar. La apuesta como aceptación del riesgo necesario, como negación de la rutina: impecable, correcta pero empobrecedora. Sin embargo, A GUITARRA LIMPIA descubrió, concierto a concierto, su propia consigna, diversa y diversificadora: todas las generaciones y todas las tendencias de la nueva trova cubana han pasado –y seguirán pasando– por este patio.


Víctor Casaus y María Santucho, coordinadora
del Centro Pablo de la Torriente y Brau.
(Dos grandes amigos a loa que me unen muchos sueños y,
sobre todo un enorme cariño).

4. Para hacer posible aquel sueño de finales de siglo y de milenio, acercaron su hombro, su solidaridad, la gente amiga de Puerto Rico y de otras partes; las instituciones fraternas que entendieron las claves de este movimiento sistemático, a veces imperceptible, sobre el filo de la navaja del riesgo –es decir, de la creación–; los artistas mayores de la canción que respaldaron con su presencia, a veces con su ayuda directa y silenciosa, esta apuesta que también fue la suya en otros tiempos. 

5. El espacio multiplicó las voces de los más jóvenes, propiciando que sus obras primeras llegaran a otras gentes, y sus propuestas –acertadas o no, eso es lo menos importante– fueran conocidas, debatidas, analizadas, vividas por sus contemporáneos, esos jueces terribles o amables, cómplices o escépticos –eso también es lo menos importante. Lo importante es la posibilidad de estar, de ser y de seguir. Y A GUITARRA LIMPIA ha contribuido, en estos quince años, a conjugar esos verbos trascendentes y cotidianos al mismo tiempo.

6. Un joven trovador lanzó un día, en medio de una conversación intrascendente, esta verdad compartida: “En otros lugares uno llega, canta y se va. Aquí uno llega, canta y se queda”.

7. Se quedan porque el sonido de sus voces y de sus músicas es grabado y reproducido en discos y lanzados al éter antiguo pero eficaz de la radio y colocados en los sitios cada menos misteriosos del espacio digital. En ese mismo espacio y en otros se difunden sus imágenes estáticas o en movimiento, acariciando una guitarra o pulseando con los nervios en su primera presentación, en su segundo nacimiento.

Fernando G. Lucini y Víctor Casaus en una cervecería
próxima al Centro Pablo.
8. Se quedan porque con ese disco en la mano llegan una mañana, un año, al festival que los premia, o los valora, o los desconoce –eso tampoco es lo más importante, porque lo más importante es haber dicho lo que se quería decir y como se quería decir y seguir siendo, en paz –o en guerra– con los ángeles o los demonios de cada momento.

9. Pero se quedan, sobre todo, porque en la magia terrenal de un patio o en la solidaridad de una guitarra prestada o en la complicidad de un texto maldito han construido una comunidad. Diversa, múltiple, contradictoria, como son en la realidad real las comunidades verdaderas. Como es la vida.

10. Si las estadísticas solas pudieran ofrecer la imagen cierta de los hechos y de los procesos, bastaría con mencionar los 170 conciertos soñados y realizados en el patio querido o en las salas fraternas; los 80 discos producidos a punta de tesón y de talento; los 200 programas radiales que llevaron, En el Centro,  cada semana, las voces de los maestros y los recién llegados; los 15 cuadernos Memoria que dieron fe (de vida), a lo largo de estos años, a lo cantado, soñado o vivido en un patio de la Habana Vieja –de la nueva Habana–; los 50 capítulos de una serie televisiva que mostró la altura de la canción de la Isla a las gentes de muchas partes del mundo.


Luis Eduardo Aute, Víctor Casaus y Fernando G. Lucini.
Previos a una cena en casa de Eduardo.

11. Pero las estadísticas, solas, no pueden expresar la alegría de encontrar a un trovador nuevo en una provincia apartada, ni la emoción de acompañar la gira interminable de la canción renovada y renovadora por los barrios humildes, ni el asombro persistente ante lo que puede hacer un hombre o una mujer con su guitarra en ristre.

12. “Uno llega, canta y se queda”.

13. Uno los ve llegar, cantar, quedarse entre nosotros, entre ustedes. Los ve pidiendo el espacio que les corresponde, el micrófono que multiplique sus dudas, sus certezas y sus nuevas dudas, en ese ciclo interminable como las giras verdaderas.

14. Por eso nació, hace quince años, A GUITARRA LIMPIA.

15. POR ESO SEGUIMOS SIENDO. Que sigue siendo –hasta donde sabemos, hasta donde adivinamos–  la única manera de ser y de estar».

 Juan Miguel Morales y Víctor Casaus. (¡Cómo les quiero!)
Juan Miguel Morales le hizo entrega a Víctor, en La Habana, del Premio
de la XVII Edición del Festival de Canción de Autor BarnaSants 2012.