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jueves, 6 de octubre de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 100 + 87 - AQUÍ SEGUIMOS LOS PORTADORES DEL VIRUS DE LA UTOPÍA

Esta mañana, escuchando el nuevo disco de Juan Antonio Muriel me he sentido muy feliz... Feliz en primer lugar porque ahí sigue: «a la orilla de una guitarra» ofreciéndonos canciones de extraordinaria calidad... ¡Es importante y necesario que existan en este mundo personas como él!; personas que, como él, nos sentimos «portadores de virus de la utopía».

Por otra parte en su nuevo disco, titulado "Caminar" –que comentaré la semana que viene– se puede escuchar una canción que merece la pena destacar en este rinconcillo cotidiano en que condenamos la guerra y la violencia; la canción se titula "Que raro" y estos son algunos de sus fragmentos:

Juan Antonio Muriel.
«Llorarán las madres lagrimas de piedra,
bajo los misiles, mortíferos candiles,
garabatos en el cielo.
Antes de sembrar el suelo de lamento y desgracia,
en nombre de la ¨timocracia¨,
prima de esa libertad de hierro,
que sólo con oro negro
calma su sed de guerra.

¡Guerra!
Aún más vieja que la tierra,
reina de los aniversarios,
estrella de los telediarios;
como una perra en celo
babea sangre y acero,
devora tanto dinero,
dinero para enterrar
el hambre del mundo entero.
Medio planeta se pudre de
hambruna cada día
el otro medio se gasta 
una fortuna en artillería [...]

Yo que soy portador
del virus de la utopía,
quiero pensar que algún día
florecerá la razón,
la redondez del melón,
junto a los árboles frutales;
en vez de minas ¨antipersonales¨,
hermosos campos de arroz;
ondulados mares de trigo,
meciéndose bajo el sol,
creciendo sobre el olvido
de tanta y tanta miseria,
de esta burda comedia
en primera plana y technicolor.

¿Cuánto tiempo pasará
antes de que vea el día
un segundo de paz
en el mundo?
¿Quién se imagina
a un traficante de armas
en la cola del paro?
Qué raro».

ALFREDO ZITARROSA I - ASÍ COMENZÓ LA HISTORIA DE ESTE GRAN CANTOR URUGUAYO

Alfredo Zitarrosa.
ALFREDO ZITARROSA –poeta, compositor y cantor popular– nació en Montevideo (Uruguay) el 19 de marzo de 1936, y falleció el 17 de enero de 1989.

Al rendirle mi homenaje –hoy, y en los "cuelgues" de los próximos días– he de decir, como pórtico, que Zitarrosa fue un compositor y un cantante que siempre me sedujo con su personalidad, con su voz y con sus canciones –sobre todo con aquella su "Guitarra negra" de la que ya hablaremos–. Por otra parte, fue un ser humano al que admiré mucho, sobre todo, porque tuve la suerte y el placer de comprobar –conociéndole– que era cierto aquello que dijeron de él los poetas Saúl Ibargoyen y Washington Benavides: Alfredo es –dijo Saúl– «un hombre y un artista con la magia de crear luz de donde sólo hay tinieblas»; «un hombre renacentista, atento a todo aquello que significa cambiar la vida», añade Washington.

Aunque nació y vivió su primera infancia en diversos barrios de Montevideo, a los ocho años, Alfredo se trasladó con su familia a Santiago Vázquez, pequeño pueblo donde vivió en contacto directo con el mundo rural, lo que, sin duda, influyó posteriormente en su obra, en la que surgieron todo tipo de ritmos y de canciones de origen campesino, como la "milonga", a la que Zitarrosa llamó «el blues de Montevideo».

Ya adolescente, regresó a la capital, donde estudió y trabajó en varios oficios: vendedor de muebles, visitador de una sociedad médica, oficinista o impresor. Trabajos que finalmente abandonó, en 1954, para trabajar en la radio como presentador, actor, guionista y locutor de informativos.
Por aquellos años, Alfredo también dedicó mucho tiempo a la escritura, y, más concretamente a la creación poética, actividad que le apasionaba. Su primer libro de poemas se tituló "Explicaciones", obra con la que obtuvo, en 1959 el premio municipal de Poesía Inédita, en Montevideo, pero que nunca quiso publicar. Fue también por aquella misma época cuando empezó a componer sus primeras canciones.

Su verdadera introducción en el mundo de la música y de la canción se produjo en Perú, en el año 1964,  cuando, forzado por un amigo, que le conocía bien, se presentó a un programa de la televisión de la ciudad de Lima. «No tenía ni un peso –recordaba Alfredo–, pero sí muchos amigos. Uno de ellos, César Durand, regentaba una agencia de publicidad, y, por sorpresa, me incluyó en un programa de televisión, y me obligó a cantar. Canté dos temas y cobré 50 dólares. Fue una sorpresa».

Ese mismo año actuó en el auditorio del Servicio Oficial de Difusión Radioeléctrica (SODRE), de Montevideo –posteriormente llamado Servicio Oficial de Difusión Radiotelevisión y Espectáculos–, donde tuvo un gran éxito, tanto que, en 1965, fue invitado a participar en al Festival Folklórico de Cosquín –celebrado en Argentina–, y pudo grabar su primer single: "El canto de Zitarrosa" en el que interpretó tres de sus primeras canciones: "Milonga para una niña", "El camba" y "Recordándote" –su primer tema, compuesto en 1960.

A aquella primera grabación le siguió, en 1966, el LP "Canta Zitarrosa" con catorce canciones y con el acompañamiento, a la guitarra, de Yamundo Palacios e Hilario y Ciro Pérez, obra que marcó un hito en la historia de la música uruguaya y que supuso el gran lanzamiento de Alfredo por toda Latinoamérica.



Para completar este primer "cuelgue", recomiendo la audición de dos canciones de Zitarrosa:

De una de ellas acabamos de hablar, es la titulada "Milonga para una niña"; la otra es "Adagio en mi país", una de sus creaciones más populares. (Por cierto, para el "cantijuego" del próximo sábado, seguro que la audición de estos temas será de gran utilidad).

"Milonga para una niña":
http://www.youtube.com/watch?v=V10kH8vvr_c

"Adagio en mi país":
http://www.youtube.com/watch?v=P0UHvgmn7Fw&feature=related