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sábado, 22 de octubre de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 100 + 100 + 2

Este es otro retrato creado por el pintor andaluz Andrés Vázquez de Sola... 



En esta ocasión es un genial retrato de Federico García Lorca con la "paloma de la paz" entre sus manos... De nuevo las armas –hoy una pistola– disparan esperanzas...; sus municiones no matan, proyectan amor y mucha ternura.

¡¡¡¡BENDITA SEA LA PAZ!!!!

«TIENE QUE LLOVER A CÁNTAROS». (PREVIO A UN "CANTIJUEGO" SOBRE LA LLUVIA)

Estamos en "otoño" y se anuncian "lluvias"; es decir, estamos en un momento propicio para realizar un "cantijuego" sobre la "lluvia"... Como hemos hecho en otras ocasiones, en el "cuelgue" de hoy vas a encontrarte, y vas a poder leer 13 fragmentos de canciones en las que la "lluvia" es protagonista... De momento disfruta de la lectura y de las imágenes que irán apareciendo..., y mañana... ¡mañana "cantijugamos"!...


«Tú y yo, muchacha, estamos hechos de nubes
pero, ¿quién nos ata?
Dame la mano y vamos a sentarnos
bajo cualquier estatua
que es tiempo de vivir y de soñar y de creer
que tiene que llover
a cántaros [...]
Hay que doler de la vida, hasta creer,
que tiene que llover
a cántaros». (1)


«De la noche a la mañana
llega junto a la ventana
con su frío aliento otoñal
y se acuna en el cristal
en un suave baile
entre los brazos del aire.
Sin saber cómo
de gris la casa se vistió,
como el plomo
el día amaneció.
Es tiempo de lluvia,
tiempo de amarse a media voz,
de oír de nuevo el tic-tac del reloj.
Es tiempo de lluvia». (2)


«Si el llanto fuera lluvia
cuando un niño se muere.
Si el llanto fuera lluvia
cuando ríen los crueles.
Sobre la tierra entera
un río gris y helado,
de lágrimas amargas,
arrollaría el pasado». (3)



«Llueve.... Esta noche mientras llueve
tú me empapas en quereres
yo te calo de amor y llueve...
Tu me dices que me quieres
no hace frio, pero llueve
esta noche de sol
Las gotas de la lluvia que no cesan de caer
parecen mariposas en el filo de tu piel
la luna está que no se va
el sol empieza a arder
te abrigo con estrellas
Tú me arropas el querer... y llueve». (4)


 «Y te vi bailar bajo la lluvia
y saltar sobre un charco de estrellas
te vi bailar bajo la lluvia
esperando la luna llena [...]
Te vi bailar bajo la lluvia
esperando la luna llena
te vi llorar bajo la luna
quien te hubiera quitao la pena». (5)


«Lluvia, lluvia, está lloviendo,
los pies desnudos, la voz del viento.
Lluvia, lluvia, está lloviendo,
las manos limpias, la sangre ardiendo.
Lluvia, lluvia, está lloviendo,
y un nuevo día en mi pensamiento.
Lluvia, lluvia, está lloviendo». (6)



«Llueve sobre el río,
llueve sobre el mar.
Lueve y no parece
que vaya a parar.
Llueve y el cielo y la tierra se tocan entre sí.
Se escucha el rugir del aguacero.
Llueve, llueve y en todos los rincones del jardín
se alborotó el hormiguero.
(Si llueve la gente se pone a cubierto)
(Si llueve el pasto se pone contento)». (7)



«La lluvia muere en charcos por la tierra
pero en tus ojos sigue la vida presa
por esos ríos irá el agua sin tregua
no hay en mi mano nada, mírala abierta». (8)




«El agua lava la yedra;
rompe el agua verdinegra;
el agua lava la piedra...
Y en mi corazón ardiente,
llueve, llueve dulcemente» (9)


«El girasol se secaba
como un vientre sin caricias
y el cuco de los relojes
se suicidó una mañana.
En el desván las polillas
devoraban los paraguas.
Los novios no se besaban
para no gastar saliba.
Las mieses no eran el mar
dorado de nuestra infancia
y la brisa no corría
en las faldas de las muchachas.
Trae contigo la lluvia,
trae contigo la lluvia». (10)



«Una sed infinita nos acercó en la noche
y una pasión suprema pobló la soledad.
Cada beso quemó un más débil reproche
y la lluvia seguía cayendo en la ciudad.
Mi mano desnudó tu cuerpo sugerente
y te miré perfecta en la infiel claridad.
Florecía el deseo como la selva ardiente
y la lluvia seguía cayendo en la ciudad». (11)


«Llueve, corre, mira
¿Lo ves? el cielo susurra pequeñas locuras [...]
Contigo mirando llover
el sol sale más fuerte después.
Contigo mirando llover
se abrazan el hoy y el ayer». (12)



«Esta agua medrosa y triste,
como un niño que padece,
antes de tocar la tierra desfallece.
Quieto el árbol, quieto el viento,
¡y en el silencio estupendo,
este fino llanto amargo cayendo!
El cielo es como un inmenso
corazón que se abre, amargo.
No llueve: es un sangrar lento y largo.» (13)


LEONARD COHEN: LA POESÍA Y LA MÚSICA COMO LUGAR DE ENCUENTRO Y DE ENTENDIMIENTO FRATERNAL.

Leonard Cohen.

Recojo aquí las hermosas palabras que Felipe de Borbón dedicó ayer, día 21, a Leonard Cohen tras hacerle entrega del Premio Príncipe de Asturias de las Letras; palabras que comparto y subrayo plenamente.

«Sentir es lo que hacemos, sobre todo, al leer los poemas y al escuchar la música de Leonard Cohen, que ha recibido el Premio de las Letras. Sentimos la fortaleza de una obra hecha con constancia, talento y sinceridad. Leer y escuchar a Cohen es, en efecto, sentir la fuerza de quien escribe y canta directamente para los corazones; sentir la sincera afirmación de que son poetas como Lorca o Machado los que han iluminado sus dudas y sus certezas más profundas; sentir también el compromiso de quien, sin olvidar su querida tierra canadiense, ni a sus raíces ni antepasados, se adentra en la naturaleza humana, buscando respuestas, soluciones, una reconciliación que aproxime nuestros corazones, tratando de conseguir que la poesía y la música se conviertan para siempre en un lugar de encuentro y de entendimiento fraternal. 

"No es por deciros nada / sino para vivir eternamente / por lo que escribo esto”, nos dice Cohen. Así, con irónico y agudo sentido del humor, con destellos de luz y de imaginación portentosa, sin poder remediar la abundancia y la riqueza de ideas, de palabras, de notas, de cantos, así vive Leonard Cohen. Varias generaciones leemos y escuchamos sus creaciones con admiración y respeto, tarareando sus canciones, que forman parte ya de la historia de la música y de nuestra memoria colectiva. Reconocemos su gran obra y le damos las gracias por su coherencia, por su belleza; por no haber renunciado nunca a todo aquello que lo ha convertido en un artista admirado y admirable, un amigo con el que recorrer los senderos de la vida y de la fuerza imparable del amor».

Leonard Cohen.