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martes, 18 de diciembre de 2012

LEON FELIPE: "YA NO HAY LOCOS", ES CIERTO, PERO AFORTUNADAMENTE DESPIERTA LA "LOCURA"

Hoy en el "BUENOS DÍAS", que de forma cotidiana vengo colgando en mi muro de facebook, he propuesto la audición y el disfrute –en este caso crítico– de la canción "Ya no hay locos" que PACO IBAÑEZ compuso a partir de la adaptación de un texto del gran poeta español LEON FELIPE –nacido en Tábara, Zamora el 11 de abril de 1884, y fallecido en Ciudad de México el 18 de septiembre de 1968–.

En concreto, esta ha sido la canción propuesta –por cierto, en este vídeo, con anécdota incluida–:


«Ya no hay locos, ya no hay locos
ya no hay locos, en España ya no hay locos.
Se murió aquel manchego,
aquel esrajalário fantasma del desierto.

Ya no hay locos, ya no hay locos
ya no hay locos, amigos ya no hay locos.
Todo el mundo está cuerdo
terrible, horriblemente cuerdo.

Ya no hay locos, ya no hay locos
ya no hay locos, en España ya no hay locos.
¿Cuándo se pierde el juicio?
Yo pregunto: ¿Cuando se pierde, cuándo?
Si no es ahora, que la justicia
vale menos que el orín de los perros.

Ya no hay locos, ya no hay locos
ya no hay locos, amigos ya no hay locos».

Escuchada la canción de Paco, me parece de gran interés leer y conocer íntegramente el texto de LEÓN FELIPE titulado "Pero ya no hay locos".., ¡no tiene desperdicio!

León Felipe.

«Ya no hay locos, amigos, ya no hay locos. 
Se murió aquel manchego, aquel estrafalario fantasma del desierto 
y… ni en España hay locos. 
Todo el mundo está cuerdo, terrible, monstruosamente cuerdo.
Oíd … esto,
historiadores…  filósofos…  loqueros…
Franco…  el sapo iscariote y ladrón en la silla del juez repartiendo castigos y premios,
en nombre de Cristo, con la efigie de Cristo prendida del pecho,
y el hombre aquí, de pie, firme, erguido, sereno,
con el pulso normal, con la lengua en silencio,
los ojos en sus cuencas y en su lugar los huesos …
El sapo iscariote y ladrón repartiendo castigos y premios …
y yo, callado, aquí, callado, impasible, cuerdo …
¡cuerdo!, sin que se me quiebre el mecanismo del cerebro.
¿Cuándo se pierde el juicio? (yo pregunto, loqueros).
¿Cuándo enloquece el hombre? 
¿Cuándo, cuándo es cuando se enuncian los conceptos
absurdos y blasfemos
y se hacen unos gestos sin sentido, monstruosos y obscenos?
¿Cuándo es cuando se dice por ejemplo:
No es verdad. Dios no ha puesto
al hombre aquí, en la Tierra, bajo la luz y la ley del universo;
el hombre es un insecto
que vive en las partes pestilentes y rojas del mono y del camello?
¿Cuándo si no es ahora (yo pregunto, loqueros),
cuándo es cuando se paran los ojos y se quedan abiertos, inmensamente abiertos,
sin que puedan cerrarlos ni la llama ni el viento?
¿Cuándo es cuando se cambian las funciones del alma y los resortes del cuerpo
y en vez de llanto no hay más que risa y baba en nuestro gesto?
Si no es ahora, ahora que la justicia vale menos, 
infinitamente menos que el orín de los perros;
si no es ahora, ahora que la justicia tiene menos, 
infinitamente menos categoría que el estiércol;
si no es ahora … ¿cuándo se pierde el juicio?
Respondedme loqueros,
¿cuándo se quiebra y salta roto en mil pedazos el mecanismo del cerebro?
Ya no hay locos, amigos, ya no hay locos. Se murió aquel manchego,
aquel estrafalario fantasma del desierto
y… ¡Ni en España hay locos! ¡Todo el mundo está cuerdo,
terrible, monstruosamente cuerdo! …
¡Qué bien marcha el reloj! ¡Qué bien marcha el cerebro!
Este reloj…, este cerebro, tic-tac, tic-tac, tic-tac, es un reloj perfecto …,
perfecto, ¡perfecto!».

Son totalmente reales las afirmaciones que hacen León Felipe y Paco Ibáñez en el poema y en la canción, pero también es real que, por fortuna, están empezando a surgir nuevos "locos" y "locas" que hoy en día se manifiestan apasionadamente contra el riesgo, que nos amenaza, de la pérdida de la libertad, de la justicia y del resto de valores democráticos... Hay que decir también que algunos de esos "locos" no son "nuevos"...; ya somos "viejos locos"...; yo, al menos, –lo confieso– siempre lo fui y nunca dejaré de serlo.

Fotografía de Juan Miguel Morales.