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viernes, 4 de mayo de 2012

EN CASA DE... «ÁNGELA BIEDMA»

Fernando G. Lucini y Ángela Biedma. (Foto de Laura Rebollo).

Hoy la alegría y la satisfacción que siento y que quisiera transmitir y contagiar a través de este blog –que por cierto ya ha remontado las 210.900 visitas– es inmensa; y lo digo así, de forma clara y directa. El motivo es la reciente edición del primer disco de la cantautora sevillana ÁNGELA BIEDMA, titulado "Arritmia".


Conocí y escuché cantar por primera vez a Ángela Biedma el 9 de abril de 2011 en el Teatro Hogar Virgen de los Reyes, de Sevilla, y –ya lo he dicho en más de una ocasión–, me dejó sorprendido; fue como si, de pronto, me encontrara con algo relacionado con la "canción de autor" –cada uno que la llame como quiera– que me resultó absolutamente inesperado. 

En aquella ocasión, a las pocas horas de salir del teatro escribí:

«Y es que Ángela Biedma posee un tono y una forma de cantar que te envuelve consiguiendo sumergirte, de forma prácticamente irresistible, en su universo vital, musical y literario. Un universo mágico, sensual, fascinante, y desbordado en juegos verbales, y en acordes y tonalidades llenas de inspiración, de imaginación y de fantasía... A todo lo anterior, se une –escribía entonces– su bella y sobria personalidad, su juventud desbordante y llena de frescura, y, sobre todo su horizonte, un horizonte abierto que Ángela ha empezado a recorrer y que "pinta bien", "pinta bien bonito"... Esperemos que muy pronto termine de definir y de depurar su identidad musical y su repertorio, y que nos ofrezca un primer disco que nos permita disfrutar "a to el personal" con sus canciones».

Pues sí, ha pasado un año –justo un año– y ese disco se ha hecho realidad y ya podemos disfrutarlo.



Este fue el motivo por el que hace unos días me decidí a ir casa de Ángela para comentar con ella su nuevo disco y, sobre todo, para darle un abrazo y confirmarle mi admiración.

Fernando G. Lucini y Ángela Biedma. (Foto de Laura Rebollo).

Si escuchar a Ángela Biedma en directo siempre supone una especie de excitación sentimental y emocional que transita entre la sensualidad y el  romanticismo, y que suscita –a mí me lo suscita, como también he dicho en otras ocasiones– verdaderas "arritmias pasionales" que te colocan; escucharla ahora en el disco –con la producción y los arreglos de José López (Ruso)– es un auténtico placer porque a todo lo ya dicho se une la creación de un clima sonoro que subraya y realza el vuelo de Ángela; vuelo entretejido de sentimientos y de latidos libres y contradictorios –los propios del amor y de las pasiones–, y, en cualquier caso, irresistiblemente atrayententes. (Yo no sé ya cuantas veces he escuchado, por ejemplo, la canción que cierra el disco: "Mis votos"...; y no me canso: «Y quiero ser, solamente un emigrante que ha dejado de volar, para encallar en esta orilla....»).

A ese clima sonoro, además de José López (Ruso), contribuyen en "Arritmia"Juanma Mora –bajos–, Chacho Martín –baterías–, Pablo Feria –guitarras españolas–, Miguel Delgado –guitarras acústicas–, Pequeño Carlos y Miguel Delgado –guitarras eléctricas–, Moi Alberto Miras –teclados y pianos–, Carmen Boza –coros–, Paco Cifuentes –voz en el tema "Tu mar"– y Luis María Puente que ha realizado la masterización.

Mención aparte merece Marta Senent que ha ilustrado el disco con enorme sensibilidad y belleza, y además captando a la perfección el mundo interior que Ángela Biedma vive y es capaz de comunicar... Ahí quedan visualizados plásticamente los sentimientos y las emociones que a la cantautora sevillana le salen del alma y que echa a volar en forma de poemas y de canciones.

Dibujo de Marta Senent que aparece en la contraportada del disco
"Arritmia", de Ángela Biedma.

Como siempre he dicho, y ahora lo reafirmo, posiblemente el principal atractivo y la característica más singular de esta Ángela Biedma, que crece artísticamente por días, es el contenido de sus canciones: absolutamente  original y "antiformalista" –ella sabe jugar con el «lenguaje-palabra-latido-sentimiento» en libertad–; la forma en que literaria y poéticamente desarrolla sus textos, y el tono a la vez "desgarrao", cálido e introvertido con el que los interpreta.

«Voy a acariciar el cuarto creciente,
voy a desafiarte mirando en el mar,
voy a investigar que soy, si no encuentro el arte
en el verbo mirarte que ahora se duerme
y tú que sabes de lenguaje te llevas mi hablar
y hoy termina nuestro viaje
convirtiendo tus rutinas en mi ritual.
Voy a secuestrarte en mi cuarto menguante,
voy a torturarte con ganas de más,
todo lo que me dejaste finge ser valiente
y tu boca aún presente moviendo mi aire.
Yo que fui lo que tú a nadie volviste a enseñar.
Son tus noches mi equipaje
y fue la selva mi aliada y mi rival.
Déjame esperar, por si acabara la huida
para reinstalarme en tu isla sin mar,
quiero recordarte mientras te dormías
y el mundo creía que nunca se irá...»
("Cuarto creciente")

En fin, aquí os dejo con un disco –seis canciones y una "Arritmia"– que merece la pena escuchar... Y, para concluir, afirmar que éste sigue siendo el principio de un inmenso horizonte que Ángela Biedma ha emprendido y que seguro va a alcanzar ...Y mientras tanto, aquí me quedo: «acariciando "ciegamente" su cuarto creciente» que cada día es más luna llena... (y ¡que conste!, lo de "ciegamente" no es mío, es de ella).

Ángela Biedma Fernando G. Lucini(Foto de Laura Rebollo).