Páginas vistas en total

sábado, 23 de marzo de 2013

UN RECUERDO ENTRAÑABLE Y SIETE MINUTOS DE MÚSICA PARA UNA TARDE DE PRIMAVERA.

El recuerdo para GERARDO GANDINI, pianista argentino que falleció ayer y que en 1989 formó parte del sexteto creado por ASTOR PIAZZOLLA...

Gerardo Gandini.

... y los siete minutos de música: La «MILONGA DEL ÁNGEL» interpretada en la BBC de Londres, por el sexteto integrado por: ASTOR PIAZZOLA (banoneón), DANIEL BENELLI (bandoneón), JOSÉ BRAGATO (violonchelo), GERARDO GANDINI (piano) HORACIO MALVICINO (guirarra eléctrica) y HÉCTOR CONSOLE (contrabajo).



¡FELIZ PRIMAVERA!

ROZALEN: UN RESPIRO SALUDABLE DE BELLEZA, DE SENSIBILIDAD Y DE ESPERANZA..., ¡Y QUE SALTEN CHISPAS!


Como ya anuncié el pasado 11 de enero, ROZALÉN acaba de fichar –o mejor, acaba de empezar a trabajar artísticamente– dentro de la compañía RLM Management & Contratación, presidida por Rosa Lagarrigue; sin duda una de las más importante empresas dedicada al desarrollo y a la promoción de artistas en el sector de la música. 

Días después Rozalén firmó un contrato discográfico con la compañía Sony Music España que acaba de relanzar su primer disco titulado "Con derecho a...". 

Portada de la reedición del disco de Rozalén
 "Con derecho a..."

Y, hoy por hoy, es una compositora e intérprete que está considerada como la más importante y joven promesa dentro del panorama de nuestra música popular.

Con motivo de todos estos acontecimientos, y en particular, de la reedición de su disco "Con derecho a...", la compañía Sony Music me ha pedido que escribiera un texto informativo y promocional hablando de Rozalén y de sus canciones. Por supuesto lo he hecho encantado, entre otras razones, porque a lo largo de estos dos últimos años ha sido mucho y muy positivo lo que he escrito sobre ella.

El nuevo texto, que concluía ayer mismo de atardecida es el siguiente:

«Desde el primer día que la escuché cantar en directo –y de esto pronto hará dos años– lo tuve totalmente claro: Rozalén es la "cantora" o "canta-autora" sin prejuicios– porque es la autora de casi la totalidad de sus canciones– que se estaba echando en falta dentro de nuestro joven panorama musical. Es sencillamente una "artistaza completa" –como decimos allá por el Sur– difícilmente etiquetable.

Hay muchos motivos que justifican mi anterior convencimiento y que son fácilmente comprobables escuchado y viendo cantar a Rozalén.

Rozalén.

Rozalén, para empezar, posee un dominio, yo diría que natural y absoluto, del "canto popular". Por las  características peculiares y "jondas" de su voz y de su música, rompe con todos los estereotipos o moldes que podamos imaginarnos; ella es capaz de adentrarse, con extraordinaria naturalidad y frescura, en cualquier género o estilo: el blues, la copla, el son, el flamenco, el pop, el rap, la música árabe, la canción de autor, o lo que se proponga. Y es que Rozalén es, en realidad, una revelación del "canto sin fronteras"; es otra forma de ser cantando. 

Por otra parte, esta mujer, cuando se sube a un escenario transforma todo su cuerpo en "pura y dura" música y canción –¡ay de esos ojos y de esas manos cantoras!–, y provoca un irresistible "encantamiento"; como si en realidad fuera una de esas "hadas" de las que ella reivindica la existencia en una de sus más bellas canciones.

Si a todo lo anterior se añade, por ejemplo, su dominio escénico; su dicción directa, clara y seductora –¡qué bien y bonito nos canta!–; su capacidad para transmitir emociones y sentimientos –ternuras, recuerdos, soledades, pasiones, sueños posibles… y hasta alguna lágrima–; y, sobre todo, su sensibilidad tan nítidamente humana –¡cuánta humanidad contagia!–, Rozalén, hoy por hoy, se convierte, sin duda, en una "cantante" necesaria.

Entrando ya, más concretamente, en su primer disco "Con derecho a…" diré que nos encontramos ante un trabajo repleto de sorpresas y de virtudes.

Empezaré por los arreglos y la producción del disco: creo que Ismael Guijarro ha conseguido ofrecernos una obra de altísima calidad musical que en todo momento refuerza, mima y le da color a la voz y a las canciones de Rozalén…; se podría haber hecho de otra forma, pero, desde luego, no mejor. Calidad musical potenciada con la participación de un extraordinario equipo de músicos entre los que figuran: Álvaro Gandul, Martín Leiion, Jimi González, Samuel Vidal, Alonso Aragón, Juancho Guervara, Amir John Haddad, Luis Dulzaides, Alexis Balanowdki, Jesús Lavilla, Marino Sanz, Road Ramos, Rodrigo Aragón, Carlos Nares y El Kanka y El Manin haciendo coros.

Rozalén.

Respecto a las canciones del nuevo y primer disco de Rozalén hay que afirmar que nos encontramos frente a una obra variada y completa que rebosa belleza, sensibilidad y encanto a borbotones. Rozalén compone y escribe muy bien: posee un léxico amplio que es, a la vez, ágil, vital, realista y simbólico…; navega en sus textos entre el amor y el desamor…, y entre los deseos, las pasiones y los sueños…; es crítica, y cuando es preciso, rebelde.

Concretamente, en este disco, sorprenden canciones  como "Levántate" –en la que reivindica nuestras raíces arábigo-sureñas–; "Comiéndote a besos"«que eres tú quien me revuelve, que eres tú quien me enamora, tú quien me convierte en la mejor persona»– ; "Alivio"¡que bien "cantá"!–; y, sobre todo, "Las hadas existen", "Saltan chispas" –fotografía sentimental y reivindicativa de la alegría, de la risa, del cariño, de la ilusión y, en general, de las buenas vibraciones, ¡que falta nos hacen!– y, por supuesto, sin descartar ninguna, "80 veces", canción de amor muy bien elaborada desde el punto de vista literario y bellísima musicalmente; una de esas canciones-latidos que estoy convencido de que pasará a ser parte del memorial sentimental de quienes reivindicamos la capacidad y el valor de enamorarse "hasta el tuétano", y con todas sus consecuencias.

Por todo lo dicho, apostar hoy por Rozalén es una forma de reivindicar y de defender la música y la canción de calidad en un tiempo y en un país –como los nuestros– que tanto necesitan de un respiro de belleza, de sensibilidad y de esperanza… ¡Rozalén, bienvenida!…; y ¡que salten chispas!».

Fotografía de Juan Miguel Morales tomada el 22 de febrero de 2012.
Juan Miguel es otro de los profesionales relacionados con el universo
de la canción que  apostó por Rozalén desde el primer día que la escuchó cantar.

Para concluir este "cuelgue" quisiera decir algo que me pide el cuerpo –la cabeza, el corazón y las manos– y que, por supuesto, no voy a reprimir. Uno está cada vez menos dispuesto a reprimirse, y cada vez más propenso a decir lo que piensa. Pues ahí va:

El martes 27 de diciembre de 2011 –es decir, hace quince meses– a la salida de uno de los conciertos de Rozalén en la Sala Libertad 8 escribía esto, y en este mismo blog:

«El concierto finalizó a las doce de la noche, y de regreso a mi casa no dejaba de preguntarme: ¿Dónde están los productores musicales, los responsables de las casas discográficas, o los encargados de las programaciones musicales de radio y televisión? ¿es que están sordos? ¿es que han perdido definitivamente la sensibilidad? ¿o, tal vez, es que ya les importa definitivamente un "carajo" la belleza y la calidad?... No lo entiendo, no puedo entender como compositoras e intérpretes como María Rozalén que llevan ya varios años en esto de la música, con un recorrido de mucho trabajo y esfuerzo, con una gran ilusión, y, sobre todo, con una indiscutible calidad poética y musical, no hayan podido grabar todavía ese primer disco de sus sueños; disco que, evidentemente, bien promocionado, puede ser el pórtico de un éxito profesional y de un regalo a bocanadas de sensibilidad para eso que se llama la "ciudadanía"... ¡No lo entiendo!... ¡Ganas tengo de tener "pasta" "pa" invertirla en la producción de trabajos de creación como el de María!; inversión que, además de ser gratificante, lo es también de poco riesgo porque su canto es serio, bello y convincente... ».

(Puede leerse el "cuelgue" completo en este enlace:

Me apetece realizar esta evocación por dos motivos, el primero, porque evidentemente me confirma que mi sensibilidad y mis criterios respecto a la canción de autor siguen vivos y certeros –y eso me gusta reconocérmelo–; y, en segundo lugar; para justificarme, a mi mismo, las risas que me entran cuando percibo ahora a tanta gente en torno a Rozalén que hace año y medio no pensaban, ni actuaban, como lo hacen ahora que ya es una "estrella" –un "artistaza", como siempre dije desde el principio–; ¡sí! justificarme las risas que me entran porque en realidad no son malignas, solamente reflejan mi reacción personal ante una descarada e hipócrita realidad.