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jueves, 10 de mayo de 2012

PREVIOS A UN CONCIERTO CON «ALMA»

Ayer fue un día prácticamente dedicado a la preparación del concierto «¡VOLAD, CANCIONES, VOLAD! - 2» que celebraremos el próximo día 15 en la Sala Galileo Galilei, de Madrid, a las 21:30 horas. Un concierto que me atrevo a calificar "con alma" porque surge de la amistad, de la generosidad y de la solidaridad de todas las personas que van a participar; tanto las que se subirán al escenario –que lo harán desinteresadamente–; como de las que pagarán su entrada con el fin de colaborar en el sueño –ya proyecto– de la creación de un Centro de Documentación y Promoción de la Canción de Autor. 

Por la mañana, muy tempranito, recogimos los carteles en la imprenta, y por la tarde, con la colaboración de Dani Fernán –que participará en el concierto– procedimos, a la "vieja usanza", al pegado de carteles; rito que viene a significar la "cuenta atrás" de la celebración del gran acontecimiento.



Dani Fernán duerante el "pegado de carteles"
en la puerta de la Sala Galileo.

Ayer por la tarde, poco antes del "pegado de carteles", también tuve la suerte y el placer de acompañar a Diego Ojeda –que también cantará el próximo día 15–, en la grabación de una de las canciones de su nuevo y próximo disco junto con la grandísima cantautora OLGA ROMÁN.

Fue un momento mágico sobre todo por la belleza que atesora Olga en su personalidad, en su profesionalidad y en su voz... El resultado: una canción muy hermosa..., de la que muy pronto podremos disfrutar.

Fotografía tomada ayer durante la grabación
de Olga Román para el disco de Diego Ojeda.
(Foto tomada del muro de Diego Ojeda).

Por cierto, a partir de mañana voy a dedicar tres "cuelgues" al intenso y extraordinario trabajo desarrollado por Olga Román desde que, en 1982, grabó su primer disco en el último del inolvidable grupo "Nuestro Pequeño Mundo".

Al final de la grabación invitamos a Olga a participar en el concierto del próximo día 15 y, ¡a lo mejor! podemos contar con su presencia; de hecho ya participó en el concierto que celebramos el mes pasado.

Por último, quisiera contar otra entrañable experiencia que viví ayer: Cuando llamamos a la puerta del Estudio donde grabaron Diego y Olga, me encontré, sorprendido, con Carlos Díaz, ingeniero de sonido con quien hace unos años compartí varios meses de trabajo grabando la colección de discos que dirigí, en el año 2008, dedicados al "CANTO EMIGRADO DE AMÉRICA LATINA" –colección en la que grabó su último disco Quintín Cabrera, pocos antes de que se nos fuera–. Mi reencuentro con Carlos me produjo una inmensa alegría; ahora trabaja en su propio Estudio de Grabación, llamado PULLPUSH, que se encuentra magníficamente situado en el barrio de Embajadores, de Madrid. (Estoy completamente seguro que después de este reencuentro volveremos a compartir trabajos tan inolvidables como los del "canto emigrado").

Luis Mendo, Carlos Díaz, Bernardo Fuster y Fernando G. Lucini
durante la grabación del ultimo disco de Quintín Cabrera,
dentro de la Colección: «El canto emigrado de América Latina» (2008).

CARLOS CANO NARRADOR - «GALLINAS QUE SE COMEN MARIPOSAS» (Tercera parte)

Carlos Cano. 1979

Hoy, en este "cuelgue" concluyo la narración «Gallinas que se comen mariposas" escrita por Carlos Cano en 1972. Extraño, surrealista y misterio relato que he querido rescatar en el blog para reivindicar, como siempre, "la memoria contra el olvido". Con ello, a la vez, rindo mi particular homenaje al amigo cantor andaluz que, como nos recordaba ayer Alfred –asiduo visitante de blog– compuso una canción que decía: «Si en vez de ser pajaritos / fuéramos tigres bengala / a ver quien sería el guapito / de meternos en una jaula» ("Las murgas de Emilio el Moro").

TERCERA PARTE

Profesor salió pensativo y por silencio de comedor. Mientras acostaba, pensó repercusiones podrían traer para ellos peligrosas visiones joven. Ellos no podían aceptar que tras duros años organización fuera pique. ¡Eso nunca! Tradición legado sacro. No misterios. Lo preconcebido ante todo. No exploradores valles diferentes. Ayer con hoy y con siempre siempre... Sacó bolsa bolsillo y comenzó cantar extraños monosílabos mientras arrojaba plumas por ventana; después levantóse y ya sombra, fue sigilosamente habitación Copérnico. Abrió puerta: cama vacía. Entró: sobre mesita noche dormía viejo libro. Comenzó lectura descubriendo en satisfacciones que hablaba sobre pensamientos de muchacho:

«Hay cosas tan diminutas, tan insospechadas, tan insignificantes exteriormente, tan importantes para la vida, que cuando se hacen  comunes a más de una persona, toman la forma de Mariposa Musical, la que da energía a los débiles, vive en el sexo de los enamorados, en el reloj sin tiempo de la alegría, en la suciedad de los mendigos, en la desolación de los que buscan un parque solitario entre las frías callejuelas de cualquier ciudad, en las manos del que amorosamente peina los cabellos de un niño, en los que lloran en los cines y santifican la tierra a fuerza de caídas, en los que pintan versos y escriben cuadros, en los que por primera vez pisan los hospitales, y en la mirada-aguja del Testigo que pronto cumplirá noventa años para su gran familia: aquellos que sin haber podido franquear la "barrera", hoy pueblan los asilos, las cárceles, los manicomios; destrozada su humanidad por la incultura y la calumnia, por el término medio y agobiante que tiende el orden burgués. Son cosas pequeñitas. Pero tan importantes, tan necesarias, para que la ilusión no signifique un mero hecho de palabras, sino de pura conciencia».

Carlos Cano. (Fotografía inédita de Juan Miguel Morales).

«Nunca te levantó la tierra, fueron los cielos: En cualquier lugar del mundo, cuando la soledad entre en su "cuarto creciente" una voz te dirá: "Busca tu rostro en los demás para que en él un día puedan mirarse dignamente los hombres, para..."».


Escuchó ruido Profesor: giró sobresaltado. ¡Quién está!... ¡Copérnico, sé que...! ¡Responde! ¿Dónde?... Midió con mirada habitación sin encontrar sospecha. A pocos segundos oyó: ¡En el Sanctus Universus!... Apareciendo sandalias de visionario bajo cama. Se incorporó lentamente besando entre manos inmensa mariposa que emitía al moverla sonidos-brisa. Después plegaria, sacó estuche terciopelo colores y guardó celosamente la. Luego volviéndose, dijo: ¿Me buscaba? 


Fue grito agudo, prolongado. María Camacho despertó. Salió, escuchó grito débil provenía habitación muchacho suyo. Apresuróse, abrió en temores puerta: todo sombras. Al iluminar, apareció Copérnico y suelo: ¡ECCE HOMO!... Arrodilló junto a suyo y éste en supremo esfuerzo señaló ventana: estaba abierta y en vano. Profesor entró un salto cayendo junto al que arrebatóle estuche aterciopelado, pisoteándolo con asombroso ánimo. Copérnico gritó: ¡No, a ella no!... De entre finas tablillas astilladas comenzó a brotar sangre, dilatándose restos hasta explosión y aparecer cadáver de Copérnico Ego. Profesor temblando, miró fijamente muchacho No-Ego y continuación gallo cobre... Pero túnica blanca, ojos vendados, alas mariposa y cara lampiña besan entre brazos "hobeas corpus" y vuelan tras ventana en corceles incendiados...


–Todo fenómeno puede ser vivido de dos maneras diferentes pero Dios sólo de una: ¡La Nuestra! –dice de un tirón la maliciosa sombra mientras se aleja cacareando por los oscuros pasillos de la casa la Canción de las Desilusiones. "Alea jacta est". Comenzaba la caza de las  mariposas».