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lunes, 31 de octubre de 2011

«MUERDO». LA GRANDEZA Y LA DIGNIDAD DE UN INSURRECTO ESPERANZADO


Esta mañana, refiriéndonos a la canción "Mensajes del alma" de León Gieco, recordaba dos de sus versos: «Qué dignidad tan grande la de creer en la vida / con sólo ver una flor brotando entre las ruinas»...; pues bien, hoy voy a dedicar este "cuelgue" a un hombre concreto que posee la grandeza de esa dignidad; un joven compositor que nos dice cantando:
«Hay en la ciudad
algo que va naciendo debajo de tu piel,
raíces que el asfalto van rompiendo.
Imaginad, flores entre el acero,
mundos transformándose,
vidas que rompiendo van,
luz sobre la oscuridad».

Este hombre que proclama su fe y su esperanza en la vida al imaginarse "unas raíces que rompen el asfalto" y "una flor entre el acero" –extraordinaria "razón utópica"–, se llama "Muerdo" (Pascual Cantero); acaba de publicar un CD titulado precisamente así: "Flores entre el acero"; y es uno de los jóvenes creadores que en este momento está siendo capaz de darle un aire auténticamente renovador a nuestra "canción de autor".

Diseño gráfico e ilustraciones de Rocío Merlos.


Muerdo, con su disco, viene a desmantelar por completo un tópico que desde hace tiempo amenaza y desprestigia –al menos teóricamente– a los llamados "cantautores" –me refiero a los "auténticos", a los que Luis Pastor va a dedicar su próximo disco titulado «¿Dónde están los cantautores?»–; ese tópico consiste en afirmar –generalizando– que en el universo del género conocido como la "canción de autor" existe un divorcio entre sus textos, o contenidos poéticos –más o menos comprometidos–, y la música, que, según dicen sus resabiados detractores, siempre se subordina, empequeñeciéndose, a los contenidos verbales.

Pascual Cantero "Muerdo", rompiendo con todos esos planteamientos nos ofrece una obra en la que queda demostrado que se pueden hacer canciones de extraordinaria belleza, fuerza y calidad musical –como son las suyas–, con textos contundentes y enraizados a la realidad...; textos de lenguaje claro y directo, profundamente críticos y autocríticos –hasta el extremo de la «insurrección»– y, a la vez, apasionados, apasionantes, de alto vuelo poético y descaradamente esperanzadores. Nos dice, por ejemplo:

«Y como el agua a la sed,
como al pulmón el cigarro
así he de darme al querer. [...]
La vida es como un río
y se secan las flores
si faltan los abrazos
y sobran las razones
para empezar a hacerte
consciente de tus pasos
que ya van varios años
andando a trompicones».
("Amor y culpa")

Fotografía de Juana Chi.
«Voy a saltar, borrar el miedo,
voy a juntar voluntad y deseo,
y voy a vivir, vivir creciendo.
Solo esta vez, pero sincero,
voy a empezar a escuchar lo que siento
y todo irá bien, me lo prometo».
(“Me lo prometo”)

E insisto –no me importa ser reiterativo–, esta poética vital y comprometida de Muerdo, cuando se transforma en canción, adquiere fuerza y se redimensiona; se impregna de ritmo y de dinamismo, y te "toca"... ¡vaya si te toca!...; te toca y te remueve... ¡te «muerde» hondo!...; te hace cerrar los ojos y sentir como tuyos sus latidos... –¡qué bien canta este Pascual!–... A ello contribuyen –hay que decirlo– el magnífico equipo que le acompaña en la grabación: David Rodríguez Rojo, Adrián Bartol, Samuel Vidal, Alejandro Martínez –¡cuanto le admiro!–,  Lupita Ainá, José Garres Aguilar, Marino Saiz, María Rozalén, Kanta, la colaboración de Joaquín Castro (Joaq) y la producción y los coros de Rocío Ramos.

En fin, nos encontramos con un CD, compuesto de once temas, y un guiño final, que sorprende; que al menos a mí me ha sorprendido por sus planeamientos –¡todos!–, por su calidad, y, sobre todo, por su grandeza y su dignidad... Muerdo tiene mucho que aportarnos con sus "hermosos pecados", con sus "insurrecciones" –a las que hace muy pocos días le dedique uno de mis "cuelgues" contra la guerra–, con sus "promesas""fragilidades"...; «bebiendo la vida»..., «compartiendo tragos»..., «escuchando a los sentimientos»...; «juntando voluntades y deseos»..., «abriendo puertas y ventanas»..., «borrando miedos»..., «cuidando las alas»..., «armando el corazón»..., «piedra y cristal»..., «viento»..., «volver a volver»..., y a fin de cuentas –uniendo su voz al pensamiento y al voz de Aute– «amar..., prefiero amar».


Luis Eduardo Aute y Muerdo. (Fotogragía de I. Martín).

«Me dice el corazón
que no soy de este planeta,
que caí de algún cometa
fuera de circulación,
O acaso sea un clon
de algo así como un salvaje
que articula algún lenguaje
de una extraña dimensión.


Porque sucede...
que entre la fe y la felonía,
la herencia y la herejía,
la jaula y la jauría,
entra morir o matar
prefiero, amor, amar,
prefiero amar, prefiero amar,
prefiero amor, amar».

Quisiera finalmente, al hilo de esta canción de Aute, hacer una última consideración que considero importante; me refiero al encuentro generacional, musical y emocional que supone que Pascual Cantero se haya fijado y haya elegido en esta canción  –¡bellísima!– como final de su disco; y que Eduardo, con su acostumbrada y contundente generosidad, se haya querido unir –¡sé que encantado!– a la voz y a la sensibilidad de Pascual... Con gestos como éste, a mi –por lo menos– se me realimenta la pasión que siento hacia nuestra "canción de autor" –me gusta llamarla así–..., y además me da alegría... «Eduardo, amigo, ¿te das cuenta?... ¡ahí está el futuro y la esperanza!... ¡Cómo canta este Pascual del alma!... ¡Así da gusto!...; así seguimos y podremos seguir: "Cantando como quien respira"».

LEÓN GIECO. "CRÓNICA DE UN SUEÑO"

León Gieco.
Hace unos meses, con motivo de uno de sus viajes a España, Alejandro Romano –creador y alimentador apasionado del blog "El Templo de las Borracheras"– me regaló un libro biográfico de uno de los compositores e intérpretes argentinos que más admiro: León Gieco. El libro se titula "Crónica de un sueño" (Ed. Planeta, 2011)está escrito por el periodista Oscar Finkelstein –con la colaboración del propio Gieco– y es la segunda edición –actualizada– de una obra que ya se había publicado en 1994. 

Para empezar a hablar de este libro –de más de 500 páginas– llamo la atención sobre su cubierta...; ¡es genial!...; ahí tenemos a un Gieco-niño sencillamente formidable...; ¡que cosita más linda!

Como a principios de noviembre –es decir, ¡ya!– Gieco tiene anunciada la salida de su nuevo disco titulado "El desembarco"; y como, además, el próximo día 20 es su cumpleaños, me reservo para esos acontecimientos el dedicarle varios "cuelgues" inspirados en esta "Crónica de un sueño"; no obstante quiero anticipar un texto escrito por Mercedes Sosa que aparece como prólogo del libro; es un hermoso texto en el que se pone de manifiesto la buena y entrañable amistad que compartieron y la grandeza humana del cantor argentino.

«En el año 83, cuando canté en Ferro y me dijeron "tenes que presentar a Charly –Charly García– y a León", me surgió decir que Charly era el número uno pero que el más amado era León. En realidad, yo conocía muy poco de ellos dos. La vida, por otro lado, me ha ido llevando a saber que hay muchos número uno pero pocos artistas verdaderamente queridos por el público. Además, los número uno pueden caer. No es el caso de León, que está muy conectado con la gente del pueblo, con sus dolores, con sus angustias, quizás por haber tenido siestas pueblerinas en su infancia…

Como dije muchas veces, si no hubiera un León Gieco habría que crearlo, porque es un artista necesario. No hay con quien se lo pueda comparar. No hay nadie que tenga la dimensión de León Gieco.


"Corazón americano". Disco grabado en vivo en el estadio  Vélez Sarsfield
el 21 de diciembre de 1984. Participaron en el concierto Merdedes Sosa,
León Gieco
y Milton Nascimento.
Todas las personas tenemos cosas buenas y cosas malas. León ha visto mis lados malos pero yo nunca pude encontrarlos en el. La humildad, la colaboración, la solidaridad, no son valores muy frecuentes. León los tiene todos. Es de esas personas que miran de frente, que no esconden sus sentimientos. Además, lo adoro como artista, me encanta su voz, me gusta su actitud y su entrega en el escenario. Y cuando se ríe de mí porque me encuentra actitudes de diva, cosas antiguas que uno va tratando de dejar de lado, siento que estoy aprendiendo. Estoy muy contenta de tenerlo como amigo, y de tenerla a Alicita como amiga; son un dúo poderoso, una pareja en serio.

El hecho que León sea una buena persona es para mí una alegría y hasta una sorpresa. Pero lo admiro profundamente como artista. Desde que fuimos por primera vez a Alemania y todo un teatro de pie con sus encendedores prendidos coreaba "Solo le pido a Dios", me di cuenta que era un artista único y universal. Los jóvenes que estaban allí esa noche comprendieron que lo que León canta son versos verdaderamente universales. Por eso lo entendieron, lo apoyaron y lo hicieron suyo desde ese momento.

Y yo no tengo proteccionismo con León Gieco. Al contrario, siento que el me protege. León es para mí como un hermano muy joven, rubio y de ojos verdes. Nunca pensé en tener amigos artistas porque en muchos casos admiro su obra pero no a ellos como personas. Por otro lado, no podría ser amiga de un artista mediocre. Con León no hay ningún tipo de problema. Es un gran artista y un gran amigo, de esos que no se guardan nada ni en las malas ni en las buenas. 


León Gieco,  Mercedes Sosa y Milton Nascimento.
Además, León es un cable a tierra porque puede ver las cosas con mayor panorama y con mayor sencillez. Una vez estábamos en San Pablo cenando en un restaurante muy lujoso con directivos de la Polygram y yo, sin pensarlo, dije que el vino era una porquería. León me dijo que yo era increíble, que me trataban como a una diosa, me atendían, me llevaban a los mejores lugares, me daban todos los gustos, y yo tenia la caradurez de quejarme por el vino. Sin decírmelo, me estaba diciendo "pará loca, no te hagas la estrella". Fue un aviso, un gesto que me hizo muy bien. Es necesario tener amigos así, porque León, a diferencia de otras personas que me aman tanto que no ven mis cosas malas, me dice todo lo que me tiene que decir sin dejar de amarme.

Nazim Hikmet decía, que había bebido los mejores vinos y comido las mejores comidas pero que lo que le recordaba los mejores momentos de su vida eran las canciones. Por eso cuando escuche "Mensajes del alma" me alegré tanto; comprobé una vez más la inmortalidad de la canción y un nuevo reverdecer de León. Me pareció muy importante que les escribiera canciones a sus hijas y que siguiera hablando de los temas que nadie menciona, sin olvidarse de la poesía. Esa combinación de testimonio y poesía hacen de León un artista diferente. Único. Irrepetible”.

En la canción "Mensajes del alma", citada por Mercedes, hay dos versos que desde el día que se los escuché cantar a Gieco, por primera vez, decidí convertir en faro, o en estrella, en mi caminar por la vida. Esos versos son éstos:

«Qué dignidad tan grande la de creer en la vida
con sólo ver una flor brotando entre las ruinas».

domingo, 30 de octubre de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 100 + 100 + 8

Ayer, el amigo Alfred me dejaba un comentario en el "cuelgue" "100 + 100 + 7 contra la guerra" en el que me traía a la memoria una canción de JAVIER RUIBAL que tiene mucho que ver con el "abrazo" de Eduardo Arroyo que contemplábamos.

Esa canción se llama "Amada" y su texto es el siguiente:

Hoy otro  abrazo contra la guerra creado por Kiko Rodríguez.
«Límpiame, mujer,
sudor y sangre sólo traigo;
ni siquiera soy aquél
que viste partir.
Mira bien, mujer,
el llanto amargo que derramo:
es lo único bueno
que encontré para ti.

Tanto si vencí
como si vuelvo derrotado,
se asoma la muerte
por toda mi piel;
y si han de venir
para arrancarme de tu lado,
átate a mi cuerpo
de manos y pies.

Amada,
sólo el agua clara
refleja la luna
que ayer adorabas.

Amada,
ya no tengo duda:
no es la misma luna
que llevo en la espada.

Amada,
ya no seré nada
si tú no me llevas
lejos de las armas».


Bellísima y desgarradora canción que Javier Ruibal grabó en su primer LP "Duna", editado en 1982; y que posteriormente incorporó a su disco "Pensión Triana" (1994).



Perdonarme que insista, pero conforme voy escribiendo estos "cuelgues" –consciente, con tristeza, de que lamentablemente me faltan muchos por escribir– más rabiosamente claro me queda que la "guerra es una putada y una locura" que deberíamos exterminar...: destroza vidas humanas, castra sentimientos, anula identidades, ¡mata!, ¡asesina!, ¡es cruel!...; un fracaso de la humanidad y un triunfo del odio y de la locura... 

Ante el dolor del personaje que protagoniza la canción de Ruibal, hoy sólo me queda mandar a la mierda a todo el armamento militar, a quienes comercializan con él, y a quienes todavía siguen creyendo –interesada y equivocadamente– que la guerra es una solución para la paz... Insisto –y perdón, necesito ser claro– ¡una mierda!

¡¡¡MALDITAS GUERRAS!!!

CANTIJUGANDO CON PEDRO GUERRA, SUS DISCOS Y SUS CANCIONES

Hoy, complementando los "cuelgues" que estoy dedicándole a la obra de Pedro Guerra, os propongo un "cantijuego" dedicado a su discografía y a sus canciones. Este "cantijuego" va a tener dos partes:

PRIMERA PARTE

A continuación aparecen doce círculos; en cada uno de ellos se reproduce un fragmento de la cubierta de 12 de los discos de Pedro. Como su discografía se compone de 13 obras grabadas, es evidente que falta un disco. La primera parte del "cantijuego" de hoy consiste en:

1 - Identificar los 12 discos representados en los círculos y decir cuál es el título de cada uno de ellos.
2 - Identificar y decir cuál es el título del disco que falta.



SEGUNDA PARTE

Identificada la discografía completa de Pedro Guerra seguimos "cantijugando", ahora con sus canciones.

Seguidamente aparecen los títulos de 24 de sus canciones interpretadas por Pedro,  el "cantijuego" consiste en decir a qué disco pertenecen cada una de ellas. (De la discografía, en este caso, vamos a prescindir del álbum "Vidas en vivo" porque es un recopilatorio, cantando en directo, que recoge canciones de varios discos).

Y ahora ¡a "cantijugar"!... Y no te olvides, ahí andamos, en el apartado de "comentarios", o en http://www.facebook.com/profile.php?id=1405725411
esperando tu participación... ¡Feliz domingo!

sábado, 29 de octubre de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 100 + 100 + 7

¡Me encanta este dibujo del grandísimo pintor EDUARDO ARROYO, nacido en Madrid en 1937!... Me parece una obra que rebosa ternura y sensibilidad... Podría interpretarse como una despedida del soldado y su amada...; pero no, imaginemos una historia distinta... 

Obra de Eduardo Arroyo.

El soldado harto ya de las contienda, de las armas y de la violencia le ha dado un corte de manga a su "mando superior" y de madrugada ha huido del campo de batalla...; alguien puede pensar que es un cobarde...; pues bueno ¡qué más da!. El es simplemente un pacifista enamorado... Y después del encuentro, del abrazo y del beso, ¡a cumplir con la consigna al pie de la letra y apasionadamente!: "¡A HACER EL AMOR Y NO LA GUERRA!... ¿Os acordais de aquello de Paco Cifuentes?... Tendríamos que recordarlo con frecuencia:


PEDRO GUERRA II - SENTIMIENTOS Y EMOCIONES RESCATADAS



Decía ayer que con motivo de la publicación del último disco de Pedro Guerra"El mono espabilado"– voy a dedicarle una serie de "cuelgues" haciendo un recorrido a lo largo de su trayectoria como compositor y como intérprete.

En esta ocasión, ese recorrido biográfico voy a intentar hacerlo de forma diferente a como es habitual, es decir, no "de atrás pa'lante", sino "de alante pa'trás". Voy a partir del "cuelgue" de ayer –en el que comentaba el concierto que Pedro nos ofreció el pasado día 25 en Madrid y la edición de su último disco–, para desde ahí, ir escudriñando sus creaciones anteriores hasta encontrarnos con los orígenes –o las raíces– de su arte, de su poesía, y, a fin de cuentas, de su sensibilidad y de su identidad artística.

En el nuevo disco "El mono espabilado", Pedro Guerra incorpora una canción titulada "Aquella vieja canción" que interpreta con la colaboración de Ivan Ferreiro. En el texto de esa  canción Pedro dice:
«Dejaremos de hablar,
nadie recordará,
en las gastadas esquinas del tiempo
no sonará aquella vieja canción,
y de un modo sutil
sin poder sospechar
se perderá para siempre el momento,
se olvidará aquella vieja canción. [...]

Ilustración que acompaña al texto de "Aquella vieja canción"
en el cuadernillo adjunto al CD "El mono espabilado".

Otra gente vendrá,
otras formas de amar,
otras miradas, distintos deseos,
se olvidará aquella vieja canción,
y de un modo sutil
esa luz morirá
con la emoción anidada en los versos,
se perderá aquella vieja canción».


Esa emoción que anida en los versos de algunas "viejas canciones", es evidente que a Pedro Guerra no le deja indiferente, todo lo contrario, por su parte está dispuesto a hacer todo lo posible para que aquellas canciones no se pierdan ni se olviden. 

Este es, sin duda, el motivo y el sentido por el que Pedro, entre los años 2009 y 2010, se enfrentó a un proyecto precioso, pero, a la vez, arriesgado; la publicación de dos discos –¡dos!– en los que interpreta versiones de "canciones del alma" españolas y latinoamericanas: tangos, boleros, rancheras y coplas... Dos discos que suponen el compromiso del cantor canario con la tradición musical de nuestros pueblos... Dos discos que merece la pena recuperar porque, pese a lo que algunos  críticos pueden opinar, están repletos de belleza y de significado. Esos discos son: "Alma mía" (2009) y "Contigo en la distancia" (2010).



Entre las "canciones del alma" interpretadas por Pedro en aquellos discos, figuran, por ejemplo: "Noche de ronda" y "Piensa en mí", de Agustín Lara; "Ojos verdes" y "Te lo juro yo", de Rafael de León y Manuel Quiroga; "Volvió una noche", "Volver" y "El día que me quieras", de Gardel; "Volver a los diecisiete", de Violeta Parra; "Cuando vuelva a tu lado" y "Alma mía", de María Greever; "Ella" y "Vámonos", de Alfredo Jiménez; "Alfonsina y el mar", de Féliz Luna y Ariel Ramírez; o "Fallaste corazón", de Cuco Sánchez, entre otras.

Un año antes, el 8 de septiembre de 2008, Pedro Guerra ofreció un extraordinario concierto en el Auditorio Pilar Bardén, de Rivas Vaciamadrid, en el que realizó un completo y significativo recorrido por sus mejores canciones, canciones propias –reflejo de su propia existencia–, acompañado de amigos cantores como Ismael Serrano, Bebe, Luis Pastor, Quique González, y Miguel Ríos. Aquel concierto se recogió en directo en el disco titulado "Vidas en vivo" (2008).


Ese mismo año, en enero de 2008, Pedro grabó su disco número nueve titulado "Vidas" en el que le dedica una preciosa canción a su hijo, y del que siempre me quedará en la memoria un fado al que suelo regresar con bastante frecuencia; sobre todo, cuando descubro y siento que las circunstancias de la vida –¡putas circunstancias!– le hacen daño en el corazón a cualquier ser humano del planeta; daño de muerte por la violencia, daño por la violación de cualquiera de sus derechos, daño por la emigración o por las pateras de la muerte, daño... ¡que sé yo!... por la vida cuando se le amputan o se le mutilan las esperanzas y los horizontes.



El corazón mutilado
es el amor sin amor
una luz que se ha apagado.
El corazón ya no canta
tanto dolor lo ha callado
lo ha salpicado el rencor
y ahora quien canta es el fado.
Fado que cantas al son
de un corazón enfadado
oh fado.
El corazón ya no canta
el corazón agraviado
ahora es un bulto sin voz
desposeído y cansado.
El corazón ya no canta
estéril y desangrado
se le negó la canción
y ahora quien canta es el fado».
("Corazón enfadado")

CANTIJUEGO MUY ESPECIAL CON VISTAS A UN GRAN CONCIERTO

FRAN FERNÁNDEZ prepara un gran concierto para el próximo día 1 de noviembre en la Sala Galileo Galilei, de Madrid, a las 21:30 horas; con ese motivo os propongo un "cantijuego" muy especial dedicado a sus dos discos: "Eco del tiempo" (2009) y "Vorágine" (2011).


A continuación aparece el título de 15 canciones: diez son de Fran Fernández –cinco de cada disco– y cinco que, aunque lo parezcan, no le pertenecen.

1 - La vida es una canción
2 - Por lo que tiemblo no es casual
3 - Eco del tiempo
4 - La mejor postura
5 - Siervos del aire
6 - Puede ser lo que sea
7 - Corazones rotos fuera de control
8 - Siempre hay una coartada
9 - Tus entretelas
10 - Conexión
11 - Aquí hay una canción, solo una más
12 - Tienes la fuerza
13 - Déjame caer en tus entretelas
14 - Oleándote
15 - Bailarte el agua

El "cantijuego" consiste en identificar cuáles son los títulos de las 10 canciones de Fran Fernández y a qué disco pertenece cada una de ellas.

Y, como siempre, puedes jugar, o seguir el juego, en el apartado de "comentarios".

viernes, 28 de octubre de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 100 + 100 + 6

Ahora que ya se aproximan las próximas elecciones generales en España y que estamos –sin deber estarlo todavía– en plena campaña electoral, siento el deber de recordar unas palabras pronunciadas –el 7 de mayo de 2008– por el fotógrafo y periodista cordobés GERVASIO SÁNCHEZ con motivo de la recogida del Premio Ortega y Gasset que le fue concedido por el diario El País. Palabras que en su día fueron consideradas como políticamente incorrectas y a las que no se les dio prácticamente difusión.

Gervasio Sánchez.
«Señoras y señores, aunque sólo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedo decir que también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas antipersonas: la mozambiqueña Sofia Elface Fumo –a la que ustedes han conocido, junto a su hija Alia, en la imagen premiada; fotografía que concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha por la supervivencia y la dignidad–; el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana  Mónica Paola Ojeda, que se quedó ciega tras ser víctima de una explosión a los ocho años.

Sí, son mis cuatro hijos adoptivos a los que he visto al borde de la muerte, les he visto llorar, gritar de dolor, crecer, enamorarse, tener hijos, llegar a la universidad.... Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad.

Fotografía premiada.

Es verdad que la guerra funde nuestras mentes y nos roba los sueños, como se dice en la película "Cuentos de la luna pálida" de Kenji Mizoguchi.

Es verdad que las armas que circulan por los campos de batalla suelen fabricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran  exportador de minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la  ayuda a las víctimas de la minas y al desminado.

Es verdad que todos los gobiernos españoles desde el inicio de la  transición encabezados por los presidentes Adolfo Suarez, Leopoldo Calvo  Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero  permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con  conflictos internos o guerras abiertas.

Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas  españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra  la guerra y que hoy fabricamos cuatro tipos distintos de bombas de racimo  cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas.

Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas  españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo y que me  avergüenzo de mis representantes políticos.

Pero como Martin Luther King me quiero negar a creer que el banco de la  justicia está en quiebra, y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro  país, nos guste o no, en un exportador de la muerte. Muchas gracias».

¿Tendrá  esas agallas suficientes nuestro próximo presidente del gobierno?
¿Será capaz de ponerle fin al mercadeo de armas?

Deberíamos pensarlo, exigirlo..., y actuar en consecuencia.

¡¡¡MALDITA SEA LA FABRICACIÓN 
Y LA VENTA DE ARMAS!!!

PEDRO GUERRA I - "EL MONO ESPABILADO"... O DE LOS SUEÑOS Y LOCURAS INDESTRUCTIBLES

El pasado día 25, PEDRO GUERRA presentó en el Teatro Arteria Coliseum, de Madrid, su nuevo –y décimo-tercer disco–, titulado "El mono espabilado"; presentación que nos permitió participar de un gran concierto en el que lo más importante fue que pudimos disfrutar de una muy buena música –sin despliegues innecesarios–, de unas canciones "seriodivertidohumanizantes" –de las que seguidamente hablaré– y de la presencia de un Pedro Guerra que, al menos a mi, me sigue entusiasmando, por su coherencia personal, por la sensibilidad relajante que es capaz de transmitir, y por el desbordamiento de humanidad que siempre suele imprimirle a sus creaciones.

Pedro Guerra.

Hace años, concretamente en 1998, escribí un "retrato íntimo" de Pedro –publicado en mi libro "Crónica cantada de los silencios rotos" (Alizanza Edtorial)– en el que refiriéndome a uno de sus primeros conciertos en Libertad 8 –debió de ser en el año 1994 o 1995–, decía: «Allí estaba él, con su guitarra, con su voz, con su tímida sencillez y "empujando un sueño"; empujando en realidad todos nuestros sueños»... Y es que Pedro en su primer disco "Golosinas" concluía su canción "Las gafas de Lennon" diciendo: «No es bueno quedarse colgado de un sueño / habrá que empujarlo llegado el momento».

De aquello han pasado un montón de años –más de quince– y Pedro sigue ahí empujando sus sueños...; empujando sus nuevas canciones que siguen rebosando sueños de "buenahumanidad"...  Eso fue, sin duda, lo que más me emocionó del pasado concierto en el Coliseum; emoción que se me desbordó incontrolable cuando salió al escenario Miguel Poveda, y juntos –compartiendo latidos–, volvieron una vez más, pero de forma renovada, a proclamar el «derecho a soñar»; Eduardo Galeano, ya lo llama, «el derecho al delirio»; Pedro ahora lo concreta como «el derecho a la locura».

«Deja que el fuego encienda la piel del río,
deja que den su fruto los desvaríos,
deja que el mar se seque.
que el sol se enfríe,
que haya recuerdo en el olvido
Deja que abran las puertas del laberinto,
deja que del silencio se escape el ruido,
deja que el rayo cese,
que el viento calme,
que den a luz los clandestinos.
Deja que mi locura y yo
corramos el peligro,
te digo deja,
deja te pido».
("Mi locura". Fragmento)

De esta forma, entre hermosas locuras y sueños irrenunciables, Pedro Guerra nos ofrece ahora las 13 nuevas canciones que componen "El mono espabilado"; obra que, de entrada, me parece muy bella, muy comprometida –necesaria para los tiempos que corren– y de extraordinaria calidad musical y poética; valoración que surge de mi conocimiento y de mi pasión por la "canción de autor", y que nada tiene que ver con los intereses, los esnobismos "progres" y las frustraciones inconfesables de "ilustres periodistas" que trabajan en lo grandes medios de comunicación y que se creen "los reyes del mambo"...; ¡que le vamos a hacer!... A mí me gusta mucho –y me siento muy "agustito"– escribiendo en este sencillísimo blog en el que diariamente LA PALABRA SE HACE MÚSICA.


(Disco diseñado gráficamente por "Complot").

Dicho todo lo anterior –¡ganas tenía de escribirlo– creo necesario mencionar al equipo que ha acompañado a Pedro en esta nueva aventura que él mismo se ha producido: Osvi Greco (guitarra eléctrica, acústica, portuguesa, española, ukelele), Luis Fernández (teclados), Vicente Climent (batería), José "Pepo" Gómez (bajo), Andreas Prittwitz (flauta, clarinete), Carlos Narea, Ángel Martos, y  María Cabrerizo que se ha hecho cargo de la "producción ejecutiva" y mucho más, yo diría que ha sido uno de los latidos imprescindibles en los nuevos sueños y locuras de Pedro.

Respecto a las canciones que integran el CD –la mayoría de ellas impregnadas de aires y sonoridades latinas y sureñas– son canciones, como dice el propio Pedro, que "hablan del ser humano a través de historias"...; característica que siempre estuvo presente, prácticamente, en toda su obra.

Nos encontramos con un "Mono espabilado" que puede hacer cualquier cosa, pero que, al final, siempre se enamora...; y podemos hacerlo también con el mal-conocido y prepotente "Rey de la Selva".

Tenemos la posibilidad de conmovernos con el candor y la inocencia de "Caperucita Roja" y con la ferocidad enfermiza y cruel de los "lobos" que acechan. 

Podemos reivindicar el trabajo imprescindible, y nada fácil, que realizaron "las maestras" republicanas, y el que hoy en día siguen realizando –junto con los maestros– en nuestras escuelas pública –muchas de ellas todavía rurales–. 

Por el arte y la magia de Pedro, nos encontrarnos con la recreación de un tal Australopithecus Afarensis,  tierno homínido que vivió hace más de tres millones de años; o con "Teodora", emperatriz bizantina del siglo VI, esposa de Justiniano I, y antes actriz y meretriz, que Impulsó las primeras leyes sobre el aborto y el divorcio, permitió el matrimonio libre entre diferentes clases sociales, razas o religiones y prohibió la prostitución forzosa.

Pedro Guerra.

Tenemos la posibilidad de adentrarnos en "El baúl de Billy Bones"; y de sentir la emoción y la ternura que es capaz de transmitir "Monarca", mariposa, negra, con manchas naranjas, que vuela de Canadá a México donde pone sus huevos, pero que no vive lo suficiente para hacer su viaje de regreso y son las crías las que finalmente lo continúan. (¡Bellísimo y entrañable canto a la emigración!)

E incluso podemos desahogarnos cantando el tema "Gente tóxica"...; ¡cuánta "gente tóxica" nos rodea!...; más de uno estaba sentado la otra noche en el teatro Coliseum, y además con entrada gratis, pa más cachondeo.

Y más, el disco tiene y aporta mucho más... de lo que seguiré hablando mañana, porque, ya que estamos, he decidido dedicar varios "cuelgues" seguidos –con "cantijuego" incluido– a presentar y analizar el trabajo de Pedro Guerra a lo largo de toda su andadura y de su sueño como compositor, como poeta y como intérprete... Así pues, mañana seguimos.

jueves, 27 de octubre de 2011

JESÚS GARRIGA - II. "AL[H]AMBRE". MIEDOS, AMORES Y SOLIDARIDADES

Jesús Garriga. (Fotografía de Aday Cácerez).

«Resbalo, no tiene sentido advinar los trazos,
se abrió este camino y es mejor cruzarlo
descalzo y desnudo.
Sin mapas, sin tiempo, sin marcar el plazos,
sin sombras que obliguen a medir los pasos,
sin miedo a los golpes, pero con tu mano»
(“Tu mano”).

Ayer informaba sobre la publicación del segundo disco de Jesús Garriga –titulado "Al[h]ambre"– y dejaba constancia de su enorme calidad musical y poética. Hoy, para iniciar este nuevo "cuelgue", insisto: es un disco que merece la pena escuchar; es una reconfirmación de que la la llamada "canción de autor" está completamente "viva", de que sigue consolidando cada vez más altos niveles de calidad, y de que continua formando parte del paisaje cotidiano de quienes disfrutamos cada vez que –desde la belleza y con la sensibilidad– la "palabra se hace música".

A Jesús Garriga su abuela le enseñó que «éstas muerto si te callas», y es evidente que asimiló bien aquel sabio aprendizaje...; y aquí está...; sigue cantando "como quien respira"..., y sigue componiendo canciones sin demasiada prisa, Jesús es un creador que se toma muy en serio esto de la canción y que tiene muy claro que toda canción requiere un "tempo" que es impredecible y del que no se puede prescindir. 

Y efectivamente, después de un tiempo, aquí lo tenemos de regreso y acompañado de un grupo de músicos extraordinarios; para empezar Gonzalo Lasheras que, además de regalarnos la maestría de su arte como guitarrista, ha sido el productor del disco.... Junto a él, otro "grande", ¡grandísimo músico! –inseparable de la historia de la música popular en nuestro país–, me refiero a Nacho Sáez de Tejada... Y toda una "banda" que ha sido capaz de crear en el disco unas atmósferas musicales envolventes, acariciadoras de la palabra y de una belleza muy particular, banda integrada por Tito Dávila, Antonio Sauco, Larry Martín, Paco Perera, Javier Mora, Esther Godinez y Alicia Alemán. Destacar también la participación de Barei cantando en el tema "Ni frío ni miedo", y de Miguel Inzunza que desde México se lanzó unos versos que han quedado en la canción "Tu mano", como testimonio de ese afecto de "ida y vuelta" que tanto nos une a los pueblos latinoamericanos.


Jesús inicia su disco dedicando una canción al "Sahara", es decir, dejando claro, desde el principio, –como ya lo hizo a lo largo de todo su disco anterior–, que no se puede ser humano si no se practica la solidaridad, es decir, si no sentimos que la ternura nos inunda y se nos desborda frente a la injusticia y el dolor que sufren otros seres tan humanos como nosotros y, en consecuencia, con los mismos derechos.

«Detrás de una alambrada
la libertad no existe si no existen las palabras.
Sahara me duele porque sangra su nostalgia,
el tiempo es enemigo si el olvido le acompaña.
El miedo colectivo nos empuja a dar la espalda
mi abuela me decía que estás muerto si te callas
ella vivió en la arena y el Aaiún se hizo mi casa...
La libertad no existe cuando vive refugiada. Sahara».

A partir de ahí, "Al[h]ambre" discurre entre latidos, pensamientos, sentimientos y súplicas, que van desarrollando y "des[h]alambrando" una trama argumental protagonizada por dos personajes: el miedo y el amor. 

El miedo que "malpare" con frecuencia la realidad y que se cuela en el alma –e incluso en el cuerpo– de forma cabrona y traicionera.

«Miedo a vivir sin voluntad, a no encontrar en mi camino lo que me hace andar,
miedo a fantoches de la gran ciudad, a los disfraces de este circo
y a que se me acabe el gas, miedo que existe, miedo que está».
(“Miedo”)

Y el amor, antídoto y bálsamo para aniquilar los miedos y para poder VIVIR... ¡VIVIR!..., así, con mayúsculas y entre admiraciones.

«No hay razones para tantos miedos, el pasado fue tan imperfecto
y aunque ya no sé como salvarte, agárrate a mis huesos. [...]
Este mes no llego al alquiler, tengo una fortuna en agujeros,
cuando sale el sol de madrugada, escupo a mis fantasmas.
Si se pone el mundo muy oscuro, agárrate a mis huesos».
(“Flaco”)

«Deseo que no encontremos un desierto.
deseo que nunca llegue.
si llega el día, no tengas frío, no sientas miedo.
La calma llegará y será mejor,
descansa, que mañana pasará el dolor [...]
que uno solo nunca es alguien siendo dos,
construimos y crecimos sin reloj,
sumando siempre, tú y yo sin frío, tú y yo sin miedo...
no siento frío hoy, no tengo miedo».
(“Ni frío ni calor”)





Creo que ya queda poco por decir de este segundo y nuevo disco de Jesús Garriga; digo poco porque me falta decir que Jesús en este disco se confirma –y yo diría que se consagra– como un magnífico poeta. Alguien puede decir que mi afirmación es subjetiva, y es posible que lo sea; de cualquier forma aquí dejo una muestra de su quehacer poético: Es el texto de la canción "Luna nueva"...; lean ustedes, sientan y opinen:

«Has llorado esta vez, de verdad y no en poemas
el rasguño en tu piel, la traición de quien tu velas.
Aliada del mar, hoy los marineros tiemblan,
vieron lágrimas caer, de dolor y no de pena,
tú que calmas la sed, la nostalgia del poeta.

Qué será de las mareas, de las musas, de las cenas,
de las noches sin canción, de los locos las ideas,
que será de las farolas, de las flores en la acera,
del amor que se deshoja, del silencio y la tristeza.

Has llorado esta vez, y ocultaste bien tu cara,
golpeada por ser oasis en la madrugada,
tú que calmas la sed, y pareces tan cansada
Tú que calmas la sed, la notalgia del poeta
hoy saliste otra vez y ocultaste bien la pena».

¡Ah!, y una cosita, el nuevo disco de Jesús tiene sorpresa, cuando escuchen el último corte –el 11– esperen...; disfrutarán de un silencio que atesora el gozo de lo inesperado.

miércoles, 26 de octubre de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 100 + 100 + 5

¡Es curioso y para mí muy emocionante!...; ayer en el cuelgue contra la guerra Paco Cifuentes nos decía: «Que la guerra sea sólo en tu cuerpo / Que se destrocen en un abrazo los amantes»... Pues bien, anoche después del concierto de Pedro Guerra –por cierto tremendamente hermoso–, cuando llegué a mi casa me puse a escuchar tranquilito el nuevo disco de Muerdo (Pascual Cantero) titulado "Flores entre el acero" –disco que comentaré próximamente–, y me encontré con una canción llamada "La insurrección" que entre otras grandísimas verdades y deseos dice:


«Yo no soy mejor ni peor que tú,
pero sé bien,
que nos están mintiendo.
Yo no soy mejor ni pero que tú,
pero sé bien, que nos están jodiendo
y hay que responder.

Levántate,
vienen tiempos de resolver problemas
y de arrancarse todas las cadenas.
De ver caer cucañas y escaleras,
de hacer temblar la tierra con tu fuerza,
de que despierten todas las conciencias,
de recordar las leyes verdaderas,
de darte en cada paso a la experiencia,
DE ARMAR EL CORAZÓN
¡ESTO ES LA GUERRA!».


¡Si!, como canta Muerdo, vamos a armarnos el corazón en defensa de la paz... ¡Esa es la guerra! ¡la única en la que creemos! ¡sin otras armas más que las del corazón!...
¡La guerra de la INSURRECCIÓN!

¡Gracias Pascual!, ¡amigo!

JESUS GARRIGA - I. CONVICCIONES AL HILO DE "AL[H]AMBRE"

Jesús Garriga.

Desde hace ya casi cinco años, cuando he vuelto a escuchar las canciones de Jesús Garriga en su primer disco, me he dicho a mí mismo: «¡Que difícil lo va a tener Jesús para superar su "Hijo de sol"!»... Y es que aquel disco primerizo, editado en 2006, es una joya; considero que es uno de los mejores que atesoro en mi discoteca personal, y, además, es uno a los que sigo acudiendo, con bastante frecuencia, para disfrutar y relajarme,

Pasados esos casi cinco años he recibido el nuevo disco de Jesús y he de decir –tras escucharlo varias veces– que en él no solamente se ha superado a si mismo, sino que ha sido capaz de crear una obra aún mas coherente, más madura y más bella que aquel "Hijo de sol" que tanto aprecio. 

Este nuevo disco se titula "Al[h]ambre" y ha vuelto a "tocarme" muy adentro; me ha "tocao" en lo que se refiere a mi sensibilidad y a mis sentimientos; y me ha "tocao", también –y sobre todo–, en algunas de mis convicciones respecto a esto que llamamos la "canción de autor".




En este "cuelgue" de hoy no voy a entrar con detalle en el nuevo disco de Jesús Garriga –lo haré mañana–; hoy, al hilo de él, sólo voy a intentar explicar lo que antes decía respecto a mis convicciones sobre la "canción de autor". Sin embargo, antes de nada, no puedo resistirme al placer de copiar la letra de una de las canciones de "Al[h]ambre"; precioso tema que ya he escuchado no sé cuantas veces y que ya he incorporado a mi universo sonoro; se llama "Quédate".

«Aunque mi casa sea pequeña, aunque parezca que no hay luz,
aunque la fe de paso al miedo y aunque me tiemble la salud,
quédate, que sigo anclado en los intentos de creer
y hago un derroche de reproches cada vez
que me revuelco en el desastre de vivir
con mucho que temer.
Aunque mi sueño sea un columpio con las cadenas de papel,
aunque no sepa si hay mañana y aunque me pese lo de ayer,
quédate, que estoy tocado pero sigo estando en pie
y se acumulan lo deseos de insistir,
niña, quédate a vivir».

Jesús Garriga. (Fotografía de Aday Cácerez).



Y, tras el texto de "Quédate" –de Jesús Garriga, vamos con lo de las convicciones a las que antes hacía referencia; convicciones que, como seguidamente podremos comprobar, se refieren al tema y a la experiencia del "amor". (Trataré de explicarme aunque aunque, para ello, sea necesario que este "cuelgue" se haga un poquito más extenso de lo habitual).

En 1983, con motivo de la publicación del libro "Pueblo que canta" –editado por la "Asociación de la Música Popular"– me propuse hacer un estudio sobre cuáles habían sido los "temas" fundamentales desarrollados en la "canción de autor" entre 1961 y 1982, es decir, en el periodo de su nacimiento y de su máximo desarrollo en nuestro país. Seleccioné, para hacer ese estudio, 3.272 canciones de las más significativas, y durante más de tres meses estuve analizándolas y clasificándolas.

El resultado de aquel estudio fue realmente sorpresivo e interesante. Hoy voy a limitarme a ofrecer los datos que me van a servir para fundamentar las convicciones sobre las que deseo hacer girar este "cuelgue". 

De aquellas 3.272 canciones, 558 eran canciones de amor –es decir, un 17%–; me refiero a canciones que planteaban y desarrollaban la experiencia amorosa de forma directa y en sus múltiples manifestaciones; si hubiera considerado también aquellas canciones en las que el amor aparecía de forma tangencial, el porcentaje se habría disparado, muy posiblemente, al 40%. 

A la experiencia del amor –que alcazaba el mayor porcentaje de aquel estudio– le seguían la de la "esperanza" (12,3%) y, curiosamente, ya a bastante distancia los temas de la "solidaridad" (4,6%), la "libertad" (3,9%) y algunos problemas sociales como "el racionalismo y la despersonalización" (3,8%), o  "la pobreza y la lucha de clases" (3,8%). (El análisis detallado de este estudio lo ofreceré próximamente en otro "cuelgue").

La conclusión de los datos anteriores es que evidentemente la "canción de autor" desde sus orígenes, e incluso en la época de la dictadura franquista y la transición democrática –es decir, en los años de mayor conflictividad política y social–, ha sido una canción en la que ha predominado el canto al amor; lo que es lógico y normal si tenemos en cuenta que el amor es el escenario fundamental sobre el que se desarrolla  nuestra existencia...; «solo el amor engendra la maravilla y consigue encender lo muerto» –dice Silvio–; «el peso del mundo es amor...; nadie duerme sin sueños de amor, el llanto del mundo es amor» –cantaba Hilario Camacho interpretando a Allen Ginsberg–; y es que, como afirma Pedro Guerra en su reciente disco, «el mono espabilado –pase lo que pase, siempre– se enamora».

Obra de Eduardo Úrculo.


Todo esto que acabo de contar, viene a concluir y a resumirse en la siguiente afirmación rotunda: El amor y la experiencia amorosa deben ser unos de sus temas claves y nucleares de la "canción de autor". Afirmación que en ningún momento se opone, o se contradice, con las dimensiones "sociales", o de "solidaridad" y de "denuncia" que también deben caracterizar a las creaciones de los llamados "cantautores". (Recordemos aquello de Benedetti, que ya cantó Jesús Garriga en su disco anterior: «Si te quiero es porque "sos" / mi amor, mi cómplice y todo / y en la calle codo a codo / somos mucho más que dos... / Te quiero porque tu boca / sabe gritar rebeldía»).


Ahora bien, creo que es importante hacer una aclaración..., ¿en que se diferencia entonces una canción de amor del género, digamos que, de los "cantautores", y una canción de las que suele considerarse como más comerciales –la también llamada "canción consumo"–?... Para mi está claro, ¡clarísimo!...; el límite lo marca la "calidad": calidad poética, calidad de planteamientos y –por supuesto– calidad musicalUna canción de amor de calidad debe fotografiar latidos y sentimientos, debe ser reflejo de una realidad que se entreteje de luces y de sombras; debe ser apasionada (recordemos aquello que escribió Eduardo Gudiño Keiffer, y que cantaron Claudina y Alberto: «sí, claro que te quiero con el alma, / pero también te quiero con el cuerpo... / quiero que me quieras / con la piel, con las uñas, con los dedos»); en fin, una canción de amor de calidad debe de ser una proyección de la vida real; de la cotidianidad y del éxtasis; de cercanías, de rupturas, de ausencias, de deseos, de añoranzas y de reencuentros...


Jesús Garriga. (Fotografía de Aday Cácerez).
«Volveré sobre mis pasos, esperaré a verte dormida
para adueñarme de tus sueños, para soñar que en tu paz duermo
para dar palabra a un muerto y frenar mi vida enloquecida,
para buscar el yo perdido, para encontrarte a ti, conmigo. [...]
Antes de que alguna de tus fotos, se vuelva vieja y amarilla,
volveré a buscar mis pies y tu saliva.
Volveré sobre mis pasos, esperaré a verte desnuda,
adueñarme de tus senos, ser la luz de tus pupilas».
(Jesús Garriga. “Delirio”) 

He vuelto sobre otra de las canciones de Jesús grabada en su último disco para decir, como final de este "cuelgue" que en "Al[h]ambre" vamos a poder encontrarnos con varias de esas canciones de amor que sólo son capaces de crear "los grandes cantautores"... Pero bueno, del disco hablaremos mañana...


La verdad es que lo que hoy he escrito es sencillamente la expresión razonada de una necesidad: la necesidad de afirmar que para ser un buen"cantautor" no basta con tomar una guitarra, componer cuatro "cositas" de corte más o menos "romanticón" y echarse a cantar... ¡no!...; componer e interpretar canciones, o el "oficio de cantor", requiere mucha más exigencia personal, más "jondura" humana, mayor calidad y sensibilidad creativa, y más seriedad: «Mi oficio de cantor –como dice Miguel Ángel Morelli, y para concluires el oficio / de los que tienen guitarras e el alma».