Páginas vistas en total

miércoles, 5 de junio de 2013

"...Y LA PALABRA SE HIZO MÚSICA" EN CALATAYUD - 3: «LA INAUGURACIÓN»


Ayer, día 4 de Mayo, a las siete y media de la tarde inauguramos la Exposición «...Y LA PALABRA SE HZO MÚSICA» en el Centro Asociado de la UNED en Calatayud. Fue un momento precioso y entrañable en el que una vez más celebramos que en este país nuestro –de norte a sur, y de este a oeste–, «CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA».


Colección de imágenes expuesta en vitrinas.

Os dejo seguidamente algunas imágenes del acto de inauguración, 
y, al final del cuelgue, la imagen y el contenido de uno de los "rinconcillos"
de la exposición que a mí, personalmente, más me gusta y me emociona.

De derecha a izquierda: Álvaro Jarillo (Vicerrector de la UNED),
Julio Fuentes (Director del Centro Asociado de Calatayud)
y Fernando González Lucini.
Fue para mí un inmenso placer realizar la primera visita
guiada a la exposición inaugurada ayer en Calatayud.

ESTE ES EL "RINCONCILLO" DE LA EXPOSICIÓN 
AL QUE ANTES ME REFERÍA:



Es un panel compuesto de nueve cuadros en los que se presentan nueve textos fundamentales que hacen referencia a la identidad y a la importancia de nuestra "canción de autor". Esos textos son los siguintes:

«Durante la larga postguerra que muchos de nosotros hemos compartido, hubo una no menos larga lucha de reconstrucción de la razón popular. Muchos fueron los materiales de resistencia que sirvieron a esa reconstrucción, materiales de memoria, tenacidad, sacrificios, gestos, silencios. [...], canciones que combatieron la mentira franquista con la verdad duplicada de la letra y la música». (MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN).

«Hasta las más altas hipótesis de las ciencias hay que hacerlas poesía, que es el alimento que recibe el pueblo...; no hay doctrina que se asimile mientras no se haga poesía... El pueblo necesita que le canten, que le rían que le lloren, mucho más que que le enseñen». (MIGUEL DE UNAMUNO).

«Es cierto que la vida en ocasiones –largas, largas a veces– nos amarga. Y es preciso sacarnos su amargura, a gritos, de la boca. Eso hicieron los “cantautores”: contagiarnos desesperadamente su esperanza... Un ramo de esperanzas sonoras, vociferantes, contestatarias... Una esperanza en marcha que se echó a cantar por los caminos apasionadamente». (ANTONIO GALA).

«Cantemos como quien respira. Porque eso es la libertad, porque es decir que somos quienes somos, porque eso es el amor: respirar o cantar. Porque ambas cosas son la misma: Poesía». (GABRIEL CELAYA)

«Y ocurrió que quienes tenían voz para expresar la esperanza de  los adormecidos rebuscaron entre 
las piedras para encontrar de nuevo el vocablo preciso, la frase acertada, el redoble de conciencia... Nuevos bardos recordaron que su oficio consistía en importunar con la solicitud de quien no se resigna a ser mendigo, en el tono bronco de quien sabe exigir lo que le corresponde». (CARLOS ÁLVAREZ).

«En tiempos de ignominia como ahora a escala planetaria y cuando la crueldad se extiende por doquier fría y robotizada aún queda mucha buena gente en este mundo que escucha una canción o lee un poema: ellos saben muy bien que la patria de todos es  el canto, la voz y la palabra; única patria que no pueden robarnos. Por eso digo una vez más: que nadie piense o grite no puedo más y aquí me quedo». (JOSÉ AGUSTÍN GOYTISOLO).

«¡Cantad alto! Oiréis que oyen otros oídos. ¡Mirad alto! Veréis que miran otros ojos. ¡Latid alto! Sabréis que palpita otra sangre. No es más hondo el poeta en su oscuro subsuelo encerrado. Su canto asciende a más profundo cuando, abierto en el aire, ya es de todos los hombres». (RAFAEL ALBERTI).

«Si la poesía y, en ella, la canción, fueron “un arma cargada de futuro”, los sentimientos políticos suscitados por nuestros cantautores, lejos de oscurecer los problemas, los pusieron de manifiesto en un pujante movimiento de solidaridad. Se trataba con él, nada menos, que hacer caer la “estaca” a la que estábamos todos atados». (JOSÉ LUIS ARANGUREN).

«Veo ahora el cancionero general de los “cantautores” y compruebo que es el cuerpo legal de las esperanzas de una generación... Luis Eduardo Aute le puso música a las claras del día que anunciaban el fin de la larga noche de la dictadura... La democracia era tan alegre como una estaca, la de Lluís Llach, que había que derribar a golpe de guitarra... El parte meteorológico de las esperanzas democráticas nos lo daba nuestro hombre del tiempo, Pablo Guerrero, quien nos anunciaba que tiene que llover a cántaros». (ANTONIO BURGOS).