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martes, 8 de noviembre de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! 100 + 100 + 13

Hoy todo el mundo habla y opina del "cara a cara" –o "cacaracá"– de anoche...; ¡yo también voy a hacerlo!... ¿Sabéis cómo me sentí anoche?..., ¡Pues así!... Más o menos como el "colega" de la foto.


Y es que..., ¡qué pareja tan aburrida!..., ¡y qué poca sensibilidad!..., ¡BLA, BLA y BLA!...

Para mí lo más indignante fue que para estar políticamente correctos, ambos –Rajoy y Rubalcaba– empezaron su intervención recordando al Joaquín Moya Espejo soldado asesinado en la guerra de Afganistán de un tiro en el pecho... ¡qué bien! ¡qué conmovedoras palabras!...

Pero a partir de ahí, nada de nada –ni una palabra– de la retirada de nuestras tropas en las guerras del mundo; del desarme interior –del de ETA, por supuesto, pero también de todos los desarmes–; del avance en las actitudes y en los comportamientos antibelicistas, y, por supuesto, de la condena de cualquier guerra sea la que sea por cruel, por inútil y por inmoral.

Luego, cuando finalizó el "cara cara", ¡qué sonrisas más falsas!..., y para rematar la situación, ya, medio dormido, escuché a un periodista que decía que eso de solicitar el desarme y la reducción del gasto militar es un planteamiento "izquierdoso rancio y pasado de moda"... ¡Mira por donde! ahora resulta que estoy pasado de moda y huelo a rancio..., pues ¡que le vamos a hacer!...

Después de todo eso..., del BLA, BLA, BLA de los políticos y de los sabios periodistas..., y del aburrimiento..., solamente me quedaron dos cosas muy claras: que lo de la "crisis de las ideologías" es verdad, y que me quedan muchos cuelgues por escribir... ¡muchos!..., para seguir gritando:

¡¡¡¡MALDITAS Y PUTAS GUERRAS!!!!

ANDRÉS DO BARRO II - EL MISTERIO DE UNA MIRADA

Andrés do Barro.
Observar esa mirada, era misteriosa; como también lo fue el final de su vida.

Continuo evocando, en este segundo "cuelgue", el trabajo desarrollado en la década de los años setenta por el cantante gallego Andrés do Barro; personaje, del que puede afirmarse que fue controvertido, pero que indiscutiblemente forma parte de la historia de nuestra música popular –y más concretamente de la  canción gallega– y que, en consecuencia, participa del derecho a ser recordado.

Tras la edición de su primer single en 1969, que prácticamente pasó desapercibido, Andrés –ese mismo año– compuso y grabó una canción que se convirtió en su gran éxito, fue el tema titulado "O tren", canción interpretada en gallego, que consiguió situarse en el número uno de las listas de éxito en toda España. (Muy pocas veces –por no decir ninguna–, durante toda la dictadura y los primeros años de la transición, se situó una canción interpretada en gallego en las listas de los "principales").


Curiosamente "O tren" fue una canción recuperada en 1983 por el grupo de rock gallego Siniestro Total en su disco "Siniestro Total II: El regreso"; obra reeditada en 2002. Versión que merece la pena escuchar.

La canción "O tren" de Andrés do Barro, intepretada por Siniestro Total
puede escucharse en: http://www.youtube.com/watch?v=eGGEgvG0q98

A partir de la popularidad que adquirió aquella canción, la carrera artística de Andrés do Barro fue imparable, alternando la creación de temas cantados en gallego y en castellano.

En 1974, tras fichar con la compañía discográfica Belter y grabar varios discos, Andrés atravesó una dura y difícil crisis personal, abandonó el mundo de la música y falleció en diciembre de 1989, con cuarenta y dos años.


Decía en el inicio de este "cuelgue" que Andrés do Barro, siendo un creador de calidad y de amplia proyección social y popular, fue, a la vez, un compositor y un cantante controvertido; y lo fue, fundamentalmente, por su posicionamiento intelectual y político, en gran medida, contradictorio; contradicción que el periodista Salvador Rodríguez formulaba con claridad en un artículo publicado en Faro de Vigo (18/XII/2004) con el título de "Una voz libre pero no ceibe"; articulo del que reproduzco el siguiente fragmento:

«No deja de resultar curioso que alguno de los años triunfales de Andrés do Barro coincidieron en el tiempo con los de la eclosión del movimiento "Voces Ceibes", que venía a ser algo así como la versión gallega de la "nova cançó" catalana. Andrés cantaba en gallego, una de las señas de identidad de aquellos cantautores que creían en la música como instrumento político antes, durante y después de la Transición, pero nunca quiso saber de ellos ni alienarse en sus tesis porque, según afirmó en entrevistas, él se sentía ajeno a cualquier compromiso político. Eso sí, su propensión a cantar en su lengua vernácula le causó problemas, como la "suspensión cautelar" de varios de sus conciertos, y es de suponer que en los archivos familiares todavía se conserven algunas de las circulares procedentes del Ministerio de Información y Turismo en las que se le advertía que desistiera de incluir en su repertorio piezas en idioma gallego».

Ahí radica, desde mi punto de vista, el núcleo de sus contradicciones. Fuimos muchos, en aquella época, los que no entendimos como Andrés, que tanto luchó por la defensa de la lengua gallega, afirmara que "se sentía ajeno a cualquier otro compromiso político"...; eran momentos tan duros, tan brutales –como consecuencia de la dictadura–, que uno no podía sentirse ajeno a lo que acontecía: o estabas de un lado, o del otro; y la ambigüedad nos parecía inaceptable... 

Pero bueno, Andrés fue así –esa fue su opción–, hizo buenas canciones, reivindicó y defendió la lengua gallega, sé que sufrió mucho a pesar de su éxito, murió demasiado joven, y ahora, pasado el tiempo y en otro contexto, cuenta con todo mi absoluto respeto.

He de confesar que las dos o tres veces que le vi cantar en directo, y una vez que tuve la oportunidad de conversar con él, y de compartir un buen vino, hubo algo que me impactó mucho más que su música: nunca se me olvidará el misterio y la profundidad de su mirada.