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miércoles, 4 de enero de 2012

UNA NUEVA Y DOLOROSA AUSENCIA: ENRIQUE DE MELCHOR

Miércoles, 4 de enero de 2012. Nueve de la noche. Llego a casa después de un día intenso, pero muy feliz, y me encuentro con una lamentable y triste noticia: Ayer, día 3, falleció ENRIQUE DE MELCHOR, sin duda uno de los más importantes guitarristas flamencos de la historia de nuestra música popular, y, a la vez, una persona buena, entrañable y de tremenda generosidad.

Enrique de Melchor.

Enrique nació en Marchena (Sevilla), en julio de 1950. A los 12 años se trasladó a Madrid y comenzó a trabajar en el tablao "Los Canasteros", de Manolo Caracol. Desde entonces ha acompañado a las grandes voces del flamenco, entre ellas a Antonio Mairena, Camarón de La Isla, La Perla de Cádiz, Pansequito, Rocío Jurado, Chiquetete, El Lebrijano, Enrique Morente, Fosforito, Carmen Linares o José Menese, entre otros muchos. Actividad que compaginó con la grabación de hermosisimos discos en solitario.

Yo personalmente conocí a Enrique  en 1981 acompañando a Carlos Cano en la grabación de su disco «El galló de Morón»; a partir de ahí siempre conté con su amistad. 

La última vez que hable con él fue hace algo más de un año, con motivo de la exposición «Pinceladas jondas», que estoy preparando en torno al "arte y el diseño en la discografía flamenca». El motivo aquel encuentro fue para explicarle que dentro de esa exposición habría una sección dedicada a la guitarra, en la que me gustaría que figurara la cubierta de su disco "Bajo la luna» (1988), ilustrada por Paco Rubio. No encontraba aquel LP por ninguna parte, y fue él, personalmente, quién me lo proporcionó.



¡ENRIQUE!... Desde donde quiera que estés, sigue contagiándonos tu pasión por la belleza...; nosotros aquí te seguiremos escuchando, seguiremos dejándonos atrapar por el hechizo de tus manos, y por la gradeza de tu sensibilidad... Y si te encuentras por ahí con Carlos, por favor, dale un abrazo fuerte de mi parte.

QUINTÍN CABRERA IV - NUESTROS ÚLTIMOS ENCUENTROS

Quintín Cabrera.

En este cuarto "cuelgue" que voy a dedicar a QUINTIN CABRERA quiero evocar algunos de nuestros últimos encuentros antes de que la muerte –siempre desgarradora– nos lo robara el 12 de marzo de 2009. En concreto, voy a referirme a tres de esos encuentros que fueron –lo sé– importantes y felices para el, y, por supuesto, también para mí.

Una vez que terminé de escribir, en el año 2006, los dos primeros "tomas" de mi libro «...Y la palabra se hizo música. La canción de autor en España», inicié el tercer volumen dedicado a «El canto emigrado de América Latina», es decir, al trabajo y a la obra desarrollada en nuestro país por los creadores y compositores latinoamericanos, como Quintín Cabrera, que habían emigrado o se habían exiliado en nuestro país.

Recuerdo que aquel libro lo inicié con especial entusiasmo. Creo que ha sido uno de los libros que he escrito con más placer y con más apasionamiento, y del que guardo mejores y más entrañables recuerdos.

A los pocos meses de iniciar su escritura, tuve, inesperadamente, una gravísima lesión de corazón que me tuvo una larga temporada casi totalmente paralizado; circunstancia que me obligó a abandonar el libro durante un tiempo. Después, felizmente, me fui recuperando, volví a retomarlo, se editó y fue presentado 4 de junio de 2007 en el salón de actos "Manuel de Falla" de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE).

Foto de "familia" durante la presentación del libro «...Y la palabra se hizo música.
El canto emigrado de América Latina». Atrás de izquierda a derecha: Tabaré Picón,
Tacún Lazarte, Omar Berruti, Olga Manzano, Poni Micharvegas, Claudina,
Gonzalo García Pelayo, Carlos Montero, Caco Senante, Marina Rossell,
Esperanza Párraga, Antonio Gómez, Nagot Picón, Alberto Gambino, Javier Bergia,
Gonzalo Reig. Delante setandos: Quintín Cabrera y Fernando González Lucini.

Me llena de emoción contemplar esta fotografía y vernos ahí, los dos sentados –como dos "marajás–; "abrazaos" a las cubiertas ampliadas del libro.

Fue un encuentro inolvidable... Recuerdo que Quintín dijo: «Fernando nos ha tenido muy preocupados con su enfermedad, en primer lugar por él, pero he de confesar que también porque teníamos miedo de que le pasara lo peor y el libro se quedara sin terminar... ¿Si él faltaba quién iba a seguir acordándose de nosotros recuperando nuestra memoria contra el olvido?». Yo casi ni pude hablar; sÍ recuerdo que le contesté a él, y al resto de los protagonistas del libro, que me había recuperado de mi enfermedad gracias a ellos, porque nunca dejaba de pensar: «¡Tienes que ponerte bueno!, por lo menos el tiempo necesario para acabar el libro»... Pocas veces me he sentido tan emocionado; sobre todo cuando Quintín me dedicó, sé que con mucho amor, una de sus canciones.

Actuación de Quintín Cabrera en la presentación del libro
 «...Y la palabra se hizo música. El canto emigrado de América Latina»


Quintín, ya por entonces, había empezado a padecer una lesión pulmonar grave que, progresivamente, fue empeorando hasta el punto de requerir un transplante de pulmón.

Coincidiendo con el diagnóstico del transplante, yo había conseguido de la SGAE –en particular, gracias a Tedy Bautista– completar mi proyecto «El canto emigrado de América Latina» con la grabación de nueve disco-libros de cantautores latinoamericanos entre los que se encontraba, por supuesto, Quintín.

Hablé con él –que ya necesitaba ir arrastrando, casi todo el día, una botella de óxigeno–, le propuse la grabación, se puso a trabajar, y a los pocos días, con una ilusión inmensa, me presentó el nuevo disco totalmente diseñado. Era ya 2008. 

Una vez que todo estuvo preparado, contando con la dirección musical de Eliseo Parra y con la producción de Luis Mendo y Bernardo Fuster –todos grandes amigos de Quintín–, nos metimos en el estudio de grabación... Yo tenía miedo de que, como consecuencia de su enfermedad, se nos quebrara en cualquier momento y tuviéramos problemas, pero no, ¡ni mucho menos!... Dejó la botella de oxígeno a un lado, se puso a cantar y no había quien lo parara... Fueron unos días absolutamente inolvidables de los que dejo aquí algunas imágenes de entrañable recuerdo.

Luis Mendo, Carlos Díaz y Fernando González Lucini
en el estudio, preparando la grabación del disco de Quintín.
(Foto Juan Miguel Morales)
Quintín Cabrera y Eliseo Parra durante la grabación.
(Fotografía de Juan Miguel Morales)
Quintín Cabrera, Luis Barros –que grabó una canción con Quintín
y Fernando González Lucini. (Fotografía de Juan Miguel Morales).


Fernando González Lucini, Olga Manzano, Quintín Cabrera y Luis Toledo Sande
en uno de los descansos durante la grabación. (Fotografía de Juan Miguel Morales). 

El resultado de aquel encuentro en los Estudios Cata fue la edición del disco «Naufragios y palimpsestos», último grabado por Quintín y, desde mi punto de vista, una de sus mejores obras. Concretamente, contiene dos canciones extraordinariamente hermosas, por las que siento una especial querencia: «Hotel Luna», en la que le acompañó Luis Eduardo Aute; y «Empeño cariñoso por defender la "ñ"» tema el que Quintín contó con a colaboración, muy especial, de Eliseo Parra y Luisa Pérez de la  Cruz.



El tercer encuentro con Quintín Cabrera que deseo evocar en este "cuelgue", se produjo en Barcelona.

Dado lo avanzado de su enfermedad y la proximidad de su operación de transplante de pulmón, Marina Rossell me sugirió que, con el pretexto de la edición del disco «Naufragios y palimpsestos», le organizáramos un homenaje íntimo en Barcelona en el que pudieran participar los muchos y muy buenos amigos que Quntín tenía allí; amigos surgidos durante los años en que –recién llegado a España– se integró tan positivamente en la comunidad catalana.

Me puse inmediatamente al habla con Ramón Muntaner, responsable de la SGAE en Cataluña, y organizamos el encuentro-homenaje. Cuando se lo comuniqué a Quintín percibí en su mirada una inmensa alegría y un tremendo agradecimiento. Se encontraba mal pero, como siempre, se fortaleció y nos dirigimos rumbo s Barcelona.

Aquel encuentro se celebró el día 3 de noviembre de 2008; fue un acto impresionante al que acudieron más de sesenta amigos y compañeros de Quintí para hacerle llegar su admiración, su agradecimiento  y sobre todo su cariño. Estas son algunas de las fotografías –en gran medida inéditas– de aquel acontecimiento:

Marina Rossell, Fernando González Lucini, Quintín Cabrera
y Ramón Muntaner. (Fotografía de Juan Miguel Morales).
Fernando González Lucini, Quintín Cabrera, Marina Rossell
Ramón Muntaner. (Fotografía de Juan Miguel Morales).
Quintín Cabrera con Tòn Rolló y Jòrdi Fábregas (del grupo "Coses).
(Fotografía de Juan Miguel Morales).

Foto de familia en la que aparecen algunos de los amigos de Quintín
que participamos en su homenaje: JaumeArnella, Lluis Marrsé, Miquel Pujadó,
Jòrdi Fábregas, Tòn Rolló, Fernando González Lucini, Joan Isaac,
Marina Rossell, Ramón Muntaner, Joan Lluis Parra, Josep Tero, Jordi Rouca

y Oriol Tranvia. (Fotografía de Juan Miguel Morales).
Después de aquel memorable de 3 de noviembre de 2008, hablamos en muchas ocasiones por teléfono, pero no volví a encontrarme personalmente con Quintín... Desgraciadamente cinco meses después se nos fue, ocurrió el 12 de marzo de 2009... Hoy por hoy sigo encontrándome con él con bastante frecuencia –como si estuviera vivo– y lo hago a través de sus canciones...; canciones que siempre le mantendrán "vivito y coleando"... ¡Era tan genial!... ¡QUINTIN, amigo, ya sabes que te seguimos queriendo!