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lunes, 31 de diciembre de 2012

CANTIJUEGAMOS DE "NUEVO" CON LA PALABRA "NUEVO"... Y DE PASO, «¡FELIZ AÑO "NUEVO"!»

Hoy es un día en el que posiblemente una de las palabras que más se utilice sea la palabra "NUEVO": "¡Feliz año nuevo!"... "Que el  nuevo año te traiga lo mejor"... "Año nuevo, vida nueva"... etc. El problema es que, con frecuencia, esas son expresiones demasiado rutinarias en las que la palabra "NUEVO" pierde, en gran medida, su sentido y su gran belleza... ¡A mi la palabra "NUEVO", me encanta!...

Es por eso, y porque, en efecto, mañana empezamos un AÑO NUEVO, por lo que el "cantijuego" que correspondía a ayer domingo he decidido desplazarlo a hoy; y se me ha ocurrido que podríamos "cantijugar" precisamente con las palabras "nuevo" y "nueva" y así les conseguimos recuperar algunas de las dimensiones más bellas de sus significados.

Hoy, como podrás comprobar, he seleccionado 11 fragmentos poéticos que pertenecen a once canciones; en los once aparare una o varias veces la palabra "nuevo" o "nueva"... Nuestro "cantijuego" –que seguro que no te va a resultar demasiado difícil– consiste en decir a qué canción pertenece cada fragmento, y en identificar al cantor, o la cantara, que la interpreta.

Aquí tienes el material sobre el que hoy vamos a "cantijugar"; y, ya sabes, al final queda el apartado de "comentarios" en el que puedes expresar tus identificaciones, o seguir las que se vayan produciendo.

1
«Abre la ventana 
que avive la mañana 
al cuarto y la cocina. 
Aire pasa 
aire nuevo, aire fresco 
pa' la casa».


2
«Deja que se vaya esa nube negra,
deja que se vaya. 
Que el sol que a mí me alumbra
viene por otros montes, 
dejando por las ramas
la fruta dorada de un nuevo horizonte 
sediento de aventura,
trae pa la amargura manzana de amores».

3
«Tiempos nuevos vendrán, lo sé,
será el tiempo del amor.
Tiempos nuevos vendrán, lo sé,
tiempos nuevos bajo el sol».


4
«El viento trae acordes,
hay que aprender sus sonidos,
convertir cada nota en un paso
del camino que lleva al nuevo canto».

5
«Nuevo amanecer en el balcón de la vida [...]
Canto al sol y a la vida.
Canto a este nuevo día.
Canto al alba dorada.
Canto a la madrugada».


6
«Creemos el hombre nuevo cantando,
el hombre nuevo de España cantando,
el hombre nuevo del mundo cantando».

7
«Lo haremos tú y yo,
nosotros lo haremos,
tomemos la arcilla
para el hombre nuevo».


8
«Habrá que vivir,
que probar, que beber este nuevo futuro......
Tendremos que encontrar alternativas;
tendremos que amar la vida,
tendremos que dejar que hable nuestro corazón.
Tendremos que empezar todo de nuevo...
Habrá que vivir».

9
«Quiero ver el rojo del amanecer,
un nuevo día brillará
se llevará la soledad
Quiero ser el rojo del amanecer,
el sol de nuevo brillará
se llevará la soledad».


10
Romperemos las nubes negras
que nos engañan, que nos acechan,
abriremos un mundo nuevo sin fusiles ni venenos.

11
Ponernos a tiro de la vida nueva
es como extender nuestros brazos al sol,
convertir el alma en una orilla abierta
hacia un horizonte en el que alguien sufrió».

domingo, 30 de diciembre de 2012

... Y LA PALABRA SE HIZO MÚSICA. "QUALSEVOL NIT POT SORTIR EL SOL" (2ª Parte)







Continúo recuperando el libro
"Crónica cantada de los silencios rotos".
Hoy prosigo con el primer capitulo,
y dentro de él, con el apartado al que titulé:
"QUALSEVOL NIT POT SORTIR EL SOL" (1).


Lo decía en la introducción y es una de las convicciones que, con el paso de los años, sigue siendo para mi incuestionable: Los latidos más hondos de nuestra historia reciente se entretejieron al ritmo de canciones y al compás de palabras y de músicas del alma; latidos de canciones "al alba" sobrevolando los ríos de "Albanta"; latidos "a la luz de los cantares" en "campos de amores" –"brasa viva" en "áspera meseta"–; latidos de valientes y apasionados "gallos rojos" cantores y de imprudentes "palomas de la paz" a "contratiempo" –"galopar" de "proverbios y cantares", a la "flor del viento"–; latidos de esperadas lluvias "a cántaros" entre "amapolas y espigas" –"aguas de abril", "flores de jara" y la "rosa azul de Alejandría"–; "baladas de otoño", "conversando con la noche y con el viento" –"cantares", "pequeñas cosas, "palabras de amor" y un "pueblo blanco"–; latidos de "barredores de tristezas", de "unicornios azules" y "reparadores de sueños""claros sentimientos" en "cuerpos de ola"–; latidos sabios del viejo "Siset", "canciones de amor a la libertad" y "campanadas a muerte""¡no empobrezcas los sueños!"–; "tonadas de siega", "danzas de la primavera", "estrofas al viento" y "la primera nota de una marcha"; latidos como "una fuente que mana", "a toda vela", "poco a poco", "una tarde cualquiera" –"cantares de tierra adentro", una "petenera de la mar" y una "rosa de fuego"–; latidos de "una vida llena desde una vida vacía" en "interminables noches de impotencia"; y "toda la añoranza del mañana""¿quién me ha robado el mes de abril?"–; latidos "navegando la noche" "de la mano del aire"..., y "mientras llega la hora", "el corazón tendido al sol": "siempre hay tiempo para la ternura" y "tenemos mil razones para soñar despiertos"». (1)

Todos estos latidos son realidades que viven en nuestra memoria colectiva aunque en el tiempo, duramente acumulado, alguien pretenda olvidarlas.

«El tiempo, duramente acumulado,
olvido hacia el cantor, no lo aniquila;
siempre joven su voz, late y oscila,
al mundo de los hombres va cantando».
(Luis Cernuda).

«¿Quién dice que se olvida? No hay olvido», y si en el tiempo alguien intentara o lograra robarnos la memoria, nuestro deber sería recuperarla, no para alimentar nostalgias, sino para seguir avanzando; recuperarla, como dice Antonio Gala, porque «si no se avanza recordando, se tropieza; y ningún proyecto se puede construir desde el olvido».

Con esa intención me propongo, seguidamente, hacer una evocación y un recorrido sobre esa especie de hermanamiento fértil y liberador entre nuestra historia y nuestra canción; y hacerlo, como también he declarado desde el principio, en especial para las nuevas generaciones en un tiempo como en el que les ha tocado crecer, y en el que, como nos canta Serrat, «se echó al monte la utopía perseguida por lebreles que se criaron a sus rodillas».

Quiero hacer, por tanto, esta evocación y este recorrido histórico –que en el fondo no pretende ser otra cosa más que una apasionada proclamación de la esperanza– en particular para aquellos muchachos y muchachas a los que el joven poeta-cantor Pedro Guerra dedica una de sus canciones:



«A los catorce compró aquel morral con la foto del Che
y fue aprendiendo que la libertad es un bien por hacer.
El Che murió transparente y total como un rayo de luz
y la esperanza llenó su morral con canciones del sur.
Hay un muchacho que mira hacia atrás y recuerda que fue
con su papel a ejercer el derecho que tiene a creer
y ese muchacho ahora piensa que al fin lo que fue se acabó,
la transparencia no fue en el país donde el chico creció.
Y tiene mi edad y el color de mi voz,
tan cerca de mí que podría ser yo.

Aquel muchacho creció sin saber que en su estrecho país
no se podía cantar, pero alguno cantó porque sí.
Porque la vida es un bien que no debe causarnos dolor,
un bien de todas y todos los sexos y tribus del sol.
Y se pregunta si ya no es posible  encontrar la verdad,
si en la impureza perdimos el rastro de la honestidad,
la transparencia, las buenas ideas que un día pensó
eran la causa de todo discurso y de toda canción.
Y tiene mi edad y el color de mi voz,
tan cerca de mí que podría ser yo».
("Un muchacho de mi edad").

Pero, ¿cómo hacerlo?; ¿cómo podría presentar esta crónica cantada de los silencios rotos? No quisiera que esta historia fuese percibida como una "batallita" más de las que nos cuenta el abuelo –aunque ¡cuanta falta nos harían abuelos, sabios como aquel viejo Siset del que nos hablaba Lluís Llach en su canción "L'estaca"!–; y pensando en esto, de repente, me viene a la memoria una bellísima canción de Jaume Sisa, aquella en la que, en una noche clara y tranquila de 1975, se decide a abrir de par en par la puerta de su casa para celebrar una fiesta a la que invita, y en la que participan, todos los más entrañables y fascinantes personajes del mundo de la ilusión y de la fantasía: desde Blancanieves hasta el mismísimo Guillermo Tell. Una fantástica fiesta en la que se promete que no va a contar ni el tiempo, ni el espacio, y a la que todos quedamos invitados. Jaume nos recibe a la puerta: «¡Bienvenidos! Pasad, pasad. Aquí hay sitio para todos»; y así, en la alegría por el gozoso encuentro, la casa se va llenando de colores y de perfumes. De repente el descorchar sonoro de un botella de cava nos hace imaginar un brindis que anuncia y proclama una de las propuestas más lúcidas y más simbólicamente esperanzadoras que jamás he escuchado: «De la tristeza haremos humo porque cualquier noche puede salir el sol».



«Fa una nit clara i tranquil·la, hi ha una lluna que fa llum.
Els convidats van arribant i van omplint tota la casa
de color i de perfums.
Heus ací a Blancaneus, en Pulgarcito, als tres porquets,
al gos Snoopy i el seu secretari l’Emili i en Simbad,
l’Ali Babà i Gulliver.

Oh! Benvinguts, passeu, passeu, de les tristors en farem fum.
A casa meva és casa vostra, si és que hi ha casa d’algú.

Hola Jaimito! Donya Urraca! En Carpanta i Barba-azul,
Frankestein i l’home llop, el compte Dràcula i Tarzan,
la mona Xita i Peter Pan.
La senyoreta Marieta de l’ull viu ve amb un soldat.
Els Reis d’Orient, Papà Noël, el Pato Donald i Pascual.
La Pepa maca i Superman.

Bona nit senyor King Kong, senyor Astèrix i Taxi Key,
Roberto Alcázar i Pedrín, l’Home del sac i en Patufet,
senyor Charlot i Obèlix.
En Pinotxo ve amb la Monyos, agafada de bracet,
hi ha la dona que ven globus, la família Ulises
i el capitán Trueno amb patinet.

A les dotze han arribat la fada bona i Ventafocs
en Tom i Jerry, la Bruixa Calitxa, Bambi i Mobby Dick,
i l’emperadriu Sissí.
Mortadelo i Filemó i Guillem Brown i Guillem Tell
la caputxeta vermelleta el llop ferotge,
el caganer, Cocoliso i Popeie.

Oh! Benvinguts, passeu, passeu. Ara ja no hi falta ningú,
o potser sí, ja me n'adono que tan sols hi faltes tu...
També pots venir si vols. T'esperem, hi ha lloc per tots.
El temps no compta ni l'espai...
Qualsevol nit pot sortir el sol».

«Hace una noche clara y tranquila, está la Luna que ilumina. / Los invitados van llegando y van llenando toda la casa / de colores y de perfumes. / He aquí a Blancanieves, a Pulgarcito, los Tres Cerditos, / el perro Snoopy, y su secretario Emilio, / y Simbad, / Ali Babá y Gulliver. / ¡Oh, bienvenidos, pasad, pasad! / de las tristezas haremos humo. / Mi casa es vuestra casa  / si es que hay ... casa de alguien. / Hola Jaimito y doña Urraca, y Carpanta y Barba Azul, / y Frankenstein y el Hombre Lobo, y el conde Drácula y Tarzán, / la mona Chita y Peter Pan. / La señorita Marieta del ojo vivo viene con un soldado, / los Reyes de Oriente, Papá Noel, el pato Donald y Pascual, / la Pepa Maca y Superman. / Buenas noches señor King Kong, / señor Asterix y Taxi Key,  Roberto Alcázar y Pedrín, / el Hombre del Saco y Patufet, / señor Charlot, señor Obélix. / Pinocho viene con la Moños agarrada del brazo, / está la mujer que vende globos, / la familia Ulises, / y el Capitán Trueno con patinete. / Y a las doce han llegado el Hada Buena y Cenicienta,  / Tom y Jerry, la Bruja Calixta, Bambi y Moby Dick, / y la Emperatriz Sissi. / Y Mortadelo y Filemón, y Guillermo Brown, y Guillermo Tell,  / Caperucita Roja, el Lobo Feroz y el ‘Caganer’, / Cocoliso y Popeye. / ¡Oh, bienvenidos, pasad, pasad! /Ahora ya no falta nadie, o quizás sí... / ya me doy cuenta que tan sólo ... faltas tú. / También puedes venir si quieres, / te esparamos, hay sitio para todos. / El tiempo no cuenta, ni el espacio. /Cualquier noche puede salir el sol».

Esta canción, tantas veces escuchada y disfrutada, me viene a proporcionar ahora las claves, tanto respecto a la forma en que me gustaría que fuesen leídas y sentidas las páginas siguientes como a lo que en ellas quisiera ser capaz de expresar como síntesis:

Presentación del libro "Crónica cantada de los silencios rotos"
en el Círculo de Bellas Artes de Madrid (26 de febrero de 1998).
 De izquierda a derecha: Marina Rossell, César Antonio Molina,
Fernando G. Lucini. Luis Pastor
y Víctor Freixanes.
Al fondo varios cuadros de la exposición "Arte y cancion".

«¡Bienvenidos! Pasad, pasad. Aquí hay sitio para todos los que sean capaces de aventurarse a la lectura con la transparencia y la honestidad de la ilusión limpia; aquí es posible el encuentro de todos aquellos que procuramos vivir saltando por encima de las barreras y de los lindes tramposos que a veces nos tiende el tiempo y el espacio. Esta es la crónica de un tiempo y de un país tal y como fueron capaces de cantarla –y hoy lo siguen haciendo– hombres y mujeres que supieron, con su canto, hacer de la tristeza humo; hombres y mujeres que fueron –y aun somos muchos los que lo seguimos siendo– esclavos de la esperanza; hombres y mujeres que quisieron –y aún somos muchos los que lo seguimos queriendo– "lo imposible para llegar a lo posible y, a la vez, lo posible para llegar a lo imposible" (Lluís Llach); hombres y mujeres que creemos que "cualquier noche puede salir el sol". Ese es nuestro rabioso derecho y, más aún, nuestro deber».

Y para iniciar esta crónica, me voy a permitir sustituir el sonoro descorchar de una botella de cava, por la sonoridad honda de una "toná" en la voz firme y profunda de Pepe Menese, en el verbo sabio y sensible de Francisco Moreno Galván y en la música de las guitarras de Enrique de Melchor y Manolo Brenes. (Como dice Manuel Tuñón de Lara, «Hay canciones y hay podemas que valen por miles de libros»; para mí, esta es una de ellas.)

«España Plaza Mayor
de tus pueblos y regiones
brotan por tus cuatro esquinas
la esperanza a surtidores».
("España Plaza Mayor". LP: "Andalucía 40 años").

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(1) Todos los latidos expresados en el primer párrafo de este "cuelgue", representan una pequeña muestra de nuestros cantares; cada uno de ellos está extraído del nombre o del contenido de algunas de las canciones que durante estos últimos años nos han acompañado. Son latidos de Luis Eduardo Aute, Carlos Cano, Elisa Serna, Paco Ibáñez, Pablo Guerrero, Luis Pastor, Javier Ruibal, Joan Manuel Serrat, Silvio Rodríguez, Hilario Camacho, Lluís Llach, Maria del Mar Bonet, Bibiano, Pi de la Serra, José Antonio Labordeta, Marina Rossell, Ovidi Montllor, Joaquín Sabina, Amancio Prada, Víctor Manuel, Ana Belén y Mikel Laboa.

¡SUPERADAS LAS 400.000 VISITAS!... ¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!

Hoy, a lo largo de la mañana el marcador del blog ha superado las 400.000 visitas... Es un bonito regalo de fin de año que me da fuerza e ilusión para seguir trabajado en él, todo y lo mejor que pueda.... ¡GRACIAS A TODAS Y A CADA UNA DE LAS PERSONAS QUE LO HABÉIS HECHO POSIBLE!


Este dibujo me lo ha regalado mi amigo Roberto Ramos Mori; amigo cubano al que admiro mucho, al que quiero como a un hermano, y con el que comparto cosas y personas muy importantes. ¡Gracias Roberto!.

sábado, 29 de diciembre de 2012

AURORA DE LOS ANDES FELIÚ. «DEL CANTO, DE LA BELLEZA Y DE LA SENSIBILIDAD»

Hoy en el habitual "buenos días" con el que iniciamos la mañana en mi muro de facebook he propuesto la siguiente canción:


«Quiero una canción para regalarla al viento;
quiero una canción para que la cantes siempre;
quiero una canción para que la prendas en tu oído
y aún la escuches cuando estés dormida.

Quiero una canción para cuando estés muy triste;
quiero una canción para cuando estés alegre;
quiero una canción para que camine junto a ti,
para que te arrulle cuando yo no esté.

Quiero una canción que me sustituya,
que respire de tu aliento cuando tú la cantes.».

Es una canción de Augusto Blanca –extraordinario trovador cubano– titulada "Regalo nº1"; canción que AURORA DE LOS ANDES FELIU han interpretado en su disco "De cuna bohemia" que hoy me dispongo a comentar, y, por supuesto, a recomendar.



Conocí a Aurora hace unos meses en Madrid. Sabía que pertenecía a una familia de extraordinarios músicos y trovadores que han sido y son claves en la historia de la música popular cubana –ella, en concreto, es hija de Vicente Feliú–; pero desconocía la extraordinaria belleza y calidad de sus canciones y de su persona... Hablamos un buen rato...; navegué por la clara profundidad de su mirada...; me explicó como su trabajo artístico surgía totalmente apegado a la tradición de la música latinoamericaca y, en particular, de la música cubana...; y me dio su disco titulado "De cuna bohemia"... Después nos despedimos...

Ese mismo día, o al siguiente –no lo recuerdo bien–, Aurora volvía hacia América.

Cuando llegue a mi casa, lo primero que hice fue escuchar el disco y la sorpresa fue inmensa sobre todo por dos motivos.

Aurora de los Andes Feliú.

El primero y, sin duda, el más importante, por la calidad interpretativa de Aurora; canta muy bien y posee un voz cálida y tremendamente bella y expresiva; cualidad que se manifiesta en todas las canciones del disco, pero que destaca en la fuerza y en la personalidad que es capaz de darle a algunas de las versiones de canciones miticas que nos ofrece, como "Alfonsina y el mar" –de Ariel Ramírez y Felix Luna–, "Ella" –de José Alfredo Jiménez– o "Lucía" –de Joan Manuel Serrat.

El segundo motivo de mi sorpresa lo provocó la gran calidad musical de la grabación del disco, realizada en La Habana en mayo de 2009. En él podemos escuchar, por ejemplo, a Vicente Feliu tocando la guitarra y haciendo segundas voces; al propio Lázaro García y a Toni Carreras acompañando a Aurora, a la guitarra, en la canción "Bolerito" –que escucharemos a continuación–; y las aportaciones igualmente guitarreras e importantes de José (Pp) Ordás y Augusto Blanca.


Vicente Feliú y José (Pp) Ordás.
Augusto Blanca y Aurora de los Andes Feliú.

En "De cuna bohemia", Aurora además de las tres versiones anteriormente citadas, nos ofrece ocho canciones a cuál más hermosa. Empezaré por la titulada "Bolerito", de la que es autor el gran  trovador cubano Lázaro Garcia y en la que le acompañan, a la guitarra, el propio Lázaro y Toni Carreras... ¡Escúchenla y disfruten en este ultimo sábado del 2012!





«Saber lo que sabe Dios por dentro
la inocencia o culpa del que llora
como sabe el duende de las horas
qué es lo que hemos hecho con su tiempo.

Cuando el porvenir ya no es de moda
se levanta un aire de recuento
crece la mirada junto al viento
arrastrando estrellas por la aurora.

No sé si soy feliz
pues cada cual lleva una flor
a competir con su color,
mas sé que esa verdad
de roja o gris la da
solo el amor....

Cuando el porvenir
ya no es de moda
se levanta un aire de recuento
crece la mirada junto al viento
arrastrando estrellas por la aurora.

No sé si soy feliz
pues cada cual lleva una flor
a competir con su color
mas sé que esa verdad
de roja o gris la dá
sólo el amor.



Imposible dejar de citar también las canciones "Insólito penar" –de la que es autor Vicente Feliú López, abuelo de Aurora–, "Las amargas verdades", de Sindo Garay, extraordinario músico  cubano fallecido en 1968 habiendo cumplido 101 años–canción  que Vicente Feliú interpretó en su disco "Colobrí" (2001)– , y "Le dije a una rosa", de Virgilio González, otro grande de la música cubana que nos dejó en 1985.

Sindo Garay.
«Las amargas verdades que me dijiste
cuando en busca de amores llamé a tu pecho
no sabes el inmenso mal que tú me has hecho.
Estoy muy triste
por aquellas palabras que me dijiste.

Sé que no he de ser tuyo,
que no me quieres,
que la maldad y el odio
cruel me maltratan.
Sé que eres veleidosa
que eres ingrata
y así como tu querer
aunque sea una mentira
di que me quieres».
(“Las amargas verdades”)

«Dime por que lloras
cuando eres hermosa
le dije a una rosa
y me contestó:

Lloro por la ausencia
de mi jardinero
que es al que yo quiero
y me abandonó...

Tenía lindos colores,
y un perfume embriagador
y como no la regaron...
¡Se marchito la flor!»
(“Le dije a una rosa”)

Completan el disco tres canciones más: "Ángel de amor", de José (Pp) Ordás, antes citado; "La flor" de Rafael Hernández; y "Perla marina" también de Sindo Garay... En resumen un hermoso trabajo del que merece la pena disfrutar, y una definitiva esperanza en esta mujer de la que musicalmente se pueden esperar, y llegarán pronto, grades y muy hermosas creaciones.

Y para concluir este "cuelgue", sugiero una última audición; en este caso se trata de canción "Créeme" de Vicente Feliú, interpretada junto con Aurora, su hija... ¡Un verdadero regalo cuajadito de sensibilidad!

PREVIO A UN CUELGUE SOBRE "AURORA DE LOS ANDES FELIÚ": UNA FOOGRAFÍA HISTORICA Y ENTRAÑABLE

A lo largo del día voy a presentar aquí donde CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA el disco titulado "De cuna bohemia" del que es autora AURORA DE LOS ANDES FELIÚ; previamente a la realización de ese "cuelgue" –y mientras que llega– os propongo que observéis con atención esta fotografía tomada por Carlos R. Dueñas en el Teatro Karl Mark de La Habana en el año 2008.


En este grupo de personajes que aparecen en la fotografía está, por supuesto, Aurora de los Andes, pero aparecen también otros importantes personajes relacionados con la música y de la canción cubana y no cubana... ¿Serías capaz de identificar a todos o a alguno de ellos?... Como verás se trata de un pequeño "cantijuego" anticipado y de emergencia.

viernes, 28 de diciembre de 2012

«NUESTROS CANTARES NO PUEDEN SER SIN PECADO UN ADORNO».

Hoy tenía pensado hacer un "cuelgue" completamente diferente...; pero ¡no!...; no voy a hacer lo que pensaba...; lo dejaré para mañana... 

Acabo de llegar a casa... Después de despedir a un amigo que se iba de viaje, me he estado dando un paseo por el centro de Madrid –concretamente por la zona comercial– y como suele ocurrir desde hace ya varios años me he encontrado con una realidad y una escena como ésta:



Esta es ya es una situación bastante cotidiana: es la desgarradora imagen de la inmigración de los hombres africanos que llegan a nuestro país –la mayoría de ellos en "pateras de la muerte"–, y que no hacen otra cosa más que reivindicar su "derecho a vivir con dignidad", o sea, reivindicar en justicia el mínimo de los derechos que les corresponde como seres humanos, y que se les niega allí, aquí y en todas partes.

Aunque, es ciertamente una imagen ya común y cotidiana, hoy me ha "tocao" en lo más profundo del alma...; he estado un rato contemplándolos y observando sus rostros de vigilancia y de miedo ante la inesperada presencia de la policía; me ha dolido mucho la indiferencia que llega a producir la "rutina" entre la gente que circula por su lado –a veces a mí mismo me pasa–...; y, de repente, me ha venido a la memoria un verso de Gabriel Celaya:

«NUESTROS CANTARES NO PUEDEN SER
SIN PECADO UN ADORNO»

Pensando en esta afirmación rotunda de Gabriel me ha venido a la memoria una canción; y nada más llegar a casa me he sentado a escucharla...; es ésta:

«Gente que no quieres descubrir,
vienen del sur y el sur es su país
te recuerdan otros tiempos,
sin embargo tú quieres huir.
Cuero, sangre. évano, marfil.
pasean por las calles su perfil
esperando que el futuro no sea
mas feo aquí que allí, en su país [...].
Han llegado veinticuatro a las costas de Arrecife,
han llegado por Tarifa, arrastrando sus fetiches,
han pagado por un sueño que se pierde lentamente,
se dibuja en su mirada el fracaso y la muerte.
Sin papeles, sin tierra, 
sin familia, con tristeza,
costernados sin maletas,
con coraje, ya sin fuerzas.
Con tambores, piel canela
pies descalzos, sin banderas
con coraje y ya sin fuerzas...
Y grito para ellos:
¡Fuera todas las fronteras!
¡Que derriben las fronteras!».
(“Sudor y sed” de Jesús Garriga. Fragmento)
(CD: "Hijo del sol". 2006)



Sí Jesús: ¡Fuera las fronteras!...; y vamos a seguir luchando por la reivindicación de los "Derechos Humanos"...; sobre todo por los derechos de las personas más desfavorecidas... Y amigo Jesús Garriga, vamos a seguir creyendo y diciendo aquello que nos enseñó el poeta Gabriel: Que cada uno se lo cante como quiera, pero que quede claro: «Nuestros cantares, ante la injusticia y el dolor humano, no pueden ser sin pecado un adorno».

jueves, 27 de diciembre de 2012

PERE CAMPS, «BARNASANTS 2013» Y EL PROFUNDO RESPETO A LA "CANCIÓN DE AUTOR"


El pasado viernes, 21 de diciembre, se presentó en Barcelona la 18 Edición del Festival BARNASANTS CANÇÓ D'AUTOR que se celebrará del 25 de enero al 14 de abril de 2013, fundamentalmente en Cataluña.

Esta presentación y, en particular, el análisis del amplio programa de conciertos que se celebrarán este años dentro del festival –están previstas más de cien actuaciones– me han suscitado el "cuelgue" de hoy planteado con una doble finalidad: Dar a conocer el acontecimiento que supone la próxima celebración de BARNASANTS 2013, y, a la vez, aplaudir con todas mis fuerzas esta iniciativa que me parece ejemplar, ejemplarizante y esperanzadora; sobre todo en estos tiempos en que con el pretexto de la "crisis" se están machacando y cercenando todo tipo de iniciativas y de manifestaciones culturales y, en particular, las relacionadas con la "canción de autor".

Cartel de la 18 Edición del Festival Barnasant 2013.











(En el cartel de la 18 Edición del Festival Barnasant 2013 aparecen escritos los siguientes versos de una canción de Pi de la Serra«Cultura és una paraula delicada, tant perillosa com la dinamita, generalment en manca més que en sobra, generalment tothom en necessita». «Cultura es una palabra delicada, tan peligrosa como la dinamita, generalmente falta más que sobra, generalmente todos la necesitan»).

Voy a explicar algunos de los motivos de mi "caluroso" aplauso al Festival y, sobre todo, a su principal organizador –"alma, corazón y vida" del proyecto–: PERE CAMPS.

Desde hace un tiempo vengo dándole vueltas a lo que he llamado los "pecados capitales que amenazan y padece la canción de autor". Ya escribí sobre el primero: "La falta de memoria y la ignorancia". El segundo, del que pensaba escribir en estos días –y lo haré próximamente– es el pecado relacionado con el "sectarismo", entendido en la perspectiva de la "intransigencia" y la "intolerancia".

Ese "pecado capital", relacionado con la "canción de autor", tiene varias dimensiones que ya analizaré. Hoy me voy a referir, en concreto, a una de ellas que está justamente en la antípoda de lo que es y lo que ocurre en ese extraordinario proyecto, hecho realidad, que es el Festival de BARNASANTS.

Hace unos años, ya bastantes, cuando nació la "nueva canción" –la "canción de autor", o como queramos llamarla–, era absolutamente normal que se organizaran por todo el país –me refiero a España– conciertos, festivales o encuentros musicales como los que se anuncian en los siguientes programas y carteles. (Y me limito a poner dos como ejemplo: los "Encuentros con la Canción Popular", que se organizaron en Pamplona, en 1976; y el "Festival de la Canción de los Pueblos Ibéricos", organizado por la UNESCO, en Madrid, 1971. Conciertos que, por cierto, fueron suspendidos por la Dirección General de Segutidad, uno durante la dictadura y el otro en los inicios de la transición).


Como puede observarse, en los conciertos o encuentros musicales de los años setenta y, posteriormente en los de principios de los ochenta, lo natural, de forma espontánea, es que participaran "cantautores" de todas las comunidades autónomas y que cada uno cantara en su lengua. (Por ejemplo, Pi de la Serra, Joan Isaac o Xabier Ribalta, en catalán; Benedicto o Bibiano, en gallego; Urko, en euskera, e incluso Jose Afonso, en portugués). Hecho que nos parecía no solamente natural, sino tremendamente enriquecedor... Daba igual de dónde viniera, o en que lengua hablara cada "cantautor": la unidad, la solidaridad, y la pasión por la música y por la "canción de autor" imperaban por encima de todo, y provocaba que desaparecieran todas las fronteras.

Con el paso del tiempo las cosas han cambiado y lamentablemente ya no son como antes; situación que manifiesta todo un signo de clara "intolerancia" y de total empobrecimiento cultural: Se hacen encuentros y festivales en Castilla, en Madrid, en Andalucía, en Extremadura, o donde sea, y difícilmente se verá en el cartel la participación de un "cantautor" o "cantautora" que cante en gallego, en catalán o en euskera. Pero es más, hoy en día a la gran mayoría de esos "cantautores", que no cantan en castellano, prácticamente les resulta imposible hacerlo fuera de sus comunidades porque se les cierran las puertas incluso en salas que presumen de ser pequeños "templos" de la "canción de autor".

Y aquí surge una curiosidad y una contradicción, no ocurre eso mismo, por ejemplo, en Cataluña, donde suele ser bastante frecuente que actúen con buena acogida creadores que cantan en castellano.

Pere Camps durante la presentación
de la 18 Edición del Festival de BARNASANT 2013.
(Fotografía de Juan Miguel Morales
).

Y un claro ejemplo de ello lo tenemos concretamente en el Festival de BARNASANTS, que este año cumple su 18 edición y por el que además de muchos cantautores de lengua catalana, participan artistas gallegos, vascos y todo tipo de cantautores que lo hacen en castellano. Concretamente durante los primeros meses de 2013, actuarán en Cataluña, entre otros, Martirio, Javier Álvarez, Alejandro Martínez, Sole Giménez, Rubén Pozo, Joaquín Carbonell, Eduardo Paz, Ismael Serrano, Javier Ruibal, Luis y Pedro Pastor, Muerdo, El Kanka o Paco Enlaluna. (Es importante resaltar también la participación en BARNASANTS de creadores italianos, portugueses, brasileños, chilenos, uruguayos, etc.).

De ahí mi admiración y mi aplauso al Festival de BARNASANTS y a sus organizadores; admiración y aplauso sobre todo por la pasión que manifiestan hacia la canción de autor de calidad; por su profundo respeto a la diversidad y a la multiculturalidad como valores básicos de la convivencia democrática; por la tremenda ilusión que sé que ponen y que proyectan antes, durante, y después de cada festival; y, en síntesis, por la defensa que están haciendo de la "canción de autor" provocando el encuentro y el diálogo creador entre distintas generaciones de "cantaturores".

Con iniciativas como ésta, al menos a mí, se me acrecienta la esperanza en el futuro de nuestro canto popular.

No quiero finalizar este "cuelgue" sin mencionar de forma muy especial a PERE CAMPS creador y director del Festival de Barnasants, que ha recibido, entro otros merecidísimos galardones el Premio Nacional de Cultura en la categoría de Música, otorgado por el Consell Nacional de la Cultura y de las Artes catalán... ¡Amigo Pere, gracias por estar ahí! ¡Gracias por crear, mantener y vivificar sin descanso, ni rendición, el Festival de BARNASANTS!, y, sobre todo, ¡gracias por el tremendo respeto que sientes hacia la "canción de autor" y por la esperanza que nos contagias a quienes también la amamos!

Pere Camps. (fotografía Xavier Pintanel)

Por último, dada la importancia que tiene el Festival de BARNASANTS, he decidido que voy a poner un enlace permanente a su página de internet en la columna de la derecha del blog; espacio que reservo siempre para los grandes proyectos de "canción de autor" que admiro y comparto.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

... Y LA PALABRA SE HIZO MÚSICA. "¡CANTEMOS COMO QUIEN RESPIRA!" (1ª Parte)






Continúo recuperando el libro 
"Crónica cantada de los silencios rotos".
Tras la "introducción" realizada en dos "cuelgues" 
anteriores, hoy inicio el Primer Capítulo titulado:
«...Y LA PALABRA SE HIZO MÚSICA.
¡CANTEMOS COMO QUIEN RESPIRA».


Como pórtico de la crónica que me dispongo a relatar, creo que es necesario definir y delimitar, con toda la claridad y precisión que me sean posibles, cuáles son las canciones que la van a ir entretejiendo.

En  principio, y sin entrar, por el momento, en más detalles, es claro, y así me lo propongo, que el hilo conductor y el contenido argumental, que les irá dando forma a mis reflexiones, va a ser la "canción" entendida tal y como es y como podemos encontrarla definida en cualquier diccionario o enciclopedia general o de la música.

Veamos algunas de esas definiciones:

Canción. Composición en verso, que se canta, o hecha a propósito para que se pueda poner en música. (Diccionario de la Lengua Española. Real Academia Española).
Canción. Composición en verso para ser cantada, tanto de origen popular como de origen culto. (Gran Enciclopedia Larousse).
Canción. Forma de expresión musical en la que la voz humana desempeña el papel principal y tiene encomendado un texto [...]; más específicamente, una composición vocal breve, sencilla, que consta de una melodía y un texto, en verso. (Diccionario Harvard de Música. Alianza).
Canción. Pieza poética dividida en estrofas, a menudo destinada a ser cantada y que normalmente termina por un estribillo. Su sentido es  muy amplio: se emplea tanto en la música popular como en la culta; las formas difieren según los temas tratados, el esquema prosódico o el estilo. (Enciclopedia Salvat de la Música).

Conectando con estas y otras definiciones, resulta evidente que en el desarrollo de este libro voy a utilizar un vehículo de expresión y de comunicación, abierto y diversificado, que tuvo su origen aquel buen día, impreciso y lejano, en el que alguien, motivado por una experiencia religiosa o profana, provocó el gran gesto creativo que supuso que la palabra se hiciera música.


A partir de aquel día, que sin duda se remonta a los orígenes de nuestra historia, la canción se convirtió en uno de los cauces expresivos y comunicativos más comunes y más universales de la humanidad; universalidad no sólo entendida en la perspectiva espacio-temporal, sino, sobre todo, –y ahí radica para mí su grandeza– en la perspectiva social y en la enorme variedad de su presencia –en todas las épocas, pueblos y culturas– como resultado del ejercicio generalizado de la libertad creadora: canción culta y popular; épica, lírica o religiosa; trovadoresca, de gesta y cortesana, canción de cuna, de corro o de trabajo; procesional, nupcial y funeraria; canciones de amor cortesano, metafísico, erótico, sentimental u obsceno; cantigas, baladas, rondas, madrigales, canciones de ciego, casidas, villancicos o romances; himnos de protesta, salmos y varietés picantonas de cabaret o music-hall; ópera, opereta, zarzuela y género chico; habaneras, cha-cha-chás, napolitanas, coplas, tangos y rancheras; sambas, congas, manbos, rumbas, cuplés y tonadillas; folk, folk-song, pop o rock and roll; la canción ligera y melódica; las canciones de la resistencia y aquellas inolvidables "canciones para después de una guerra"; las canciones de ida y vuelta y los cantes: soleares, fandangos, tarantos, bulerías, campanilleros, romeras tientos y seguiriyas... (Razón llevaba el poeta: «¡Cantamos como quien respira!»).

En toda esta amplia y diversificada variedad de canciones podemos encontrar, al menos. dos elementos comunes y aglutinantes, me refiero, en primer lugar, a ese gesto original, y exclusivamente humano, que supone la creación, en este caso musical y poética; creación libre, cuando surge espontáneamente como respuesta a una necesidad íntima y personal; o por encargo, cuando el gesto creador se siente condicionado, o debe responder, a unas demandas o a unas exigencias de marketing o del mercado.

A la vez, en los cientos de miles de canciones creadas a lo largo de nuestra historia –con independencia de sus intenciones, de sus estilos o de los temas que en ellos puedan ser tratados–, podemos encontrar también otro elemento que de alguna forma las hermana o las "hermanastra", especialmente, a través de la palabra: todas esas canciones –lo pretendan o no sus autores y autoras, muchos de ellos anónimos– fotografían o son el reflejo, más o menos consciente, y de forma más o menos directa, de la realidad más íntima de su creador y del contexto social en que nacieron. «Las canciones –como dice Manuel Vázquez Montalbánson a la vez paisaje de un tiempo, huellas de quienes las cantaron y fotografías de los suspiros tolerados o prohibidos de una sociedad».

Es precisamente ahí, en esos dos puntos de confluencia, que podemos encontrar en todas las canciones, donde surge el hecho y la riqueza de su diversidad, y donde se encuentran y se pueden establecer los rasgos más claramente diferenciadores de lo que, a lo largo de estos treinta y cinco años, se ha llamado "canción de autor".

Fotografía de Alicia Albarrán.

Dos son, desde mi punto de vista, los rasgos o características que dan su identidad a esas canciones:

Son, en primer término, canciones nacidas desde la libertad creativa de sus autores y en el ámbito de su intimidad y de sus silencios; libertad conscientemente asumida por músicos y poetas, aun a riesgo de verse sometidos, en otros tiempos, al oscurantismo o a la censura, y, con frecuencia, en la actualidad, a la sanción de las casas discográficas o de los medios de comunicación que, con la prepotencia y el poder que los caracteriza, suelen soltar aquello, por algunos cantores tan oído, de «esto está muy bien, pero es muy poco comercial; lo sentimos, pero no podemos editarlo» o aquello otro de «ya nos gustaría, pero nos resulta imposible colocarlo en nuestras listas de los 40 principales o de los 100 más populares». (En este último caso, a lo mejor, con un "generoso y bien abultado sobre» se habría podido encontrar una solución al, en principio, tan insalvable problema).

Este primer rasgo diferenciador podemos hallarlo claramente expresado entre otras, en dos canciones cuyos textos han sido escritos por dos de los que podríamos llamar los "padres de la nueva canción": Raimon y Jesús Munárriz.

La canción de Raimon podemos escucharla pulsando el siguiente enlace:


Raimon.

«Jo no tinc cançons;
em tenen a mi
elles, les cançons.
Quan volen, quan vénen,
quan? Qui ho pot saber.
Algunes arriben i es fan notar,
em miren i van entrant pels meus ulls,
per les orelles, per la meua pell
i, si volen, es queden i fan niu.
D'altres passen de llarg, però em criden.
Jo he passat hores, dies i anys
per cases, per carrers i per ciutats,
per boscos i camins, per vents i mars
percaçant-les. Oh, desig de cançons.
De vegades n'he pres una
i l'he acaronada dolçament,
l'he passejada per casa;
l'hi he fet vore els llibres meus,
i la música estimada,
la pintura que m'agrada,
l'amor que em fa sentir viu.
De vegades es mostren rebels
i parle amb elles i em van dient
el que voldrien que jo cantés:
menyspreu per a tots els opressors,
paraules que els puguen fer mal.
Amor i fermesa en el combat
per a tots els oprimits.
Música i consol i companyia
per als solitaris i marginats.
Oh, desig de cançons.
Jo no tinc cançons;
em tenen a mi
elles, les cançons.
Quan volen, quan vénen,
quan? Qui ho pot saber.
Oh, desig de cançons».
("Oh, desig de cançons". Raimon)

«Yo, no tengo canciones; / ellas me tienen a mí, / las canciones. / Cuándo quieren, cuándo vienen, / ¿cuándo? Quién sabe. / Algunas llegan y se hacen notar, / me miran y van entrando por mis ojos, / por mis oídos, por mi piel, / y, si quieren, se quedan y anidan. / Otras pasan de largo, pero me llaman. / Yo he pasado horas, días y años / por calles, por casas y por ciudades / por bosques y caminos, por vientos y mares/ persiguiéndolas. Oh, deseo de canciones. / A veces he cogido una / y la he acariciado dulcemente, / la he paseado por casa; / le he mostrado mis libros, / y la música amada; / la pintura que me gusta, / el amor que me hace sentir vivo. / A veces se muestran rebeldes / y hablo con ellas y me van diciendo / lo que quisieran que yo cantara: / desprecio para todos los opresores, / palabras que pudieran hacerles daño. / Amor y firmeza en el combate / para todos los oprimidos/ Música y consuelo y compañía / para los solitarios y marginados. / Oh, deseo de canciones. / Yo no tengo canciones; / ellas me tienen a mi, / las canciones. / Cuándo quieren, cuándo vienen, / ¿cuándo? Quién sabe. /Oh, deseo de canciones». ("Oh, deseo de canciones". Raimon).

Jesús Munárriz contemplando la estatua de Ken Follett.

«Mi voz limita al norte con el silencio,
al este con el filo de la esperanza,
al oeste limita con sangre y fuego,
mi voz al su se pierde, se hunde y desgarra.
Los puntos cardinales baten mi frente,
las voces del silencio marcan mi alma;
trampolines de sueño, signos urgentes
encuentran su camino por mi garganta.
Como un puñal o una caricia,
como un fusil o una sonrisa,
que como una luz que el viento agita,
surge mi voz, brota mi vida.
Ni brújula, ni mapas, ni derroteros
se cruzan en la ruta de mis canciones,
el rumbo que yo sigo nace adentro,
son huellas de mis pasos y mis errores.
Jamás he escatimado, me doy entero,
soy como soy, y entrego lo que poseo,
mi voz, mis alegrías y mis tristezas,
mis gozos y mis dudas, mis sentimientos».
("Mi voz limita al norte". Jesús Munarriz)

Una segunda característica, vinculada a la anterior, que, desde mi punto de vista, define e identifica a las canciones con las que me propongo escribir esta crónica, es el tipo de realidad que reflejan, es decir, la experiencia que nos expresan o nos confidencian.

Son canciones en las que sus creadores, conscientes, racional y sensitivamente, del mundo y de la experiencia que les ha tocado vivir, nos ofrecen una visión de la realidad que es, a la vez, verdadera y crítica, íntima y compartida, comprometida, a veces rebelde y siempre esperanzadora; canciones honestas en las que, a través de la palabra y de la música libremente interpretadas –«sin charlatanería, ni adornos de oropel»–, podemos encontrarnos con nosotros mismos, en lo más hondo y en lo más verdadero de nuestra identidad, y podemos abrirnos, también, al hallazgo o al redescubrimiento del espacio de la realidad, íntima o social, que la canción es capaz de fotografiarnos.

En esa perspectiva, o forma de entender la canción, siempre me impresionó, sin dejar de sorprenderme, el verso cálido del poeta Gabriel Celaya que, en la voz de Paco Ibáñez nos dijo "que nuestras canciones no pueden ser sin pecado un adorno».

Gabriel Celaya con Amparo, su compañera del alma.

«Cantar es más que hablar. 
Cantar es alabar y abrir con un ¡oh¡ el mundo. 
Cantar es admirar ; no explicar, no decir. 
Cantar es saludar lo que no es explicable. 
mostrar la maravilla de la realidad, 
vivir en el asombro del mundo de los dioses 
que es también nuestro mundo, según vemos de pronto : 
El que descubrimos como tontos con amor, al desear.

Cantar es percibir y quedar fulmidado, 
y dar con las palabras que, al decir, son lo que es 
sin charlatanerías, ni adornos de oropel 
Cantar es descubir el misterio del hecho 
que aunque está ante nosotros no sabemos ver, 
Cantar, no es hablar, es ganar y perder, 
es abrir lo celeste y encontrar, ciego, en él, 
al dios que espera al hombre para poder creer».
("Esto es cantar". Gabriel Celaya)

martes, 25 de diciembre de 2012

AQUELLA INOLVIDABLE «NOCHE DE LA UNED» AHORA EN EL PROGRAMA «DISCÓPOLIS» DE RADIO 3 (RNE)


Es una muy buena noticia que agradezco profundamente a JOSÉ MIGUEL LÓPEZ –director y presentador del programa "Discópolis"– y, una vez más, a las personas que pensaron y organizaron aquella noche inolvidable de la UNED en la Sala Galileo, de Madrid; entre ellas a CARLOS DE ABUÍN y ALVARO JARILLO.

En este "cuelgue" voy a limitarme a copiar el correo que Carlos de Abuín me ha enviado y ha difundido:

Queridos amigos,

El pasado 16 de noviembre dentro del ciclo Noches de la UNED se celebró en la Sala Galileo de Madrid (c/Galileo 100) un concierto dedicado a la canción de autor, en el que rendimos un homenaje al musicólogo y escritor Fernando González Lucini. Participaron en este concierto cantautores de distintas generaciones y procedencias geográficas: Amancio Prada, Pablo Guerrero, Javier Ruibal, Javier Krahe, Suburbano, Joan Isaac, Javier Batanero, Javier Bergia, Pedro Guerra, Ismael Serrano, Antonio de Pinto,  Manu Míguez, María José Hernández, Luis Felipe Barrio, Matías Ávalos, Esmeralda Grao, Francisco Espinosa, Manuel Cuesta y Carlos de Abuín.

El audio del concierto completo fue grabado y se va a emitir los días 26, 27 y 28 de diciembre dentro del programa Discópolis de Radio 3 (RNE) que presenta y dirige el periodista José Miguel López.

Enlaces:

Un abrazo y gracias y felices fiestas.

Las tres emisiones del programa podrán escucharse en directo a las 14:00 horas de mañana día 26 y de los días 27 y 28; o grabadas, tras su emisión, conectando con el enlace anterior.

Completo este cuelgue con dos fotografías tomadas por Juan Miguel Morales el día 16 de noviembre poco antes de iniciarse el concierto. Fue el día en que hicimos la presentación del concierto, precisamente en el programa DISCÓPOLIS.

José Miguel Lopez, Fernando G. Lucini y Álvaro Jarillo.
Álvaro Jarillo, Fernando G. Lucini, José Miguel López
y Carlos de Abuín a la salida de la grabación del programa DISCÓPOLIS.