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martes, 30 de octubre de 2012

MARÍA ROZALÉN. «CON DERECHO A»... DISFRUTE Y SORPRESA

Este "cuelgue", como si fueran las coplas o los "tempos" de unas "sevillanas", lo voy a dividir en cuatro partes. Soy consciente de que será un poquito largo, pero ¡que le vamos a hacer!, la ocasión lo merece, y yo en mi blog, felizmente, no tengo quien me limite, o me determine, ni los tiempos, ni los espacios.

María Rozalén.

Ella es MARIA ROZALÉN y la conocí hace unos meses –poco menos de un año– en un concierto celebrado en la Sala Libertad 8, de Madrid. He de decir que al escucharla cantar por primera vez me quedé entusiasmado. Es una de esas voces y de esas creadoras que, cuando amas la canción –como es mi caso–, y te encuentras con ella, se te va enredando, enredando, en tu universo sonoro –como diría Viloleta– y no puedes desprenderte de su cantar. Siempre te quedan ganas de seguir escuchándola.

Para mí, desde el primer momento, María era, por decirlo de algún modo, la "cantautora" que estaba echando en falta dentro de nuestro joven panorama musical; sobre todo por tres razones: por su capacidad para adentrarse de forma natural –nada forzada– en el "canto popular"; por las características peculiares y "jondas" de su voz y de su música –rompe con todos los moldes y estereotipos–; y por su capacidad de "encantamiento" cuando se sube a un escenario y consigue hacer de todo su cuerpo "pura y dura" música y canción. Si a eso se añade, por ejemplo, su sencillez...; su capacidad de admiración ante la belleza y de emocionarse frente a ella...; su sensibilidad y su disponibilidad a estar siempre aprendiendo..., María se convierte –al menos para mí– en una cantante "necesaria": hoy por hoy, culturalmente imprescindible entendiendo la "cultura popular" como la definía Antonio Machado en su Juan de Mairena: «el saber vivo en el alma del pueblo; lo que el pueblo sabe tal como lo sabe; lo que el pueblo piensa y siente, tal como lo siente y piensa».


«Que se vuele el miedo
que come por dentro todas las ilusiones que tengo;
que salgan arrugas en las comisuras de tanto reír;
que vuelvan a verme buenas vibraciones
que repitan que todo irá bien;
que me eches de menos
que la vida me quiera bien».
("Saltan chispas")





María Rozalén.

Después de un tiempo de cantar por todo el país sola, o acompañada de muchos de sus colegas –recordemos, por ejemplo, la experiencia de los "Ochentí", ¡tremendo aprendizaje!–, María Rozalén un buen día me contó que iba a empezar a grabar su primer disco... Justa, merecida y necesaria noticia.

Poco tiempo después, no sé con que intenciones –siendo bien pensado, me figuro que buenas–, empezaron a llegarme, de aquí y de allá, noticias y cotilleos de la grabación: Que si no me iba a gustar porque el disco estaba quedado demasiado marchoso y "popero" –¡que manía tiene el personal de adivinar y de valorar cuáles son, o no son, mis gustos!–...; que si iban a faltar en el disco temas fundamentales –e intentaban provocarme diciéndome que no estaría, por ejemplo, su inigualable versión de "La llorona"...; o que, en el fondo, a lo largo de la grabación querían apartar a María del estereotipo de los "cantautores", es más, llegaron a comentarme –y esto desde luego con cierta malicia– que se pretendía alejarla de ese género... Yo escuchaba, callaba y esperaba la salida del disco, ¡tenía, y sigo teniendo, plena confianza en lo que es y en lo que quiere María respecto a la canción!...; y mientras tanto, procuraba no perderme ninguno de sus conciertos en Madrid... Y ella era la misma ¡extraordinaria!.

«Y así la magia no acaba nunca, 
porque las hadas nunca morirán 
y es que la magia habita en las alas 
y en las mujeres se reencarnarán».
("Las hadas existen")


Cubierta del disco de María Rozalen«Rozalén. Con derecho a...»
Cubierta creada por María Collado y Alba Egea.

Y finalmente salió el esperado disco. Me lo dio personalmente María. Por supuesto, la misma noche que me lo entregó, lo escuché varias veces y con todas mis ganas; y he de decir, desde el principio, que me parece un gran disco y que, en él yo no veo ni siento, por ninguna parte, todo aquello que me habían preconizado maliciosamente o en plan cotilla –sólo, en efecto, que María no había grabado "La Llorona"–.

«Con derecho a...», de María Rozalén es un disco lleno de sorpresas y de virtudes.

Empezaré por los arreglos y la producción: creo que Ismael Guijarro ha conseguido ofrecernos una obra de altísima calidad musical que en todo momento refuerza, mima y le da color a la voz y a las canciones de María Rozalén...; se podría haber hecho de otra forma, pero, desde luego, no mejor. Una calidad musical potenciada con la participación de un extraordinario equipo de músicos entre los que figuran: Álvaro Gandul, Martín Leiion, Jimi González, Samuel Vidal, Alonso Aragón, Juancho Guevara, Amir John Haddad, Luis Dulzaides, Alexis Balanowsky, Jesús Lavilla, Marino Sanz, Road Ramos, Rodrigo Aragón, Carlos Narea y El Kanka y El Manim, haciendo coros.

María Rozalén canta con toda la fuerza, la gracia, y el encanto de su personalidad...; y ¡canta muy bien!..., es –siempre lo he dicho– una "artistaza" completa. Posee una diccion clara...; sabe crear muy diversos y hermosos climas emocionales con las modulaciones de su voz...; puede ser a la vez hiriente, mimosa, persuasiva o desgarradora...; y es capaz de rozar, con una extraordinaria naturalidad y frescura, la copla, el flamenco, el blues, el pop, el rap, la música árabe, o lo que se proponga... ¡Sí señor, una artistaza!... O mejor, luego lo justificaré: ¡Una "cantautoraza"!

Respecto a las canciones, el nuevo disco no tiene desperdicio. María Rozalén compone y escribe muy bien; posee un léxico amplísimo, que es, a la vez, vital, realista y simbólico...; navega en sus textos entre el amor y el desamor..., y entre los deseos, las pasiones y los sueños...; es crítica y, cuando es preciso, rebelde... Concretamente en este disco me han sorprendido canciones como "Levántate" –en la que reivindica nuestras raíces arábigo-sureñas–, y "Comiéndote a besos"...; me ha emocionado especialmente "Alivio" –¡qué bien canta!–...; y, sobre todo, me quedo con "Las hadas existen" y "Saltan chispas", sin duda, para mí –y esto es muy subjetivo– la mejor canción del disco. (Añado a continuación un video de "Santan chispas" en acústico y un fragmento de su letra).


« [...] Lo confieso, no me aguanto en soledad,
necesito que me rocen los demás.

Duele dentro, me perdí y no me encuentro
en esta ciudad que me parece tan inmensa,
y yo me siento tan pequeña
y me enfado, me enrabieto, me cabreo,
pierdo cierta compostura,
quiero todo siempre aquí y ahora
y no sé ni por donde empezar.

Que se vuele el miedo.
que come por dentro todas las ilusiones que tengo;
que salgan arrugas en las comisuras de tanto reír;
que vuelvan a verme buenas vibraciones
que repitan que todo irá bien;
que me eches de menos
que la vida me quiera bien

Saltan chispas. Demasiado que observar.
Lo confieso, no puedo disimular,
quiero mantener las miradas que cruzan
y pensar que puede haber detrás de los rostros
que se van, sin parar a imaginar
de dónde vienen los quejidos del penar.
Reconozco que ya ni me conozco
busco el fondo indeciso, oscuro y hondo

Duele dentro, 
tengo frio y no caliento ni los dedos de mis pies
ni la lengua, ni mis labios, ni las huellas de mis manos.
E insisto y resisto, no desisto
quedan toallas prefijadas
saco pecho y clavé los dientes,
el sendero ya comenzó

Que se vuele el miedo.
que come por dentro todas las ilusiones que tengo;
que salgan arrugas en las comisuras de tanto reír;
que vuelvan a verme buenas vibraciones
que repitan que todo irá bien;
que me eches de menos
que la vida me quiera bien».
("Saltan chispas")



Y para concluir este "cuelgue", entro en lo que podría ser el cuarto "tempo" de su desarrollo... Se trata de una insignificancia que tal vez tendría que silenciar, pero no, no voy a hacerlo, para mí, que no soy demasiado moderno –¡que le vamos a hacer|–, tiene importancia..., ¡vamos a ver como logro explicarme!... 

Me ha llamado la atención la desaparición en el disco del nombre de MARÍA, ahora es ROZALÉN a secas –allá en el Sur dirán "la Rozalén", que suena mal y no me gusta nada; en Cataluña creo que es diferente–... Pero no, en realidad la cosa no está definitivamente clara, porque ahora Rozalén, en su facebook, donde antes ponía "María Rozalén", ahora pone "Mary Rozalén"...; ayer, sin ir mas lejos, alguien con muy mala leche me decía «¿Cuando vas a sacar el "cuelgue" de la "Mary?»... A mi personalmente, dada la INMENSA CALIDAD ARTÍSTICA que ya se ha ganado y tenía MARÍA ROZALÉN antes de sacar el disco, todo esto me parece una tremenda idiotez y una frivolidad venga de quien venga. 

Escribiendo esto no puedo dejar de pensar en grandísimas e inconmensurables cantantes como MARIA del Mar Bonet, MARÍA Dolores Pradera, MARíA Bethânia, MARíA Elena Walsh, MARIA Creuza, MARÍA Callas, MARÍA de Madeiros o MARÍA Mérida. También me viene a la memoria la letra de una malagueña popular venezolana:


«Si el hondo mar que por el mundo se derrama
tuviera tanto amor como agua fría
debiera de llamarse el mar MARÍA
y no llamarse mar, como se llama».

Puede que esto parezca una idiotez mía sin importancia, ¡puede!... Con ello no pretendo otra cosas más que reivindicar la GRAN ARTISTA Y "CANTAUTORA" que ha sido hasta ahora, y puede seguir siendo –¡y creciendo!– MARÍA ROZALÉN, que es como yo la voy a seguir llamando... 

Y si estoy equivocado respecto a esta apreciación, ¡por favor! que me lo expliquen,