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martes, 31 de julio de 2012

TERESITA FERNÁNDEZ CANTA A JOSÉ MARTÍ.

Teresita Fernández cantando a José Martí en
el Centro Cultural Pablo de la Torriente. La Habana.

En este tercer "cuelgue" dedicado a la maestra, compositora y cantora cubana TERESITA FERNÁNDEZ voy resaltar el magnífico trabajo que ha realizado musicalizando e interpretando textos del gran poeta JOSÉ MARTÍ, y, en concreto, a los poemas integrados en su mítico libro titulado "El Ismaelillo", dedicado a su hijo; trabajo que queda resumido y plasmado en el disco "Teresita canta a Martí" (2002) grabado en el Centro Cultural Pablo de la Torriente, de La Habana, dentro de la imprescindible serie discográfica titulada genéricamente "A guitarra limpia".


Sobre este disco, y, en general, sobre el trabajo musical desarrollado por Teresita sobre los poemas de José Martí, la poetisa e investigadora literaria cubana Fina García Marruz, ha realizado, entre otros, los siguientes comentarios:

«El principal hallazgo de estas canciones hechas para un niño quizás esté en que su autora haya comprendido tan bien que no se trataba del todo de canciones ni, mucho menos, de canciones infantiles. En estos versos hay dolor, pero no quejumbre... Arengas guerreras, más que nanas, hace Martí a su hijo... Despertarlo quisiera, no dormirlo... De aquí que la monotonía, aquí esencial, del ritmo, no sea tampoco la de la nana sino la de la marcha, y la marcha guerrera...; que sean versos, en fin, como para una caballería andante. Era preciso, pues, encontrar una música que fuera a la vez guerrera y festiva: de aquí que los acordes primeros de la guitarra nos recuerden a un tiempo el ímpetu monótono, implacable, de la marcha y la fanfarria con que el juglar anuncia un suceso alegre e insólito, o el paje la llegada del rey».

Por su parte la creadora musical y directora coral Gisela Hernández ha escrito:

«Desde la realización de su "Ismaelillo", Teresita Fernández ha conquistado un rango como compositora que la sitúa en un lugar de excepción entre los compositores populares de hoy. Al emprender la hazaña de la puesta en música de los versos martianos –prólogo y quince pomas–, hazaña que no intentó antes que ella, ni creo probable que lo intente después ningún compositor culto ni popular, ella ha dado muestra de una riqueza creadora tan amplia de estilo, de calidad y originalidad que creemos realmente insuperable por su magnitud».

La propia Teresita Fernandez refiriéndose a sus canciones sobre poemas de Martí, y, más concretamente, a las que compuso sobre textos de el "Ismaelillo"cuenta la siguiente anécdota:

Teresita Fernández csntando a José Martí.

«Cuando le puse música a estos versos pensé que a nadie le iban a interesar, y un día, así tan sencillo  como quien me convida a jugar a la rueda-rueda, Leo Brower, director de la Sinfónica Nacional, me dijo: "¿Quieres hacer el "Ismaelillo" con la Sinfónica?", y yo de atrevida acepté, pues nunca había cantado con una orquesta así tan grande, y hasta me equivoqué en el concierto, pero no importó porque salvé la situación, me paré, y dije: "Yo nunca he cantado con orquesta". Helena Herrera que ira quien dirigía paró y volvió a empezar. Entonces entré a tiempo. [...] Este concierto fue muy reconfortante para mi porque yo hacía más de veinte años que había musicalizado aquellos textos».

Dicho todo lo anterior, para poner fin a este "cuelgue", que no es más que un sencillo y apasionado homenaje a Teresita Fernández, voy a reproducir algunos de los textos del "Ismaelillo" de José Martí que ella ha musicalizado y canta con tanta belleza, pasión y calidad.

Empezaré, por supuesto, por el "prólogo", texto que desborda ternura, amor y compromiso en cada una de sus letras:

José Martí con su hijo José Francisco,
a quien le dedicó su libro el "Ismsaelillo".

«Hijo: Espantado de todo me refugio en tí. Tengo fe en el mejoramiento humano, en la vida futura, en la utilidad de la virtud, y en tí. Si alguien te dice que estas páginas se parecen a otras páginas, diles que te amo demasiado para profanarte así. Tal como aquí te pinto, tal te han visto mis ojos. Con esos arreos de gala te me has aparecido. Cuando he cesado de verte en una forma, he cesado de pintarte. Esos riachuelos han pasado por mi corazón...¡Lleguen al tuyo!».


SUEÑO DESPIERTO

«Yo sueño con los ojos
Abiertos, y de día
Y noche siempre sueño.
Y sobre las espumas
Del ancho mar revuelto,
Y por entre las crespas
Arenas del desierto
Y del león pujante,
Monarca de mi pecho,
Montado alegremente
Sobre el sumiso cuello,—
Un niño que me llama
Flotando siempre veo!».


HIJO DEL ALMA

«¡Tú flotas sobre todo,
Hijo del alma!
De la revuelta noche
Las oleadas,
En mi seno desnudo
Déjante el alba;
Y del día la espuma
Turbia y amarga,
De la noche revuelta
Te echa en las aguas.
Guardiancillo magnánimo,
La no cerrada
Puerta de mi hondo espíritu
Amante guardas;
Y si en la sombra ocultas
Búscanme avaras,
De mi calma celosas,
Mis penas varias,—
En el umbral oscuro
Fiero te alzas,
¡Y les cierran el paso
Tus alas blancas!
Ondas de luz y flores
Trae la mañana,
Y tú en las luminosas
Ondas cabalgas.

No es, no, la luz del día
La que me llama,
Sino tus manecitas
En mi almohada.
Me hablan de que estás lejos:
¡Locuras me hablan!
Ellos tienen tu sombra;
¡Yo tengo tu alma!
Esas son cosas nuevas,
Mías y extrañas.
Yo sé que tus dos ojos
Allá en lejanas
Tierras relampaguean,—
Y en las doradas
Olas de aire que baten
Mi frente pálida,
Pudiera con mi mano,
Cual si haz segara
De estrellas, segar haces
De tus miradas:
¡Tú flotas sobre todo,
Hijo del alma!»



AMOR ERRANTE

«Hijo, en tu busca
Cruzo los mares:
Las olas buenas
A ti me traen:
Los aires frescos
Limpian mis carnes
De los gusanos
De las ciudades;
Pero voy triste
Porque en los mares
Por nadie puedo
Verter mi sangre.
¿Qué a mí las ondas
Mansas e iguales?
¿,Qué a mí las nubes,
Joyas volantes?
¿Qué a mí los blandos
Juegos del aire?
¿,Qué la iracunda
Voz de huracanes?
A éstos - ¡la frente
Hecha a domarles!
¡A los lascivos
Besos fugaces
De las menudas
Brisas amables,—
Mis dos mejillas
Secas y exangües,
De un beso inmenso
Siempre voraces!
Y ¿a quién, el blanco
Pálido ángel
Que aquí en mi pecho
Las alas abre
Y a los cansados
Que de él se amparen
Y en él se nutran
Busca anhelante?
¿A quién envuelve
Con sus suaves
Alas nubosas
Mi amor errante?
¡Libres de esclavos
Cielos y mares,
Por nadie puedo
Verter mi sangre!

Y llora el blanco
Pálido ángel:
¡Celos del cielo
Llorar le hacen,
Que a todos cubre
Con sus celajes!
Las alas níveas
Cierra, y ampárase
De ellas el rostro
Inconsolable: —
Y en el confuso
Mundo fragante
Que en la profunda
Sombra se abre,
Donde en solemne
Silencio nacen
Flores eternas
Y colosales,
Y sobre el dorso
De aves gigantes
Despiertan besos
Inacabables,—
¡Risueño y vivo
Surge otro ángel!».