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sábado, 23 de febrero de 2013

... Y LA PALABRA SE HIZO MÚSICA. "PUEBLO DE ESPAÑA, ¡PONTE A CANTAR!"" (2ª Parte)









Continuo la copia de un nuevo apartado de mi libro
"Crónica cantada de los silencios rotos";
concretamente el titulado: 
«Pueblo de España, ¡ponte a cantar!» (2)



Cataluña, 1957. Josep M. Espinàs, uno de los creadores del colectivo "Els Setze Jutges", del que seguidamente hablaré, de varias conferencias bajo el título de "Georges Brassens, el trobador del nostre temps" –en mayo del 62 grabaría su primer disco cantando en catalán: "Espinàs canta Brassens"–.


En enero de 1959, Lluís Serrahima publica en la revista "Germinàbit", de la Unió Escolania de Montserrat, un artículo titulado "Ens calen cançons d'ara" que tendrá una repercusión muy importante dentro y fuera de Cataluña. Entre otras cosas, en aquel artículo Lluís decía:

Lluís Serrahima. (Foto de Juan Miguel Morales).

«Hem de cantar cançons però nostres i fetes ara […] és greu que no se'n facin de noves, jo almenys no n'he sentides. Podem atribuir-ho a les circumstàncies, però de cançons se'n poden fer de moltes menes i maneres, a més, aquestes circumstàncies no poden per elles mateixes, privar un poble de les seves cançons. És precisament en moments difícils que han nascut gran nombre de cançons, de les boniques, aquelles que els pobles han transformat en una mena d'oració col·lectiva […]. Es tracta, doncs, que surtin cançons d'aquest moment nostre […]. Què fan els músics que ara són joves?».

«Hemos de cantar canciones pero que sean nuestras y hechas ahora [...] es grave que no se haga nada nuevo, yo por lo menos nada he oído. Esto lo podemos atribuir a las circunstancias, pero se pueden hacer canciones de muchos modos y maneras; aún más, estas circunstancias no puede, por sí mismas, privar a un pueblo de sus canciones Es precisamente en los momentos difíciles cuando han nacido muchas canciones que el pueblo transformó en oraciones colectivas [...]. Se trata, pues de que aparezcan canciones de este momento nuestro [...]. ¿Qué hacen los músicos que ahora son jóvenes?».

¿Qué hacían los músicos que entonces eran jóvenes?... Aquel mismo año (1959), un joven valenciano –que posiblemente ni había leído el artículo de Serrahima–, durante un trayecto en motocicleta de Xàtiva (su ciudad natal) a Valencia, idea "Al vent". Era Raimon, y era la canción que marcaría un hito indiscutible no sólo en la historia de nuestra canción popular, sino, también, en la toma de conciencia y en el impulso colectivo de muchos miles de ciudadanos y ciudadanas que, por todos los rincones del Estado, clamaban, y a partir de ahora cantaban, a la vida y a la libertad.

«Yo no olvidaré nunca –nos recordaba José Luis Arangurenla presentación, todavía en una política intimidad, si es que pueden casarse estas dos palabras, y desde luego en una intimidad políticamente asediada, que en la sesión de clausura de un congreso internacional nuestro sobre el «nouveau roman» y el realismo social, hicieron José María Castellet y sus amigos catalanes de la cançó, de Raimon. Fue un acontecimiento memorable». (Fragmento del prólogo del Vol. 4 de mi libro "Veinte años de canción en España").


Cubierta del primer single de Raimon en el que
aparece la primera grabación de "Al vent" (1963)

Contraportada del primer single dedicado por
Raimon
a
Gabriel Celaya y Amparo Gastón, 1964.

(Mientras tanto, un preadolescente, en Jaén, –yo concretamente– sin enterarse de lo que estaba pasando de Despeñaperros para arriba, se debatía entre el aburrimiento y la inquietud sin saber muy bien lo que le pasaba por dentro..., tuvieron que transcurrir cuatro años para que Raimon y "Al vent" se cruzaran en su camino y le hicieran cambiar radicalmente su vida. Y es que la canción, como el amor –como cantaba Violeta–, «se va enredando, enredando como en el muro la hiedra, y va brotando, brotando, como el musguito en la piedra»).

Entramos ya en el periodo comprendido entre los años sesenta y primeros de los setenta, años en los que los hechos y los acontecimientos anteriormente destacados, y sin duda otras muchas iniciativas culturales de ese mismo signo, van a alumbrar una década y media auténticamente prodigiosa y fértil respecto a la creación musical y, unida a ella, a la revolución cultural y política en todo el Estado.

Fue una etapa de nuestra historia en la que, como vamos a redescubrir seguidamente –analizada y sentida con la perspectiva que siempre nos proporciona el tiempo transcurrido–, parece como si realmente todos nuestros pueblos hubiesen escuchado y creído en los versos de Jesús López Pacheco que Adolfo Celdrán musicalizó y cantó en 1970.

Jesús López Pacheco.


«Una canción, una canción,
llena las calles de la ciudad.
Canta el martillo, canta el motor,
ya canta el brazo trabajador.
Las herramientas tienen cantar.
Lo canta el hombre al trabajar.
Todas las manos se van a alzar,
un solo puño las unirá. 
¡Pueblo de España ponte a cantar!
¡Pueblo que canta no morirá!»
("Pueblo de España ponte a cantar"
Jesús López Pacheco - Adolfo Celdrán)

Dado que el número de iniciativas y experiencias culturales que se desencadenaron en aquella época, pese a la represión y la censura, fueron muchas, y aún muchos más los nombres propios que las protagonizaron –bien participando en colectivos más o menos organizados, bien de forma independiente–, me voy a limitar a mostrar tan sólo un plano general y algunos planos medios de la situación.

Si contemplamos desde un plano general el fenómeno creativo que, en torno a la canción, se produjo en España durante los años sesenta y primeros de los setenta, pienso que al menos podemos obtener tres visiones altamente significativas de la época que pueden resultarnos elocuentemente aleccionadoras en el presente.

Por una parte, el estallido de un "entusiasmo creador" incontenible generado, sin duda, por la existencia de una razón utópica, de una esperanza compartida, que provocaba la fertilidad fluida, airosa y limpia del sentimiento, de la palabra y de la sensibilidad.

Una esperanza que nuestro inolvidable Ovidi Montllor, lamentable e irremediablemente ausente, supo expresarnos y transmitirnos, ya en los años ochenta, con la contundente fuerza de su voz, haciéndose eco de unos extraordinarios versos del poeta Vicent Andrés Estellés:


«Me aclamo a ti, madre de tierra sola.
araño tus rodillas con uñas sucias, 
invoco un nombre o secreta consigna, 
madre de polvo, secuestrada esperanza. 
Mientras el gran fuego o la ferocidad 
sigue caminos, sigue oscuros caminos, 
me agarro a ti, a lo que más quería, 
y canto el día de la mañana ilimitada. 

El claro camino, el profundo idioma, 
un alfabeto fosforescente de piedras, 
un alfabeto siempre con la llave en la cerradura, 
el limpio destino, la senda de luz. 
Siempre a la noche iluminado entero, 
un bello futuro, un augusto lugar, 
serás levadura que hace subir el pan, 
serás el sol y serás la cosecha. 

Serás la fe y la medalla oculta, 
serás el amor y la ferocidad, 
serás la llave que abre todas las cerraduras, 
serás la luz, la luz ilimitada. 
Serás confín donde la aurora comienza
serás trigo, escalera iluminada. 
Serás el ave y serás la bandera, 
el himno fecundo del retorno de la patria, 
todo desgarrado del emblema que sube, 
serás el ave y serás la bandera. 
Yo subiré piadosamente los escalones
y cuando llegue al final entonaré 
la plegaria de los bienes que me retornabas siempre». 
(“Me aclamo a ti”. Vicent Andrés Estellés - Ovidi Montllor).

Vicent Andrés Estellés.

«M'aclame a tu, mare de terra sola. / Arrape els teus genolls amb ungles brutes. / Invoque un nom o secreta consigna, / mare de pols, segrestada esperança. / Mentre el gran foc o la ferocitat / segueix camins, segueix foscos camins, / m'agafe a tu, os que més estimava / i cante el jorn del matí il·limitat. / El clar camí, el pregon idioma / un alfabet fosforescent de pedres, / un alfabet sempre amb la clau al pany, / el net destí, la sendera de llum, / sempre, a la nit, il·luminant, enterc, / un bell futur, una augusta contrada! / Seràs el rent que fa pujar el pa, / seràs el solc i seràs la collita, / seràs la fe i la medalla oculta, / seràs l'amor i la ferocitat. / Seràs la clau que obre tots els panys, / seràs la llum, la llum il·limitada, / seràs confí on l'aurora comença, / seràs forment, escala il·luminada! / Seràs l'ocell i seràs la bandera, / l'himne fecund del retorn de la pàtria, / tros esquinçat de l'emblema que puja. / Jo pujaré piament els graons / i en arribar al terme entonaré / el prec dels béns que em retornaves sempre». (“Me aclamo a ti”. Vicent Andrés Estellés - Ovidi Montllor).

Por otra parte, un segundo rasgo o visión panorámica que podemos obtener de aquella época fue la «capacidad de difusión y de contagio» que tuvo aquel movimiento precisamente en un tiempo en el que grabar un disco era muy complicado –casi imposible para la mayoría de los creadores–, y cantar en público, una peligrosa y arriesgada aventura, tanto para los cantantes como los que participábamos con entusiasmo en los recitales. Difusión y contagio que sólo fueron posibles, por tanto, gracias a la convicción radical y a la necesidad de una vida más digna, que todos compartíamos, y al lenguaje universal utilizado, que por encima del espacio, de la lengua, de las nacionalidades o de las creencias religiosas, nos permitía entendernos, nos hacía sentirnos cómplices y nos ayudaba a descifrar todas las claves que, de forma imprescindible, había que utilizar para liberarse de la censura.


(Recordemos que fueron años en los que, por ejemplo, trabajábamos codo a codo, ateos, agnósticos y creyentes –eso sí: todos revolucionarios amantes de la libertad–; momentos en los que, ante la ausencia de sindicatos libres y de partidos políticos legalizados, las comunidades cristianas de base, progresistas, y los movimientos apostólicos estudiantiles, rurales y obreros se convirtieron –sobre todo en los años sesenta– en plataformas eficaces para el encuentro, el diálogo, la reivindicación y la lucha contra la dictadura).

Aquel era el lenguaje que, en la esperanza –«claro camino, senda de luz y confín donde la aurora empieza»–, nos desvelaba la grandeza de nuestra humanidad secuestrada; un lenguaje que resultaba como un elixir estimulante que hacía posible lo casi imposible: burlar –no sin riesgos– la represión y la censura:



«¡Arriba hermano hombre!
¡Arriba sobre tus sueños de alegría despedazada!
Como un rayo asesinas las nadas circundantes
Y en un pozo de sangre ilusionas tus dones fracasados.
Todo es cielo en silencio. Tú sólo ruges.
Tú sólo ríes. Tú sólo lloras sobre el mar.
Nace la primavera otra vez para ti.
Y para que tú vengas
Se han hecho los abismos que en cada vida se crean
Y las noches terribles
En que una vez desolada
Nos advierte para siempre
Que nada importa ya.
¡Arriba esa mirada eterna
que desafía océanos impávidos de estrellas
y es capaz de enfrentarse cara a cara
con la sorpresa de existir
en el inocente vértigo del tiempo!
¡Todo es quimera en tomo!
¡Todo es un tigre merendando
entre tumbas y olvido y viento y nubes!
Pero tu relámpago abraza las colinas
y es tu testuz altiva
como mundos de asombro
la exacta demostración dolorosa
de que el infierno se ha hecho para ti
y para que tú la violes sagradamente;
He ahí a la vida esperando tus puños y tus besos,
y estelares nacientes prometidas
surcando tu viejo corazón de niño navegante
entre horas sin cerco y horas derruidas y amarguras proféticas
moldeando en sollozos la aurora de dioses.
Triste es el fondo de tus ruinas.
 Pero un buzo celeste
tú: hombre hermano maldito
minero de ternura luchador sanguinario
sin meta fija en las noches ardientes
marcha, busca, acaricia, mata
ávido de esplendores dice la palabra
y la tierra sabe de un sentido como espada
y ya no es tan ciego el girar de los soles».
("Hermano hombre". Miguel Labordeta - José Antonio Labordeta).

Y, en tercer lugar, un último rasgo que nos ofrece este primer plano de la realidad en aquel tiempo en nuestro país, es el hecho de la «solidaridad». Sabíamos que la "estaca" estaba empezando a pudrirse y que si todos trabajábamos fuerte, unos por el norte, otros por el sur, por el este y por el oeste, seguro que caería:

«En esta nave en que vamos
se necesitan remeros;
el puerto es la libertad,
el capitán es el pueblo.
Un grano no hace granero,
pero ayuda al compañero».
(“Un grano no hace al granero”
Cástor - Luis Pastor).


«Desbrozando cada uno el suyo,
y entre todos el nuestro
ampliemos sin interrupción
el camino humano.
Dueño cada uno de sí mismo,
nadie en lugar alguno dominado.
Unidos todos los pueblos
tendremos nuestro futuro».
(“Martxa baten lehennotak” [Fragmento].
J. A. Arze - Mikel Laboa).

«Bakoitzak urraturik berea / denon artean geurea / etengfabe gabiltza zabaltzen / gizatasunari bidea. / Inon ez inor menpekorokan / nor bere buruaren jabe / herri guztioak bat eginikan / ez gabiltza gerorik gabe». (“Martxa baten lehennotak”. J. A. Arze - Mikel Laboa).

«Si yo tiro fuerte por aquí
y tú tiras fuerte por allí,
seguro que cae, cae, cae,
y podremos liberarnos».
(“L’estaca” [Fragmento]. Lluís Llach).

«Si jo l'estiro fort per aquí / i tu l'estires fort per allà, / segur que tomba, tomba, tomba, / i ens podrem alliberar». (“L’estaca”. Lluís Llach).


«Delante de nosotros las mareas,
las barcas y los peces...
Delante de nosotros, una vida
entera para remar...
Ahora no tenemos miedo
a que llegue el invierno.
Nuestra barca dominará
el temporal».
(“Estamos chegando ó mar” [Fragmento].
Bibiano Morón).

«Diante de nós as mareas / as chalanas e os peixes... / Diante de nós unha vida / enteira pra remar / Agora non temos medo / que veña o inverno / a nosa gamela campeará / o temporal». (“Estamos chegando ó mar”. Bibiano Morón).