Páginas vistas en total

jueves, 16 de agosto de 2012

VAINICA DOBLE 4 - «CONTRACORRIENTE»



Tras la grabación del LP "Heliotropo", Gloria decidió marcharse a vivir en Altea, y el dúo Vainica Doble, como tal, se mantuvo prácticamente inactivo hasta que en 1975 José Luis Borau reclamó a la pareja para que compusieran la banda sonora de su película "Furtivos".

De aquel reencuentro creativo nació su tercer LP titulado "Contracorriente", grabado en el sello "Gong", que dirigía en Movieplay, Gonzalo García Pelayo; disco de nuevo hermosamente ilustrado por Iván Zulueta, en el que intervinieron como arreglistas y como músicos Rafa Gálvez, Pancho Company y Francisco Cervera –trío que en aquel momento se hacía llamar "Limón Exprés»–, y en el que colaboraron Gualberto –con su sitar–, Carlos Cárcamo, Santi Vilaseñor, Salvador Domínguez e Hilario Camacho.



En este disco, Carmen y Gloria decidieron abordar, como telón de fondo de todas sus canciones, un tema monográfico: el rechazo de todo tipo de dictaduras o de comportamientos totalitarios, y, en consecuencia, a la represión y al autoritarismo político, familiar y sexual; tema brillantemente tratado en canciones como "Un mal entendido amor (Respeto y obediencia)", o "El oso poderoso".



«Había una vez un uso poderoso,
del bosque era el rey,
todos le adoraban,
le reverenciaban
y respetaban su ley.

Cortejo de negros grajos le seguía
por adulación
y al hacerse viejo
los del negro cortejo
diéronle muerte sin compasión».
("El oso poderoso")


Como contrapunto a la condena de las dictaduras, Vainica Doble integró también en aquel disco varios temas dedicados a la reivindicación de la libertad, como "Eso no lo manda nadie" –en el que las acompañó Hilario Camacho–, "Déjame vivir con alegría" o "Alas".



«Hay que despreciar el tiempo para conseguir alas
y pasar las horas muertas ante un pájaro,
imitarle a navegar por el espacio,
con las alas invisibles de tu corazón,
alas,
cantando "pío-pío" ir volando al sol
incólume al calor y al frío filo del hacha del podador,
hacha de inquina que cercena y extermina
las alas del soñador,
alas del dolor, alas del amor,
alas del hombre, alas del valor
con las alas que da el hombre y que da el valor [...]».
("Alas")

"Contracorriente" concluye con una extraordinaria versión rockera, secular y cantada en latín, del "Magníficat", himno religioso en el que se proclama el siguiente principio revolucionario: «Echó a los poderosos de su asiento y exaltó a los humildes». Principio referido al Jesús de Nazaret, reivindicado, en aquellos momentos, por la Teología de la Liberación. Esta canción las Vainicas se la dedicaron, a su vez, a la revolución protuguesa del 74.




Y mañana continuamos... ¡La obra de Carmen Santonja y Gloria Van Aerseen lo merecen!... Y no estaría nada mal acudir a ellas para conocer lo que entendemos muchos por "canción de autor"...; algo de lo ellas presumían y que siempre reivindicaron.

ISMAEL SERRANO AFIRMA: «SOY CANTAUTOR»... ¡PUES SÍ! ¡LAS COSAS CLARAS!

Esta mañana ISMAEL SERRANO ha entrado en mi muro de facebook para decirme: «A ver que te parecen mis reflexiones sobre el género. Un abrazo transoceánico al pie de la cordillera». Seguidamente me ha adjuntado el siguiente texto publicado ayer 15 de agosto en su blog.



SOY CANTAUTOR

«Nunca entendí las reticencias de algunos compañeros de profesión a la hora de definirse como cantautores. Y me sorprende el empeño de algunos de distanciarse de la tradición española de trovadores que han escrito las mejores canciones de la música en español. Definirse ideológicamente en las canciones no es ni bueno ni malo. Forma parte de la tradición del juglar y es natural que así sea. Si le cantas a lo que te emociona, ¿cómo no hacerlo a la necesidad de mejorar el mundo que te toca vivir, ante la visión de una realidad dolorosa, desigual? Y uno mira la realidad y formula el deseo de una sociedad más justa en función de la estructura ideológica con que sustenta su ética y su condición de animal político.

Con la que está cayendo. ¿Es reprobable decir que se hace canción política? Más bien me parece urgente. 

No creo que toda canción tenga que ser comprometida ideológicamente. Simplemente digo que si lo es, bienvenido sea.  El prejuicio en torno a la canción de autor que la estigmatiza como aburrida y deprimente es el mismo que distancia a la gente de una forma de hacer cine o literatura  con conciencia política. Es lo mismo que distancia a la gente del debate político.

Si bien es cierto que la afirmación de que la distinción entre izquierda y derecha es algo superado coincide con las posturas más reaccionarias (era una consigna de la Falange por ejemplo), puede ser punto de partida de un debate interesante si se ofrecen alternativas a las posturas políticas tradicionales. Pero, personalmente, no encuentro muchas alternativas al respecto. No al menos que vayan más allá de un cierto ingenuísmo político que propugna una fraternidad vacía de contenido y de propuestas concretas.

Soy cantautor. Reivindico la palabra para definir un género que va desde Woody Guthrie a Damien Rice, desde Victor Jara hasta Serrat, desde Pedro Guerra a Marwan. La apuesta por un equilibrio entre el texto y la melodía, el empeño por darle un vuelo poético a las letras, la permeabilidad ante la realidad que nos toca vivir, todas estas son características de un género que no es si no renovador del folklore tradicinal. Victor Jara o Violeta Parra le dan un dimensión poética al folklore de su tierra, con su trabajo dignifican el canto popular. A Silvio y los suyos les llamaron Nueva Trova porque renovaban la Trova Tradicional, canto popular del pueblo cubano.

Y ser continuador de esta tradición es todo un honor. Más aún en un tiempo en que se desprecia todo hecho cultural que exija un mínimo análisis en profundidad. “Cultureta” decimos con desprecio cuando hablamos de toda expresión artística que pretende de nosotros un mínimo de reflexión. El desprestigio del creador lleva al artista a tener que justificar permanentemente su forma de vida y su forma de trabajar. El músico vuelve a depender de la caridad ajena para poder subsistir. ¿Acaso no consiste en eso el crowdfunding? Al desaparecer el tejido industrial de la música dependemos del mecenazgo. Creo que nos equivocamos cuando culpamos a la industria musical del divorcio entre la música y el melómano. Es el modelo industrial, el modelo de producción o de consumo pero no la industria en sí misma. La industria genera fuentes de trabajo y permite que los músicos se puedan profesionalizar. Otra cosa es debatir cómo se usan los medios de producción, a quién deben pertenecer, cómo se deben gestionar... Otra cosa es hablar de política, en definitiva.

Me gustaría ser considerado cantautor. No debiéramos olvidar que los cantautores se jugaron el tipo en tiempos difíciles poniendo su rostro y su voz al servicio de una sociedad que demandaba libertades y derechos. Muchos pasaron por la cárcel. Otros fueron condenados al ostracismo mediático. Y alguno pagó con su vida. ¿Cómo no sentir orgullo de pertenecer a esta tradición? Evidentemente los tiempos son otros. Nuestras referencias musicales son plurales. Hemos tenido acceso a una formación musical amplia y global. Pero eso no nos aleja del género. Al fin y al cabo el cantautor es renovador del folklore tradicional. Y ahora el folklore es global. La globalización hace nuestro el folklore africano, norteamericano, latinoamericano. Y los frentes de lucha son otros. Pero existen.

Somos lo que somos. Y arrastramos dudas y complejos porque la orfandad política nos desampara ante un mundo cruel y vertiginoso.

Soy cantautor. Sólo pretendo hacer canciones amables que me ayuden a sentirme acompañado, que generen espacios de encuentro para que entendamos que no estamos solos: cuando lloramos por un amor o por un mundo que parece derrumbarse, cuando reímos por otro amor o porque nace un nuevo mundo más justo, mejor. Ese que soñaron tantos cantautores antes que nosotros, ese que celebraré a tu lado».



Tras leer sus palabras, con las que me siento plenamente identificado, le he respondido lo siguiente:

«Magníficas, necesarias y urgentes reflexiones... ¡Falta hace que surjan "cantautores" como tú que reivindiquen una identidad que les engrandece!... Culturalmente la pobreza se pone de manifiesto en la falta de identidad, en no saber –o no querer saber– lo que uno es... Y este es el problema de muchos jóvenes –y no tan jóvenes– creadores: la idefinición, la falta de memoria histórica, el miedo a lo que no es –por ignorancia– y, en consecuencia, el estar ahí navegando un poco a la deriva, afirmando que no existe un género específico de la "canción de autor" porque eso les tranquiliza, las justifica y les sirve de escape para no comprometerse... ¡PUES SÍ! ¡Sí que existe ese género –por cierto, nada "coñazo– y somos muchos los que lo promocionamos, lo reivindicamos, intentamos mejorarlo y lo amamos... ¡Como ISMAEL SERRANO, por ejemplo!... ¿Y por qué no?, ¡COMO YO MISMO!»... Y si todo esto no les gusta, pues lo tienen muy claro ¡que sean lo que quieran, pero que se olviden de una puñetera vez de la "canción de autor" si no es cosa de ellos !».