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jueves, 31 de enero de 2013

FRAN FERNÁNDEZ: «AFECTOS SECUNDARIOS». UN EVIDENTE TESTIMONIO DE MADUREZ MUSICAL Y POETICA.

Tenía yo muchos deseos de que FRAN FERNANDEZ editara su nuevo disco, de poder escucharlo con calma, y de escribir este "cuelgue" de hoy...; los motivos de esos deseos personales son múltiples: el primero, sin duda, porque Fran es una de los "cantautores de la nueva generación" que más me interesa. Me gustó mucho su disco anterior "Vorágine" (2011), y desde entonces he seguido, muy de cerca, su trabajo y su evolución como compositor y como intérprete, y he podido constatar en él y en sus canciones una superación constante y muy positiva.

Por otra parte Fran es una persona a la que aprecio mucho –al margen de la música– por su sencillez; por su cercanía; por su sentido del esfuerzo y de la lucha en defensa de lo que cree y de lo que sueña; y, sobre todo, por su gran humanidad; rasgos, o características, de su personalidad que para mí –que creo conocerle bien– son claras y evidentes.

Pues bien, hoy, por fin, mis deseos se han cumplido porque Fran Fernández ha publicado el primer volumen de su nuevo disco titulado "AFECTOS SECUNDARIOS", y he podido escucharlo no una, sino varias veces.

Cubierta del CD "Afectos secundarios. Vol. 1"
Fotografía: Fran Russo. Diseño: Guido Carini.

Lo primero que se me ocurre decir de "Afectos secundarios", así, de entrada, es que es un disco  que pone de manifiesto la madurez musical y poética que ha logrado alcanzar Fran Fernandez en estos dos últimos años; años de búsqueda de si mi mismo y de su propio universo musical, que encuentran respuesta –y una respuesta elocuente– en las cinco canciones que componen esta primera entrega de su nuevo disco.


«Nunca supe retirarme a tiempo.
Me arrastraron huracanes y perdí algún tren...
Quiero vivir cerca del borde.
Soñar contigo y no alcanzarte.
Tener equilibrio en mi desastre.
Orden en mi desorden.
Si nadie sabe lo que va a pasar
dime porqué vivir con miedo.
Hacia adelante sin mirar atrás,
yo no quiero quedarme,
ni salir corriendo».

Y dicho lo anterior, entro en algunos detalles, los que considero más significativos: 

Musicalmente el disco es sencillamente genial, hermoso, brillante y con mucha "fuerza"; fuerza expresiva que subraya y redimensiona los textos, y que conecta en armonía con Fran, vigorizando y, a la vez, acariciando sus palabras, sus pensamientos y sus sentimientos. (Valor musical que, desde mi punto de vista, adquiere su mayor altura en canciones como "Desde cualquier lugar del mundo", que después comentaré). 

Planteamientos musicales como éste son los que se merece la "canción de autor"; lo digo porque en contra de lo que algunas personas puedan creer, o pensar, lo que musicalmente nos ofrece Fran, en su nuevo disco, es "canción de autor" en estado puro; por supuesto siempre en el marco de la diversidad expresiva en la que se desenvuelve –felizmente–, y debe desenvolverse, ese género musical y poético.

Y hablando del valor musical de "Afectos secundarios" es importante citar a los músicos que han acompañado a Fran en esta aventura: Nano Díaz –batería–, Alberto Hernández –bajo–, Diego Cantero y Antonio Araez –guitarras eléctricas y coros–, y las colaboraciones de Francis Armenteros y Marino Sáiz. Es imprescindible citar también el impecable trabajo de producción desarrollado por Diego Cantero y Antonio Araez, a los que admiro profundamente, y que tan solo hace unos meses me sorprendieron también en la producción de "Orgullo", último disco de Alejandro Martínez.


Desde el punto de vista de la interpretación, en "Afectos secundarios", Fran Fernandez también nos manifiesta una progresiva y destacable madurez. Nos muestra una voz rotunda y convincente, capaz de transmitir latidos y sentimientos que transitan del amor al desamor, de las rupturas a las fidelidades, o de las evocaciones a los reencuentros... He escuchado el disco varias veces, a petición de mi propia sensibilidad, y Fran ha logrado repetidamente emocionarme. En su disco –a través del vehículo directo de su voz– hay mucha vida vivida, mucha honestidad y una gran sinceridad... Por lo menos es así como yo lo siento.

Y finalmente respecto a los textos de las canciones llama la atención la "madurez" poética que Fran ha alcanzado –y ya veis, en mi crónica reaparece la palabra "madurez"–. En concreto, desde el punto de vista literario, me han sorprendida dos canciones que han logrado "tocarme" muy especialmente: "Déjame caer", y, sobre todo, "Desde cualquier lugar del mundo", bellísimo "canto de identidad" que estoy seguro de que, en otras circunstancias culturales a las que nos están tocando vivir, pasaría a formar parte y a convertirse en una de las grandes canciones que configuran la historia de nuestra música popular... Merecería serlo.


«Latiendo el corazón
el último rumor
de sangre en movimiento.

Entiendo como solución
entierro y cambio de pulmón.
Llenarnos de aire nuevo.

No me repitas como soy si lo que hay es lo que ves,
y si algún día me ves subir, déjame caer
Recuérdame que sigo aquí si se me olvida que es perder,

y si algún día me ves subir, déjame caer.
Cantando la misma canción,
cayendo siempre en mi menor
al fondo del desvelo.

Buscando un poco de sol 
que pueda dar calor,
buscando un nuevo cuerpo».
("Déjame caer")


«Veo portales donde estuve una noche cualquiera, 
no con cualquier mujer.
Siempre era primavera y encontraba el camino para volver.
Desde cualquier cualquier lugar del mundo si hay una ventana 
yo puedo ver Granada
Sabes que si has amado en ella siempre será tu amor, 
no intentes olvidarla.

Todos tenemos canciones dentro 
y algún día te daré lo que te debo.
No me pesa esa deuda,
es nuestra y prefiero tenerla 
a no tener ni deuda...
Contando los segundos, siempre estuviste cerca,
Desde cualquier lugar del mundo

Guardo mil detalles de las copas que puse en esa barra 
y de los cuerpos que toqué.
Fueron mil conversaciones que guardo para mi 
y para ella también.
Veo señales constantes de cosas que hice 
y dejé sin resolver.
Si hablara el baño de las mujeres tu sabes cuanto se iba a saber.

Todos tenemos canciones dentro 
y algún día te daré lo que te debo.
No me pesa esa deuda,
es nuestra y prefiero tenerla a no tener ni deuda...
Contando los segundos, siempre estuviste cerca,
Desde cualquier lugar del mundo.

Tanto revolví tu canción. 
Con melodías de plata yo te busqué.
Ahora pesan, vivo con ellas, hice canciones, 
nunca te olvidé.
Hemos amanecido en la Alhambra desnudos y descalzos
perdiendo la razón, 
Fui esclavo de mis palabras 
y al irme fui sangrando todo su dolor.

Y ya no tengo deuda, ni cuento los segundos,
siempre estuviste cerca,
desde cualquier lugar del mundo».
("Desde cualquier lugar del mundo")

Y por ahora, nada más...; lo primero adquirir, comprar y disfrutar de estos "Afectos secundarios"...; y después esperar la segunda parte...; ¡Fran, que no nos tarde!