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viernes, 10 de diciembre de 2010

CARÁTULAS CON HISTORIA

Al igual que hace unos días incorporé al blog una sección dedicada a "Imágenes con historia", hoy voy a iniciar otra similar llamada "CARÁTULAS CON HISTORIA"; sección que dedicaremos a reproducciones de fundas o de carpetas de discos que por diversos motivos, que iré explicando, han sido importantes en la historia de nuestra "canción popular".

Y para inaugurar esta nueva sección vamos a visualizar la carátula del que podríamos considerar el primer disco grabado con canciones del género conocido como "canción de autor"; disco que se editó en Suecia, en 1963, titulado "Canciones de la Resistencia Española".


Este histórico disco recogía seis canciones de Chicho Sánchez Ferlosio cantadas por el mismo, concretamente éstas: "Coplas del tiempo", "Los gallos", "Canción de soldados", "La paloma", "Canción de Grimau" y "A la huelga".

Aunque el autor y el intérprete de las seis canciones era Chico, en el disco no se le citaba en ningún momento; lo que se justificaba en la contracubierta de la carpeta diciendo: "Se silencia el nombre del autor por razones de seguridad".

El dibujo que ilustra este disco es del pintor español José Ortega, fallecido en París en 1990. Es evidente que es una ilustración inspirada en la canción "Los gallos", también conocida como "Los dos gallos" o "Gallo negro, gallo rojo".

Cuando canta el gallo negro


es que ya se acaba el día.
Si cantara el gallo rojo
otro gallo cantaría [...].

Se encontraron en la arena
los dos gallos frente a frente.
El gallo negro era grande
pero el rojo era valiente.

Se miraron a la cara
y atacó el negro primero.
El gallo rojo es valiente
pero el negro es traicionero.

Gallo negro, gallo negro,
gallo negro, te lo advierto:
no se rinde un gallo rojo
mas que cuando está ya muerto.

Leído el texto de la canción, vuelve a observar la ilustración de Ortega, ¡es fantástica!... Desde su perspectiva el gallo rojo está encarcelado por eso: ¡por rojo!; y el gallo negro es un "engendro" resultante de la fusión de elementos como el yugo y las flechas, la mitra y el báculo, y triángulo con el que en la iglesia tradicional se simbolizaba la "santísima trinidad"; es decir, ese "engendro" que generó Francisco Franco y su séquito.

Mañana volveremos a ver al "gallo rojo" en la carátula de otro de los discos del exilio.

ARÍSTIDES MORENO. Una metáfora del VIVIR.

Hay veces que uno comete errores que solo son disculpables desde la generosidad y la compresión de las personas sobre quienes recaen; son errores que te persiguen hasta que consigues quitártelos de encima –o de muy dentro– siguiendo un ritual imprescincible: primero reconociéndolos, luego pidiendo disculpas, y, finalmente, procurando hacer la rectificación necesaria, es decir, poniendo las cosas en su sitio.

Esto me ha pasado a mí más de una vez y no me cuesta nada reconocerlo. Una de esas veces fue en el año 2006, año en que entró en imprenta y se publicó mi libro "...Y la palabra se hizo música"

En aquel libro, procuré mencionar al mayor número de "cantautores" –o como queramos llamarlos– que habían grabado algún disco en nuestro país durante los años 1960 al 2005... Es cierto que la aventura fue compleja y comprometida porque fácilmente algunos podrían quedar ausentes por olvido, o por desconocimiento. A pesar de ello siempre consideraré que cometí un gran error cuando en aquel libro no mencioné a un "artistazo" de la categoría de ARÍSTIDES MORENO. No voy a justificar aquella ausencia –no tiene justificación–, solo recuerdo que me sentí muy mal cuando Rogelio Botán me alertó sobre el tema.

Enseguida pensé incorporar a Arístides en la segunda edición, pero no pudo ser; se hizo esa segunda edición pero sin rectificaciones posibles para abaratar los costes... Después, hasta ahora, que he puesto en marcha este blog, no he tenido la plataforma o el medio necesario para rectificar aquel error imperdonable... Ha sido, desde entonces, "una de mis asignaturas pendientes".

Tras aquella circunstancia escuché con calma los discos de Arístides, empecé a gozar de sus canciones –como antes no lo había hecho–, y me lo pasé muy bien en alguno de su conciertos. Recuerdo, por ejemplo, su actuación en el homenaje a Quintín Cabrera que organizamos sus amigos en el auditorio de Comisiones Obreras; cuando apareció Arístides en el escenario, vestido de colores, su presencia fue como una hermosa y delirante metáfora de la vida frente, o contra, la muerte. Hubo un momento en que pensé que el mismísimo Quintín, asomado a los "balcones del infinito", se desternillaba escuchándole. (¡Oh, "desternillarse" que hermosa y tan olvidada palabra!).

"El corsario de la biosfera" (1999)
Arístides Moreno, nacido en Gáldar, Gran Canaria, ha grabado, hasta el momento cuatro discos: "Samba de otro mundo" (1998), "El corsario de la biosfera" (1999), "Espectro luminoso" (2005) y "Economía sumergida" (2008).

Sobre el trabajo de este canario que suele autodefinirse como "cantautor en peligro de aparición", lo primero que creo necesario destacar es su "singularidad"; es un autor y un cantante "diferente" que no se parece a nadie, "ni falta que le hace"... Él es, simplemente, él; y como él no hay otro.

En su obra hay mucho humor, ¡por supuesto!, pero "tocando fondo" –aborda y denuncia con gran sensibilidad y con aguda sutileza la realidad y los problemas sociales–. En Arístides se funden querencia, quebranto, música en el alma, multiculturalidad, ecología, aguaviva, "psiconautismo" "descojonamiento", ironía, luminosidad,  pacifismo, "vagamundeo", profundidad, alma infinita, "intranoscendencia", y ternura... ¡mucha ternura!... Él es, en realidad, como antes decía, una sorprendente y alucinante metáfora del VIVIR; del vivir intensa y apasionadamente.

A todo esto hay que añadirle un ingrediente esencial, me refiero a sus musicalizaciones y orquestaciones: magníficas, cuidadas, mimadas, sin fronteras; él mismo afirma "mi música es europea por educación, africana por geografía y sudamericana de corazón". Musicalizaciones y orquestaciones sin parafernalia, porque cuando canta y actúa solo en un escenario, es pura musicalidad; es como si todo su cuerpo, desde su mirada a la punta de sus pies, fuera una orquesta.


Y termino con un fragmento de una de sus canciones; pero antes, una "cosita": todo lo dicho no son alabanzas gratuitas para compensar un error cometido ¡no!, ¡os lo aseguro!; son realidades que están ahí, que son evidentes y que cualquiera con un poco de sensibilidad puede apreciarlas.

"Me cansé de tanta economía
de tanta desigualdad
necesito encontrar el camino
llegar a algún lugar
me cansé de tener que dar tanta vuelta
para poderme encontrar
necesito volver al principio
y al origen de la humanidad"
(Quiero volver a África)