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sábado, 14 de enero de 2012

ANGELA BIEDMA "CON PROYECTOS Y BOLSAS DE SEMILLAS"


Ángela Biedma.

Creo que alguna vez ya lo he comentado: para las personas que amamos la "música popular" y la "canción de autor", y que nos dedicamos a perseguirlas con una predisposición favorable a sentirnos seducidos por ellas, es muy hermoso y gratificante percibir y sentir como algunos creadores –llamémosle "cantautores"– van creciendo y madurando poética y musicalmente, y como van realizando su camino artístico con mucho esfuerzo, vacunados contra la mediocridad reinante, y apostando siempre –sin concesiones– por un futuro como el anunciado por Mario Benedetti en estos versos:

«Lento pero viene
el futuro se acerca
despacio
pero viene.
Ya se va acercando
nunca tiene prisa
viene con proyectos
y bolsas de semillas [...].
despacio pero viene
sin hacer mucho ruido».

Una de esas creadoras que crece y madura por días como compositora y como intérprete es ÁNGELA BIEDMA, sevillana residente en Madrid, que despacito, sin hacer mucho ruido –el sonido de su voz y su guitarra le son suficientes–, va despejando el horizonte de su futuro; un futuro que, como dice Benedetti, se nos acerca con «proyectos y bolsas de semillas».

Proyectos, en el caso de Ángela, como la edición de su nuevo disco ya grabado, a punto de salir, y que con toda probabilidad se llamará «ARRITMIA»; y con nuevas canciones que son como "semillas" de las que se nos van infiltrando por la piel, y por los sentidos, acelerándonos los sueños y despertándonos pasiones y deseos de amar insospechados.

« [...] Sé que me miró y yo aún sigo sin ver,
mi cama está forrada con la envidia que tiene al sofá 
de la vez que destrozamos el salón,
los celos que tiene el suelo a los balcones, la pared de la silla,
la piel de los botones.
Ven, y déjame tocarte hasta en canciones,
prometo entonarte los gritos contigo a la vez.
y después, hacer de aquella noche mil versiones,
sudando y riendo y de nuevo al revés.
Deja la algaravía de la vela, que no volveré a caer, en la tela de la pena.
y tú que has pagado el arte de saber, que no encuentras solución,
resolviendo los poemas».
(Canción provisionalmente llamada «Resolviendo los poemas»).

Ángela Biedma.

Concretamente, el pasado día 10 en Libertad 8, Ángela volvió a sorprenderme...; lo vengo afirmando desde le primer día que la escuché cantar en Sevilla; es una compositora y una intérprete que rompe con todos los moldes de la actual "canción de autor" sobre todo en lo que se refiere a su estilo y a su fuerza narrativa; sus canciones, tras una aparente simplicidad, transfieren sentimientos, suspiros y latidos muy hondos; son como "acelerones" afectivos, o "arritmias" pasionales que te "colocan"; que –como diría Serrat– te «brindan en cueros la vida y el amor» y ahí quedan, pa'que las vivas, o pa'que las sueñes.... «¡Ven!... y déjame tocarte hasta las canciones»...; «tu, mi hambre y mi pan, mi obra y mi escena / el tren que al fin pudo cruzar mi carretera».


«Es de noche, me levanto, a mi lado sólo humo y mendigos.
Otro esfuerzo siempre en vano, es imposible impresionar a lo divino.
Son las cuerdas que me amarran, a ésta casa y a éste tren que ya se ha ido.
No se bien si sólo es ansia, o tu voz multiplicando mis sentidos.
No importa se pasará.
Me he caido de la nube, agua y aire lo que soy contigo.
Despistando a los azules, no me arriesgo a equivocarme de camino.
Lengua muerta y corazón caliente, bendición de estar presente.
en ésta guerra donde he caído.
Y ésta vez voy a quedarme quieta, porque el público no peca
y desde abajo te vigilo.
(«Humo y mendigos»).


Ángela Biedma.

Ahora hay que esperar la salida del nuevo disco de Ángela, que debería ser cuanto antes –confieso que yo lo deseo con impaciencia–; mientras tanto y a la espera de ese acontecimiento –que celebraremos en este blog "a bombo y platillo"– quiero felicitarla por su trabajo, por su esfuerzo, por lo mucho que está luchando para poder hacer sus sueños realidad, y, sobre todo, por ese futuro por el que muchos apostamos en sus inicios, y del que hoy –sin habernos equivocado–  ya podemos empezar a disfrutar.