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miércoles, 2 de febrero de 2011

RETRATOS ÍNTIMOS. ROGELIO BOTANZ- I

En el libro "Crónica cantada de los silencios roto. Voces y canciones de autor 1963-1997", publicado por Alianza Editorial, en 1998, incorporé, en las páginas finales, un apartado al que llamé "Retratos íntimos"; apartado en el que escribí un retrato de cada uno de los veinticinco "cantautores/cantautoras" que para mí habían sido los más significativos, o sea, los que configuraba mi universo musical más personal. Iniciativa que el pintor y dibujante Alfredo González completó con veinticinco caricaturas. (Algunas de esas caricaturas integraron el "cantijuego caricaturesco" que colgué el pasado 1 de diciembre de 2010).

Como aquel libro se agotó hace tiempo, he pensado ir recuperando aquellos "retratos íntimos" reescribiéndolos ahora aquí, en el blog. 

Dado que su primera publicación fue hace trece años, añadiré a cada retrato –cuando sea necesario– algunos nuevos datos que me parezcan necesarios e importantes para actualizarlo.

El primero de esos "retratos íntimos" que voy recuperar es el de un "cantautor" vasco-canario llamado ROGELIO BOTANZ, persona y creador al que admiro mucho, y hacia el que siento un especial cariño.


Antes de reescribir aquel retrato permitidme que os cuente una anécdota relacionada con Rogelio que me parece muy interesante:

El libro "Crónica cantada de los silencios rotos" se presentó en la Sala de Columnas del Círculo de Bellas Artes de Madrid, el 26 de febrero de 1998; en la presentación pude contar con la presencia y el canto de Jaume Sisa, Amancio Prada, Imanol, Elisa Serna, Paco Bello, Ismael Serrano, Marina Rossell, Hilario Camacho, Pablo Guerrero, Quintín Cabrera, Luis Eduardo Aute, Benedicto, María Dolores Pradera, o Rogelio Botanz, entre otros.

Todos los artistas que generosamente se unieron a la presentación del libro cantaron sobre el escenario que suele montarse en la Sala de Columnas del Círculo, pero en un momento determinado, cuando le tocó cantar a Rogelio, pegó un salto, se bajó del escenario, pidió a la gente que hicieran un círculo y movilizó a todo el mundo con su canción "La más perfecta máquina de correr"... Aquello fue espectacular; recuerdo que María Dolores Pradera me pregunto: «¿Quién es este chico?... ¡Es fantástico!».

El día 28, dos días después, se publicaba en el diario EL PAIS un artículo, a toda página, sobre la presentación del libro. El artículo lo firmaba Ritama Muñoz-Rojas y reproducía una fotografía de Gorka Lejarcegi en la que aparecía Rogelio en plena acción y como el gran protagonista del acto... ¡eclipsó a todo el mundo!... ¡Ese es Rogelio!... uno de los más geniales "cantautores" que tenemos en un país, como el nuestro, que "canta como respira".
Fotografía tomada del diario EL PAIS. Sábado 28 de febrero de 1998.
A partir de 1998, Rogelio grabó cuatro discos: Tiempo (2001), Canta a Alfonso Sastre (2004), Vuelos (2007) y Conocidos íntimos (2004), obra colectiva grabada en directo con la que participaron Rogelio, Andrés Molina, Eva de Goñi, Alberto Méndez y Luisa Machado.

Por otra parte, Rogelio continuó dando sus conciertos en Madrid, ofreciendo su peculiar acercamiento al substrato más antiguo y desconocido de folklore canario, y, en particular la recuperación de los ritmos y los toques del tambor de las distintas islas, o los sonidos de las characas, de los panderos, espadas, pitos, etc.

Fabiola Socas
Es importante resaltar también el mensaje intercultural y solidario que Rogelio ha proyectado con su música, y lo sigue haciendo, a nivel internacional: en abril de 2002 se desplazó a Montpelier y Marsella (Francia) para participar en un encuentro de músicas bereberes; en el 2005 acude al Festival Timitar de Agadir compartiendo escenario, entre otros, con Jimmy Cliff, Alan Srivell o Elíades Ochoa; en 2006 participa en el Primer Festival Raizes dô Atlántico en Funchal (Madeira), y en 2007 y 2008 en los Festivales "7 sois 7 luas" en Oeiras (Portugal) y Oporto, Pisa y Florencia.

En la actualidad Rogelio Botán está preparando su próximo disco que será grabado en directo en el teatro Leal de La Laguna (Tenerife), los días 1 y 2 de abril; nuevo disco titulado "Cuaderno de viajes" en el que contará con colaboraciones tan  extraordinarias como la de Fabiola Socas, una de las voces más prodigiosas de la canción canaria actual

RETRATOS ÍNTIMOS. ROGELIO BOTANZ - II

(Retrato escrito tras un concierto en Madrid, 1998).

A Rogelio Botanz, aunque suele asociársele al Movimiento de la Nueva Canción Canaria –como componente del grupo Taller–, y aunque ha sido muy recientemente cuando hemos podido empezar a disfrutar de sus creaciones, en directo, fuera de las Islas, hay que considerarlo como uno de esos jóvenes y grandes genios del arte y de la música que son inclasificables; un genio que ama tanto y tan apasionadamente su actividad creadora que, en realidad, lo que menos le preocupa es entrar en el aparatoso maremágnum del "marketing" y de la "superproduccion" con todos sus "floripondios" incluidos. (A Rogelio no le queda tiempo para eso). A él lo que verdaderamente le entusiasma es investigar, crear, jugar con su imaginación y su fantasía, experimentar nuevas formas expresivas y, sobre todo, disfrutar comunicando y compartiendo, con los que quieran escucharle –sean muchos o pocos–, sus historias cantadas, sus ritmos, sus danzas, sus juegos expresivos, o sus sanas locuras –sanas por lo que tienen de liberadoras– como es, por ejemplo, la puesta en marcha en cualquier espacio –grande o pequeño– de su perfecta, simbólica, increíble, y, por cierto, siempre eficaz "perfecta máquina de correr".

Rogelio Botanz procede de Legazpia (Guipuzkoa) y lleva incrustadas en sus entrañas la alucinante belleza de aquellos paisajes, la nobleza del alma vasca, y la fuerza humana y trabajadora de Euzkadi. (Con frecuencia, en sus recitales, nos habla de su familia y se le percibe sinceramente enternecido cuando evoca a su madre o a aquel padre, "afilador de guadañas", que supieron engendrarle tanta pasión por la vida.) A los veintiún años se traslada a Tenerife, para hacer la "mili" y, enamorado de aquella isla y de sus gentes, decide quedarse a vivir allí; una opción que asume con todo lo que implica, desde su sensibilidad y desde su responsabilidad, el dedicarse plenamente al conocimiento y a la investigación de la cultura canaria, y particularmente de la música isleña.

CD: Tiempo (2001)
En el entramado de estos breves apuntes biográficos se configuran en Rogelio tres rasgos característico de su personalidad –y coherentemente, de sus creaciones: la fuerza de su capacidad expresiva; su fluidez imaginativa, y su concepción ética y social de la existencia.

Las canciones, las danzas y los juegos rítmicos y musicales de Rogelio Botanz destacan por la fuerza y la solidez con las que nacen y con las que él sabe transmitirlas; son canciones, danzas y ritmos que penetran y se contagian de inmediato, movilizando, no ya los sentimientos, sino toda la realidad corporal. Cantar, bailar, jugar y disfrutar con Rogelio, en cualquiera de sus recitales, es inevitable.

CD: Rogelio Botanz canta a Alfonso Sastre (2004)
Por otra parte –y, sin duda, claramente influido por su vocación de "maestro" y por las tareas educativas que habitualmente emprende– las canciones de este vasco/canario derrochan imaginación; cada de ellas es como un aventura fascinante cuajada de símbolos; de atrayentes y misteriosos personajes, y de mundos fantásticos que cualquiera puede libremente recrear; en cada una de sus canciones se desvela una especie de "micromundo" de sensaciones en el que se entremezclan inseparablemente todos los lenguajes.

CD: Vuelos (2007)
Finalmente, la personalidad y la obra de Rogelio Botanz transpiran una Ética hondamente positiva y radicalmente democrática; es, la suya, una ética fundamentada en el valor de la "igualdad", alimentada en el enriquecimiento de la "interculturalidad", y proyectada –siempre de forma alegre, lúdica y generosa– a la creación de ámbitos para el encuentro, para el diálogo, y para la gran fiesta de los que creemos que a los seres humanos es mucho y más bello lo que nos une, que lo que pueda separarnos o enfrentarnos. En la obra de Rogelio se cumple aquello que Gala nos anunciaba: «La música en un día impar, quizá nos hará comprender que somos todos hermanos incompletos, y que todos somos un ritmo o una estrofa o un silencio de la eterna armonía universal».