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sábado, 14 de abril de 2012

CANTANDO LAS CUARENTA - COSAS DE LAS "MONARQUERÍAS"

Uns de las aficiones del Rey Juan Carlos I de España es gastarse una "pasta gansa" en irse de cacería.


Su última aventura de "caza" la ha tenido en Botsuana en donde acaba de estar "cargándose" elefantes.


El safari de caza en el que el rey Juan Carlos Primero ha participado en Botsuana podría haber costado, en función del animal que fuese el objeto de la cacería, un mínimo de 10.000 euros y a partir de 30.000 si el objetivo era un elefante.

Resulta que como su majestad no está ya para aventuras tan intrépidas, se ha caído y ha sufrido una fractura de cadera.

Creo que, al margen de esa fractura de cadera, se trata de una noticia que, en el contexto de la crisis económica que nos están vendiendo a todo lo niveles y de lo mal que lo está pasando una buena parte de nuestro pueblo, no tiene más calificativo que el de "inmoralidad", ¡así de claro!.... ¡INMORALIDAD!... ¡qué poco me gusta esta "monarquería".

Y como aquí de lo que se trata es de CANTAR COMO QUIEN RESPIRA, pues ahí va una copla popular que, por cierto, cantó Elisa Serna en su disco "Quejido", grabado en París, en 1972, y que, como era de esperar, fue duramente censurada en España.


«Si tu madre quiere un rey,
la baraja tiene cuatro:
rey de oros, rey de copas,
rey de espadas, rey de bastos.
Corre que te pillo,
corre que te agarro
mira que te lleno
la cara de barro».

EMILIANO DEL RIO II - SU CANTO AL AMOR, Y CONTRA EL CANSANCIO Y LA RESIGNACIÓN

Emiliano del Río.

«Solo vos, solo agua, solo viento
solo llueve, solo vos, en tu risa, solo creo.
Y vuelvo a resucitar soñando con tu Universo
y me despierto por el frío de tu sombra hecha recuerdo
y caigo en la fragilidad de ser lágrima de duelo
y me duele si te vas, porque yo sin vos no puedo».
("Solo")


Decía ayer que EMILIANO DEL RÍO es un "cantautor" argentino extraordinario, y hoy vuelvo a reafirmarlo. He tenido la oportunidad de conocerle durante esta gira que está realizando por España; he conversado con él; le he oído cantar en muy diferentes contextos; he escuchado varias veces las canciones grabadas en sus discos; y, finalmente, he de decir que lo tengo muy claro: en estos días he tenido la suerte de conocer a un "cantautor hermano" con mucho "caché", es decir, muy auténtico; de los que a mí me gusta encontrarme por la vida.

Eso podrían ratificarlo los premios que ha recibido por su trabajo; importantes premios muy valorados en Latinoamérica como "La lira de oro" o "La gaviota de Plata" en el festival chileno de Viña del Mar (2009), o su grandísimo éxito, en 2011, participando en el festival de Cosquín, sin duda el más importante de los festivales de música folclórica y popular en Argentina... Pero, a decir verdad lo que ratifica su auténtica calidad son sus canciones, y en sus canciones su humanidad, su desbordante solidaridad y su positiva visión del amor y de la vida.


Emiliano del Río en Viña del Mar (2009)
Ayer hablaba también de sus discos: "Sueños envueltos" (2007) –en el que interpreta dos hermosas versiones de las canciones "Cola de amor", de León Gieco; y "Mara" de Víctor Heredia– y "Pueblo espejo" (2010); discos que constituyen la base del CD que Emiliano del Río está presentando en España, en el que –con una cubierta impresionante– nos ofrece catorce de sus canciones más significativas.



Entre las canciones integradas en este disco síntesis del trabajo de Emiliano, y como final de este "cuelgue", voy a copiar la letra de dos de ellas; dos canciones que me parecen especialmente significativas y necesarias en los tiempos que corren; canciones que, por otra parte, nos ofrecen una dimensión de la obra de Emiliano que personalmente aplaudo por lo que supone de solidaridad y de compromiso con la humanidad más doliente y con la naturaleza mas despiadadamente maltratada.

«San Salvador de mi canción, con tu palabra hiciste la primera revolución,
sufriendo estacas y espinas, derrumbando con perdón la tiranía,
para que el mazazo cese, para que el hombre hoy resista.

San Ernesto de La Higuera, amigo y doctor de cabecera,
curando sueños, de Rosario hasta La Habana, al Congo y a la selva boliviana,
inmortalizando al ideal, marcando con tu paso el caminar.

Pero se sigue en vano, derramando sangre y colonizando el campo y el hambre
y cometen ilícitos en nombre del pobre, pero nos dejan lícitamente 
e inaceptablemente mas pobres.
Y una gota y otra gota y una gota más,
otra gota y va a rebalsar.

Padre de los excluidos, misionero inquieto de credo social,
haciendo nido en las villas, contra la rapiña del que quiere más,
vuela Carlos Mujica, que esas balas de oro no te han de alcanzar.

Madres del dolor y la dignidad, persistiendo en su camino buscando la verdad,
iluminando con pañuelos de amor, desde aquel septiembre que sin primavera quedo.
Florcitas que aunque su polen han perdido no renuncian por sus DESAPARECIDOS.
("Una gota más")

Emiliano del Río cantando en Cosquín (2012).

«Calma, es lo que necesitamos en esta casa
en estos tiempos cuando el aguila devasta
toda remota posibilidad de soñar
Y aunque las brasas, que encendieron nuestros padres hoy sean escasas
no miremos como el fuego se apaga

y como vende frialdad la televisión.
No dejemos que las flores se marchiten,
que la esperanza se achique y se expanda el dolor
no resignemos nuestra lucha
en esa jodida balanza que pesa lo menos malo cono peor.

Utopia, tan lejana, tan soñada y tan temida,
utopia de vivir sin esa espina
de que sea utopico vivir mejor
y ese cansancio, del andar del que no debe cansarse
de trabajar para que otros se cansen
de joder hasta el cansancio la ilusión.

No dejemos que las flores se marchiten,
que la esperanza se achique y se expanda el dolor
no resignemos nuestra lucha
en esa jodida balanza que pesa lo menos malo cono peor».
("Jardín de la utopía")


El próximo martes Emiliano del Río nos acompañará en la Sala Galileo compartiendo alguna de sus canciones en el concierto «¡VOLAD, CANCIONES, VOLAD!».... ¡Gracias Emiliano por tu generosidad y por tu luz!