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domingo, 3 de abril de 2011

El DERECHO A SOÑAR - IV

A María Moraga Lorenzo, amiga del alma
con la que comparto admiración hacia León Felipe.

Esta tarde la proclamación y la reivindicación de nuestro DERECHO A SOÑAR la protagoniza otro grandísimo poeta, nacido en Tábara, Zamora, en 1884; se trata de LEÓN FELIPE.
Escultura de León Felipe.
Casa del Lago, Chapultepec, Ciudad de México.
Escultor: Julián Martínez. Fotógrafo: Alonso Marroquín.

Entre los poemas cantados de León Felipe vamos a evocar, en primer lugar, el titulado "Sé todos los cuentos", texto musicalizado por  Manolo Díaz e interpretado por Aguaviva, en 1970; y por Dina Rot (Argentina) –con música de Paco Ibáñez– en 1975. Dice León Felipe:

«Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.

Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre…
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos…
y sé todos los cuentos».



Hermosísimo poema que enlaza con este otro titulado "Contadme un sueño" musicalizado y cantado por Adolfo Celdrán, en 1975; poema en que León Felipe se reafirma en el "derecho a soñar" que venimos proclamando y reivindicando:

«Ahora estoy de regreso, he llegado hace poco,
soy nuevo en la ciudad... Y esto quiere decir:
Me durmieron con un cuento...
y me he despertado con un sueño.
Voy a contar mi sueño, narradores de cuentos.
Voy a contar mi sueño.
Es un sueño sin lazos,
sin espejos,
sin anillos,
sin redes,
sin trampas... y sin miedo.
Soñé... ¡Sueño!
No soy un cuento.
Vengo de más lejos...
¡Soy y vengo del sueño!

Y digo que soñar es querer, querer, querer, querer, querer...
querer escaparse del espejo,
querer desenredarse del ovillo,
querer descoyuntarse de la dulce rosquilla de los cuentos,
querer desenvolverse... prolongarse...
soñar es decir 4 veces,
44 veces,
4.444 veces, por ejemplo:
Yo no quiero,
yo no quiero,
yo no quiero,
yo no quiero,
verme en el tiempo
ni en la tierra
ni en el agua sujeto;
quiero verme en el viento,
quiero verme en el viento,
quiero verme en el viento,
quiero verme en el viento».

¡MALDITAS GUERRAS! - XII

El pasado día dos, comentando el "cuelgue 
"¡MALDITAS GUERRAS - X", "herfungado" me hacía el siguiente comentario:
«Ojalá con ta solo decir una palabra pudiera pararse todas las guerras, 
seria que el ser humano por fin habría evolucionado. 
Esperemos que pronto los pueblos consigan librarse de las injusticias 
sin derramar una gota de sangre. PAZ siempre, Fernando».

Estas palabras de "herfungado" me han hecho pensar mucho porque ponen de manifiesto algo que es real: que cesen las "malditas guerras" no es fácil, haría falta poner de acuerdo a muchas voluntades humanas, de muchos países, haciéndoles renunciar a sus intereses individuales en favor de los demás..., ¡y esto es muy, pero que muy, complicado!...

Cundo me asaltan pensamientos como el anterior, la verdad es que me entra una gran tristeza, sobre todo como consecuencia de la impotencia que siento...; veo que se me pasan los años de mi vivir –me queda por vivir menos de lo que he vivido– y que esto de las malditas guerras es imparable.

En uno de esos "ataques de tristeza y de impotencia", hace unos años encontré algo que me sirvió de gran ayuda, fue simplemente un "relato" que publicó INTERMON en uno de sus  boletines; relato que luego siempre lo he he tenido presente en mi vida personal y en mis trabajos educativos con niños y adolescentes. El relato es el siguiente:



Nada más leer este relato, me vino a la memoria un poema de Carlos Álvarez, que musicalizó y cantó Elisa Serna en su disco "Choca la mano" editado en 1977; el poema dice Así:

«Colocar un peldaño es lo importante;
acortar el peligro y la distancia;
asomar ya los dedos como garfios
por el alto pretil de la muralla.
Colocar un peldaño es lo importante
y dejar que el esfuerzo del hermano
apoye su raíz en nuestra espalda;
es tan difícil comenzar de nuevo,
es tan mísero partir desde la nada
y está ya tan lejano el primer árbol
y estamos tan cerca de mañana...
Colocar un peldaño es los importante
aunque el mar no se acerque hasta mis ojos
alguien lo podrá ver desde mi espalda».

Y ahí andamos, querido "herfungado"..., colocando un peldaño para la paz aunque solo sea creando PAZ entre nosotros...; por ejemplo creado paz, concordia, respeto, libertad y democracia ahora que se nos acercan una elecciones que se anuncian muy calentitas.