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martes, 17 de septiembre de 2013

"VICTOR LEMES": LA RECUPERACIÓN DE LA "CANCIÓN SATÍRICA" Y MUCHO MÁS

Justo en este momento en que me estoy planteando toda una "movida cultural" en defensa de la "canción de autor" –con "catálogo" incluido–, el cantautor canario VÍCTOR LEMES nos ofrece, a través de un vídeo muy oportuno y cuajado de genialidad –Víctor es un "genio"–, una canción a la que titula "Análisis estructural de una canción comercial"; tema que, con la carga satírica que al canario de Las Palmas le caracteriza, nos presenta diciendo: «Se trata de una guía espiritual para conseguir –en esto de la canción– ese éxito tan ansiado por algunos. Llegar a ser un superventas no es más que un compendio de patrones puestos estratégicamente en una canción. En este caso se sintetizan en solo cuatro minutos todas las pautas para conseguir ser una estrella de las listas de superventas.


Víctor Lemes.

El lanzamiento del vídeo ha sido un completo éxito –en este momento a poco más de un día de haberlo colgado está a punto de superar las 7.500 visitas–. Tras verlo y escucharlo varias veces, aparte de considerar que nos ofrece una espléndida "canción satírica" –tipo de canción que tenemos bastante olvidado–; me ha suscitado la evocación de una historia real –pura historia de la "canción de autor"– que seguidamente voy a contaros en tres capítulos:

PRIMER CAPÍTULO

Corría el año 1969 cuando a Moncho Alpuente se le ocurrió crear un grupo musical al que llamó "Las Madres del Cordero"

Grupo "Las Madres del Cordero". En la fotografía, arriba en pie
de izquierda a derecha: Jerónimo Martínez, Moncho Alpuente y Arturo Bodelón.
Sentados de izquierda a derecha: Antonio Gómez, Antonio Piera y Luis "Cocodi"

Este grupo musical, según el propio Moncho Alpunte, surgió con la finalidad de hacer una canción "fundamentalmente satírica" y vinculada totalmente a la realidad objetiva del tiempo y de la sociedad en la que surgió.

Al año siguiente de su formación "Las Madres del Cordero", en colaboración con el grupo de teatro independiente "Tábano" –creado por Juan Margallo–, montaron un espectáculo musical al que llamaron "Castañuela 70".

Entre las canciones integradas en aquel espectáculo hubo una, con letra de Moncho Alpuente y música de Antonio Piera, llamada "El ídolo" que era una sátira directa, genial y ocurrente dirigida al cantante llamémosle "comercial": «ídolo de las multitudes, camaleón dispuesto a cambiar de color ante el "monei", y rey del "hit parade" donde impone su ley».

Os recomiendo, como cierre de este primer capítulo, que escuchéis la canción "El ídolo" pulsando en el siguiente enlace:


SEGUNDO CAPÍTULO

Año 1975, Luis Eduardo Aute, tras publicar dos de sus primeros "grandes" discos: "Rito" (Canciones de amor y muerte) (1973) y "Espuma" (Canciones eróticas) (1974), decide grabar un disco de "Canciones satíricas", al que titula "Babel".


Entre las canciones integradas en aquel disco, Aute retoma la línea de contenido o temática expresada en la canción "El ídolo" de "Las madres del cordero", y compone la titulada «Viva el beat, el rock, el soul, el pop y lo demás». Os sugiero escucharla:


«Oigan esta cosa que es muy fácil de bailar,
salten como monos con el ritmo del tam-tam,
lo que aquí se dice poco importa, qué más da,
viva el beat, el rock, el soul, el pop y lo demás.

Lea Mundo-Record, Discoflash y el Ritmical,
todo es in y boom y hit y bang, fenomenal, oye,
es muy sano y constructivo por lo cultural,
Billboard, Cashbox, baby, es el nuevo santoral.

Macroventas, baby, hit-parade, vaya serial,
las canciones se cotizan por lo comercial,
cada lista es diferente, qué casualidad,
si quieres ser rico hazte disc-jockey y lo serás.

Las casas de discos venden churros sin parar,
qué ensalada, baby, si te paras a pensar,
chupan unos y otros pero todo esto es legal,
viva el beat, el rock, el soul, el pop y el capital.

Underground llamaban a lo que sonaba crack,
Warhol, Ginsberg, Mekas se pusieron a llorar,
aunque es muy sabido que nos da por imitar,
la culpa la tiene esta modorra nacional.

En la tele hay un programa pseudo-musical-ísimo,
de alguna manera tienen que disimular,
tanta tontería no se puede soportar,
con alfalfa, baby, nos quieres alimentar.

Progresivo, baby, qué será, qué no será,
unos dicen que eso es un ardid de Satanás,
pero aquí no acaba tanta empanada mental,
porque hay quien afirma que es paz y prosperidad.

Cállate un poquito, que te van a apedrear;
ya lo sé, mi amigo, y no lo puedo remediar,
oigan este chicle que es muy fácil de bailar,
salten como monos con el ritmo del tam-tam».

TERCER CAPÍTULO

Damos un salto en el tiempo; nos situamos en 2013 –otro siglo, y más de 37 años después–. 

Un joven cantautor canario llamado VÍCTOR LEMES, creador de bellísimas canciones como "Nada que ver" "Energía renovable" o "Lo siento Freud", retoma la tradición y el género de la "sátira" –vinculado siempre al "canto popular"– e incide en una de sus temáticas más singulares –la misma que Moncho Alpuente abordó en "El ídolo" y Aute en «Viva el beat, el rock, el soul, el pop y lo demás»–: la "canción consumo o comercial"; canción a la que yo jamás llamaré "canción de autor" –aunque autor tiene–; y cuyos intérpretes no figurarán, por supuesto, en el catálogo que estoy construyendo.

Te propongo escuchar esa canción, se titula "Análisis estructural de una canción comercial".


«Oh oh oh oh oh.
Como ven se suele empezar con un tarareo
que no diga nada en especial... porque es un tarareo,
tres acordes standard, no hace falta solfeo
y se puede disimular con otro tarareo.

Oh oh oh oh oh
La temática es lo de menos
solo tienes que echar a alguien de menos
y decir cuánto la echas de menos,
que sin ella mueres, no es pa´menos.

No hace falta que rime,
no pierdas el tiempo pensando en metáforas
que puedan confundir a la audiencia
ya que aquí solo importa 
que el estribillo que ahora suena te taladre la cabeza.

Y aquí va una frase vacía, una frase vacía.
Y aquí va una frase vacía y paras
y repites la frase vacía

Oh oh oh oh oh
Y ahora sigue insistiendo
en que sin ella eres un mierda,
que no puedes vivir
porque eres un cero a la izquierda,
que la quieres y vas a cambiar,
que no tienes personalidad,
pero aquí solo importa 
que el estribillo suene hasta la saciedad.

Y aquí va una frase vacía,
que suene en las cuñas de radio,
y aquí va una frase vacía
que se coree en los estadios.
Y aquí va una frase vacía
decir "oh nena" siempre cabe.
Y aquí va una frase vacía
y si la dice un rapero, mejor: ya tu sabes

Oye mamita yo quiero amarte
y acariciarte todas tus partes
y ahora tendré que rimar con arte,
pues por ejemplo... René Descartes
No sé quien es pero yo he visto
en internet que es un tío listo
que decía "pienso luego existo",
tengo cultura yo te conquisto.
Materialismo, existencialismo
empirismo, racionalismo,
no viene a cuento me da lo mismo,
mi inteligencia es un espejismo

Y aquí va una frase vacía, una frase vacía.
Y aquí va una frase vacía
y subes la intensidad de la frase vacía!!
Y aquí va una frase vacía
y una coreografía.
Y aquí va una frase vacía y paras...
y ralentizas la frase vacía».

¡Magnífico Víctor Lemes!... Y aquí acaba la historia, con un final feliz; con la evidente y sonora demostración de que con él la "canción de autor" y la "canción satírica" son posibles y están vivas. 

Víctor es un gran "cantautor" que ha sabido conectar con la tradición, y que viene a demostrarnos que esto de la "cantautoria" no es aburrido, ni triste, ni un "tostonazo", es simplemente «el arte de tomarse la música, la canción y la vida un poquito en serio, y de generar, a corazón abierto, toda la belleza y la sensibilidad que se pueda» –¡porque las estamos necesitando!... De esto Víctor Lemes sabe mucho, ¡mucho!... ¡Os lo aseguro!

Y si queréis comprobarlo personalmente ¡ya!, podréis hacerlo en los conciertos que, a partir del próximo día 27, va a celebrar presentando su nuevo disco titulado "CAJA NEGRA"; el primero de esos conciertos en Las Palmas en "The Paper Club", y en Madrid, en la Sala Clamores, el próximo 14 de octubre... Lo iré recordando con tiempo.