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lunes, 31 de enero de 2011

FERNANDO ARDUÁN - I. De "AVENIDA MICHIGAN" a "JARDINES DE INVIERNO"

Con cierta frecuencia suelo ir a casa de Gonzalo García Pelayo para hablar de música e intercambiarnos descubrimientos discográficos; ambos compartimos esa "locura" de crear un archivo sonoro que recoja todas las canciones que hemos amado a lo largo de nuestra vida, en todas sus versiones.

Gonzalo es uno de esos hombres "sabios" de los que uno se siente orgulloso de tener como amigo. Aparte de sus actividades como director de cine, escritor, hombre de radio y jugador de casinos –él es el fundador y el líder del famoso grupo "Los Pelayos"–, es uno de los grandes productores musicales de nuestro país, tarea que desarrolló promocionando, en sus orígenes, el llamado "rock andaluz", como creador  en 1974 –junto con Antonio Gómez– del sello discográfico GONG (Movieplay); como director artístico de Polygran; y, en la actualidad, trabajando por libre, en aquellas producciones musicales que le gustan y que le parecen interesantes.

Uno de aquellos días que fui a casa de Gonzalo, nada más entrar me dijo: "Siéntate y escucha; a ver que te parece. Es el último disco que he producido". Y dirigiéndose a su equipo de sonido me puso una canción:

«Las aceras de enero vestían de blanco y de luz,
palabras de cortesía, huecas de amor,
silbaba una trompeta a contra luz [...].
Desiertos de gente, naufragios de un beso de amor,
niños con sueños y estrellas a pila y cordel,
promesas que el viento congela rompiéndose en cien,
alfombras que tapan otoños de Lenon y Bob [...].
Mujeres con nieve en sus vientres, sin sol ni simiente,
cafeterías sin humos, hogares armados,
almas buscando ventanas con vistas a Cádiz,
mares de gente que espera el derecho a amar [...].
Vidas, que aguardan a vidas, vidas, soledades heridas,
vidas, sin días azules, sin tardes rojizas,
sin besos de amor».

"Avenida Michigan" (Universal, 2004)
Aquella canción se titulaba "Avenida Michigan" y pertenecía al disco que, con ese mismo título, había grabado Fernando Arduán, contando con la producción de Gonzalo e Iván García Pelayo, Manuel Marvizón y Bernd Voss.

La canción me encantó, la volví a escuchar, y al final oímos el disco completo; me pareció un disco realmente bueno. Poco tiempo después tuve la oportunidad de escuchar a Fernando, en Libertad 8, acompañado a la guitarra por Ismael Sánchez.

A partir de aquel día incorporé su disco a mi estantería de favoritos –donde están los que suelo escuchar, considerándolos como "compañeros de viaje" imprescindibles–, y nos hicimos buenos amigos. 

Recuerdo que otra noche que cantó en Libertad 8 coincidió con que Paco Ibáñez estaba en Madrid, hable con él y fuimos juntos a escucharle. Todo iba bien hasta que Fernando empezó a hablar de Míchigan, en aquel momento a Paco, con todo su anti-norteamericanismo en el cuerpo, le cambió la cara; yo, conociendo a Paco, me eché a temblar, en cualquier momento podía decir cualquier cosa, o reaccionar de cualquier forma –si algo caracteriza a Paco Ibáñez es su espontánea sinceridad, es decir, no callarse nunca lo que piensa–...; pero no, no pasó nada, Fernando cantó "Avenida Michigan" y cuando la finalizó Paco se puso a aplaudir; nos comentó que le había parecido una canción muy hermosa.

Fernando Arduán e Ismael Sánchez en Libertad 8
Fernando Arduán se inició en el mundo de la música un buen día en que aterrizó en el barrio de los Remedios, de Sevilla, donde conoció a Curro Silver Barber, pionero del rock sevillano y propietario de la Barbería Museum; aquel encuentro le causó tal impacto que a partir de ahí inició sus estudios de guitarra, piano y violonchelo, y se decidió a formar un grupo de rock al que llamó "El Ático del Cielo".

En 2002, Fernando, junto con Adolfo Langa, Pedro Sosa y Carlos de Juan integraron una agrupación de cantautores llamada "La Cávila" –con la que realizaron diversos recitales por toda España– y, dos años más tarde, grabó su primer disco "Avenida Míchigan", al que antes hacía referencia.

Fotografía de Jaime Roldán
Nada más concluir aquella grabación, Fernando siguió componiendo nuevas canciones, y cuando ya había creado las suficientes para plantearse su segunda grabación, recibí una llamada de García Pelayo proponiéndome la co-producción del nuevo disco, propuesta que por supuesto acepté, no tanto por la amistad que me unía a Fernando, sino porque me había ido mandando sus nuevas creaciones –cantadas acompañándose de su guitarra y con unos muy  incipientes arreglos– y me habían parecido sencillamente extraordinarias.

En realidad Fernando acumulaba, y acumula cada vez más, todas las características imprescindibles para convertirse en un gran autor y en uno magnífico intérprete; opinión en la que Gonzalo y yo coincidimos plenamente.

Entre las nuevas canciones que me fue mandando hubo una que me provocó una enorme emoción, se llama "Autorretrato" y es una de las que compondrán su próximo disco titulado "Jardines de invierno". Aquella canción, por su letra, por su música y por la forma en que la cantaba hizo que se me saltaran las lágrimas...; fue una experiencia sensitiva que nunca olvidaré. Este es el texto de "Autorretrato":


Tengo una espada de cal, una estrella fugaz, y una amante en Gadir, 
vengo, de una risa de sal, de una historia de amor, de una luna en París,
soy, una escala de grises, una tarde en el mi, y una vida en el si, en la escala de sol,
traigo, una mezcla de aire, una voz que me arde, empapada de ti.

Tengo una flor que se seca, una vela que mengua, y una luna que crece, 
vengo, de la nieve en la sien, de la espera y la carga, de descalzas mareas... 
soy una pluma que vuela, se mantiene y se enreda, y a ratitos se mece, 
traigo, kilo y medio de arena, un manojo de estrellas, y una cesta con peces....

...y nada tengo, y nada soy, nada tengo, 
nada tengo, si no te tengo...
Tengo, enterrados tres perros, de un olivo un botijo, y el ombligo pa’dentro, 
y una promesa enredada al undécimo párrafo, de esta amada canción. 
Tengo, una cita en Chicago, en un club para náufragos, que estrenaron sombrero, 
tengo, todo un mar de silencios, tengo seis comodines, y a la reina de abril, 
no es que me guste decirlo, pero tengo una barca, que es la envidia de Cádiz, 
se multiplica mi alma, si es tu boca de mango, la que espera mis besos...

...y nada tengo, y nada soy, nada tengo, 
nada tengo, si no te tengo...

FERNANDO ARDUÁN - II. Reality, en directo, de un "¡DENEGADO!"... y algo más

Una vez escrito el "cuelgue" anterior sobre Fernando Arduán, he sentido la necesidad de escribir otro para evocar una experiencia que creo que merece la pena narrar porque denuncia una realidad relacionada con un tipo de "ejecutivo" muy típico dentro de la industria discografica, que me parece totalmente impresentable.

(Me vais a permitir que no dé el nombre del ejecutivo, ni el de la empresa discográfica; no por temor a nada, ni a nadie –jamás me he sentido más libre en mi vida que escribiendo este blog–, sino porque no quiero dañar directamente a ninguna person; sólo pretendo dar a conocer algo relacionado con los ¡DENEGADOS! –de los que hablábamos ayer– que con cierta frecuencia tienen, o han tenido, que padecer muchos de los jóvenes creadores que aman la "canción de autor" y que desean dedicarse a la buena música. Dar a conocer una situación real e indignante con la esperanza de que algún día deje de producirse).

Antes, para relajarnos, voy a colgar esta magnífica fotografía de Fernando, creada por Jaime Roldán.


Cuando Fernando tuvo compuestas y preparadas la mayoría de las canciones que pensaba incorporar en su segundo disco, hablé con el director internacional de una empresa discográfica multinacional –persona que residía en aquel momento en Miami y con la que mantengo una buena amistad– simplemente para que me hiciera de intermediario con el director artístico de dicha empresa en Madrid; sólo pretendía que nos concediera una entrevista relajada a Gonzalo, a Fernando, a Ismael Sánchez y a mí, para presentarle, cantando en directo, si era necesario, las nuevas canciones de Arduán.

Le llamé por teléfono y ¡milagro!... no estaba reunido, ni hablando por la otra línea; se puso enseguida y cerramos una fecha para realizar la entrevista. El día y a la hora pactada allí estábamos Fernando, Ismael, con su guitarrra, Gonzalo y yo. El director artístico o caballero ejecutivo –joven madurito y muy moderno– nos recibió en su despacho y nos pidió permiso para que participara de la reunión uno de sus asesores de confianza que resultó ser más o menos como él.

Realizadas las presentaciones que en realidad no fueron necesarias porque tanto el director artístico como su asesor nos conocían perfectamente, Ismael empuñó su guitarra y Fernando empezó a cantar –concierto privado para dos prepotentes ejecutivos con poder– y mientras tanto Gonzalo y yo allí sentados en un sillón y con cara de principiantes que están siendo testigos de un examen oral.

Fernando cantó seis o siete canciones, con sus correspondientes introducciones. Una de aquellas nuevas canciones se titulaba "La Pepa", preciosa y entrañable canción, con aires muy sureños, que Fernando le había escrito a su novia y en la que entre otras cosas decía:


«Me viene a la mía cabeza la pura figura que tiene la Pepa, 
me viene y camina despacio, se mueve piano, dejando su estela, 
las sabanas blancas vacías sin ella se piensan espuma si duermen con ella, 
y al alba el gilguero se calla, no canta ni el biti, no curra ni el aire, hasta que ella despierta... 

Comienza, la envidia del aire, la luz de la acera, comienza en su pelo, 
su cuello, sus hombros de dátil, presentan su espalda, cintura, caderas 
cascadas a un mar de canela, 
de arena, su piel es de arena, sus pechos oasis, sus labios cerezas, sus muslos de pera, 
si fuera de cera la Pepa, éste que les relata, hubiera acabao hecho un charco con ella...».

Fotografía de Jaime Roldán
Pues bien, finalizado aquel especie de concierto privado se hizo un gran silencio..., todos esperábamos la palabra y el veredicto del jefe artístico de la compañía..., tardó bastantes segundo en decir nada, como si estuviera reflexionando... y al final nos dijo: «Me ha gustado mucho la de "los muslos de pera", esa  podría funcionar... De todas formas tengo que pedirles a mis otros asesores que oigan el CD que habéis traído y ya os diremos algo»... En aquel momento, os lo juro, le habría mandado a la mierda...; después de más de media hora de canciones rebosantes de vida y de sensibilidad aquel "tiillo" en lo único que se había fijado auditivamente –y pienso que en su calenturienta imaginación– era el los posibles "mulos de pera de la Pepa". (Pepa, perdóname por citarte).

Salimos del despacho y del edificio y ya en la calle Fernando e Ismael me comentaron: «No nos hemos salido de la reunión por Gonzalo y por ti»... Y yo les comenté: «No les he mando a la mierda por vosotros»... E inmediatamente llegamos a una conclusión: ¡DENEGADO!..., y así fue, jamás nos contestaron, ni nos devolvieron el CD que les dejamos... Luego me he enterado que aquel caballero, con esto de la crisis, tuvo que abandonar la empresa... ¡que le vamos a hacer! ¡un enterrador menos para la "canción de autor"!

A partir de aquel día hubo algo que me quedó muy claro y que se lo he venido diciendo constantemente a Fernando: «Hay que pasar de la industria discográfica tradicional, nosotros tenemos y debemos apostar por otras alternativas que, a fin de cuentas, siempre serán más limpios, más satisfactorias y seguro que hasta mucho más rentables».

Aquí finaliza el "reality" y empieza el "ALGO MÁS": Fernando Arduán está punto de producir y grabar su nuevo disco por su cuenta –ya dije que se titulará "Jardines de invierno"–; y ha participado en el disco "Unidad de canciones intensivas", de Jaime Roldán, interpretando el tema "Voy contigo"; un disco interesante al que me gustaría dedicarle próximamente su propio "cuelgue".

domingo, 30 de enero de 2011

DENEGADO III - Y se sigue DENEGANDO cada día

Tercera y última entrega –de momento– de los cuelgues dedicados a la "insultante" palabra: "DENEGADO". 

Hoy las víctimas de la intolerancia que oculta esa palabra "ruín" son el Club de Amigos de la UNESCO y un Homenaje Nacional a León Felipe.


Este homenaje nacional al poeta León Felipe pensaba celebrarse en el Teatro Monumental, de Madrid, el día 14 de marzo de 1977, año y medio después de la muerte del "Franquísimo". Como puede leerse en el cartel anunciador, el homenaje iba a desarrollarse en dos partes;

Primera parte:
Palabras del presidente del CAUN (Club de Amigos de la UNESCO).
Proyección de un documental sobre la vida y la obra de León Felipe.
Introducción al acto por Matías Abraham.
"Semblanza de León Felipe" por Francisco Ginés de los Ríos.
Recital de poemas de León Felipe, por Ana Belén y Adolfo Marsillach.

Segunda parte:
• La voz de León Felipe. (Documento sonoro).
• Recital de canciones. Intervienen: Soledad Bravo, Aguaviva, Adolfo Celdrán, Francisco Curto y Luis Pastor.

Con motivo de aquel homenaje Rafael Taibo –en nombre del CAUN– realizó al diario ABC las siguientes declaraciones: «El homenaje era una vieja idea del Club, pues anteriormente ya intentamos organizar otro que no se pudo llevar a cabo. [...] Se han sumado a la convocatoria desde Espriú a Jorge Gullén. [...] En cuanto a los artistas, hubiéramos querido haber acudido a más, pero como todos querían participar, se hubiera convertido en un homenaje monstruo, y decidimos invitar a los cantantes que habían musicado a León Felipe». (Diario ABC, martes 8 de marzo de 1977. Entrevista realizada por Pilar Trenas).

Con todo preparado, y a punto, el día 12 de marzo, dos días antes del Homenaje, Rafael Taibo recibió la siguiente comunicación de la Dirección General de Seguridad –Jefatura Superior de Policía–, en nombre del Gobernador Civil de Madrid.


Denegación increíble y vergonzosa sobre todo por los motivos expresados por el Comisario Jefe en nombre del Gobernador Civil: por posible alteración del orden público y, esto es lo más divertido, "por no especificar el carácter del mencionado acto"... motivo que demuestra lo fachas, lo incultos –por lo visto no sabían leer– y, sobre todo, lo cabronazos que eran aquellos "personajillos" que todavía nos gobernaban en 1977. (Algunos de ellos aún esperan, ocultos en algún partido y ya mayorcitos, a poder seguir gobernándonos en el futuro).

Han pasado los años y hoy, desde el punto de vista de la libertad de expresión, hemos progresado tremendamente; la transición fue dura, pero al final la democracia fue una realidad conquistada...; conquistada, entre otros, por aquellos a los que durante años se les había DENEGADO LA VOZ Y LA PALABRA.
Pero, por desgracia, hoy por hoy –en pleno siglo XXI–, la palabra DENEGADO sigue haciendo estragos ejercida, ahora, por una nueva dictadura –más sutil y enmascarada– liderada por el "dinero" –la "pela"– y por el "poder". Situación que me recuerda una canción de Aute dedicada a Jaume Sisa; la canción se titula "Va como va" y pertenece al disco "Segundos fuera" de Eduardo, grabado en 1989.

«"Esto se acaba", me dijo con voz de congoja
al entrar por la puerta,
"culos de vaso sus ojos", la lágrima a punto
y la mirada muerta.
"¿Qué te pasa, cantautor?", le pregunté.

[...] "No hay más patrón, ni más ley, ni más dios, ni más rey
que el maldito dinero",
Dijo, furioso, mi amigo clavando en la diana
un disparo certero.
"No me tomes por idiota pero es que
no comprendo tu discurso", confesé.
Y me habló, le escuché:
"Arte, poseía, belleza ¡qué extrañas palabras!,
¿serán un conjuro?
Hoy cualquier cerdo es capaz de quemar el edén
por cobrar un seguro.

Y así va como va,

va como va...».

"Arte, poesía, belleza ¡qué extrañas palabras! ¿serán un conjuro"... Pongamos un ejemplo de esta realidad refiriéndonos, en concreto, al trabajo que vienen realizando últimamente los nuevos "cantautores":

... Tienen un proyecto, por ejemplo, la maqueta de un disco en el que han derrochado ilusiones, trabajo, esfuerzo y hasta dinero... consiguen –¡que ya es conseguir!– hablar con alguien de una discográfica medianamente conocida y... ¡DENEGADO!...

... al final, con más ilusiones, más trabajo, más esfuerzo y mas dinero, te autoproducen el disco, lo cuelan en una distribuidora, y van con él a la redacción de un periódico o de una emisora de radio para que hagan una reseña o pongan alguna canción y... ¡DENEGADO!...


... luego resulta que la discográfica, o la distribuidora, decide cerrar –como le ocurrió al sello Factoría Autor– no se sabe muy bien por qué motivos –desde luego no por la ruina de la SGAE– y todo: sus proyectos, su disco, sus ilusiones... ¡al carajo!... ¡DENEGADOS! ... "

Y así va como va...". Menos mal que aún quedan en el aire, y en la realidad de mucha gente, las palabras del poeta Blas de Otero:


«Si he perdido la vida, el tiempo, todo 
lo que tiré, como un anillo, al agua, 
si he perdido la voz en la maleza, 
me queda la palabra.


Si he sufrido la sed, el hambre, todo 
lo que era mío y resultó ser nada, 
si he segado las sombras en silencio, 
me queda la palabra.


Si abrí los labios para ver el rostro 
puro y terrible de mi patria, 
si abrí los labios hasta desgarrármelos, 
me queda la palabra».

sábado, 29 de enero de 2011

PATRICIA FERNÁNDEZ y su permanente volar –sin miedo– hacia la ternura

Patricia Fernández es una cantaotura granadina que tiene claro su horizonte y que ha decidido "volar" hacia él, sin miedo... Horizonte en que habrán, sin duda, muchos sueños y muchos deseos –que yo desconozco–, pero entre los que destaca uno, que es evidente y no puede ocultar: componer canciones, cantar, y hacerse cómplice –cantando– con el deseo de amar, con  la belleza y con la sensibilidad.


Ese "volar" de Patricia es un volar muy consciente y muy realista –a pesar de que en sus canciones proyecta una personalidad soñadora–.

Consciente y realista porque sabe que el camino a recorrer es largo y duro; sobre todo cuando de lo que se trata –como es su caso– es de luchar por la música y por la canción en la que cree y a la que ama, haciendo frente a todo tipo de dificultades.

Dificultades que ella –y otros creadores, como ella– tienen que afrontar, y que surgen en el camino como auténticos monstruos paralizantes; entre ellos –y me quedo corto– la mediocridad de los medios de comunicación; el acoso capitalista y castrante de la industria discográfica y de los empresarios que comercian con la música y con sus  creadores; el divismo insoportable e insostenible –pero protegido y rentable– de los "cantarines" y "cantarinas" del "pedorreo"; o la falta de unas políticas culturales serias y de calidad tanto a nivel estatal, como en Andalucía.

Frente a toda esa realidad, yo siempre vuelvo al mismo pensamiento: ¡Menos mal que hay mujeres y artistas como Patricia!...; mujeres y artistas que –como Patricia– llevan más de diez años defendiendo su trabajo –"Sin miedo a volar"–, y defendiendo, con su opción personal –como compositora y como cantante– el amor, la ternura y la sensibilidad... Pero ¡atentos!... defensas no por su condición femenina –que, como he repetido y repetiré hasta la saciedad, el amor, la ternura y la sensibilidad no son valores de "género"–, sino porque es un ser humano muy hermoso, y apasionadamente comprometido con la esencia de vida... Me atrevo a afirmarlo, no porque conozca personalmente a Patricia –a la que tengo ganas de conocer–, sino por lo que me cuentan, me sugieren y me hacen sentir sus canciones.

Su primer disco apareció en 2002, con la colaboración de Fran Fernández, Fede Comín, Fran Reca, José Antonio Delgado y Nano Ramos.

Primera manifestación de su sentir, que se abre cantándole a la "Vida" –su título genérico–, que a lo largo de sus once canciones desnuda la realidad de «que no es posible vivir sin el calor de una mirada», y que concluye, reivindicando, si fuera preciso, "un par de alas", para aprender a volar, y ¡volar!, junto a la persona amada.

Un canto al "amor" claro, directo, apasionado, y, a la vez sencillo y complejo, es decir con las luces, las sombras y los "claroscuros" con los que siempre se construye la relación amorosa.

Ocho años más tarde, Patricia grabó y publicó su segundo CD titulado "Sin miedo a volar" (2010), disco en que resalta su coherencia respecto a sus planteamientos personales frente a la vida y al amor; y, a la vez, su clara evolución –madura y positiva– en cuanto a la interpretación y a la musicalización de sus textos.


En este disco Patricia contó con la producción musical, los arreglos y el acompañamiento de Joaquín Calderón, y pudo disfrutar de la compañía de músicos como Pablo Prada, Fernando Lamadrid, José Mena, Jordi Gil e Ismael Sánchez en el tema "Mírame, mírame", de Adolfo Langa. A los coros no pudo faltar: José Antonio Delgado, de quien incorporó en el disco la canción "No me mato más por ti".

Y ahí queda –en 10 canciones– Patricia Fernández; Patricia reafirmándose en que se perderá buscando versos que le hagan recordar la presencia del amado entre la gente, y sus ganas de volar...., y que "la vida es más sencilla sin miedo a volar"... Patricia conjugando en  verbo "dar" –"porque al dar se abren caminos"–, el verbo "amar" –"porque amando se descubren las maneras de arriesgar y lo importante que nos une"– o el verbo "ser" –"y es que ser es todo un reto".

CENTENARIO DE GABRIEL CELAYA. Previos apasionados a un centenario - II


SE AMABAN MUCHO, 
SE AMABAN APASIONADAMENTE
Amparo Gastón (Amparichu) y Gariel Delaya
Gabriel Celaya –seudónimo de Rafael Múgica Celaya– se casó, en 1938, con Julia Cañedo; tuvo dos hijos y trabajabó de ingeniero industrial y gerente en la empresa familiar "Herederos de Ramón Múgica".

Le apasionaba la escritura, y en sus ratos libres no dejaba de escribir; sus primeros poemas –firmados como Juan Leceta– se publicaron en libros como "Mares de silencio" (1935) y "La soledad cerrada", que como consecuencia de la guerra civil no pudo ser publicado hasta 1947.

Gabriel Celaya en casa de sus padres. San Sebastián
Pero Gabriel Celaya no se sentía feliz... En aquellos años, el poeta vivía inmerso en una gran contradicción: por una parte su vida cotidiana acoplada a las pautas y hábitos del "buen burgués", y, por otra, su pensamiento, su sensibilidad y sus ideales republicanos, revolucionarios y claramente solidarios y antifranquistas.

En 1946, tras recuperarse de una complicada enfermedad, Gabriel conoció a Amparo Gastón, que también era poeta. «El 8 de octubre Celaya acudía a la librería "Relieve" de San Sebastián a entregar ejemplares de su libro. Ante la cristalera de la librería, se encontraba Amparo, con quien el poeta trabó conversación˝ – cuenta Félix Maraña en su artículo "Amparo Gascón, compañera y cómplice de Celaya".

Fue un auténtico flechazo. A partir de aquel día, Gabriel decidió separarse de su primera mujer, abandonó la empresa familiar, y se unió a Amparo: "su salvadora".

«Fue Amparito,
de repente real, de repente prodigio
materialmente fijo,
quien me salvó del caos cuando estaba perdido...
...desde entonces,
nos sentimos tan seguros, tan unidos,
Amparito
y este viejo burgués arrepentido».
(A Amparitxu. "Cantos Iberos" 1975)

Gabriel y Amparo se amaron apasionadamente –yo fui testigo de ello–. Un amor que Gabriel nunca dudó de verbalizar en muchos de sus poemas.

«Pero tú existes ahí. A mi lado. ¡Tan cerca!
Muerdes una manzana. Y la manzana existe.
Te enfadas. Te ríes. Estás existiendo.
Y abres tanto los ojos que matas en mí el miedo
y me das la manzana mordida que muerdo.
¡Tan real es lo que vivo, tan falso lo que pienso
que –¡basta– te beso!

¡Y al diablo los versos,
y Don Uno, San Equis, y el Ene más Cero!
Estoy vivo todavía gracias a tu amor, mi amor,
y aunque sea un disparate, todo existe porque existes
y si irradias, no voy vacío, ni razón para el suicidio,
ni lógica consecuencia. Porque vivo en ti, me vivo,
y otra vez gracias a ti, vuelvo a sentirme niño».
(Dedicatoria final. "Función de uno, equis, ene" 1973)

Permitidme que os cuente una entrañable anécdota relacionada con el gran amor que unía a Gabriel y a Amparitxu.

Gabriel, a veces, cuando nos juntábamos a comer, o a cenar, contaba que uno de los mejores recuerdos que tenía de Julia, su primera mujer, era lo bien que hacía la "mus de chocolate"; recuerdo frente al que Amparo reaccionaba "celosilla" –a pesar de que llevaban más de 35 años juntos– diciendo: "Por eso yo jamás se la he hecho, seguro que me saldría mejor que a ella, pero no me da la gana". Entonces Gabriel sonreía, nos miraba con la claridad y la limpieza de sus ojos azules, y decía: "Es verdad, jamás me ha hecho, ni me ha dejado tomar, la "mus de chocolate"; ¡qué le vamos a hacer!, ¡y mira que me gusta!».

Una de las noches que vinieron a cenar a mi casa, a Tonona –mi compañera– se le ocurrió preparar de postre "mus de chocolate"; pensamos que aquello que nos contaban era una exageración y que si a Gabriel le gustaba le podríamos dar una sorpresa.

La cena como, siempre fue maravillosa –eran una pareja entrañable y escucharles era una gozada–; pero llegó la hora de los postres; Tonona se fue a la cocina y apareció en el comedor con una bandeja con cuatro copas de "mus de chocolate"... Amparo, al ver aquellas copas se puso furiosa, se levantó y se fue a otra habitación diciéndonos: "¡Está bien! comeros la mus y cuando la terminéis me avisáis"... Pero no, no nos la comimos, Gabriel se levantó, se fue detrás de Amparo, le dio un beso y le dijo: "Tonta, si no me la voy a comer"... y regresaron al comedor. Cuando regresaron la mus ya estaba en la cocina...

Parecerá una tontería. pero aquello me emocionó, me pareció muy hermoso y se me quedó grabado... Se quisieron apasionadamente hasta el último día...; la edad y el paso de los años no pudieron contra aquel gran amor, que como todos los grandes amores, no se puede concebir sin un poquito de celos.

viernes, 28 de enero de 2011

"CANTIJUEGO CARATUTRIANGULAR"

Hoy es viernes y toca "cantijuego"... un "cantijuego caratutriangular".

En cada uno de los 14 triángulos siguientes aparece un fragmento de la carátula, o la cubierta, de un disco; a continuación aparece un cuadro con las fotografías de los 14 autores/autoras, o cantantes de esos discos.

El "cantijuego" de esta semana, tiene dos niveles de resolución:

NIVEL 1: ¿A qué autor-autora o cantante pertenece cada fragmento de carátula o cubierta?
NIVEL 2: ¿Qué título tiene el discos al que pertenece cada fragmento de carátula o cubierta?

Como verás hoy la cosa es un poquito más difícil que en otras ocasiones, pero confío plenamente en la sabiduría de quienes lleváis ya más de dos meses "cantijugando".

Y ahora, ¡a jugar!... Ya sabes, si te aparece, comparte tu juego entrando y participando en el apartado de comentarios.

DENEGADO II. Una manifestación más del miedo a la libertad... Cantautores = "mu'mala gente".

Como decía ayer, la censura y el uso de la palabra DENEGADO, no acabó con la muerte del "generalísimo" –así se le llamaba: no "general", sino "ísimo", es decir, "general, de la hostia"–; continuó también en el postfranquismo.

Observa este cartel –creado por Andrés Rábago (OPS. El Roto)– en el que se anunciaba la celebración de unos "Encuentros con la canción popular" que pensaban celebrarse, en Pamplona, el 17 de septiembre de 1976.
Lógicamente, como era obligado –entre otras razones porque todavía seguíamos rigiéndonos por leyes de los años de la dictadura–, los organizadores de los "encuentros", y en su nombre uno de los concejales del ayuntamiento de Pamplona, tuvieron que solicitar al Gobierno Civil la autorización para celebrar el acto.

El día 13 de septiembre, es decir, cuatro días antes de la celebración de los "encuentros", la autorización solicitada fue DENEGADA.

A continuación, reproduzco la carta, o el oficio, que el Gobernador Civil remitió al Alcalde... Hay que leer su contenido con calma porque no tiene desperdicio. (Para facilitar la lectura reescribo el texto inmediatamente después de presentar el documento). 


"Vista la solicitud presentada por Don (aparece tachado) como concejal representante del Excmo. Ayuntamiento de Pamplona y organizador, en la que solicita en escrito de fecha 27 de agosto pasado autorización para la celebración del festival "ENCUENTROS CON LA CANCIÓN POPULAR", que habría de celebrarse el día 17 de los corrientes, a las 19,30 horas, en la Ciudadela de Pamplona con una concurrencia que la prensa prevé de 15.000 personas aproximadamente y con la participación de numerosos artistas, gran parte de los cuales tienen probados antecedentes de conflictividades provocadas por los mismos en espectáculos similares en distintos lugares y ocasiones, y considerando que la loable intencionalidad de una Corporación de consagrar el histórico recinto de la Ciudadela a encuentros y manifestaciones culturales, pudiera verse frustrada por actividades y conductas de actuantes y espectadores que trataran de tergiversar este plausible sentido con actos contrarios a la pacífica convivencia y al derecho y libertad de aquellos espectadores solo interesados en el estricto y legítimo disfrute del espectáculo público. Teniendo en cuenta, además, que de producirse algún desorden, las características del recinto de la citada Ciudadela, construcción a cielo abierto y recinto cerrado con escasas y angostas puertas, no permiten asegurar plenamente el orden en su interior, dejado así inertes a los pacíficos concurrentes.

HE RESUELTO en una de mis atribuciones que me vienen conferidas por el art.º 23 d) del Decreto del Ministerio de Gobernación de 10 de octubre de 1958, DENEGAR el permiso para su celebración, por lo que en modo alguno podrá llevarse a cabo dicho acto.

Contra esta resolución puede interponerse recurso de alzada en el plazo de 15 días hábiles al de la notificación del presente escrito ante el Excmo. Sr. Ministro de Gobernación. por conducto de su Gobierno Civil.

Lo que comunica a Vd. para su conocimiento y el más exacto complimieto.

Dios guarde a Vd.
EL GOBERNADOR CIVIL


Pienso que este documento habla por sí mismo,  pero de todas formas me gustaría hacer tres comentarios sobre su contenido:

• Miedo no es la palabra, aquel Gobernador Civil, se "cagaba pata abajo" cuando pensaba en los "cantautores" y en los que éramos sus seguidores: gentes perversas que siempre cometíamos "actos contrarios a la pacífica convivencia y al derecho y a la libertad»... ¡Chúpate esa mandarina!... ¡Con qué facilidad hablaban de paz y libertad aquellos.... (añade tú la palabra que quieras).

• ¡Eso sí!... los organizadores de los encuentros tenían derecho a interponer recurso de alzada ante el Ministro de Gobernación que, en aquel momento, era, nada mas y nada menos que Rodolfo Martín Villa.

Es decir los organizadores tenían tres o cuatro días para mandar una reclamación a Madrid, pasando por el Gobierno Civil de Pamplona; es decir, se la tenían que mandar al Alcalde, el Alcalde al Gobernador, el Gobernador al Ministro –que estaba en Madrid–, el Ministro al Gobernador, el Gobernador al Alcalde y el Alcalde a los organizadores para al final decirles: "Que dicen que no... ¡Que no "joder"! ¡que no se hacen el festival! ¡Que al gobernador y al ministro no les da la "real" gana!˝.... 


• En tercer lugar, la despedida no tenía desperdicio: "Dios guarde a Vd."..., en particular a los "cantautores pecadores".

Y mañana más, avanzaremos un poquito más en el tiempo y, ya verás, sigue el ¡DENEGADO!

jueves, 27 de enero de 2011

FOTOS CON HISTORIA: DENEGADO - I. Adolfo Celdrán

Hoy nuestra nueva FOTOGRAFÍA CON HISTORIA es la siguiente:


En esta fotografía podemos contemplar a tres personajes que están grabando un disco en 1977... ¿los reconoces?... ¿qué disco pueden estar grabando?... Por el título que le he dado al "cuelgue" puede que te resulte más fácil contestar a esas preguntas... De cualquier forma, vamos a ver de que se trata:

El primer personaje de la izquierda es MANUEL TOHARIA, conocido como "el hombre del tiempo" porque entre 1970 y 1980 fue una de las caras más populares de Televisión Española por presentar diariamente la información metereológica. Actualmente ocupa el cargo de director cientifico del complejo Ciudad de las Artes y de las Ciencias, así como la del Museo de las Ciencias Principe Felipe de Valencia

Manuel perteneció al Grupo Canción del Pueblo que se creó en Madrid en 1977. Cuando este grupo se disolvió, dejó la canción, reapareciendo esporádicamente, en 1976, con la grabación y la publicación un LP en el sello "GONG" de Movieplay. Disco en el que interpretó, entre otras, canciones de Brassens, Alberti o Nicoláa Guillén.

El personaje que aparece en el centro de la fotografía es FERNANDO CELDRÁN, hermano de Adolfo, que compuso algunas de sus canciones, entre ellas, por ejemplo, "Espera" y "La diana" y "Balada del policía y el soldado" de Nicolás Guillén.

El tercer personaje que aparece a la izquierda es ADOLFO CELDRÁN, alicantino, que estudiaba en Madrid, y que también se integró en el Grupo Canción de pueblo; un hombre apasionado por la literatura –en particular, por nuestra poesía contemporánea–, tremendamente luchador en defensa de la libertad, y comprometido, a fondo, contra la dictadura y en favor de la democracia y sus valores...; lucha y compromiso que siempre asumió de forma clara, directa y descarada, lo que le costó ser uno de los "cantautores" más censurados de la época.

¿Y qué están haciendo estos tres personajes?... Están grabando una de las canciones del disco que Adolfo publicó, en 1977, con el título de "Denegado"; disco de gran valor histórico porque en él recuperó e incorporó algunas de las canciones –las más significativas– que se le habían censurado y prohibido durante la dictadura. Por ejemplo: "No nos moverán"; "Vota bien, y mira a quién" –también conocida como "Vota, pueblo, vota"; "General" de Bertolt Brech; "Canción del esposo soldado"; de Miguel Hernández; o "Canción de visperas", "Te lo prometió Martín", y "La diana", de Nicolás Guillén.


¡DENEGADO!... ¡Qué palabra más cruel en el contexto de una dictadura!... Sobre todo cuando esa palabra se convertía en un "tamponazo rojo" –como la sangre...; como un disparo a la libertad– impreso sobre un poema, sobre la palabra, sobre la ilusión, sobre el ansia de democracia...

Un "tamponazo silenciador" del que era responsable el funcionario mediocre y fascista de turno, por orden del Ministerio de Información y Turismo –que, por cierto, fue dirigido muchos años, durante la dictadura, por el señor Fraga–, y más concretamente por la Dirección General de Teatro y Espectáculos.


¡DENEGADO!, así:
Pero, ¡atención!... Es cierto que Adolfo pudo grabar finalmente sus canciones "denegadas" en 1977, cuando ya había felizmente muerto nuestro "gran dictador"... Pero hay tener en cuenta, y no olvidar, que las DENEGACIONES –es decir, la represión– no finalizaron..., continuaron, con más sutileza, durante toda la transición democrática.

Es más, aún hoy, las DENEGACIONES, continúan bajo la dureza y la insensibilidad de una nueva dictadura: la dictadura del dinero, la de la "pela"..., ¿por qué no decirlo?: de la dictadura de la "falsa globalización económica" y del capitalismo salvaje.

Pero en fin, esta segunda parte la vamos a dejar mañana... Mañana volveremos sobre la misma experiencia: ¡DENEGADO!

miércoles, 26 de enero de 2011

PALABRAS DE... Antonio Gala. "Canción y esperanza"

Continúo incorporando al blog textos de escritores contemporáneos referidos a los "cantautores" y a la "canción de autor". Hoy son las palabras de ANTONIO GALA, acompañadas de una imagen de Luis Pastor:
Este texto pertenece al prólogo que Antonio Gala escribió en 1984, como "Primeras palabras", para mi libro "Veinte años de canción en España (1963-1983) Vol. 1. De la esperanza". Considerando que es un texto muy hermoso, en el que Antonio rinden su homenaje a la "canción de autor" y a los "cantautores", me ha parecido interesante reproducirlo completo

«Uno de los dos rieles por donde circula toda mi obra –sin el cual descarrilaría– es la esperanza. (El otro es la búsqueda de la justicia. Entre ambos, aparte de mi obra, sostienen algo mucho más importante: La libertad). Pero cuando hablo de esperanza no me refiero a una actitud sedente, paralizada, alucinógena. No la confundo jamás con la vana ilusión, que es una esperanza acariciada sin fundamento, la sitúo cerca de la "ilusión real", esa hermosa contradicción humana de la que, como de otras muchas contradicciones, alimenta sus verdes cánticos la vida. Para mí, la esperanza –a menudo lo he dicho– es una virtud bajita e inquieta, una virtud con las piernas muy cortas que, no se sabe como, arrastra tras de sí y con la lengua fuera a sus hermanas, más altas e importantes, la fe, la caridad, la prudencia, la fortaleza, todas.


«La esperanza es una virtud bajita e inquieta, una virtud con las piernas
muy cortas que, no se sabe como, arrastra tras de sí, a sus hermanas más importantes»

Ilustración de Federico Delicado
Si hay algo que distinga tajantemente al ser humano de todos lo demás –incluidos Dios y los ángeles– es su capacidad de esperanza. De una esperanza activa y consoladora, esa certeza de que los momentos más negros de la noche son los que preceden precisamente al alba. Cuando el contenido copioso y abigarrado de la caja de Pándora se desvanecía, quedó en su fondo un último rehén: el brillo de la esperanza, un patrimonio que el hombre usa en exclusiva mientras su vida dura. Porque cuando concluye la esperanza, sobreviene la muerte verdadera. Mientras hay vida hay esperanza, decimos. Y es verdad. Y también es verdad lo contrario. Lo que empuja a la muerte, lo que mata, no es la desesperación –cuyo oscuro ímpetu es todavía cosa de la vida, su desmelenamiento, su alarido–, sino la desesperanza, cotidiana vanguardia de la muerte.


¿Qué sería del mundo si no hubiera esperanza? ¿A santo de qué se movería, en qué dirección, con cuál  motivo? Se ha pretendido, a veces, que la esperanza es la minadora del presente, el aplazamiento que –por mirar al futuro– deja escapar la flor de hoy. En ese sentido de frágil remisión "sine die", de vergonzante delegación, no uso yo la palabra. Más aún, la detesto. Sin embargo, creo que apenas el presente existe sin su proyección hacia el futuro –un futuro más grande, más abierto, más noble, más alegre– en que cada instante comienza a convertirse.

Este libro, para el que escribo con tanto amor las líneas iniciales, es un prueba de cuanto venero. No se trata en él de recoger unas esperanzas acobardadas, reacias, contentadizas. Se trata de ofrecernos un ramo de esperanzas sonoras, vociferantes, contestatarias. Se trata de una esperanza en marcha, que se echó a cantar por las caminos apasionadamente. Por que si ella es el sabor de la vida, también es cierto que la vida en ocasiones –largas, largas a veces– no amarga. Y es preciso sacarnos su amargura, a gritos, de la boca. Eso hicieron los hombres y mujeres cuyas canciones recopila y ordena este libro, contagiarnos desesperadamente su esperanza.

Prologarlo, por tal causa, era un deber para mi conciencia y una feliz necesidad para mi corazón. Es difícil que un libro de sociología equivalga, en una época coronada de espinas, al libro que el lector tiene en sus manos. Para dar las gracias a quienes lo protagonizan y al enamorado coleccionador de tanta humanidad, estampo aquí mi firma. No tiene más mérito que ser esperanzada y solidaria como lo que es esta obra».

martes, 25 de enero de 2011

ISMAEL SÁNCHEZ - I. "fluyendOncEmociones"

En el "cuelgue" que escribí el día 2 de enero, dedicado a Adolfo Langa, hablaba de un conjunto de jóvenes músicos sevillanos que, asumiendo y trascendiendo las "formas" y los "fondos" de la "canción de autor", están apostando por la consolidación de una "nueva canción del Sur". (Posición, por cierto, similar, a la que Alfredo González –protagonista de los "cuelgues" del el domingo pasado– está adoptando en Asturias.) 
  
Entre esos músicos sevillanos hoy voy a centrar la atención sobre un guitarrista excepcional, nacido en Alcalá de Guadaira, en 1972; me refiero a ISMAEL SÁNCHEZ.



Ismael, de formación musical básicamente autodidacta, estudió Matemáticas en la universidad de Sevilla,  y, desde 1996 –tras tomar la decisión de dedicarse profesionalmente a la música– viene desarrollando una intensa y variada actividad como guitarrista, como compositor y como docente.

Sería demasiado larga la enumeración detallada de sus actividades musicales y voy a renunciar a ella para aterrizar, cuanto antes, en lo que considero su trabajo mas personal e interesante; me refiero a la grabación y edición de su disco titulado "fluyendOncEmociones" (2007), uno de los discos que considero esenciales –y de los más escuchados– de mi discoteca personal porque se ha convertido en parte de eso que suelo llamar mi "universo musical" cotidiano.

Pese a ello no quiero dejar de referirme a dos de esas actividades musicales realizadas o emprendidas por Ismael, que me parecen de especial interés, y que pueden ayudarnos a situar la "grandeza" de este andaluz que ama la música y que cuando nos habla de la que él compone –y graba en su disco– nos dice: «Te invito a que oigas estas composiciones de la misma forma en la que se escucha a un amigo que te revela un secreto, una ilusión o un deseo».

Una de esas actividades fue la emprendida en el año 2004 junto con Joaquín Calderón, José Antonio Delgado, Adolfo Langa y Pedro Sosa. Grupo de compositores que integraron un colectivo llamado "Laborautorio", que fueron el germen del movimiento renovador de la "canción de autor"en Sevilla, y los que, en gran medida están haciendo surgir esa "nueva canción del Sur", a la que anteriormente me refería. 

Cartel del colectivo Laborautorio.
Magnífica representación gráfica –o metáfora visual– del trabajo de renovación
y de experimentación musical que desarrollaron sus componentes en el año 2004.

La otra actividad de Ismael Sánchez, que considero importante resaltar, es la que realiza en el ámbito de la creación musical para niños y niñas de Educación Primaria e Infantil; ámbito complejo, nada fácil, y a la vez apasionante, en el que Ismael se mueve con una gran inspiración: En 2004, escribió y produjo, junto al autor argentino Gustavo Arduini, el musical "La isla del tesoro"; en 2006 trabajó con las editoriales "La Ñ" y "Algaida", creando y produciendo las composiciones musicales complementarias a los libros de texto de Educación Infantil; y en el 2008, compuso la banda sonora original de la obra "El niño que no quiso jugar a la guerra", para la compañía Hupa Teatro.

Y, con todos estos antecedentes, que ponen de manifiesto la gran experiencia musical acumulada por Ismael, ¡ahora sí!..., dejadme que os hable –apasionadamente– del disco que grabó –sin prisas– entre octubre de 2005 y mayo de 2007, con el sugerente título de "fluyendOncEmociones"; un disco que es simplemente eso: "once emociones hechas música con capacidad de emocionarte"; un disco tan bello y sugerente como el dibujo de su portada, obra de Manuel Domínguez Guerra.


En "fluyendOncEmociones", Ismael desarrolla toda su sensibilidad musical revelándonos su raíces y sus pasiones jazzísticas –ya latentes en 1996 cuando creó el grupo "aLTriO Quarter– que se funden con cadencias arabescas y aires sureños de ida y vuelta. Un disco en que canaliza y da salida a toda su experiencia y su sabiduría musical, tanto en el terreno de la composición, como de la interpretación.

Yo no sería capaz de poner el acento, o la lupa, sobre una de los once emociones de Ismael Sánchez porque todas me emocionan: Su obertura "A contracorriente", "Lo que debiera ser", "El aire del Pay-pay", "Y tú" –con la voz de Rocío Parrilla–, "Tras de ti", "Sakin a-n-nahr", "Donde el viento gira", "Ida y vuelta" –con la "músicavoz" de Adolfo Langa y la armónica de Álvaro Gandul, "Y nuevamente tú" y "Canción de ida y vuelta", tema con letra de Leo Minax en al que aportan sus voces el propio Leo, Joaquín Calderón y Adolfo Langa.

De lo que sí me siento capaz es de recomendar este disco que, por esas cosas de la crisis de la industria –¡siempre la "cabrona" crisis!–, lleva varios años en la calle y todavía no ha recibido la acogida y la gratificación que merece... ¡Sí, gratificación!... porque los discos nacen para ser escuchados y si, por culpa de quien sea, no se escuchan, pues claro, ellos también tienen –y no seré yo quien se lo niegue– su derecho a cabrearse... Así que si el disco os interesa podréis obtener mas información acudiendo directamente a Ismael en:  www.ismaelsanchez.com

ISMAEL SÁNCHEZ - II . Y Vicky Luna contribuyendo al desbordamiento de la sensibilidad.

Ismael Sánchez, además de las actividades musicales ya citadas, a lo largo de estos últimos años ha acompañado a la guitarra a cantantes como Fernando Arduán, Chiqui y Joaquín Calderón, Alberto Senda, Adolfo Langa, Jose Antonio Delgado, o Patricia Fernández..., actividad que se vio sometida a un proceso de transformación muy interesante, cuando en 2008, se encontró personal y musicalmente con VICKI LUNA y tomaron la decisión de formar un dúo.


Vicki Luna, también sevillana, de padres cordobeses, tras mantener algunos "coqueteos" con el teatro y la danza, en 1996 decidió empezar a dedicarse a la música formando parte de varias bandas locales y trabajando como músico de estudio grabando coros en discos de diferentes artistas.


En 2003 formo parte del grupo Las Niñas, junto con Aurora Power y Alba Molina, con el que grabó dos discos: "Ojú" (2003) y "Savia Negra" (2005). 

Finalizada aquella experiencia, y disuelto el trío, Vicky continuó cantando con Alba Molina, y posteriormente, ya como voz solista, junto al guitarrista Pepe Delgado y el saxofonista José Luis "Soberao".

Fue por entonces cuando se produjo el encuentro de Vicky con Ismael, y cuando tomaron la decisión de formar un dúo en el que se unen la extraordinaria voz de Vicky, y la guitarra de Ismael que también se decide a cantar; fusión de sensibilidades "que nos recuerdan unas veces el acento exquisito del swing de Nueva Orleans, y otras veces los tintes cálidos de la música Brasileña".

Ismael Sánchez y Vicky Luna. (Foto: Manuel Ramos)
Se trata, en consecuencia de un joven proyecto que empieza a abrirse camino, despertando un verdadero interés, en el que el nuevo dúo realiza adaptaciones o arreglos –realmente sorprendentes–, e interpreta, canciones de compositores amigos como Paco Cifuentes, Leo Minax, Javier Ruibal, Eva Cortés, Joaquín Calderón o Xavi Garriga...; temas del alma seleccionados de Antonio Carlos Jobin, Stevier Wonder o Michael Jackson...; y sus propias canciones.

En este momento Vicky e Ismael, que están ofreciendo conciertos por toda España, preparan su primer disco; disco que personalmente tengo muchísimas ganas de tener en mis manos, porque –por lo que he podido escuchar en algunos vídeos– será un disco más que entrará, por la puerta grande, en el universo sonoro de muchos de los que amamos la música de calidad... ¡Ojalá que sea pronto!

lunes, 24 de enero de 2011

CENTENARIO DE GABRIEL CELAYA. Previos apasionados a un centenario - I


El próximo 18 de marzo se conmemora el centenario del nacimiento de GABRIEL CELAYA: gran poeta y amigo del alma. 

Estoy seguro, ¡ojalá me equivoque!, que será una celebración a la que no se le dará tanto "bombo y platillo" –por los dos bandos, o mejor, por las dos "bandas"– como a los centenarios de otros poetas...,  y es que Gabriel era demasiado humilde, demasiado coherente, demasiado "rojo", demasiado enamorado, demasiado honesto, demasiado bueno, demasiado claro, demasiado incómodo...

Pase lo que pase, o mejor, pase como pase, la celebración del centenario de Gabriel, aquí vamos a irlo preparando y anticipando con lo que he llamado unos "PREVIOS APASIONADOS"... Hacerlo me resulta absolutamente necesario, entre otros, por dos motivos –los más primarios y elementales–: porque a él le pertenece el nombre de este blog: "CANTEMOS COMO QUIEN RESPIRA", y porque nos quisimos mucho, igual que a Amparichu, la mujer de su alma.

El primer "PREVIO APASIONADO AL CENTENARIO DE GABRIEL CELAYA" va a ser un reportaje fotográfico totalmente inédito.

En el año 1985, yo impartía clases en las Escuela de Magisterio ESCUNI –entre otras asignaturas daba una optativa que se llamaba "Música, canción y pedagogía"–; pues bien, ese mismo año los alumnos y las alumnas, creo recordar que de 3º, montaron la obra de teatro "El relevo", que Celaya escribió en 1963.

El día del estreno, que se hizo en el gimnasio de la escuela, llamé a Gabriel y a Amparo, los recogimos mi compañera y yo en su casa y, encantados, participaron en el acto. Se lo pasaron en grande –¡cómo sonreía el poeta! ¡que belleza tan mágica tenía su mirada!– y charlaron largo y tendido con los alumnos y alumnas. Por cierto, una de esas alumnas era Elena de Borbón, que ese año creo que cursaba segundo de Magisterio.

Estas son las fotografías inéditas de aquel día. Este es mi primer "PREVIO APASIONADO":


En el primer plano Gabriel Celaya, Amparichu Gastón
y Justina Sánchez, Directora de la Escuela.
La obra fue un éxito y aplaudimos como locos. Gabriel sonreía.
Después de la representación Gabriel conversó con los alumno/actores.
¡Cuanto disfruté sintiéndole feliz entre tanta gente joven!
La conversación de Celaya con los alumnos se prolongó
casi dos horas.
Dejadme decir por último que era muy difícil dejar
de enamorarse de un hombre como este. La mirada de Amparo
no podía ser más apasionada, ¡cuánto se querían!

domingo, 23 de enero de 2011

ALFREDO GONZÁLEZ I - "De sorpresa en sorpresa"

Hoy me dispongo a comentar los discos "Dudas&Precipicios" y "La nada y tú" grabados y publicados, en 2008, por ALFREDO GONZÁLEZ, pero, de entrada, quiero advertir que no sé si al final terminaré haciéndolo, o me iré –como suele decirse en mi tierra– "por los cerros de Úbeda"... Y es que las canciones de Alfredo –que hasta ahora no había escuchado– me han causado una gran impresión, y, de paso, le han dado mucho "curro" a mis reflexiones y a mis pensamientos.

Alfredo González
Para evitar que efectivamente empiece a enrollarme, y parezca que he dejado a Alfredo al margen –aunque se lo tendría merecido porque él es el culpable de todo lo que voy a escribir– quiero aclarar que este primer "cuelgue" será una "introducción" que se concretará en el cuelgue siguiente. (De todas formas voy a poner un par de fotografías de Alfredo para que todo el mundo sepa de quien estoy hablando).

De entrada he de decir que yo, en esto de escribir sobre la "canción", siempre ando como de "retirada"...; escribo un libro –que siempre suele ser voluminoso– y pienso: "Y ahora dedícate a la pedagogía y a la enseñanza que es lo que te da de comer"... Pero lo cierto es que, por unas u otras razones, nunca lo he cumplido y siempre he vuelto al encuentro con la canción –será que es como una amante apasionada a la que uno le es voluntariamente fiel hasta la muerte.

Mi última intención de retirada fue en 2007 cuando terminé de escribir los tres volúmenes –más de mil quinientas páginas– de "...Y la palabra se hizo música"... –quedé "agotao"–. Después de aquel parto –al que tuve que añadir un "mano a mano" con mi corazón– estuve tres años alejado de la canción hasta que, en 2010, surgió el Centenario de Miguel Hernandez, el libro "¡Dejadme la esperanza!" –dedicado a su poesía cantada–, su presentación en la Feria del Libro de La Habana –que fue fantástica e inolvidable–, mi encuentro con Silvio Rodríguez y mi propósito de escribir un libro sobre su Po-Ética y, más recintemente, el abandono temporal del libro de Silvio, para poner en marcha este blog llamado "Cantemos como quien respira" al que estoy dispuesto a entregarme por completo, mientras el cuerpo aguante.

He de confesar que en el periodo comprendido entre los años 2007 al 2010 seguí con mis asuntos y proyectos pedagógicos, empecé a diseñar la "fonoteca" de la que ya hablamos, y me limité a escuchar y a disfrutar de la música y de las canciones que conformaban, de forma habitual, mi universo sonoro...; es decir, he estado bastante tiempo alejado –aunque no del todo– de las nuevas generaciones de creadores –compositores, poetas y cantantes– que iban surgiendo.

Cuento todo esto, para decir que tras los tres años que últimamente he estado alejado de la que podríamos llamar nueva canción de autor, ahora al reencontrarme con ella –gracias, o por culpa, del blog– ando de sorpresa en sorpresa. Sorpresa sobre todo ante la genialidad de jóvenes creadores como Alfredo González y otros de los que, día a día, vengo escribiendo en el blog y lo seguiré haciendo.

Con todo ello, estoy llegando a una conclusión –que por supuesto es personal–: creo que cultural, poética y musicalmente nos encontramos frente a una generación de nuevos creadores, que siendo fieles a lo que podríamos llamar la esencia de la "canción de autor" –por ejemplo, a su deber de autenticidad y de proyección de la realidad– la están transformando muy positivamente tanto en lo que se refiere al contenido de los textos, como al tratamiento de las composiciones musicales y a las formas o tonos de interpretación.

A veces le he escuchado decir a mi amigo Luis Eduardo –me refiero a Aute– que los nuevos cantautores son los "raperos"; por supuesto, no se lo voy a negar, pero siempre que no se caiga en un reduccionismo progre y limitativo...

Yo, personalmente, añadiría algo más: Los nuevos cantautores son estos jóvenes compositores, poetas e intérpretes que con sus posibilidades, con sus pocos medios, y con mucho trabajo y sensibilidad están creando proyectos como "4 bajo par" –del que hablábamos el pasado viernes– y discos como "Dudas&Precipicios" y "La nada y tú" de los que voy a hablar –¡lo juro!– en el siguiente "cuelgue".

De cualquier forma, a estas alturas, deberíamos empezar a prescindir de "etiquetas"; cada uno compone y canta como puede, quiere y le da la gana, y lo importante no es que el resultado encaje en el estilo o en el género "x", "y" o "z"; lo único importante es que las canciones resultantes tengan calidad poética y musical; que sean honestas; y, sobre todo, no me cansaré de decirlo, que puedan llegar a emocionarnos... "La emoción" es para mí la clave de la comunicación artística en cualquiera de sus manifestaciones.

ALFREDO GONZÁLEZ II - Dudas, precipicios y emociones.

Para no irme "por los cerros de Úbeda" en este segundo "cuelgue" sobre Alfredo González, lo iniciaré como debe ser, o sea, al modo tradicional: 

Alfredo González nació en Turón (Asturias), en 1981, y es, según se define a sí mismo, «pianista de título, guitarrista de adopción y escritor de servilletas por cuestiones de azar». 

En el año 2004 editó su primer disco titulado "La vida de alquiler" –con títulos tan sugerentes como "La sombra de la libertad", "Perdido en tu equipaje", o "Fumarse la realidad"–; ha colaborado con el grupo Llangres –extraordinario grupo de folk asturiano–, y en 2008 grabó dos nuevos discos: "Dudas y precipicios" y "La nada y tú", obra cantada en lengua asturiana, sobre textos de poetas como Antón García, Nacho Fonseca, Ana Vanessa Gutiérrez, Xandru Fernández, Sergio Gutiérrez Cambror, Pablo Texón o Berta Piñán.

Hechas las presentaciones –y cumplidas, en consecuencia, las formalidades al uso–, voy a intentar desentrañar los motivos del impacto –inesperado y muy positivo– que me han producido las canciones de Alfredo.

En primer lugar Alfredo, al igual que otros compositores y "escritores de servilletas" de su generación, ha conseguido, con sus creaciones, romper cualquier tipo de estereotipo aplicable a la canción; su obra es imposible de encasillar porque en ella lo que vive es la música en su plenitud, sin corsés, sin límites, sin fronteras. 

En Alfredo, y en sus creaciones, conviven las "formas" y los "fondos" de la "canción de autor", el universo sonoro y de ruptura del rock, y hasta las tonalidades clásicas que le tatuaron en su sensibilidad sus infantiles y adolescentes estudios de piano; y todo ello entrecruzado y fusionado, de forma que en cualquiera de sus canciones se ponen de manifiesto, y son perceptibles, esos tres "ramalazos" musicales.

Para Alfredo en una canción la palabra y la música son dos lenguajes que necesariamente tienen que entenderse y complementarse –como si estuvieran dialogando o incluso, para ser más claro, como si estuvieran "bien-haciendo" el amor entre ellos–; hecho que se evidencia en sus discos y, en especial, cuando se le escucha cantar en directo acompañándose con el piano. Realidad perceptible –hasta la emoción– en temas de su disco "Dudas y precipidios" como "A borbotones", "El último taxi", "Piernas de marioneta" o la canción que da título al disco y que Alfredo incorpora como una sorpresa final que, como tal, resulta inesperada.



En el contexto de la relación letra/música que acabo de describir, los textos que Alfredo escribe para sus canciones en "Dudas y precipicios" –escritos en servilletas, o en lo que pille, cuando el corazón y la mano se lo reclaman– tienen una importancia radical y, al menos, a mi –porque esto es muy subjetivo y a cualquier otra persona puede que no le pase– han logrado prenderme y emocionarme por varios motivos que voy a intentar explicar.

Decía Manuel Vázquez Montalbán que "las canciones son a la vez paisaje de un tiempo, huella de quienes las cantan y fotografías de los suspiros tolerados o prohibidos de una sociedad".

Siguiendo esa misma línea de pensamiento yo diría, en primer lugar, que las canciones de Alfredo González lo que fotografían más que "suspiros", son "latidos": los sístoles y los diástoles acelerados, o mimosamente pausados, dependiendo de las circunstancias que nos tocan vivir. "Latidos a borbotones", como estos:

"Yo que limpio con alcohol las despedidas,
que alquilo comprensión en las esquinas,
que pago a plazos la felicidad.
Yo que robo de tu piel las coordenadas,
que pongo el pecho cuando me disparan,
que canto porque no sé respirar".

En segundo lugar, las canciones de Alfredo son paisajes interiores –paisajes del alma– en un tiempo y en unas circunstancias muy concretas; este tiempo tan lleno de dudas y de precipicios frente al que, con demasiada frecuencia, nos invaden, a traición, la soledad, la desesperanza, la rutina, la tristeza, o el desamor... 

Tiempo en que parece que no nos quedan otros caminos mas que "jugarse a la ruleta rusa las llaves de la libertad", "renunciar a ganar las batallas perdidas", "aparcar el corazón junto a la camisa porque no lo vamos a utilizar", "jugar a perder con la sangre fría de un suicida", "palpitar como un colibrí con la piel de las alas gastada", "tirar por tirar", "hablar por hablar" "jugar por jugar"... y cuando podemos, cuando tenemos la posibilidad, engancharnos a la esperanza "como un pendiente atrapado a su nariz"... Paisaje interior teñido de tonalidades dolientes, pero que en la voz y con la música de Alfredo González ha logrado emocionarme.... ¡Alfredo no te puedes hacer idea hasta que punto!

Y en tercer lugar, y concluyo, en las canciones de Alfredo, como dice Vázquez Montalbán, están sus propias huellas..., no las huellas del día a día –o de la noche a noche–, sino también las de sus sístoles y diástoles esperanzados...

Vuelvo a mirar la cubierta de su disco "Dudas y precipicios" y al fondo me deslumbra un punto de luz que me hace recordar el final de una de sus canciones: "Sigue buscando, sigue buscando, sigue buscando, sigue buscando, sigue buscando, sigue...".

                              ***********

En este momento me percibo francamente bien; creo que he logrado expresar lo que ya hace unos días me hizo sentir Alfredo González cuando le escuché cantar en Libertad 8. y lo que me han sugerido sus canciones, que he escuchado un montón de veces antes de escribir la primera palabra de este "cuelgue"...

Después, en la tercera parte, hablaremos de "La nada y tú"; creo que es un disco que merece un tratamiento aparte.