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miércoles, 9 de febrero de 2011

CÉSAR RODRÍGUEZ - I. Entró y se quedó... ¡Qué bueno que viniste!

Hoy voy a comentar un disco, altamente recomendable, me refiero a la "opera prima" de CÉSAR RODRÍGUEZ, titulada "Déjame entrar"; pero antes deseo expresar tres "pensa/sentimento/reflexiones" que me han surgido en torno a la audición de este disco. (César, perdona, esta especie de "introitos" antes de entrar "a saco" con lo tuyo).

César Rodríguez
• El primero de esos "introitos" es decir que el disco de César y su banda me ha hecho estallar de alegría. Me explico...

Lo volví a escuchar ayer después de escribir el cuelgue sobre el disco "Contra la muerte"... y que bien me sentí... "Déjame entrar" fue el contrapunto a la experiencia auditiva anterior, ¡una auténtica liberación!... ¡Qué bueno es esto de poder gozar de la libertad sin miedo y sin amenazas (aunque nuestra democracia sea todavía adolescente e incompleta)...

Ayer me sentí –y hoy, todavía me dura– con César y sus amigos en "La noche kedada"... ¡tan bien! ¡tan felices! ¡tan agustito!... "se juntan los asientos, y allí es donde nacen las mejores risas"... Y pienso: merece la pena que sigamos luchando por la libertad y por esta democracia nuestra, aunque sea imperfecta; perderla, arriesgarla, empequeñecerla sería dramático... Así que, ¡César, sigue entrando de lleno en nuestras vidas con tus canciones! ¡y quédate!... ¡Que bueno que viniste!

• Por otra parte, ayer por la tarde vi en una estación del metro un enorme anuncio de los conciertos que ha organizado ARTERIA en el teatro Coliseum de Madrid. 

Arteria, pertenece a la Sociedad General de Autores y se define como "una red de espacios polivalentes para apoyar la creación, producción, promoción, distribución y consumo de la obra de sus socios creadores"... La cosa suena y pinta bien... pero ¿se hará realidad ese apoyo para todos sus socios creadores y, especialmente, para los más jóvenes que son los que más lo necesitan? o, por el contrario, ¿se beneficiarán los de siempre, como siempre?

De momento en estos conciertos anunciados predominan los de siempre y los "super"... y "pienso/siento/reflexiono", ¿cuándo les llegará el apoyo real y concreto de Arteria a los jóvenes "cantautores" que están trabajando intensamente y con mucho esfuerzo personal, y que tanto están aportando a la buena música y a la buena canción en nuestro país?... Me gustaría que esto se hiciera realidad muy pronto, pero tengo mis dudas... No es de extrañar que haya muchos jóvenes creadores que pasen olímpicamente de la SGAE...; desconfían de ella y no saben muy bien para qué puede servirles.

Lo que sí está claro, por ejemplo, es que con Arteria vino la liquidación del sello discográfico Factoría Autor, en el que habían confiando muchos jóvenes creadores; liquidación previsible no, porque en si misma no fuera rentable, sino por lo sospechosamente mal que estaba siendo gestionada y administrada sobre todo por su responsable o su dierector; situación que desde hacía mucho tiempo veníamos advirtiendo –yo el primero– a los más altos responsables de la SGAE, pero que mantuvieron tal cual e inexplicablemente hasta hace bien poco, en que decidieron cortar por lo sano, no ya solo con la Factoria Autor, sino con la ilusión de un montón de jóvenes creadores que tenían allí sus discos, o que habían presentado proyectos que, tras dormitar un buen tiempo en cajas, estanterías o apilados en las mesas de las secretarias de dirección, ahora han quedado frustrados.

• En tercer "introito" que el cuerpo me pide, es decir que la escucha del disco de César Rodríguez ha vuelto a introducir en mi universo sonoro a un creador al que admiro mucho desde hace años, me refiero a Antonio de Pinto, que ha realizado la producción artística y musical de "Déjame entrar" y toca la guitarra en algunos temas. 

Aunque dentro de unos días voy a comentar su último disco: "En mi rincón" –¡fantástico!– sigo "pensando/sintiendo/reflexionando" que Antonio es uno de los cantautores que más admiro, sobre todo, por la coherencia que ha transmitido a lo largo de su trayectoria como músico, como escritor y como cantante; trayectoria recorrida apostando siempre por la calidad, y con unas enormes y admirables dosis de humildad.

¡Buen dúo es éste!... Muchos ya lo sabéis... y "pa" los que no lo sepan... ¡os lo aseguro!

César Rodríguez y Antonio de Pinto

CÉSAR RODRÍGUEZ - II. "Se va enredando, enredando como en el muro la hiedra", que diría Violeta

Y ahora, tras los "introitos" anteriores, voy a comentar lo que me ha sugerido el disco "Déjame entrar", de CÉSAR RODRÍGUEZ.


De entrada me ha impactado la madurez musical, poética e interpretativa proyectada por César en su primer disco; madurez atribuible, por una parte, a sus más de diez años de trabajo: creando, componiendo, escribiendo, y, sobre todo, creyendo en lo que hacía, y amando este viejo, duro y hermoso oficio que es cantar; y madurez subrayada con el "mimo" –con el "apasionamiento", diría yo– con que ha contado al rodearse de músicos-amigos tan extraordinarios como Antonio Toledo, Mellén, Manuel Miguez, Alejandro Martínez, Antonio Peñalver, Irene López, Úrsula García, Miguel Rodrigáñez, Israel Jiménez, Alfredo Ochoa y, en particular Antonio de Pinto. 

Musicalmente estamos ante un disco muy bello... desde mi punto de vista: ¡impecable!

Antonio de Pinto, que conoce bien a César, ha realizado una producción muy cuidada; me atrevería a decir, que tremendamente tierna y elegante, sabiendo realzar y dibujar, en todo momento, la impecable voz de César; voz clara; limpia; madura; segura; íntima, rotunda o desgarrada según sea necesario; y, sobre todo, convincente; voz que se va colando, canción a canción, sin necesidad de pedir permiso. 

A todo ello se une, de forma inseparable, un conjunto de canciones –quince– que son como quince secuencias, muy bien narradas o descritas, de la realidad cotidiana.

Canciones de amor y desamor vividas, que marcan rutas y caminos de identidad, como "Déjame entrar", "Verás como al final", "Tira de mi", "Bienvenida", "Con la cabeza agachada", "La clace", o "Cortando rosas".

«Y no pienses que te engaño
si te digo que hace años que no siento este calor
porque todo mi pasado ya no es nada comparado
con lo que hay entre tú y yo [...]
Que esta vida que yo vivo
no tendría ningún sentido sin el eco de tu voz».
("Bienvenida")


«Qué queda de lo que tuvimos con tanta torpeza?
que pena que todo se acabe casi igual que empieza [...]
Me acuerdo de ti, no puedo dormir si no es en tu almohada [...]
Ya no voy cortando rosas del camino hacia tu casa...».
("Cortando rosas")

«Y ahora vuelvo con la cabeza agachada,
a limpiar mis armas, a esconder las balas
que no supe disparar contra tu alma
para retenerte, para rescatarte...».
("Con la cabeza agachada")

Canciones de amigo –como "Colisión" o "La noche kedada", y canciones en las que César va desgranando sutilmente retazos o destellos de su personalidad, que lo son, a la vez, de su tiempo y de su generación: «Un nuevo siglo, ¿en qué debo creer? se me acaba el calendario»... «¿Y quien cree en el amor si apenas queda? ¿Buscarlo, acaso es lo que uno debe? Tendré que conformarme mientras pueda con darle al corazón una y mil vueltas»... «Intento dejar las puertas abiertas a todas las propuestas»... «Y creo en lo que creo porque lo tengo a mi lado y lo demás no me importa»... «Y escribo lo que escribo por sentirme liberado»... «Y al cantar me desnudo más y eso nadie me lo quita»... «Y en esto me baso».




En resumen, quince canciones que te piden entrar y que entran, ¡joder que si entran!... entran y se van "enredando, enredando en la intimidad como en el muro la hiedra", que diría Violeta Parra, ella hablando del amor, yo refiriéndome a las canciones de César Rodríguez...; "y van brotando, brotando como el musguito en la piedra".