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jueves, 28 de febrero de 2013

"TATO LÓPEZ". «ASÍ, DE PRONTO», ME HA SORPRENDIDO.


A veces me pregunto si los hombres y las mujeres que componen, interpretan y graban canciones son conscientes de lo que acontece con ellas cuando, de alguna forma, dejan de pertenecerles; es decir, cuando esas canciones se echan a volar, y llegan a los oídos y al corazón de otras personas despertando en ellas inesperadas emociones y sentimientos; y digo inesperadas porque tampoco cuando escuchamos una canción por primera vez somos conscientes de lo que nos va a poder suscitar o remover interiormente.

Formulo esa reflexión en el inicio de este "cuelgue", para explicar, y que se entienda, el profundo respeto que le tengo a cualquier disco o canción que me llega –que cada vez son más–  para que realice su escucha... Por lo general nunca tengo prisa en hacerlo; yo soy de los que piensa que cada disco, para poder disfrutarlo de verdad, requiere su "tempo" y su momento para la escucha...; sé que solo así puede llegar a emocionarme y a sorprenderme, que en el fondo, y a fin de cuentas, es lo importante.

Pues bien, hace días recibí un disco titulado "Ritmo de arena" del que es autor TATO LÓPEZ –cantautor madrileño, afincado en Santiago de Compostela–. Durante un tiempo ha estado sobre mi mesa de trabajo y ayer sentí –pura intuición– que había llegado el momento de relajarme, de acurrucarme en mi rincón favorito y de ponerme a escucharlo.


De entrada he de darle las gracias a mi intuición porque justo ayer Tato, con sus canciones, consiguió inyectarme una bocanada de alegría y de optimismo que estaba necesitando –por otra parte, en bastantes momentos, llegó a emocionarme–. Dos fueron los motivos fundamentales que provocaron en mi esa experiencia: 

El primero la riqueza y la variedad musical que el disco transpira. Durante mi audición, las canciones iban avanzando y avanzando de sorpresa en sorpresa: del blues al son cubano, o del tango al swing; y toda esa "plurimusicalidad" hermosamente arreglada y orquestada. (A propósito de ello quiero mencionar a los músicos que tan brillantemente han participado en la grabación: Airan Beltrán, Thomas Martínez, Leonel Aleaga, Fernando A. Figueroa Pereira, Nacho Carrero y a los coros: Mª Ángeles Iglesias).

Tato López.

El segundo motivo por el que me prendió el disco de Tato López fue la diversidad y la riqueza temática de sus contenidos poÉticos. Se nota perfectamente que es un "cantautor" de largo recorrido y que sabe mucho de aquello que el gran Miguel Ángel Morelli calificaba como "cantor de oficio". Tato en su disco navega desde hermosísimas canciones de amor de gran calidad literaria –ajenas a las tan de moda "pa'cortarse las venas", oportunamente explotadas por algunos ¿cantaotores? de moda–; a canciones insumisas contra graves problemas sociales como las guerras o el maltrato; o canciones construídas sobre textos poéticos, por ejemplo, de Mario Benedetti ("La secretaria ideal") o de Amparo Carballo Blanco ("Así de pronto", poema que recoge esta hermosa expresión de Luis Cernuda: «Recuérdalo tú y recuérdalo a otros»).

Amparo Carballo Blanco.
«ASÍ, DE PRONTO,
como quien dice cuatro días,
el mundo tiene motivos
para amanecer atardecido.
 Después de la tormenta
de palabras
fue la lluvia:
misiles sobre Bagdad.

Conmoción y Espanto:
florecen
amapolas de odio,
maduran
almendras amargas.
 La guerra inunda todo.
 Y la primavera desangrada
se duele,
grita angustiada en Irak.

¡Ya no hay casas
ni queda un alma viva!
¡El territorio está libre
de inquilinos, General!
 El cielo es un infierno.

Y nadie hay, nadie habita
el alba silenciosa
de los almendros
que se visten de luto
por la Paz abatida
sobre Bagdad».
("Así de pronto". 
Amparo Carballo Blanco / Alberto López).

Entre las canciones de amor compuestas por Tato López (Alberto López); esas a las que antes clasificaba como "para no cortarse las venas", o sea, de calidad y no prefabricadas para fans; me gustaría destacar dos –ya sabéis que a mi me gusta mucho colgar los textos de las canciones en mi blog–; esas canciones son las tituladas "Bienvenida" y "Tuvo que haber", canción que considero de enorme genialidad.


«Bienvenida la aurora del día que veo crecer
una ventana se ha abierto al mundo otra vez
y me llevas por el aire y me dices: “Sube donde yo estoy
que tengo jardines de flores con aroma para florecer”.

Bienvenida la tarde y el rayo de luz en tu piel,
una rendija en tu pelo y el rizo que me besa después.
Y te llevo por el aire y te digo sube donde yo estoy
Que tengo una tierra nueva con aroma para florecer.

Bienvenida la noche que salva la oscuridad con tus pies;
por debajo de mi ventana entre la luna y tu miel.
Y vamos en cadencias de tiempo
salvando la vida en un color a la vez,
En un país que inventamos con aroma para florecer».
("Bienvenida").


«Tuvo que haber, dentistas para dos mil años de dolor,
cenizas donde antes hubo calor, tuvo que haber.
Tuvo que haber, piratas para tesoros sin control,
carpinteros y oportunistas, politicos pa engañar la población,
tuvo que haber poetas que explicarán corazón,
dioses para entender la muerte,
tuvo que haber culpa para saber lo que es pedir perdón.

Tuvo que haber, cien caminos escondidos, 
mil noches de amor en la tierra, 
para habernos encontrado en esta habitación.
Tuvo que haber, cien caminos escondidos,
mil noches de amor en la tierra,
hasta llegar a tu corazón.

Tuvo que haber, ciudades, puentes, albañiles,
huelgas, látigos, patrón, 
tuvo que haber luchas, sortilegios, 
el Ché, fronteras y revolución.
Tuvo que haber, gigantes doblegados,
pirámides, guillotinas, barcos con banderas, 
sur a merced de la inflacción.
Tuvo que haber, alquimistas, civilizaciones, 
guitarras, noches en vela, que inventaran la canción

Tuvo que haber, cien caminos escondidos, 
mil noches de amor en la tierra, 
para habernos encontrado en esta habitación.
Tuvo que haber, cien caminos escondidos,
mil noches de amor en la tierra,
hasta llegar a tu corazón».
("Tuvo que haber").

Dicho todo lo anterior, tal vez lo que falta por decir es que os hagáis con el disco, lo compréis y busquéis el buen momento para disfrutarlo... Por cierto Tato López va a presentar "Ritmo de arena" en Barcelona, dentro del Festival de Barnasants; será el 17 de marzo en Harlem Jazz Club. 

Y concluyo este "cuelgue" con una de las canciones que aparecen en el disco y que me gustaría dedicársela a su señoría Toni Cantó –¡impresentable!– para que aprenda, sienta –si es que puede– y se avergüence de sus palabras (Cada día me siento mas alejado e incrédulo respecto a la catadura moral del mundo y de la realidad de muchos de nuestros políticos oportunistas y de salón; entre ellos el tal Toni).


«Ella, que vertió su risa,
ella tu beso y tu ventana,
ella rosa, pilar y silva,
ella, morada, amor, tu puerta.
Ella, hogar con una marca,
ella, sin saber que hacer,
ella todo gira al revés,
ella con el enemigo en casa.

Ella, que busca salida a la fiera,
ella, con el miedo a la espalda,
ella, fuente de vida 
ella el tiempo que no espera.
Ella, historia oscura de celos,
ella, cárcel de piel,
ella preparando la huida 
con la fuerza de su fé.

Y la calma se volvió espada,
la mano de hiel y acero,
el beso amenaza y bofetada,
el amor una guadaña, 
la palabra un bombardeo.
El deseo un traje enfermo,
una ley envuelta en sangre,
una mujer más en el cementerio».

Una última recomendación, visita la página de Tato en internet... ¡merece la pena!

miércoles, 27 de febrero de 2013

SE NOS FUE "MARÍA ASQUERINO"... ¡AMIGA, ESPÉRAME EN EL CIELO, CORAZÓN!

La pérdida de un amigo, o de una amiga, cada vez me rompe más el alma... Hoy se nos ha ido la grandísima actriz MARÍA ASQUERINO.

Fuimos buenos amigos y, durante un tiempo compartimos momentos entrañables y muy difíciles de olvidar. 

María Asquerino momentos antes de hacer la lectura
del texto de Antonio Gala con el que se introduce el volumen 1
de mi libro "VEINTE AÑOS DE CANCIÓN EN ESPAÑA (1963 - 1983).
(Fotografia de 
Miguel Gómez/PULL)

Uno de aquellos momentos –que hoy, de repende, centra todo mis recuerdos, mi pensamiento y mi sensibiidad–, aconteció el 24 de octubre de 1984. Aquel día presenté en la Sociedad General de Autores el primer volumen de mi libro "Veinte años de canción en España (1963 - 1983)" y fue precisamente ella, María, una de las personas que se ofreció a apadrinámerlo –o mejor, a "amadrinármelo"–. Lo hizo leyendo el prólogo que me había escrito Antonio Gala y aquello fue bellísimo...; ¡inolvidable!...; ¡cómo leía!...; ¡que voz!...; ¡cuánto sentimiento!...; ¡que gran belleza de ser humano y de mujer!

Ahora se ha nos ha marchado, pero yo quiero hacerle presente y viva aquí DONDE CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA; y voy a hacerlo rescatando unas fotografías de mi archivo que me apetece compartir con todos vosotros y vosotras.

Aquel 24 de octubre de 1984, fue, también, la primera vez
que expuse mi colección de cubietas de LP's relacionados con
el arte y la literatura.
Viéndome en esta imagen pienso: «Dicen, y es verdad,
que la cara es el espejo del alma».

(Fotografia de
Miguel Gómez/PULL)

¡MARÍA, AMIGA, GUAPA, GRANDE...
ESPÉRAME EN EL CIELO, CORAZÓN!

CANCIONES Y PERSONAJES: CARLOS CANO Y RIGOBERTA MENCHÚ.

Hace tiempo inicié en este mismo blog una sección a la que llamé "Canciones con historia", hoy inauguro otra nueva sección que creo que va a ser muy hermosa e interesante: la voy a llamar "CANCIONES Y PERSONAJES". En ella, poquito a poco, voy a ir reflejando aquellas canciones que nuestros "cantautores" han creado y han dedicado a personajes importantes y/o entrañables con los que han mantenido algún tipo de relación de amistad, de cariño, o, simplemente, de admiración.

Carlos Cano y Rigoberta Menchú.
(Fotografía de Carlos: Juan Miguel Morales)

Y para inaugurar esta nueva sección voy a traer entre nosotros a uno de mis cantautores más queridos, a CARLOS CANO. Carlos a lo largo de su trayectoria artística ha compuesto muchas canciones dedicadas a amigos y personas hacia las que sentía una especial admiración; una de esas personas es la que protagoniza el cuelgue de hoy: RIGOBERTA MENCHÚ.


Rigoberta Menchú.

Rigoberta Menchú nació en Guatemala (1959), en el seno de una familia numerosa de campesinos pertenecientes a la etnia indígena "maya-quiché".

Su infancia y su juventud estuvieron marcadas por el sufrimiento de la pobreza, la discriminación racial y la violenta represión con la que las clases dominantes guatemaltecas trataban de contener las aspiraciones de justicia social del campesinado.

Varios miembros de su familia, incluida su madre, fueron torturados y asesinados por los militares o por la policía paralela de los «escuadrones de la muerte»; su padre murió con un grupo de campesinos que se encerraron en la embajada de España en un acto de protesta, cuando la policía incendió el local quemando vivos a los que estaban dentro, fue el 31 de enero de 1980.

A partir de aquel momento, Rigoberta se convirtió en una de las mujeres del mundo más comprometidas y más luchadoras en defensa de los derechos humano. Ha sido y es embajadora de buena voluntad de la UNESCO y ganadora del Premio Nobel de la Paz (1992) y el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional (1998).

Carlos Cano.
(Fotografía de Juan Miguel Morales).

En 1994, Carlos Cano le dedicó la canción titulada "Mi amiga Rigoberta", grabada en el disco "Forma de ser", y en el 1997, Monstserrat Caballé la grabó formando un dúo con Carlos, en su disco "Friends for life".

Seguidamente, como haré siempre en esta sección del blog, os propongo leer, escuchar y disfrutar, en este caso, de la canción que Carlos Cano le dedicó a Rigoberta Menchú. Vamos a poderla escuchar primero en la voz de Carlos y posteriormente en el dúo que integraron Carlos y Monstserrat.





«Mi amiga tiene un sueño
mi amiga Rigoberta 
y no es la luna,
un sueño de violetas 
de tierra y alimentos 
y no es la luna.

Seguramente el viento 
me trajo su semilla 
por el mar,
dejándome en el cielo 
un canto de esperanza 
y libertad.

Mi amiga tiene un sueño 
como una lucecita 
por la noche.
Con hilo de azucena 
va cosiendo las penas 
de los pobres.

Con labios de manzana 
va repartiendo alas 
al corazón.
Derribando murallas 
con la fuerza callada 
del amor.

Dile nube 
que no está sola 
dile viento, dile lluvia 
que no está sola 
dile sueño 
¡ay agua! ¡ay tierra! ¡ay luna! 
que me quemo.

Hablan las caracolas 
del mar y de las olas 
de la ausencia,
de lluvias que cayeron 
de niños que murieron 
por la selva,
que volverán un día 
con mil formas y cuerpos 
volverán.

Unos como bandera 
otros como pantera 
volverán,
con sueños vegetales 
las huellas digitales 
de la noche.
Los templos de la luna 
llamando a la hermosura 
por su nombre.
Con su boca de fuego 
iluminando el cielo 
y el amor, 
la serpiente emplumada 
vendrá de madrugada 
como un dios».

martes, 26 de febrero de 2013

"ESTHER ZECCO". RELATO Y SECUENCIA DE UNA SEDUCCIÓN.

Hoy voy a dedicar este "cuelgue" a una joven cantautora que me tiene totalmente seducido, se llama ESTHER ZECCO. Nació en Segovia –y reside en Madrid–; lleva más de diez años en esto de la composición y la interpretación, pero he de confesar que la he descubierto muy recientemente –cosa que lamento porque es mucho y muy bueno lo que me he perdido–; ese descubrimiento feliz tuvo lugar en el concierto que nos ofreció el pasado domingo día 17 de febrero en la sala del National Geografic, de Madrid.

Esther Zecco.

Efectivamente, nunca había escuchado cantar en directo a Esther Zecco, y la verdad es que cuando el pasado día 17 empezó a hacerlo me quedé sorprendido.

Esther con una tremenda sencillez y simplicidad navegó por sentimientos, sensaciones, percepciones, latidos..., y consiguió con palabras y acordes –como si fueran pinceladas suaves– dibujar en el aire esa especie de complicidad misteriosa, que con frecuencia se establece, entre la realidad que está fuera de nosotros –a veces oculta, "detrás de una pared"–, y esa otra realidad que nos habita en el umbral de nuestros silencios.

En un momento del concierto, ya con el proceso de seducción irremediablemente asumido, me vinieron a la memoria unos versos de mi buen Gabriel Celaya, en los que habla de la canción. Dice Gabriel:


«Cantar es más que hablar. 
Cantar es alabar y abrir con un ¡oh¡ el mundo. 
Cantar es admirar ; no explicar, no decir. 
Cantar es saludar lo que no es explicable. 
mostrar la maravilla de la realidad [...]
Cantar es percibir y quedar fulmidado, 
y dar con las palabras que, al decir, son lo que es 
sin charlatanerías, ni adornos de oropel.
Cantar es descubir el misterio del hecho 
que aunque está ante nosotros no sabemos ver».
(GABRIEL CELAYA)

«Mira los semáforos que cambian de colores –canta Esther: percibe, descubre y muestra–; un muñeco parpadea / y la gente se acelera y todos corren... / Mira, se están cayendo las hojas de aquel árbol / están muertas aunque parece bailando / pero puede recogerlas del camino hacia el trabajo... Pero puedes recogerlas» ("Mira").

Esta aproximación a la realidad –o a lo que Celaya llama al "misterio del hecho"– en las canciones de Esther Zecco adquiere tres dimensiones precisas y mágicas –"sin charlatanería ni adornos de oropel"–..., a saber: "sencillez", "intimismo" y "cotidianidad"; tres formas de contemplar y de contar la realidad –la de dentro y la de fuera– que se traducen en palabras "reinnovadas" de sentido, en bocanadas de vida y en destellos de sensibilidad... ¡Fíjense ustedes en el siguiente texto!:


«Ya no sé de dónde soy,
ya no extraño mi colchón,
ya no sé si voy o vuelvo.
Descuelgo el teléfono
me habla un teleoperador:
“Por su seguridad esta conversación quedará grabada”
¿Dónde está mi libertad?
¿Dónde está?
Que con máquinas nunca he sabido hablar

Son días caninos, de choque de trenes
Buscando disparos de muchos colores que limpien mis sienes
Son días de lluvia, de luces de freno
Botellas que calman, pronóstico de asma en un cenicero…

Ya no sé de dónde soy,
ya no extraño mi colchón,
ya no sé si estoy de paso o no
Piso el acelerador,
palabras en un panel
“Advertencia, radar en la zona, modere su velocidad”
¿Dónde está mi soledad?
¿Dónde está?
Que con cámaras grabando no sé andar».
("Disparos de colores").

El concierto proseguía, y con él, el "increscendo" de la seducción, sobre todo cuando Esther decidió adentrarse en el terreno del amor –donde la seducción y la irracionalidad se hacen inseparables–. Y le cantó al amor sin renunciar, para nada, a su "sencillez", a su "intimismo" y a su "cotidianidad"... ¡Muy bellas canciones de amor "sin charlatanería ni adornos de oropel"!... ¡Como debe ser!...

«A veces quiero que te enfades conmigo,
lo sé, no tiene ningún sentido.
Una y mil veces yo sigo poniéndote a prueba;
pienso: A ver hasta donde llega.
A veces quiero que te vayas de aquí,
no creas que lo digo por decir,
una y mil veces yo sigo obligándote a hacer las maletas,
pienso: A ver hasta cuando se queda».
("Quiero que te enfades conmigo")


«Todos tan mayores y al final
resulta que somos tan niños.
Por qué de repente me cuesta
no hacer en el aire castillos. [...]

Qué me pasa que ando como los niños,
que ando por los bordillos,
que pierdo el equilibrio,
que todo me sabe a azúcar y miel,
que sólo hago aviones de papel. [...]

Ya sabes que me iría corriendo
detrás del autobús que te lleva a tu casa.
Y sé que los niños nunca tienen prisa
y será por eso que no llegan tarde.
Dibujo en el suelo tu nombre con tizas,
pero los columpios del parque ya no son como antes.

Qué me pasa que ando como los niños,
que ando por los bordillos,
que pierdo el equilibrio,
que al sentarme no me cuelgan los pies,
sigo haciendo aviones de papel
("Aviones de papel").

Y al final –cuando el concierto "cantaba a su fin", y la seducción "alea jacta es"Esther Zecco me anticipó mi salida –ahora un poco más consciente y esperanzada– a una impersonal Gran Vía, de un Madrid sin mar, que me lleva a casa:


«Cuando salgo de casa  
me cruzo con un perro. 
No sé cómo se llama,
no sé si tiene dueño.
También veo a unos niños 
que llegan al colegio, 
no pueden con los libros,
tienen cara de sueño.
Algún desconocido 
me deja conectarme 
a su red de alto alcance
y ya soy navegante.

El hombre del kiosco
no tiene buena cara, 
se lo noto en los ojos,
a saber qué le pasa…
Y ahí está la señora,
esa que come sola, 
con mirada perdida 
ya vuelve a la oficina.
Algún desconocido 
me deja conectarme 
a su red de alto alcance 
y ya soy navegante.

Me asomo a la ventana, 
pero no veo nada, 
tan sólo un patio viejo 
y el mar está tan lejos…
El mar está tan lejos…
Algún desconocido 
me deja conectarme 
a su red y en mi casa 
sin mar soy navegante»
("Desconocidos")

En fin, el caso es que Esther, la otra noche, en su concierto, me permitió conectarme a su red de canciones –o sea, de sensibilidades– y, sin tener cerca el mar, me hizo sentirme navegante por ese mundo tan suyo, y tan fascinante, de "sencillez", de "intimismo" y de "cotidianidad"; y quedé "fulminado" –como dice Celaya–, y además, de la forma que a mi verdaderamente me gusta: "sin charlatanerías, ni adornos de oropel".

Desde aquel día, me persigue una de las maquetas de Esther con once canciones..., y la seducción es ya definitivamente irreversible.

domingo, 24 de febrero de 2013

CANTIJUEGO: «POEMUSICALIZADOS - 1»

Uno de los rasgos característicos de nuestra "canción de autor" ha sido el de la "musicalización" de textos originales de nuestros grandes poetas; gesto creador a través del que se produce el encuentro entre la palabra y la música dando origen a ese acontecimiento mágico y hermoso de que "LA PALABRA SE HAGA MÚSICA Y HABITE ENTRE NOSOTROS PARA QUE PODAMOS DISFRUTARLA".

Este acontecimiento, –con motivo de uno de los cumpleaños del programa de radio que yo dirigí y presenté en la COPE hace años–, lo expresó plásticamente, de forma extraordinaria, DIMITRI PAPAGUEORGUIU, pintor y grabador de origen griego, que me dedicó el siguiente grabado:


Hoy, para celebrar ese encuentro creativo y fértil entre la poesía y la música, voy a iniciar una serie de "catijuegos" a los que les he puesto el nombre de:
 «POEMUSICALIZADOS»

El primero de estos "cantijuegos" –que será el menos complicado– consiste simplemente en que identifiques a cada uno de los 24 poetas que seguidamente aparecen fotografiados, y les pongas nombre.... Ya sabes, para "cantijugar", o para "seguir el cantijuego" puedes utilizar el apartado de "comentarios".

«LA CLAVE» (7 DE MAYO DE 1993): «¿QUÉ FUE DE LOS CANTAUTORES CONTESTATARIOS?» - TERCERA PARTE.

Ayer sábado me fue imposible colgarlo, pero hoy ya lo tenemos aquí: es la TERCERA PARTE del histórico programa de LA CLAVE que se celebró el 7 de mayo de 1993 con el título genérico de «¿QUÉ FUE DE LOS CANTAUTORES CONTESTATARIOS?».


Las dos partes anteriores, por si no las has escuchado, puedes encontrarlas en los siguientes enlaces.



La parte del programa que vamos a poder ver y escuchar hoy es especialmente interesante, ¡ya lo comprobaréis!..., en ella se abordan una gran variedad de temas:

Jerónimo Granda ironiza sobre la "canción de autor" a la búsqueda de su identidad y se autodefine como "cantamañanas".

Carlos Cano, con su humor, tan característico, nos cuenta, por ejemplo una inédita experiencia de Estrellita Castro participando en un mitin de Fraga Iribarne, cuando el PP era Alizanza Popular... ¡sencillamente genial!... ¡no tiene desperdicio!

• Se plantea el tema del "colonialismo cultural norteamericano" y Labordeta nos habla de la ignorancia que se tenía –y que yo creo que se sigue teniendo en la actualidad– de la "canción de autor" italiana. A propósito de eso, nos cuenta la anécdota de un concierto dado en España por Joaquín Sabina y Lucho Dalla.

Marina Rossell plantea el tema de la falta de apoyo de los medios de comunicación y surge el tema de la radio. A mí, en aquel momento, me habían "echao" de la COPE como consecuencia de la llegada del imperio de José María García, del fútbol y de esa máxima que sigue siendo ley: "LA PELA ES LA PELA".

• Yo, como siempre hablando de la escuela y la canción; y de lo importante que es nuestra canción como documento de referencia para conocer de verdad la historia de nuestro país durante los últimos años de la dictadura y primeros de la transición democrática.

Javier Krahe... ¡GENIAL!... sigue soliviantando al personal con el tema del "aburrimiento".

Chicho Sánchez Ferlosio... ¡el más sabio de los sabios!... Siempre puntualizando.

• Y, al final, una magnífica definición de Carlos sobre la "canción de autor"; no conozco otra mejor: "ES UNA HISTORIA DE EMOCIONES Y DE SENTIMIENTOS".

Pues así es, como dice Carlos...; y sin más... ¡pasen a ver este vídeo! y a conocer una pequeña parte de esa historia... ¡Creo que merece la pena dedicarle a su visionado media hora de nuestro domingo!.


sábado, 23 de febrero de 2013

... Y LA PALABRA SE HIZO MÚSICA. "PUEBLO DE ESPAÑA, ¡PONTE A CANTAR!"" (2ª Parte)









Continuo la copia de un nuevo apartado de mi libro
"Crónica cantada de los silencios rotos";
concretamente el titulado: 
«Pueblo de España, ¡ponte a cantar!» (2)



Cataluña, 1957. Josep M. Espinàs, uno de los creadores del colectivo "Els Setze Jutges", del que seguidamente hablaré, de varias conferencias bajo el título de "Georges Brassens, el trobador del nostre temps" –en mayo del 62 grabaría su primer disco cantando en catalán: "Espinàs canta Brassens"–.


En enero de 1959, Lluís Serrahima publica en la revista "Germinàbit", de la Unió Escolania de Montserrat, un artículo titulado "Ens calen cançons d'ara" que tendrá una repercusión muy importante dentro y fuera de Cataluña. Entre otras cosas, en aquel artículo Lluís decía:

Lluís Serrahima. (Foto de Juan Miguel Morales).

«Hem de cantar cançons però nostres i fetes ara […] és greu que no se'n facin de noves, jo almenys no n'he sentides. Podem atribuir-ho a les circumstàncies, però de cançons se'n poden fer de moltes menes i maneres, a més, aquestes circumstàncies no poden per elles mateixes, privar un poble de les seves cançons. És precisament en moments difícils que han nascut gran nombre de cançons, de les boniques, aquelles que els pobles han transformat en una mena d'oració col·lectiva […]. Es tracta, doncs, que surtin cançons d'aquest moment nostre […]. Què fan els músics que ara són joves?».

«Hemos de cantar canciones pero que sean nuestras y hechas ahora [...] es grave que no se haga nada nuevo, yo por lo menos nada he oído. Esto lo podemos atribuir a las circunstancias, pero se pueden hacer canciones de muchos modos y maneras; aún más, estas circunstancias no puede, por sí mismas, privar a un pueblo de sus canciones Es precisamente en los momentos difíciles cuando han nacido muchas canciones que el pueblo transformó en oraciones colectivas [...]. Se trata, pues de que aparezcan canciones de este momento nuestro [...]. ¿Qué hacen los músicos que ahora son jóvenes?».

¿Qué hacían los músicos que entonces eran jóvenes?... Aquel mismo año (1959), un joven valenciano –que posiblemente ni había leído el artículo de Serrahima–, durante un trayecto en motocicleta de Xàtiva (su ciudad natal) a Valencia, idea "Al vent". Era Raimon, y era la canción que marcaría un hito indiscutible no sólo en la historia de nuestra canción popular, sino, también, en la toma de conciencia y en el impulso colectivo de muchos miles de ciudadanos y ciudadanas que, por todos los rincones del Estado, clamaban, y a partir de ahora cantaban, a la vida y a la libertad.

«Yo no olvidaré nunca –nos recordaba José Luis Arangurenla presentación, todavía en una política intimidad, si es que pueden casarse estas dos palabras, y desde luego en una intimidad políticamente asediada, que en la sesión de clausura de un congreso internacional nuestro sobre el «nouveau roman» y el realismo social, hicieron José María Castellet y sus amigos catalanes de la cançó, de Raimon. Fue un acontecimiento memorable». (Fragmento del prólogo del Vol. 4 de mi libro "Veinte años de canción en España").


Cubierta del primer single de Raimon en el que
aparece la primera grabación de "Al vent" (1963)

Contraportada del primer single dedicado por
Raimon
a
Gabriel Celaya y Amparo Gastón, 1964.

(Mientras tanto, un preadolescente, en Jaén, –yo concretamente– sin enterarse de lo que estaba pasando de Despeñaperros para arriba, se debatía entre el aburrimiento y la inquietud sin saber muy bien lo que le pasaba por dentro..., tuvieron que transcurrir cuatro años para que Raimon y "Al vent" se cruzaran en su camino y le hicieran cambiar radicalmente su vida. Y es que la canción, como el amor –como cantaba Violeta–, «se va enredando, enredando como en el muro la hiedra, y va brotando, brotando, como el musguito en la piedra»).

Entramos ya en el periodo comprendido entre los años sesenta y primeros de los setenta, años en los que los hechos y los acontecimientos anteriormente destacados, y sin duda otras muchas iniciativas culturales de ese mismo signo, van a alumbrar una década y media auténticamente prodigiosa y fértil respecto a la creación musical y, unida a ella, a la revolución cultural y política en todo el Estado.

Fue una etapa de nuestra historia en la que, como vamos a redescubrir seguidamente –analizada y sentida con la perspectiva que siempre nos proporciona el tiempo transcurrido–, parece como si realmente todos nuestros pueblos hubiesen escuchado y creído en los versos de Jesús López Pacheco que Adolfo Celdrán musicalizó y cantó en 1970.

Jesús López Pacheco.


«Una canción, una canción,
llena las calles de la ciudad.
Canta el martillo, canta el motor,
ya canta el brazo trabajador.
Las herramientas tienen cantar.
Lo canta el hombre al trabajar.
Todas las manos se van a alzar,
un solo puño las unirá. 
¡Pueblo de España ponte a cantar!
¡Pueblo que canta no morirá!»
("Pueblo de España ponte a cantar"
Jesús López Pacheco - Adolfo Celdrán)

Dado que el número de iniciativas y experiencias culturales que se desencadenaron en aquella época, pese a la represión y la censura, fueron muchas, y aún muchos más los nombres propios que las protagonizaron –bien participando en colectivos más o menos organizados, bien de forma independiente–, me voy a limitar a mostrar tan sólo un plano general y algunos planos medios de la situación.

Si contemplamos desde un plano general el fenómeno creativo que, en torno a la canción, se produjo en España durante los años sesenta y primeros de los setenta, pienso que al menos podemos obtener tres visiones altamente significativas de la época que pueden resultarnos elocuentemente aleccionadoras en el presente.

Por una parte, el estallido de un "entusiasmo creador" incontenible generado, sin duda, por la existencia de una razón utópica, de una esperanza compartida, que provocaba la fertilidad fluida, airosa y limpia del sentimiento, de la palabra y de la sensibilidad.

Una esperanza que nuestro inolvidable Ovidi Montllor, lamentable e irremediablemente ausente, supo expresarnos y transmitirnos, ya en los años ochenta, con la contundente fuerza de su voz, haciéndose eco de unos extraordinarios versos del poeta Vicent Andrés Estellés:


«Me aclamo a ti, madre de tierra sola.
araño tus rodillas con uñas sucias, 
invoco un nombre o secreta consigna, 
madre de polvo, secuestrada esperanza. 
Mientras el gran fuego o la ferocidad 
sigue caminos, sigue oscuros caminos, 
me agarro a ti, a lo que más quería, 
y canto el día de la mañana ilimitada. 

El claro camino, el profundo idioma, 
un alfabeto fosforescente de piedras, 
un alfabeto siempre con la llave en la cerradura, 
el limpio destino, la senda de luz. 
Siempre a la noche iluminado entero, 
un bello futuro, un augusto lugar, 
serás levadura que hace subir el pan, 
serás el sol y serás la cosecha. 

Serás la fe y la medalla oculta, 
serás el amor y la ferocidad, 
serás la llave que abre todas las cerraduras, 
serás la luz, la luz ilimitada. 
Serás confín donde la aurora comienza
serás trigo, escalera iluminada. 
Serás el ave y serás la bandera, 
el himno fecundo del retorno de la patria, 
todo desgarrado del emblema que sube, 
serás el ave y serás la bandera. 
Yo subiré piadosamente los escalones
y cuando llegue al final entonaré 
la plegaria de los bienes que me retornabas siempre». 
(“Me aclamo a ti”. Vicent Andrés Estellés - Ovidi Montllor).

Vicent Andrés Estellés.

«M'aclame a tu, mare de terra sola. / Arrape els teus genolls amb ungles brutes. / Invoque un nom o secreta consigna, / mare de pols, segrestada esperança. / Mentre el gran foc o la ferocitat / segueix camins, segueix foscos camins, / m'agafe a tu, os que més estimava / i cante el jorn del matí il·limitat. / El clar camí, el pregon idioma / un alfabet fosforescent de pedres, / un alfabet sempre amb la clau al pany, / el net destí, la sendera de llum, / sempre, a la nit, il·luminant, enterc, / un bell futur, una augusta contrada! / Seràs el rent que fa pujar el pa, / seràs el solc i seràs la collita, / seràs la fe i la medalla oculta, / seràs l'amor i la ferocitat. / Seràs la clau que obre tots els panys, / seràs la llum, la llum il·limitada, / seràs confí on l'aurora comença, / seràs forment, escala il·luminada! / Seràs l'ocell i seràs la bandera, / l'himne fecund del retorn de la pàtria, / tros esquinçat de l'emblema que puja. / Jo pujaré piament els graons / i en arribar al terme entonaré / el prec dels béns que em retornaves sempre». (“Me aclamo a ti”. Vicent Andrés Estellés - Ovidi Montllor).

Por otra parte, un segundo rasgo o visión panorámica que podemos obtener de aquella época fue la «capacidad de difusión y de contagio» que tuvo aquel movimiento precisamente en un tiempo en el que grabar un disco era muy complicado –casi imposible para la mayoría de los creadores–, y cantar en público, una peligrosa y arriesgada aventura, tanto para los cantantes como los que participábamos con entusiasmo en los recitales. Difusión y contagio que sólo fueron posibles, por tanto, gracias a la convicción radical y a la necesidad de una vida más digna, que todos compartíamos, y al lenguaje universal utilizado, que por encima del espacio, de la lengua, de las nacionalidades o de las creencias religiosas, nos permitía entendernos, nos hacía sentirnos cómplices y nos ayudaba a descifrar todas las claves que, de forma imprescindible, había que utilizar para liberarse de la censura.


(Recordemos que fueron años en los que, por ejemplo, trabajábamos codo a codo, ateos, agnósticos y creyentes –eso sí: todos revolucionarios amantes de la libertad–; momentos en los que, ante la ausencia de sindicatos libres y de partidos políticos legalizados, las comunidades cristianas de base, progresistas, y los movimientos apostólicos estudiantiles, rurales y obreros se convirtieron –sobre todo en los años sesenta– en plataformas eficaces para el encuentro, el diálogo, la reivindicación y la lucha contra la dictadura).

Aquel era el lenguaje que, en la esperanza –«claro camino, senda de luz y confín donde la aurora empieza»–, nos desvelaba la grandeza de nuestra humanidad secuestrada; un lenguaje que resultaba como un elixir estimulante que hacía posible lo casi imposible: burlar –no sin riesgos– la represión y la censura:



«¡Arriba hermano hombre!
¡Arriba sobre tus sueños de alegría despedazada!
Como un rayo asesinas las nadas circundantes
Y en un pozo de sangre ilusionas tus dones fracasados.
Todo es cielo en silencio. Tú sólo ruges.
Tú sólo ríes. Tú sólo lloras sobre el mar.
Nace la primavera otra vez para ti.
Y para que tú vengas
Se han hecho los abismos que en cada vida se crean
Y las noches terribles
En que una vez desolada
Nos advierte para siempre
Que nada importa ya.
¡Arriba esa mirada eterna
que desafía océanos impávidos de estrellas
y es capaz de enfrentarse cara a cara
con la sorpresa de existir
en el inocente vértigo del tiempo!
¡Todo es quimera en tomo!
¡Todo es un tigre merendando
entre tumbas y olvido y viento y nubes!
Pero tu relámpago abraza las colinas
y es tu testuz altiva
como mundos de asombro
la exacta demostración dolorosa
de que el infierno se ha hecho para ti
y para que tú la violes sagradamente;
He ahí a la vida esperando tus puños y tus besos,
y estelares nacientes prometidas
surcando tu viejo corazón de niño navegante
entre horas sin cerco y horas derruidas y amarguras proféticas
moldeando en sollozos la aurora de dioses.
Triste es el fondo de tus ruinas.
 Pero un buzo celeste
tú: hombre hermano maldito
minero de ternura luchador sanguinario
sin meta fija en las noches ardientes
marcha, busca, acaricia, mata
ávido de esplendores dice la palabra
y la tierra sabe de un sentido como espada
y ya no es tan ciego el girar de los soles».
("Hermano hombre". Miguel Labordeta - José Antonio Labordeta).

Y, en tercer lugar, un último rasgo que nos ofrece este primer plano de la realidad en aquel tiempo en nuestro país, es el hecho de la «solidaridad». Sabíamos que la "estaca" estaba empezando a pudrirse y que si todos trabajábamos fuerte, unos por el norte, otros por el sur, por el este y por el oeste, seguro que caería:

«En esta nave en que vamos
se necesitan remeros;
el puerto es la libertad,
el capitán es el pueblo.
Un grano no hace granero,
pero ayuda al compañero».
(“Un grano no hace al granero”
Cástor - Luis Pastor).


«Desbrozando cada uno el suyo,
y entre todos el nuestro
ampliemos sin interrupción
el camino humano.
Dueño cada uno de sí mismo,
nadie en lugar alguno dominado.
Unidos todos los pueblos
tendremos nuestro futuro».
(“Martxa baten lehennotak” [Fragmento].
J. A. Arze - Mikel Laboa).

«Bakoitzak urraturik berea / denon artean geurea / etengfabe gabiltza zabaltzen / gizatasunari bidea. / Inon ez inor menpekorokan / nor bere buruaren jabe / herri guztioak bat eginikan / ez gabiltza gerorik gabe». (“Martxa baten lehennotak”. J. A. Arze - Mikel Laboa).

«Si yo tiro fuerte por aquí
y tú tiras fuerte por allí,
seguro que cae, cae, cae,
y podremos liberarnos».
(“L’estaca” [Fragmento]. Lluís Llach).

«Si jo l'estiro fort per aquí / i tu l'estires fort per allà, / segur que tomba, tomba, tomba, / i ens podrem alliberar». (“L’estaca”. Lluís Llach).


«Delante de nosotros las mareas,
las barcas y los peces...
Delante de nosotros, una vida
entera para remar...
Ahora no tenemos miedo
a que llegue el invierno.
Nuestra barca dominará
el temporal».
(“Estamos chegando ó mar” [Fragmento].
Bibiano Morón).

«Diante de nós as mareas / as chalanas e os peixes... / Diante de nós unha vida / enteira pra remar / Agora non temos medo / que veña o inverno / a nosa gamela campeará / o temporal». (“Estamos chegando ó mar”. Bibiano Morón).

viernes, 22 de febrero de 2013

SILVIO ADMIRADO Y REIVINDICADO


JOAQUÍN CALADERON y ANTONIO AMUEDO, ambos compositores y cantantes sevillanos, acaban de poner en marcha un precioso proyecto basado en la admiración que sienten –compartida por millones de personas, yo entre ellas– hacia el gran trovador cubano SILVIO RODRÍGUEZ

Este proyecto se concreta en la preparación y en la realización de unos conciertos en los que van versionar canciones de Silvio, reivindicando así su grandeza musical y poÉtica. 

El primero de esos conciertos, como puede observarse en siguiente cartel, va a celebrarse mañana sábado en la sala La Estación, de Sevilla.



Tras el concierto sevillano Joaquín y Antonio tienen la idea de organizar una gira dedicada a Silvio por otras ciudades; iniciativa que me parece magnífica...; tan magnífica como al mismísimo Vicente Feliú que ayer mismo al recibir la noticia en mi muro de facebook les mandaba, desde La Habana, el siguiente mensaje: «Espérenme que voy a hacerles segundas voces».

Para empezar a saborear lo que sin duda va ser un emotivo, lindo y extraordinario espectáculo os dejo cinco vídeos en los que Antonio Amuedo y Joaquín Calderón canta algunas canciones de Silvio: Estos vídeos tienen el valor añadido de que fueron grabados y dan testimonio del primer día que ambos se juntaron para iniciar el diseño del concierto y los ensayos. ¡Es sin duda un bonito regalo del que vamos a poder disfrutar hoy, y durante el fin de semana que ya felizmente se nos echa encima!


Si no creyera en la locura
de la garganta del sinsonte
si no creyera que en el monte
se esconde el trino y la pavura.

Si no creyera en la balanza
en la razón del equilibrio
si no creyera en el delirio
si no creyera en la esperanza.

Si no creyera en lo que agencio
si no creyera en mi camino
si no creyera en mi sonido
si no creyera en mi silencio.

Qué cosa fuera,
qué cosa fuera la maza sin cantera.

Un amasijo hecho de cuerdas y tendones
un revoltijo de carne con madera
un instrumento sin mejores resplandores
que lucecitas montadas para escena.

Qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera
qué cosa fuera la maza sin cantera

Un testaferro del traidor de los aplausos
un servidor de pasado en copa nueva
un eternizador de dioses del ocaso
júbilo hervido con trapo y lentejuela.

Qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera
qué cosa fuera la maza sin cantera.

Si no creyera en lo más duro
si no creyera en el deseo
si no creyera en lo que creo
si no creyera en algo puro.

Si no creyera en cada herida
si no creyera en la que ronde
si no creyera en lo que esconde
hacerse hermano de la vida.

Si no creyera en quien me escucha
si no creyera en lo que duele
si no creyera en lo que quede
si no creyera en lo que lucha».
("La maza")




«Para no hacer de mi ícono pedazos,
para salvarme entre únicos e impares,
para cederme un lugar en su Parnaso,
para darme un rinconcito en sus altares
me vienen a convidar a arrepentirme,
me vienen a convidar a que no pierda,
mi vienen a convidar a indefinirme,
me vienen a convidar a tanta mierda.

Yo no sé lo que es el destino,
caminando fui lo que fui.
Allá Dios, que será divino:
yo me muero como viví.

Yo quiero seguir jugando a lo perdido,
yo quiero ser a la zurda más que diestro,
yo quiero hacer un congreso del unido,
yo quiero rezar a fondo un hijonuestro.
Dirán que pasó de moda la locura,
dirán que la gente es mala y no merece,
mas yo seguiré soñando travesuras
(acaso multiplicar panes y peces).

Dicen que me arrastrarán por sobre rocas
cuando la Revolución se venga abajo,
que machacarán mis manos y mi boca,
que me arrancarán los ojos y el badajo.
Será que la necedad parió conmigo,
la necedad de lo que hoy resulta necio:
la necedad de asumir al enemigo,
la necedad de vivir sin tener precio».
("El necio")


«Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal.
Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.
Ojalá que la luna pueda salir sin ti.
Ojalá que la tierra no te bese los pasos.

Ojalá se te acabe la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve,
ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones.

Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan en mi espalda.
Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz.
Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado.
Ojalá que el deseo se vaya tras de ti,
a tu viejo gobierno de difuntos y flores».
("Ojalá")


«Me estremeció la mujer que empinaba a sus hijos
hacia la estrella de aquella otra madre mayor.
Y cómo los recogía del polvo teñidos
para enterrarlos debajo de su corazón.

Me estremeció la mujer del poeta, el caudillo,
siempre a la sombra y llenando un espacio vital.
Me estremeció la mujer que incendiaba los trillos
de la melena invencible de aquel alemán.

Me estremeció la muchacha
hija de aquel feroz continente,
que se marchó de su casa
para otra de toda la gente.

Me han estremecido un montón de mujeres,
mujeres de fuego, mujeres de nieve.

Pero lo que me ha estremecido
hasta perder casi el sentido,
lo que a mi más me ha estremecido
son tus ojitos, mi hija,
son tus ojitos divinos.

Me estremeció la mujer que parió once hijos
en el tiempo de la harina y un quilo de pan
y los miró endurecerse mascando carijos.
Me estremeció porque era mi abuela además.

Me estremecieron mujeres
que la historia anotó entre laureles.
Y otras desconocidas, gigantes,
que no hay libro que las aguante».
("Mujeres")


«Estoy buscando una palabra
en el umbral de tu misterio.
¿Quién fuera Alí Babá?
¿Quién fuera el mítico Simbad?
¿Quién fuera un poderoso sortilegio?
¿Quién fuera encantador?

Estoy buscando una escafandra,
al pie del mar de los delirios.
¿Quién fuera Jacques Costeau?
¿Quién fuera Nemo, el capitán?
¿Quién fuera el batiscafo de tu abismo?
¿Quién fuera explorador?

Corazón obscuro,
corazón con muros,
corazón que se esconde,
corazón que está dónde,
corazón en fuga,
herido de dudas
de amor.

Estoy buscando melodía
para tener como llamarte.
¿Quién fuera ruiseñor?
¿Quién fuera Lennon y McCartney,
Sindo Garay, Violeta, Chico Buarque?
¿Quién fuera tu trovador?»
("Quién fuera")